15814nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15814  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 196  

          Bogotá, D. C., veintiuno de noviembre de dos mil.   

VISTOS  

          Examina  la  Corte  la  admisibilidad  de  la  demanda  de casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado HÉCTOR FABIO VARGAS CÁRDENAS, en  relación  con la sentencia de segundo grado fechada el 10 de diciembre de 1998,  obra  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  por medio de la cual confirmó la  condena  impuesta  en  primera  instancia  al  acusado,  cuya pena principal fue  fijada  en  cuarenta  (40) años de prisión, como autor del delito de homicidio  cometido en la persona de WILDEMAR RAÚL PINTO DURANGO.   

          Se  actúa  de  conformidad con los artículos 220 y 225 del Código  de Procedimiento Penal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Los  jóvenes  WILDEMAR  RAÚL  PINTO  DURANGO  y  ODÚBER  CORRALES  GONZÁLEZ  dialogaban  sentados frente a la caseta de acción comunal del barrio  “Marco  Fidel Suárez” de la ciudad de Medellín, en las horas de la mañana  del  10  de  febrero  de 1998, cuando llegaron hasta el lugar varios individuos,  uno  de  los  cuales  comenzó a disparar un arma de fuego y entonces resultaron  heridos  los  contertulios  y  el  menor  DUVÁN FELIPE GARCÍA.  Aunque el  primero  de  los  lesionados  alcanzó  a  refugiarse  en su residencia, minutos  después falleció.   

          Realizada  la  instrucción,  el  Fiscal  Octavo  Delegado  ante los  Jueces  Penales  del  Circuito  dictó  resolución  acusatoria  en  contra  del  procesado  HÉCTOR FABIO VARGAS CÁRDENAS, fechada el 1° de junio de 1998, como  autor  de los delitos de homicidio agravado por la indefensión de la víctima y  porte  ilegal  de arma de fuego de defensa personal, conforme con los artículos  329  y  330  del  Código  Penal  y  1° del Decreto 3664 de 1986, adoptado como  legislación  permanente  por  el  artículo  1°  del Decreto 2266 de 1991 (fs.  227).   

          Asumido  el  conocimiento  por el Juez Primero Penal del Circuito de  Medellín,  el  funcionario  dictó sentencia condenatoria de primer grado el 30  de  septiembre  del  mismo  año, por medio de la cual impuso al acusado la pena  principal  antes  indicada,  decisión  que  fue confirmada integralmente por el  Tribunal (fs. 270 y 300).   

LA DEMANDA  

          El  defensor  público  asignado al procesado propone dos (2) cargos  en contra de la sentencia impugnada, así:   

          1.   El  primero  por  medio de la causal tercera de casación,  debido  a  que  la sentencia fue dictada dentro de un juicio viciado de nulidad,  en  vista  de que la misma no tuvo en cuenta pruebas que, de haberse estimado en  el  alcance  probatorio  correspondiente,  sin duda hubieran resultado decisivas  para  demostrar  la  inocencia del procesado.  Tal omisión no sólo violó  directamente  el  debido  proceso,  sino  que, de contera, afectó el derecho de  defensa,  irregularidades  constitutivas  ambas  de  nulidad, de acuerdo con los  numerales   2   y   3   del   artículo   304   del   Código  de  Procedimiento  Penal.   

          Explica  que fueron omitidas dos pruebas de suma importancia para la  suerte  del procesado, la primera atinente al reconocimiento en fila de personas  practicado  con  la  intervención  de  la  señora  GLORIA LUCY SÁNCHEZ BORJA,  testigo  central  en  este  caso,  quien  no  pudo  identificar al acusado; y la  segunda  relacionada  con  la prueba de absorción o emisión atómica, conforme  con  la  cual  las  muestras  tomadas  al  sindicado  en  ambas manos resultaron  negativas.   

          2.   En el segundo cargo escoge la causal primera de casación,  y  atañe  a  una  violación  indirecta de la ley sustancial, por no haber sido  consideradas  en  el  fallo cuestionado las mismas pruebas que se echan de menos  en la censura anterior.   

          Expone  que  no  puede  haber  mayor  extrañamiento  del  verdadero  responsable  de  los  hechos,  cuando  se  constata  que la testigo principal ni  siquiera  reconoce  al  sindicado en fila de personas.  De igual manera, si  las  muestras  para  la  prueba de absorción atómica fueron tomadas sólo tres  (3)  horas  después  del  suceso,  y el imputado arroja resultado negativo para  ambas  manos,  significa  que  él  no  disparó  y mal podría atribuírsele el  homicidio.   

          Solicita  la  nulidad  del  proceso  a  partir del momento en que se  presentó  la  irregularidad, o que, previa casación del fallo, se dicte el que  deba reemplazarlo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Ambos  cargos,  amparados  en  dos  (2) causales bien disímiles, se  sustentan   en   una   presunta   falta   de  apreciación  de  las  pruebas  de  reconocimiento  en  fila de personas y de absorción atómica.  Pero, antes  de  indicar el contrasentido que representa alegar el mismo fundamento por vías  de  casación distantes, conviene resaltar cómo es evidente la confusión en el  tratamiento  que  el demandante hace de dichos medios probatorios, pues, algunas  veces  da  a  entender  que  los mismos fueron completamente ignorados; en otras  insinúa  que  fueron  desechados;  pero  también alcanza a observar que se les  desconoció el valor que tenían.   

          En  efecto,  el  actor  indistintamente  aduce  que  “no  se  tuvieron en cuenta pruebas…”; o  que  “se  desecharon  o  se  omitió  considerar dos  probanzas…”;     o     que     “optó  por  desconocerle  todo  valor a dos probanzas…”.   Estas  manifestaciones  dejan  en la penumbra el sentido  del  ataque,  pues  no  es posible precisar si las pruebas no hicieron parte del  obligado  examen  hecho  por  la  juzgador,  o  si  el demandante no comparte la  valoración  que  de ellas se hizo, situación de perplejidad que también va en  detrimento de la precisión del error atribuido.   

          De  todas  maneras, no puede olvidarse que en casación el objeto de  ataque  lo constituyen los razonamientos de la sentencia, los cuales ni siquiera  se  citan  en  la  demanda, pues un abordaje directo de los hechos y las pruebas  desvirtúa  la  naturaleza de aquél medio de impugnación y lo confunde con una  controversia propia de las instancias.   

          Adicionalmente,  no  puede  soslayarse  que  el  reparo  de  errores  cometidos  en  la  estimación  de las pruebas, bien por ignorancia completa ora  por  irracionalidad  en  el examen, jamás conduce a la nulidad de la actuación  procesal  sino  a  un  fallo  de sustitución por ser estrictamente in  iudicando, pues basta demostrar que las  pruebas  pretermitidas  o  falsamente  evaluadas tenían el peso suficiente para  desviar   radicalmente   el   sentido   de  la  decisión  tomada  (condena  por  absolución).   

          Por  falta  de  claridad  y  precisión  en  la  exposición  de los  reparos, se inadmitirá la demanda.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          Inadmitir la demanda examinada.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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