16245may

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16245  

                            CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

                                             SALA DE CASACION PENAL   

                                     Magistrado Ponente:   

                                     Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                                     Aprobado Acta No. 076 (mayo12/2000)   

          Santa  Fe  de  Bogotá,  D.C.,  dieciséis  (16)  de mayo de dos mil  (2000)   

          Mediante  este  auto  la  Sala  inadmitirá  la demanda de casación  presentada  por  el  defensor de YERI EDIMIL CANTILLO MATTOS contra la sentencia  de  diciembre 15 de 1998, por medio de la cual el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Santa  Marta condenó a dicho procesado a 42 años de prisión por  los   delitos de homicidio agravado, hurto calificado y agravado e incendio  agravado.   

          ANTECEDENTES   

          1.-   Con  apego  a  la  realidad procesal los hechos germen de  este proceso los narra así el fallo impugnado:   

                      “Estos  tuvieron  ocurrencia  la  noche del dia 20 o en las primeras horas del dia 21 de  julio  de  1996  en  el  corredimiento  (sic)  de  Tatanga  perteneciente a esta  jurisdicción,  debido  a  que  inicialmente  fueron agredidos los señores LUIS  EDUARDO  BARROS  y LUIS ALBERTO PEÑALVER por parte de FRANKLIN TEJADA y ROMEIRO  CANTILLO  quienes debían un dinero por cuenta de cervezas y chuzos y se negaron  a  pagarlas  procediendo a agredirlos con sillas, puños, por lo que la mujer de  LUIS  BARROS  le  avisó  a  STARLIN  PEÑALVER  lo que  estaba  ocurriendo  y éste salió del kiosco Son Caribe y fue el kiosco Tibisay  donde  se  encontraba  su  papá  ENISBERTO  PEÑALVER  MEJIA y le contó lo que  estaba  pasando al presentarse ENISBERTO PEÑALVER, les preguntó a las personas  que  por  qué  agredían  a  LUIS  ALBERTO  PEÑALVER  y  sin discusión alguna  comenzaron  a  agredir  a  ENISBERTO  PEÑALVER  a  quien agarraron por detrás,  haciéndole  una  llave  mientras  que las demás personas le pegaban trompadas,  PEÑALVER  cogió  un  arma  sonó  un  disparo  y  uno de ellos cayó herido, a  ENISBERTO  PEÑALVER la gente lo perseguía tirándole piedras, botellas, palos,  por  lo  que hizo varios disparos hasta llegar al CAI donde la policía dijo que  se  fuera  que ellos no tenían que ver con eso y FRANKLIN TEJADA le dijo que si  se  escapaba  le iban a incendiar el kiosco con la mujer y los hijos que estaban  adentro,  por lo que ENISBERTO PEÑALVER desesperado se devolvió y comenzaron a  agredirlo  físicamente  varias personas quienes gritaban que no lo dejaran vivo  y  mandaron  a  buscar  galones de gasolina para quemar el kiosco y la moto como  efectivamente  lo  hicieron  y  se  apoderaron  de sillas, mesas, cassettes, dos  amplificadores,  un ecualizador, cervezas, la vajilla, etc., y a consecuencia de  los   múltiples   golpes   mortales   heridas   recibidas  falleció  ENISBERTO  PEÑALVER     MEJIA    el    dia   24   de   julio   de   1.996.   

                   “Entre las  personas  señaladas  como  la  que  agredió físicamente a ENISBERTO PEÑALVER  MEJIA,  quien  falleciera a los pocos dias, y se apoderó de artículos y quemó  el   kiosco   Son  Caribe  y  la  moto  se  señalaba  a  YERI  EDIMIL  CANTILLO  MATTOS” (fls. 22 y 23 cdno. Trib.).   

                     

          2.-   La  denuncia  por  esos hechos fue formulada por Starling  Peñalver  Niño  (fl.  1  cdno. No. 1), luego de algunas diligencias previas se  abrió  investigación  y  fueron  vinculados  mediante  indagatoria el referido  CANTILLO  MATTOS  y  otras personas.  Decidida su detención preventiva, la  investigación  se  clausuró parcialmente con respecto al mencionado y mediante  resolución  de  febrero  9  de  1998 (fl. 872 cdno. No. 2) la Fiscalía Segunda  Delegada  ante  los  Juzgados Penales del Circuito de Santa Marta acusó a dicho  sindicado  por  los delitos de homicidio agravado, hurto calificado y agravado e  incendio agravado.   

          3.-   El Juzgado 4o. Penal del Circuito de Santa Marta celebró  audiencia  pública (fl. 964) y, en armonía con la acusación, dictó sentencia  de  agosto  26  de 1998 (fl. 998), por medio de la cual condenó al acusado a 42  años  de prisión, fallo que, apelado por el defensor del mismo, recibió total  confirmación  mediante el que ahora es objeto de la impugnación extraordinaria  (fl. 22 cdno. Trib.).   

            LA DEMANDA   

          1.-    Como   “cargo   primero   y   principal”   aduce  el  casacionista  la violación indirecta de la ley sustancial (fl. 44 cdno. Trib.),  “a  través  de  un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de identidad de los  testimonios  de  los  familiares  de  la  víctima,  que  llevó  al  Tribunal a  distorsionar  su  alcance  y  le dió contenido material al que en verdad podía  tener  (sic),  dejando  de aplicar los arts 254, 294, 247 (modificado por el art  81  de  la  Ley  190  de 1.995) y 445 del C. de P.P. y aplicar indebidamente los  arts. 189, 324 y 351 del C. Penal” (fl. 44).   

          Da  su  propia  versión  de  como ocurrieron los hechos, transcribe  apartes  de  ciertas  declaraciones  de  testigos,  se  refiere  a  los informes  rendidos   por   la   Policía   (fls.  45  a  49)  y  afirma  con  respecto  al  acusado:   

                    “Nadie ha  dicho  haberlo  visto  hurtando, y tampoco que se le haya encontrado en su poder  elemento  alguno.  Tampoco se le ha visto incendiar, no obstante haber sido  el  cargo  inicial  y  por  la supuesta agresión que comete contra los jóvenes  LUIS  PEÑALVER  STEPHENS  y  LUIS  BARROS, se le corre cargos de ser coautor de  homicidio  agravado.  No existe la prueba testimonial tanto en la comunidad  como  en  cada  prueba  que  apunte  a la certeza.  No se tuvo en cuenta el  principio de la duda (art 445 C.P.P.)   

                     “No se  hizo  razonadamente  esa apreciación de la prueba testimonial a la luz del art.  294  del  C.  de  P.P  ya que no se tuvo en cuenta y se  tergiversó  el  principio  de     la  SANA CRITICA para valorar esos testimonios y darle un alcance y  un contexto que no tienen para condenar.   

                    “La Sana  Crítica  exige  de  la  lógica, de la experiencia y de la ciencia.  Será  posible  que  con  ese acervo testimonial se puede condenar a una persona, Si la  colegiatura,  a  la  que  debemos  respeto  y  consideración, hubiera tenido en  cuenta  la  observancia  de  los arts 254, 294 y 445 del C. de P.P. otra hubiese  sido  la  decisión,  ya que al intepretar y darle a esos testimonios un alcance  que  no  tiene,  se  tergiversó  el  principio  de la duda y se le dio valor de  certeza  o plena prueba legal a pruebas que no tenían ese alcance contribuyendo  a  un  FALSO  JUICIO  DE  IDENTIDAD,  para  llegar  a  una condena, no solamente  imposible,  sino  excesiva  y  desconsiderativa” (fl.  50).   

              

          Insiste  sobre  la  presunción  de  inocencia y pide, que casada la  sentencia, se profiera fallo de remplazo.   

          Cargos subsidiarios   

          Al  amparo  del  artículo  220-3 del Código de Procedimiento Penal  afirma  que  el  fallo  atacado  se dictó en un juicio viciado de nulidad “al  afectarse  el  derecho de defensa, el principio de la investigación integral”  (fl. 51), y precisa:   

                        “Mi  defendido  es  vinculado  tardíamente  al  año,  un  familiar porque inicia la  gresca,  otro  porque  lo  asimila al incendio y otro porque lo relaciona con el  hurto,  pero  no  se dió una investigación seria, contindente (sic) que dijera  que  él estaba vinculado a los tres delitos, que los fueron en tiempo y espacio  algo no simultaneo” (fl. 52).   

          En  seguida  sostiene  que “se le dió una excesiva credibilidad a  los  familiares  de  la  víctima, sin ser testigos totales de los hechos y cada  quien  cuenta parte de la película que cree se dió y con violación del debido  proceso se le llama plena prueba legal”.   

          Luego anota (id.):   

                     “No se  estidió  (sic)  debidamente  el  delito de muchedumbre en que la persona actúa  con  alma  colectiva y no personal, o sea sin plena conciencia y voluntad de sus  actos.   El derecho penal es de actos y no de resultados y esa fue la forma  de  verse  el  caso.   No  hubo  estudio.   No se buscaron vecinos del  pueblo,  que  fueran testigos presenciales y ajenos a la contienda interpersonal  vista,  en  que  la  venganza  y  el  odio  de los afectados no los deja ver con  claridad  los  hechos  y  eso  no  se  tuvo  en cuenta con violación del debido  proceso y una investigación integral”.   

          Reitera   que   “nula   fue   la   iniciativa  del  funcionario  o  funcionarios  que  tuvieron  a su cargo el ejercicio de la acción penal. No fue  integral,  sino  acomodada  a  los intereses de los afectados.  Y cuando se  hizo  llamar  a familiares del acusado, se les interrogó de tal manera para que  cayeran  en  imprecisiones.   Le  bastó  únicamente  al  fiscal  acusador  convertirse en juez y parte…” (fl. 53).   

          Pide  entonces que se case el fallo y se decrete la nulidad desde la  resolución  que  cerró  el  sumario “y se ordene enviar las diligencias a la  Delegada  de Fiscalía distinta a la anterior, para que rehaga la investigación  realizando  las  averiguaciones  que  puedan obrar en favor de mi defendido y se  corrobore  el  dicho de los parientes que obraron como testigos de cargo” (fl.  54).   

         

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          La  demanda  que  se  acaba  de  extractar  en  lo  esencial,  será  inadmitida,  ya  que  no  cumple  con  los presupuestos que para su elaboración  contempla  el  artículo  225  del Código de Procedimiento Penal.  Es así  que:   

          1.-   Atendiendo el principio de prioridad, el cargo de nulidad  ha  debido  hacerse  en  primer  término  y  no de modo subsidiario, ya que, de  prosperar,  el  examen del primer cargo por violación indirecta (y que de tener  éxito  desembocaría  en  un  fallo  de  sustitución) devendría innecesario y  superfluo,  puesto  que,  afectando  la  nulidad  que  se pide un buen tramo del  proceso,  los  respectivos  vicios  de  procedimiento  que  apoyarían  la misma  tornarían  un  imposible jurídico el proferimiento del fallo de remplazo (art.  229 C.P.P.).   

          Aparte  de  ello,  es  de  observar que no es correcto que una misma  situación       procesal       dé       para       sustentar      simultáneamente    dos    motivos    de  nulidad:   la  falta  de  defensa y la violación al debido proceso (C.P.P.  art.  304  num. 3 y 2), en la cual se incurriría por violación al principio de  investigación    integral    que    prevé    el   artículo   333   de   dicho  Código.   

          Este  último  motivo  de nulidad se da cuando el funcionario desoye  su  “obligación  de  investigar tanto lo favorable como lo desfavorable a los  intereses  del  sindicado  y de las demás partes”, según el citado artículo  333,  mientras  que  “la  violación del derecho a la defensa” es imputable,  con  exclusividad,  al  defensor.   De  ahí  que, por decirlo así, siendo  aquélla   la   “inercia   del   funcionario”  y  ésta  la  “inercia  del  defensor”,  obedezcan  a  situaciones  procesales  así  mismo  diversas y con  proyecciones igualmente autónomas.   

          Del  ciertamente  confuso  y  deshilvanado  cargo  de  nulidad  cabe  inferir  que  lo  que  realmente  alega  el  censor  es  un  atentado  contra la  investigación  integral,  ya  que todas las quejas al respecto las recibe es el  fiscal   instructor,   pero   también   es   bien  sabido  que  para  sustentar  adecuadamente  un cargo de nulidad por tal aspecto es imprescindible especificar  las  pruebas que no se practicaron y precisar la INCIDENCIA que éstas tendrían  en  el  fallo impugnado.   No basta al respecto, pues (como hace aquí  el  casacionista)  hacer afirmaciones “generales” y extraer de ellas el que,  a juicio del censor, habría sido el sentido del fallo.   

          Mucho  menos  es  atendible  que  dentro de este cargo de nulidad se  hagan  consideraciones  sobre la “credibilidad” otorgada por el sentenciador  a  los  medios  de  prueba,  como  lo  hace el demandante con relación a “los  familiares  de  la  víctima”,  como  tampoco  es  aceptable  que  se tilde de  “parcializada”  la  tarea  interpretativa  del fallador ni que se afirme que  éste  “no  estudió detenidamente” uno o varios aspectos del proceso:   una  y otra cosa demandarían un cargo aparte de violación indirecta de la ley,  pues  en  el  fondo  lo  que  aquí  deja ver el actor es su discrepancia con la  evaluación probatoria que realizó el Tribunal.   

          Además,   pues,  de  estar  erróneamente  sustentado  este cargo, bien dice el inciso último del  inicialmente  mencionado artículo 225 que la formulación de cargos excluyentes  (como  aquí  los  de  nulidad  y violación indirecta) sólo es permitida si la  misma  se hace de modo separado, exigencia que, como se acaba de ver, soslaya el  actor.   

          2.-   Para  sustentar adecuadamente un error de hecho por falso  juicio  de  identidad, como el que aquí arguye el censor en el primer reproche,  desde  luego  que  no es suficiente afirmar que el sentenciador transgredió los  principios  de la sana crítica y de la lógica (art. 254 C.P.P,), sino que debe  demostrar    el    casacionista    que,   o   bien   el   fallador   tergiversó  MATERIALMENTE   las  pruebas  hasta  el colmo de ponerles a decir lo que no  dicen,  o  bien  que  evaluó  los  medios  probatorios de una forma irracional,  arbitraria y, en últimas, ilógica.   

          Tal  cometido  no  lo  observa  el  demandante,  quien,  en  cambio,  se  limita  a  disentir   de   la   credibilidad  que  el  Tribunal  le  dio  a  los  “familiares  de  la  víctima”   y a dar con  respecto  a  la  responsabilidad  del  procesado  su  particular  visión de los  hechos,  olvidando  que  la  doble  presunción de acierto y legalidad  que  asiste  al fallo impugnado, solamente puede ser desvirtuada con la demostración  de  ostensibles  yerros de hecho o de derecho, y si bien, como se dijo, aquí se  aduce  el  primero  de  ellos,  por  falso  juicio  de  identidad,  la  referida  distorsión  MATERIAL de los testimonios ni siquiera se ensayó, sustituyendo la  misma  por  una  mera  oposición  de  “credibilidades”, frente a las cuales  quedó  dicho  que  prevalece  la del sentenciador, especialmente si se tiene en  cuenta que ya no rige a tal efecto la tarifa legal.   

          Tales  falencias  que  exhiben los dos cargos impedirían a la Corte  adentrarse  en el examen a fondo del caso, máxime que, por virtud del principio  de  limitación  previsto  en el artículo 228 del Código que se viene citando,  la  demanda sustentatoria del recurso de casación no puede ser completamentada,  enderezada o de cualquier otro modo corregida.   

          Mediante  decisión  inimpugnable,  pues, el libelo se inadmitirá y  el recurso se declarará desierto (C.P.P. arts. 197 y 226).   

         

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

         

RESUELVE  

          1.-        INADMITIR  la  demanda de casación presentada por el defensor de YERI EDIMIL  CANTILLO  MATTOS  contra la sentencia de diciembre 15 de 1998, por medio de  la  cual  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Santa Marta condenó a  dicho  procesado  a  42 años de prisión por los delitos de homicidio agravado,  hurto calificado y agravado e incendio agravado.   

          2.-    En   consecuencia,  declárese  desierto  dicho  recurso  extraordinario.   

          3.-  Contra esta decisión no cabe recurso alguno.   

         

          Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase al tribunal de origen.   Cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                          JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUES                                                           CARLOS E.  MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PËREZ  PINZÖN                                          NILSON E. PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÜÑEZ  

Secretaria  

    

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