15808nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15808  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado Acta No. 196  

          Bogotá,  D.C.,  veintiuno  (21)  de  noviembre  del  año  dos  mil  (2.000).   

VISTOS  

         Se  pronuncia  la  Corte  sobre  el  aspecto  técnico- formal de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  señor  JOSÉ   ARMANDO   SANGUINO   contra   la  sentencia  del  30  de octubre de 1998, mediante la cual el Tribunal Nacional lo  condenó  a  la  pena  de  46  años  de  prisión  por los delitos de secuestro  extorsivo y homicidio.   

HECHOS  

         El  26  de  abril  de  1995, aproximadamente a las 9:30 de la noche,  cuando   la  señora  ROSA  IRIA  MOLINA  ALVERNIA  arribaba  a  su  residencia,  localizada  en  la  carrera  1ª. No. 7-52, barrio Villa Antigua de la ciudad de  Cúcuta,  fue  abordada  por  dos hombres y una mujer, quienes amenazándola con  armas  de  fuego  la  obligaron  a  poner  en  marcha  el  automóvil  en que se  desplazaba   y  se  la  llevaron  con  rumbo  desconocido.  Días  después  los  plagiarios  se  comunicaron  con los familiares de la víctima para exigirles la  suma  de  cincuenta  millones de pesos por su rescate, conviniéndose, al final,  el  pago  de 28 millones que les fueron entregados el 28 de mayo del mismo año.  No  obstante lo anterior, los secuestradores no liberaron a la señora ROSA IRIA  MOLINA.  Su cadáver fue hallado el 5 de junio siguiente, en un paraje rural del  municipio  de  Bolívar,  Estado  de  Táchira,  Venezuela.  Según  el  acta de  defunción,  su  muerte se produjo por shock traumático irreversible ocasionado  por herida en el cráneo con arma de fuego.    

         

ACTUACIÓN  PROCESAL   

         1.  Adelantada  la  instrucción,  el  sumario fue calificado por la  Fiscalía  Regional  de  Cúcuta  el  15  de  abril  de 1997, con resolución de  acusación  por  los  delitos  de  secuestro  extorsivo agravado y homicidio, en  concurso material.   

          2.  El  14 de enero de 1998, el Juzgado Regional de Cúcuta condenó  a  JOSÉ  ARMANDO SANGUINO y  MARTÍN  FELIPE SANABRIA por  los  delitos de secuestro extorsivo agravado y homicidio. Les impuso 58 años de  prisión,  multa  equivalente  a  100  salarios  mínimos mensuales, 10 años de  interdicción  del  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  y el pago  solidario  de  28  millones  de  pesos,  como parte de los perjuicios materiales  ocasionados.   

          Apelada   esta   providencia,  el  Tribunal  Nacional  la  modificó  mediante  decisión  del  30  de  octubre  de 1998, en el sentido de que la pena  privativa  de la libertad para JOSÉ ARMANDO SANGUINO  era de 46 años y de  45  para  MARTÍN FELIPE SANABRIA VEGA, y los condenó a pagar solidariamente, a  favor  de  los  herederos  de ROSA IRA MOLINA ALVERNIA, el equivalente en moneda  nacional  a  300  gramos  oro  por  concepto de indemnización de los perjuicios  morales  y  4.000  gramos  oro por los perjuicios materiales ocasionados con sus  delitos.   

         

LA  DEMANDA   

         Al  amparo  de  la  causal  tercera  de  casación  prevista  en  el  artículo  220, numeral 3º. del Código de Procedimiento Penal, el casacionista  planteó dos reparos contra la sentencia del Tribunal.   

               Primer     cargo.    Lo enuncia así:   

          “  Se  ha  quebrantado  de  manera  ostensible  el Principio de la  Investigación  integral, que lleva de la mano al principio de la evacuación de  citas  hechas por el sindicado en su indagatoria, para su defensa material …La  obligación  estatuida  independientemente en los artículos 333 y 362 del C. de  P.  P.  fueron  desconocidos  por  la  Fiscalía  Instructora  y  por el Juzgado  fallador”.   

          Como  desarrollo  del  reproche reitera que no se intentó verificar  las  múltiples  manifestaciones  del  sindicado  sobre su “ajenidad” en los  delitos  que  se le imputan. Expresó su inconformidad por el hecho de que se le  diera  mérito  a  prueba  mínima  para condenar a su representado, y que no se  tuviera  en  cuenta  la  “coacción  alegada  en su defensa” por éste, como  “situación  exculpativa”  sobre  el  indicio  elaborado por el fallador con  base  en  la  llamada  al  señor  Alejandro Acosta, donde el procesado reconoce  haber participado en el secuestro de la señora Molina Alvernia.   

          Segundo   cargo.  Lo  plantea  de  manera  subsidiaria y a la luz de la misma causal tercera de casación.   

          Acusa  a  la  sentencia  impugnada  de ser violatoria del derecho de  contradicción,  que  considera  parte importante del derecho de defensa, porque  “atañe  al  cruce  natural  y  necesario de criterios y argumentos jurídicos  entre la parte acusadora y los sujetos de la defensa”.   

          A   título  de  demostración  del  reparo  afirma  que  el  Fiscal  Regional,  como  sujeto procesal que calificó el mérito sumarial, no presentó  alegatos  previos a la sentencia y agrega que el criterio expuesto por el Fiscal  Instructor  en  la  resolución  de  acusación es de índole provisional, y por  ello  debía sostenerlo, ratificarlo o rechazarlo, según los medios probatorios  recaudados  en  la  causa.  Finalmente,  añade  que con la omisión referida se  afectó  el  derecho  de  contradicción, que la irregularidad es objetiva y que  está  demostrada;  y  dice  por  último, que “su trascendencia deviene en la  nulidad por afectación del derecho sustancial”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. La demanda de casación presentada por el  señor    defensor   de   JOSÉ   ARMANDO   SANGUINO  habrá  de  ser rechazada por no reunir los requisitos  formales  previstos en el artículo 225 del Código de Procedimiento Penal, y en  consecuencia  se  ordenará la devolución del expediente al despacho de origen,  tal como lo autoriza el artículo 226, ibídem.   

La  lectura  del  libelo  que ahora ocupa la  atención  de  la  Sala,  permite  afirmar  que  en  el mismo no se observan los  requisitos  formales  exigidos  por la ley, ya que el actor apenas si cumple con  los  numerales primero y segundo del artículo 225, constituyéndose el resto en  un  trabajo  de instancia, con descuido de las exigencias teóricas normativas y  la  técnica  que  rigen  la  casación.  El  escrito carece de claridad y   precisión,  no  señala  los  fundamentos  del  disenso, ni desarrolla en forma  alguna los cargos  formulados.   

          2.  En  relación  con  la  causal  en  que  se apoyan las críticas  formuladas a la sentencia impugnada, se observa lo siguiente:   

          La  Corte  ha  reiterado  que  cuando  se aduce la causal tercera de  casación,  le  corresponde  al  actor concretar la clase de nulidad que invoca,  mostrar  sus  fundamentos, las normas que estima infringidas, así como precisar  de   qué   manera   la   irregularidad   procesal   denunciada  ha  repercutido  definitivamente  en  la  afectación del trámite surtido. Esto significa que no  es   suficiente  con  tratar  de  evidenciar  cualquier  clase  de  informalidad  hipotéticamente  surgida  dentro  del  proceso; es necesario indicar, y probar,  aquella  o aquellas que indefectiblemente conducen a su invalidación, ya porque  rompan  la  estructura  del  rito, o  porque vulneren garantías y derechos  fundamentales.   

          3.  Si  el  demandante  postula  violación  del debido proceso -que  aquí  se  esboza-  le  resulta  imprescindible, también, identificar con plena  nitidez  la  irregularidad que sustancialmente lo ha alterado de manera rotunda,  desde    luego    en    contra    de    las    formas    y   cauces   legalmente  establecidos.   

          Si  lo denunciado por el casacionista es la violación al derecho de  defensa,  -que  involucra  fugazmente  sin desarrollo alguno- en su escrito debe  determinar  la actuación concreta que lo ha vulnerado, así como su específica  incidencia en el fallo recurrido.   

          4.  Los  lineamientos  señalados no han  sido satisfechos por el Letrado.   

          4.1.  En  el cargo que formuló como principal denunció la omisión  de  investigación integral, e insinuó que con tal yerro se afectaba el derecho  de  defensa,  pero  no  solo no concretó ni demostró tales reproches, sino que  olvidó  que  cada  uno  de  ellos  merece  estudio  autónomo y fundamentación  diversa.   

          Afirmó  que  el  procesado  José  Armando Sanguino hizo múltiples  manifestaciones   en   la   diligencia   de   indagatoria   para  desvirtuar  su  participación  en  los  delitos  que  se  le atribuían, y que los funcionarios  judiciales  no cumplieron con su obligación legal de verificarlas; sin embargo,  únicamente  intentó  precisar, de manera por demás confusa, una sola de tales  exculpaciones,  la  que tiene que ver con la explicación que su defendido dio a  la  Fiscalía  en  relación  con  la  llamada telefónica que le hizo al señor  Alejandro  Acosta,  en  la  que  se refirió al secuestro y muerte de la señora  Rosa  Iria Molina Alvernia. No señaló ni demostró el censor la incidencia que  tuvo  esa  supuesta  irregularidad  en  el  fallo  impugnado,  pues se limitó a  cuestionar  en  forma  genérica  el  sustento  probatorio  de  la sentencia y a  controvertir  la  apreciación  del fallador sobre la prueba indiciaria, lo cual  no  sólo  es  extraño  a la causal de casación  invocada, sino que está  vedado en sede de impugnación extraordinaria.   

          4.2.  Las falencias técnicas señaladas en precedencia, se reiteran  en  el  reparo  que  el  libelista  propone como subsidiario. Nuevamente omitió  precisar  la causal de nulidad invocada, no mostró sus fundamentos, ni señaló  las  normas  que  consideraba  infringidas,  así como tampoco demostró en qué  forma  el  error  procesal  advertido  trascendió  en  el  rito  cumplido,  que  finalizó con el proferimiento de la sentencia impugnada.   

          Dadas  las  indicadas falencias de la demanda, que la Corte no puede  entrar  a  suplir  en virtud del principio de limitación, se impone su rechazo,  de  conformidad con lo previsto en el artículo 226 del Código de Procedimiento  Penal.           

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

1.   Rechazar   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del señor JOSÉ ARMANDO  SANGUINO,  contra  la  sentencia  de segunda instancia  proferida   el   30   de  octubre  de  1998,  por  el  Tribunal   Nacional.   

2.  Ordenar  la  devolución  del proceso al  Tribunal de origen.   

         3.  De  conformidad con lo dispuesto por el artículo 197 del C. de  P. P., contra esta decisión no procede recurso alguno.   

         Comuníquese  y   cúmplase.            

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO           

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA    POVEDA                        

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE               JORGE  ANÍBAL   GÓMEZ   GALLEGO                         

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS            CARLOS E.  MEJÍA     ESCOBAR                               

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                                            

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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