16310fe1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso N° 16310  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES  

Aprobado Acta No. 023  

Santafé de Bogotá D. C., veintiuno (21) de  febrero de dos mil (2000).   

Resuelve  la  Corte  lo que fuere pertinente  sobre  la  solicitud de pruebas elevada por el defensor de IVONNE MARIA ESCAF DE  SALDARRIAGA  ciudadana  colombiana  reclamada en extradición por el gobierno de  Estados Unidos de América.   

A N T E C E D E N T E S  

Mediante Nota verbal No.512 de 1o de julio de  1999,  el  gobierno  de los Estados Unidos de América, a través de su Embajada  ,   solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición de  la   ciudadana arriba mencionada, quien es “..requerida para comparecer a  juicio por delitos federales de narcóticos..”   

El  3 de septiembre de 1999, por Nota verbal  No.867   la  embajada  de  los Estados Unidos de América en nuestro país,  formalizó  la  solicitud  de extradición, enviando para ello la documentación  exigida,  razón  por  la cual la Oficina Jurídica del Ministerio de Justicia y  del  Derecho  dio  curso a esta Corporación en procura del Concepto previsto en  el  artículo  555  del C. de P. P., anunciando que “..por no existir convenio  aplicable  al caso es procedente obrar de conformidad con las normas pertinentes  del     Código     de     Procedimiento     Penal     colombiano..”    (fl.52  expediente).   

La Sala, en cumplimiento de lo dispuesto por  el  artículo  556 de la misma obra, por auto del 4 de noviembre del año pasado  (fl.25  C-Corte)  corrió  el  traslado  allí  ordenado  para  que la ciudadana  requerida  o  su  defensor  solicitaran las pruebas que consideraran necesarias.   

La   defensa,  efectivamente,  dentro  del  término  dispuesto,  solicitó el allegamiento de plurales pruebas que serán a  continuación   especificadas   por    la  Corporación   al  resolver  sobre    su   pertinencia,   que   tienen   por  finalidad,  a  juicio  del  peticionario,  demostrar   “..la  no  viabilidad de la extradición de la  ciudadana colombiana a quien represento..”   

LA SOLICITUD DE PRUEBAS  

En     los     puntos     a.1.        y        a.2. del memorial petitorio, solicita la  defensa  que  por  la  vía  diplomática  se  pidan  los  documentos que fueron  enviados   por  el  gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  para  que  oficialmente  se  proceda  a su traducción y autenticación, puesto que los que  obran  en  este  proceso  de  extradición  carecen  de  validez debido a que no  presentan  la  “..autenticación  y certificación sobre la legitimidad de los  documentos  y  de  las  firmas de los funcionarios..” además que “..se hace  necesario  realizar  la  traducción a la lengua castellana en forma seria y por  funcionario  o  dependencia competente para ello en Colombia , tal como lo manda  el  artículo  102   del Código de Procedimiento Civil en concordancia con  el  157  del Código Adjetivo Penal, de los documentos reseñados  para que  puedan  ser  tenidos  como prueba..”, petición que extiende a las órdenes de  captura y normas que se reputan infringidas por su patrocinada.   

Solicita,  igualmente,  que  se  oficie a la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  pidiendo  el  envío de la tarjeta  decadactilar  de  su  representada y el allegamiento del Registro civil y que se  reclame  a  los  Estados  Unidos  de América por vía diplomática fotografía,  documentos  y  declaraciones  que  permitan  establecer  la real identidad de la  persona  requerida,  pues  con  los  medios  de  información  que obran “..no  ofrecen  formalmente  la  identificación  plena  de  mi  representada  a  quien  denominan  IVON  MARIA  ESCAF DE SALDARRIAGA, alias La Mona..” Con tal fin, se  debe  decretar  cotejo  dactiloscópico  entre  la  cartilla  decadactilar y las  huellas   de   su   prohijada   (pruebas   b.1,  b.2  y    b.3) .   

Asimismo, pide que se solicite transcripción  legítima   de  las   normas  que  se  señalan  como  infringidas  por  su  representada,  que  se  oficie a la DEA para que se indique de manera precisa el  sitio  donde  fue  abordada y registrada la motonave Castor y las autoridades de  E.E.U.U.  de  América  informarán  cual  era  el destino oficial cierto de esa  nave,  todo  lo  cual  se  encamina  a  demostrar  que  las  autoridades  de ese  país   carecen  de  competencia  para  conocer  de  este  asunto  (Pruebas  C.1,   c.2   y   c.3).   

Solicita  que  se disponga que por un centro  universitario  se  realice  estudio  técnico  sobre  cual  es  el equivalente a  resolución  de  acusación  en  los  Estados  Unidos  de  América, dado que en  nuestro  medio  jurídico  no  se  ha  hecho  elaboración seria alguna sobre el  particular,  lo  cual  resulta  indispensable  en  consideración a la exigencia  legal  de  haberse  dictado  en  el  exterior  resolución  de  acusación  o su  equivalente.  Pide, del mismo modo, que se solicite a las autoridades del Estado  requirente  “..cual  es el fundamento de la supuesta acusación formulada a mi  cliente  y  cual es la validez de las manifestaciones de los agentes de Policía  (DEA)..”      (pruebas      d      y              e).   

Demanda  que  se  oficie  a  las autoridades  norteamericanas  sobre  la  existencia  de  visa  otorgada a su patrocinada y su  vigencia;  a  la Fiscalía General de la Nación, sobre la existencia de proceso  penal  en su contra y sobre proceso de extinción de dominio de sus bienes; y al  DAS,  sobre  la existencia de antecedentes (pruebas f,  g,    y   h).   

Finalmente, impetra la defensa que se oficie  al  Departamento de Justicia de los E.E.U.U. para que certifique si la Corte del  Distrito  de Florida, Miami División, tiene competencia para conocer de delitos  cometidos  en  territorios  de  varios  estados  y  sobre   la  aplicación  espacial de las normas que traducidas obran en el expediente.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Sea  lo  primero  advertir que en materia de  aducción  y  práctica de pruebas en el trámite especial que se origina con la  solicitud  de  extradición  que  el  gobierno de los Estados Unidos de América  hace  al  de  nuestro país por la vía diplomática, que  se rigen por las  reglas  generales  que  regulan  su  admisibilidad  por razón de su conducencia  según  nuestro  derecho  procesal  penal como se ha venido resolviendo por esta  Colegiatura,    lo    que    significa   que   constituyendo   el   thema   probandum   en   esta   materia  establecer  los  requisitos  determinados para su procedencia de acuerdo con los  artículos  546,  549  ,  551,   558 y 565, la prueba a recaudar debe estar  dirigida  a  la  comprobación  de  que  no  se  proceda  por  delito político;  sobre   la  plena  identidad  del  solicitado  ;  al  principio de la doble  incriminación  que  debe  existir  entre  uno  y  otro  país y al quantum  penológico,  que  no puede ser  inferior  a  4 años de prisión;  a la existencia en contra del solicitado  de  sentencia,  resolución de acusación o su equivalente y; a la obtención de  copia  auténtica  de  las disposiciones penales aplicables para el caso. Si las  pruebas  pedidas  tienen  propósito diferente, su rechazo se impone al tenor de  lo     dispuesto    por    el    artículo    250    del    estatuto    procesal  penal.      

Ya  ha  precisado  la  Sala los extremos que  deben  ser  objeto  de  prueba válida al interior del proceso de extradición y  por  ello   no  es  difícil  entender que resulta superfluo traer de nuevo  toda  la  documentación  remitida  por  vía  diplomática para dar trámite al  proceso  de  extradición,  puesto que la ya enviada satisface las exigencias en  cuanto  a  contenido  y  forma  demandadas  por  el  artículo  551 del C. de P.  P.     

En  efecto,  al  folio  85  del  expediente  contentivo    de    la    documentación   remitida,   aparece,   traducida   al  castellano,   la  acusación  formal  de  reemplazo,  en fotocopia, dictada  contra  IVONNE MARIA ESCAF DE SALDARRIAGA el 25 de junio de 1999 por el Tribunal  del  Distrito  de  los Estados Unidos, Distrito del Sur de la Florida, División  de  Miami,  con  precisión  de  cargos por delitos federales de narcóticos que  determinaron  que  fuera  requerida  en extradición, cumpliéndose así con las  condiciones  prescritas    en  los  numerales  1) y 2) del dispositivo  procedimental en cita.   

También  se  acató  lo preceptuado por los  numerales  3)  y  4)  de  la  misma  norma,  pues  se  han  dado todos los datos  correspondientes  a  la  solicitada  en  extradición,  diciéndose  que ella es  IVONNE  MARIA  ESCAF  DE  SALDARRIAGA,  ciudadana  colombiana,  nacida  el 12 de  septiembre  de 1958 en San Marcos, identificada con la C.C.No.42.868.199 a quien  se  describe  como mujer caucásica, tipo hispánico, de aproximadamente 5 pies,  2  pulgadas  de estatura, de 132 libras de peso, cabello castaño y ojos verdes,  contándose  de ella una fotografía (fl.53) y su ficha decadactilar (fl.21); y,  como  muestra  D,  se han anexado, transcritas, las normas penales aplicables al  caso (fl.73).   

Luego,  si en dicho expediente reposan tales  documentos,   en   copia,   con   nota  de  autenticación  por  el  funcionario  norteamericano  facultado para esa labor, debidamente traducidos,  y si, el  Consulado  de  Colombia en Washington, D.C. ha certificado que la firma de aquel  funcionario  es auténtica, carece de sentido la pretensión de la defensa   orientada  a  que se reproduzcan de nuevo, se autentiquen y traduzcan conforme a  nuestro  derecho positivo, mucho más cuando, según la ley, “..Los documentos  mencionados  serán  expedidos  en  la  forma  prescrita por la legislación del  Estado  requirente..” (Art.551 in fine, C.P.P.).   Igual  ha de decirse con relación a la identidad de la requerida, pues el país  reclamante  suministró  todos  los  datos  que  poseía  y  que  servían  para  establecer la identidad plena de la persona reclamada.   

Por  lo anterior, son  inadmisibles las  pruebas     que     se     dejaron     descritas    del    punto    a.1.        al        b.3.   

En cuanto a las pruebas pedidas orientadas a  demostrar  que  el  principio  de  la  doble  incriminación no se cumple, ellas  resulta  superfluas  ya  que lo que en el derecho punitivo de los Estados Unidos  de  América  se  denomina  “  Concierto  para  poseer  cocaína  con  la  intención  de distribuirla “ y “ Ayuda y encubrimiento para la posesión de  cocaína  con  la  intención  de  distribuirla “ de que trata el Título 46 ,  Sección  1903,  que  son  los cargos que soporta la solicitada en extradición,  (cuyo  texto  legal  aparece transcrito en la muestra D),  es lo que la Ley  30  de  1986  expedida en nuestro país ( Estatuto Nacional de Estupefacientes )  tipifica  como  “  Tráfico,  Fabricación  o Porte de Estupefacientes “, de  donde  se  sigue  que  sí  es  predicable en este caso el principio de la doble  incriminación,  pues lo que es considerado en el Estado requirente como delito,  también   asume   igual   carácter   en   el  nuestro,  así  el  nomen  juris  sea distinto (prueba c.1),  siendo  también impertinente para los fines de extradición, establecer en qué  Tribunal  de  esa  Nación  reside la competencia para conocer de la conducta en  cuestión       (       prueba      i.)   

En la resolución de acusación proferida por  las  autoridades  de  los  Estados  Unidos  de  América contra la solicitada en  extradición,  se  señala  claramente  el  sitio donde fue abordada la motonave  Castor,  en  cuyo  interior  se  incautaron  más  de 10.000 libras de cocaína,  razón  por  la  cual  resulta  innecesario  indagar  sobre  la  carta o plan de  navegación  y  su  destino  final,  motivo  que  induce a que se desestimen las  pruebas  signadas como c.2 y  c.3.   

La  Corte  en  el  camino  de  establecer el  verdadero  sentido  y  alcance de la ley , como expresión de voluntad abstracta  que  es  necesario  aplicar  a  casos  singulares,  en su momento observará los  métodos,   sistemas   y  principios  generales  para  sacar  las  consecuencias  jurídicas  adecuadas,  sin  que  resulte  lícito  despojarse  de  su  función  jurisdiccional  para  descansarla  en  otro ente, como lo pretende la defensa al  pedir  que  se  encomiende  en un centro universitario la labor de indagar   cual  sería  el  equivalente a resolución de acusación en el derecho procesal  de  los Estados Unidos de América, lo que obviamente ha de ser denegado (prueba  d.).   

Ya  advirtió  la  Sala,  según nuestra ley  procedimental,   cuáles  son  los  extremos  susceptibles  de  prueba  en  este  incidente  de  extradición,  sin  que  aparezca  por parte alguna que el Estado  requerido  esté  autorizado  previamente  a  hacer  consideraciones en torno al  grado  de  participación  criminosa del extraditado, sobre causales excluyentes  de  antijuridicidad o culpabilidad, etc., pues ello es del resorte exclusivo del  Estado  que  lo reclama. Actuar de otro modo implicaría sustituir indebidamente  la   jurisdicción   del  país  competente  que  solicita  la  colaboración  o  asistencia  para que entregue a un imputado que se halla en territorio del país  peticionado.   Por  eso  la prueba sobre la cual se funda la resolución de  acusación  y  que reclama la defensa, debe ser despachada negativamente (prueba  e.).   

A los fines de la extradición nada tiene que  ver  que   a  la  ciudadana   solicitada,   los Estados Unidos de  América      le     hubieran     expedido     visa     (prueba     f),  ni  si en su contra se encuentra en  trámite  proceso  de  extinción  de  dominio  de  bienes (pruebas f.  y  g.), pues cualquiera que fuere el  resultado  de la averiguación  ninguna incidencia tendría en la decisión  final a adoptar.   

Finalmente,  resulta  también  improcedente  solicitar,  como  lo pide la defensa,  a la Fiscalía información sobre si  en  contra  de  la  solicitada  cursa  proceso  penal  y  en  caso afirmativo la  naturaleza   del   mismo,  su  estado  y  decisiones  de  fondo  tomadas  y  sus  antecedentes  penales,  ya que en el evento de llegar a existir proceso penal en  su  contra  o  antecedentes,  ello  resulta ajeno a este trámite ante la Corte,  pues  corresponde al Gobierno Nacional y solo a él, decidir sobre la viabilidad  de  la  extradición,  en  la  forma  indicada por la Corte Constitucional en su  sentencia   C-622   del   25   de   agosto   de   1999,   siendo  por  lo  tanto  inconducentes.             

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala de Casación Penal, NIEGA la  práctica  de  las  pruebas solicitadas por la defensa, por las  razones consignadas en la parte motiva.   

Notifíquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ  ARGOTE                            JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON              NILSON E.  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *