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2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16244  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                Magistrado Ponente   

                                Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                                Aprobado Acta No.037   

Santafé  de Bogotá,D.C., trece (13) de  marzo de dos mil (2.000).   

          VISTOS:   

Contra  la  sentencia  de  segunda instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Cúcuta el 15 de  abril  de  1.999,  que  confirmó  la  decisión  de primer grado dictada por el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Los Patios, el 29 de septiembre de 1.998,  mediante  la  cual  condenó  a  LUIS CASTAÑEDA LEÓN a la pena principal de 40  años  de  prisión  como  responsable  del  delito  de  homicidio  agravado, el  defensor  del  procesado  interpuso  oportunamente  el recurso extraordinario de  casación,  cuya  demanda  sustentatoria examina la Corte a fin de establecer si  cumple  con  los  requisitos  que  el  art.  225  del  C. de P.P. exige para ser  admitida.   

          HECHOS:   

Con  acierto los sintetiza el Tribunal en la  sentencia impugnada, así:   

         “El  día cuatro de junio de mil novecientos noventa y siete, en el  interior  del  inmueble  habitado  por los esposos LUIS CASTAÑEDA LEÓN, Carmen  Cecilia  Durán  Quintero  y sus menores hijos Yurley Katerine y Jorge Luis, fue  hallado  en  la  alcoba  principal,  sin  vida,  atado  de pies y anos con cable  alrededor  del  cuello,  el  cuerpo  de la señora Carmen Cecilia, que según la  respectiva  necropsia  causó  por  asfixia  secundaria  o  estrangulamiento  la  muerte”.    

         DEMANDA:   

Un  solo  cargo  propone  el  defensor  del  procesado  CASTAÑEDA  LEÓN  contra el fallo impugnado, con apoyo en la primera  causal  del art. 220 del C. de P.P., inciso segundo, por ser violatorio por vía  indirecta  de  la  ley  sustancial  a  causa  de  errores de hecho generados “al  haberse     tergiversado    el    valor    de    la  prueba en la inferencia que se ha hecho de los hechos  indicadores,  que  no  podían  llevar a la certeza de autoría, deformándose o  suponiéndose  del  fundamento  lógico (sic) de la inferencia, la cual surge de  los  hechos  no de las normas por falso juicio de  convicción”  con  quebrantamiento  de los artículos  2,3,4,5,  21,  323  y  324.1  del  C.P. y 247, 248, 249 300, 303 y 445 del C. de  P.P.   

Atendiendo  al  hecho  de  que la censura se  dirige  contra  la  prueba  indiciaria  y  a  la  doctrina de la Sala sobre esta  materia,  concreta  el  actor  que el objeto de discrepancia precisamente lo son  las  conclusiones  del sentenciador, pues los hechos probados no permiten llegar  a  la  certeza  plena  sobre la responsabilidad del procesado en la muerte de su  cónyuge.   

A  continuación,  alude  a copiosa doctrina  sobre  la  prueba  de  indicios,  (Mittermaier,  Dellapiane,  Ellero, Gianturco,  Santís  Melendo,  Gorphe,  Arenas  Salazar, Pabón Gómez), advirtiendo que hay  hechos  que  pueden  presentarse  en  forma abstracta con la apariencia de estar  orientados  a  establecer  la  conducta investigada, mas sin embargo, de acuerdo  con  los  principios  de  la  dialéctica  la verdad es siempre concreta y si no  existen    en    la    realidad    objetiva    elementos    para   realizar   la  “inducción-deducción”, la conclusión resulta equivocada.   

Se refiere entonces en concreto a los hechos  tomados  como  fundamento  en la construcción indiciaria por el juzgador,   proponiendo  así  en contra de las inferencias contenidas en la sentencia   diversas   variantes   que podrían explicar cada uno de los supuestos  en  que  ellas  se   fundan;  así,  resalta en primer  orden  en  ningún  momento  haberse  demostrado  la presencia del procesado en el lugar de  los  hechos  en  la  hora  probable de la muerte de su cónyuge, pues si bien la  autopsia  refiere que ésta se pudo producir 8 horas antes, esto es a las 2 y 30  de  la  mañana,  para  dicho  momento  CASTAÑEDA  LEÓN ya había salido de la  vivienda;  descarta  así  mismo  el  indicio derivado de la no violencia de las  puertas  de ingreso a la vivienda, pues las pesquisas en dicho sentido no fueron  suficientes;  ahora sobre el hecho de que el móvil del hurto quedó desvirtuado  y  que  el  desorden  de  la habitación fue apenas simulado, opone el actor que  bien  habría podido aducir el procesado el apoderamiento de una suma millonaria  dada  su  actividad  de  mayorista;  respecto  al  hecho  de  que el homicida no  utilizara  armas  sino  el cable de una grabadora para asfixiar a la víctima no  implica,  como  lo dedujo el juzgador que no llevara armas de fuego consigo para  la realización de su ilícita conducta.   

Con  relación  al  supuesto maltrato que en  forma  permanente  le  prodigaba el procesado a su cónyuge, dice tratarse de un  argumento  que  la  madre  y  una hermana de la víctima trajeron a última hora  pues  las  demás  pruebas  dicen  de una realidad distinta, como también de la  armonía y felicidad existente en el hogar.   

En fín, para el actor las inferencias de los  sentenciadores  “no  son  mas que simples suposiciones, conjeturas del Juez  y  el  Tribunal  y  si solo esto son, nada se ha probado con tales afirmaciones,  respecto   a    que    Luis   Castañeda  sea  el  autor  de  la   muerte   de   su   esposa.  Lo único cierto es que no existieron  ninguna   clase   de  huellas (sic) que permitan dentro del mundo  probatorio,  atribuirle  la  materialidad de la muerte de su esposa”, por tanto,  indicios  como  tales  no existen “sólo inferencias subjetivas no demostradas”,  que  no  conducen a la certeza, de donde debió aplicarse en favor del procesado  la duda consagrada en el art. 445 del C. de P.P.    

Solicita,  por  tanto, se case la sentencia,  absolviéndose al procesado de los cargos que le fueran imputados.   

         CONSIDERACIONES:   

1.  Ha  destacado  reiteradamente  la  jurisprudencia de la Sala, que por razón de su naturaleza y  estructura  complejas,  además  de  sus características como medio probatorio,  los  indicios  como resultante del juicio lógico que se devela a través de los  hechos  conocidos  y  probados, pueden ser cuestionados en casación dependiendo  de  si  el  ataque  recae  sobre  el  hecho  indicador, lo cual implica censurar  directamente  las  pruebas  que le sirven de fundamento o fuente, caso en el que  debe  deben  proponerse  errores de hecho y/o de derecho en los distintos falsos  juicios  que  se  han  admitido,  o si es la inferencia el objeto del reparo, en  donde  imperativamente  corresponde  al  actor  demostrar  que  el  sentenciador  desconoció  los  principios lógicos y las reglas de la experiencia, al extremo  de  tergiversar  su  sentido,  siendo  lo  propio  entonces  acudir  al error de  hecho.   

2. Pues bien, en el  único  cargo  que  propone  el  defensor  de  CASTAÑEDA LEÓN, acude a la  causal  primera  del  artículo  220  del  C. de P.P. acusando el fallo de haber  incurrido  en  error  de hecho por tergiversación del “valor de la prueba en la  inferencia   que   se   ha  hecho  de  los  hechos  indicadores  “,  afirmación  aparentemente  comprendida  dentro  de la segunda alternativa que se ha referido  en precedencia.   

3.  Siendo  ello  así,  correspondía  al  demandante  determinar  con  precisión y claridad las  razones  por  las  cuales  el  Tribunal  habría faltado frente a la conclusión  inferida,  a  los  principios de la lógica, la ciencia y la experiencia común,  al  extremo que de no haber mediado ese vicio en el mancomunado análisis de los  hechos  indicantes  se  habría  llegado  a  la  duda  que debería favorecer al  procesado.   

4.   No   obstante,  es  lo  cierto que el  casacionista se aparta de la premisa  inicialmente  propuesta y en desarrollo del reproche  en ningún momento se  orienta    a    demostrar    la    ilogicidad   manifiesta  de   las  inferencias  del juzgador,  pues  en  su  lugar procede a  censurar  el  valor otorgado a los  hechos  que  sirvieron de fundamento en la construcción indiciaria, pretextando  entonces   en   una   labor  de  individualizada  crítica  probatoria  que  las  deducciones  del  Tribunal  no  son  acertadas y que los aludidos  hechos     fundantes     ofrecen     diversas    posibilidades     de   apreciación,    viéndose    así   avocado   a   proponer   para   los  distintos indicantes conclusiones igualmente particulares,  que  necesariamente   provienen  de  su  propia  manera  de  sopesarlos,  desplazando  de  este  modo el reproche hacia una abierta   confrontación   valorativa de las pruebas que no resulta pertinente con la  causal  esgrimida  y  sólo  explicable  a partir de la consideración según la  cual  el  fallador  habría   “tergiversado   el  valor de la prueba”,  conforme  lo  precisa  el  actor,  cuando  esto no es posible en nuestro sistema  procesal   por   no   existir  tarifación  legal  de  los  diversos  medios  de  persuasión,   idéntica   razón  por la cual tampoco procede afirmar  que   el   ataque lo sea “por falso juicio de convicción”, máxime si  se  tiene  en  cuenta  que extraña al cometido de la casación cuando el objeto  del  reparo es la prueba de indicios, anteponer a la lógica del fallador la del  demandante,   con  la  simple  pretensión  no  demostrada  de  que  prime  esta  última.   

Los argumentos presentados para sustentar la  causal  esgrimida,  no  corresponden  a los supuestos que la técnica casacional  exige  para  ella,  razón  suficiente  para  que la Sala proceda a inadmitir la  demanda     y     consecuentemente    a    declarar    desierto    el    recurso  impetrado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, en SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

1.  INADMITIR  la  demanda presentada por el  defensor del procesado LUIS CASTAÑEDA LEÓN.   

2.  DECLARAR como  consecuencia  DESIERTO  el  recurso  extraordinario interpuesto ante el Tribunal  Superior de Cúcuta.    

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno de conformidad con el art. 197 del C. de P.P.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.   

          EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE  ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE           JORGE   ANíBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES              CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR   

                                                                                No      hay  firma   

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN               NILSON PINILLA PINILLA    

        Teresa Ruíz Núñez   

        Secretaria     

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