15960dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15960  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 203  

          Bogotá, D. C., cuatro de diciembre de dos mil.   

VISTOS  

          De  acuerdo  con  sentencia  fechada  el 26 de noviembre de 1998, el  Tribunal  Superior de Bogotá confirmó la condena impuesta en primera instancia  al  procesado  ALVARO  FRANCISCO  PADILLA  HINCAPIÉ, por medio de la cual éste  debe  purgar  la  pena  principal de trece (13) años de prisión, en calidad de  autor  de un concurso de delitos de homicidio, en el grado de tentativa, y porte  ilegal de arma de fuego de defensa personal.   

          Como  el  defensor propuso demanda de casación en contra del fallo,  la Corte examinará su admisibilidad.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Según  lo  expresa  el  Tribunal,  el  día  26  de  mayo  de 1997,  aproximadamente  a  las  10 de la noche, ALVARO FRANCISCO PADILLA HINCAPIÉ y su  compañera  DIALMA   CASTRILLÓN VEGA, se hallaban frente a la puerta de su  residencia,  situada  en  la  calle  49  N° 89B-83 Sur, barrio Britalia de esta  ciudad,  cuando  pasó SAID ALBERTO LÓPEZ, quien más adelante se encontró con  CARLOS  alias  “El Mellor” e intercambiaron algunas palabras, pero de pronto  se  acercó  a  ellos  ALVARO  FRANCISCO  y,  con  revólver en mano, furioso le  preguntó  a  SAID  ALBERTO  si  tenía  algo con DIALMA, accionó el arma en su  contra,  mas  no  le  funcionó.   En ese momento, “El Mellor” tomó el  revólver  y  nuevamente  lo  percutió  en  contra de SAID ALBERTO y uno de los  disparos penetró en el pómulo izquierdo.   

          Gracias    a   la   oportuna   atención   médica,   el   lesionado  sobrevivió.   

          El  fiscal  investigador,  una  vez  agotada la instrucción, dictó  resolución  acusatoria en contra de ALVARO FRANCISCO PADILLA HINCAPIÉ, fechada  el  21 de octubre de 1997, como coautor del concurso de delitos de homicidio, en  el  grado de tentativa, y porte ilegal de arma de fuego de defensa personal (fs.  140).   

          La  Juez  Once  Penal  del  Circuito  de Bogotá dictó sentencia de  primer  grado  el  12  de  agosto  de  1998,  cuya consecuencia principal ya fue  reseñada, decisión que fue confirmada por el Tribunal.   

CONTENIDO DE LA DEMANDA  

          Con  base  en  la causal tercera de casación, el defensor alega que  la  sentencia  del  Tribunal fue dictada dentro de un juicio viciado de nulidad,  dado  que  la  Fiscalía  no  profundizó  en  las  versiones del procesado y el  ofendido,   ni   aclaró  las  contradicciones  entre  ellos  en  equilibrio  de  condiciones,  razón  por  la  cual  violó flagrantemente el debido proceso, el  derecho  a  la  igualdad y el principio de investigación integral (Const. Pol.,  arts. 13 y 29; C. P. P., art. 333).   

          En   efecto,   el   acusado   PADILLA   HINCAPIÉ,   en  su  última  intervención,  admite  que estuvo presente en el momento crucial de los hechos,  pero  niega  haber  causado  las  lesiones  a SAID ALBERTO LÓPEZ y señala a un  tercero  como  responsable.   Por  su  parte,  el  ofendido  declara que el  sindicado facilitó el arma con la cual fue lesionado.   

          Las  mencionadas  contrariedades entre víctima y victimario, agrega  el  censor,  debieron  aclararse con otras diligencias o medios probatorios cuya  práctica   se   omitió   en  el  proceso,  todo  con  obvio  menoscabo  de  la  verdad.   

CONSIDERACIONES  

          El    escrito    viola    flagrantemente    el   principio   de   no  contradicción.  Se verá:   

          Aduce  el demandante que las divergencias entre sindicado y ofendido  debieron   “aclararse   con  diligencias  o  medios  probatorios  cuya  práctica  se  omitió  en  perjuicio  de  la  verdad,  de la  investigación   integral,   teniendo   en  cuenta  que  los  terceros  testigos  presenciales  brillaron  por  su ausencia como lo demuestran las versiones tanto  de  la  víctima  como  de  mi  defendido” (Cuaderno  Tribunal,  fs.  61).   En la medida en que el actor haya querido significar  que  no  hubo  terceros  que hayan presenciado los hechos, como lo advierten sus  protagonistas,  no  se  ve  cuáles serían las diligencias o medios probatorios  posibles  de  practicar para decidir con mayor solvencia la oposición entre las  declaraciones de víctima y victimario.   

          Explica  el  censor  que las exposiciones de las personas residentes  en   el   mismo   inmueble   en   que   habitaba   el   procesado,  “no  tienen  la  calidad  de  testimonios  aptos  para  aclarar lo  ocurrido,  por  cuanto  ninguno  estuvo  presente  en  el lugar y momento de los  hechos,  motivo  de  la  sentencia  impugnada”  (fs.  62).   Mas,  agrega  que  “no  obstante, dichas  versiones  robustecen la de mi protegido últimamente expresada ante funcionario  competente,  en  la  cual  señala  como  autor de los disparos al señor CARLOS  alias        ‘EL  MELLOR’,  exclusivamente”             (idem).     La   contradicción   es  evidente,   porque   primero  repudia  los  testimonios  del  vecindario  porque  supuestamente  no  aclaran  los hechos, pero después los acoge como garantes de  la coartada del procesado.   

          Adicionalmente,   qué   otra   cosa   representan  los  mencionados  testimonios  de  los  vecinos,  si  no  pruebas  con  pretensión  de favor a la  exculpación  del sindicado.  Y en tales condiciones, cómo es que se dejó  de aplicar el principio de investigación integral?.   

          El  actor  expone  cómodamente  que  se  hubieran  podido practicar  “los  medios  de  prueba  previstos por el C. P. P.,  tales  como  la inspección judicial, reconstrucción de los hechos o similares,  o  las  demás que constituyen indicios…”.  No  dice,  sin  embargo,  cuál  sería el objeto de la inspección judicial o de la  reconstrucción   de  los  hechos;  cuáles  los  puntos  oscuros  que  pudieran  aclararse  con  tales  diligencias;  cuál  la trascendencia de las mismas en el  concierto  de  las  únicas  pruebas acopiadas; y cuáles los medios probatorios  concretos  que  podrían  de  servir  de  vehículo  para  ingresar  indicios al  proceso.   

          En  fin,  basta  mirar  la  petición  conclusiva  para exacerbar la  confusión   del   demandante,   pues   propone  a  la  Corte  que  “profiera  sentencia  de  acuerdo  a lo dispuesto por el Artículo  229  y  concordantes del C. P. P., en armonía con la realidad procesal, casando  y  profiriendo  el fallo que en derecho corresponda, aclarando que el proceso se  encuentra  viciado  de  nulidad desde el momento en que se decretó la medida de  aseguramiento,…”  (fs.  65).   La dilogía es  patética,  porque  no  es  posible  dictar  fallo  sustitutivo (cuyo sentido no  expone)  dentro de un proceso que está afectado de nulidad desde los inicios de  la instrucción.   

          Por   ostensibles   faltas   a   la  lógica,  no  se  admitirá  la  demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

          Inadmitir la demanda de casación examinada.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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