AP5650-2015(46764)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP5650-2015  

Radicación N° 46764  

Aprobado acta No. 350.  

Bogotá,  D.C., treinta (30) de septiembre de  dos mil quince (2015).   

V I S T O S  

Se  pronuncia  la  Corte   sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  instaurada  por el defensor de JOSÉ   LUIS  VICENTE  MILLÁN  RINCÓN  y  LUIS  EDUARDO  BUITRAGO  PATIÑO,  en  contra de la  sentencia   condenatoria   proferida,   en   segunda  instancia,  por  el Tribunal Superior de Bogotá   el  10   de   julio  de  2015, en el proceso que  se     adelantó    contra    aquéllos por el delito de Hurto Calificado agravado.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos     

En  la sentencia impugnada se tuvieron como  acontecimientos              jurídicamente relevantes los siguientes:   

Los  hechos  relevantes  de  la  presente  actuación  se dieron a conocer, a través de denuncia instaurada el 24 de abril  de  2008  por  el  representante legal de la Fundación Solidaria Merco Funsome,  quien  informó  que  el  gerente  de  la  sucursal Chapinero del banco HSBC, le  comunicó   sobre   la   realización   de   aproximadamente   25  transacciones  consistentes  en  retiros por cajero automático, transferencias electrónicas y  pagos  desde  la  cuenta  de  ahorros  No  021-139018329-000 a otras cuentas, en  cuantía  aproximada  de  $274.800.000,  las  cuales  se efectuaron el 22 de ese  mismo  mes  y  año  sin  autorización  del  representante legal, el secretario  general o el tesorero de la entidad afectada.   

Realizada la respectiva investigación en la  entidad  bancaria,  se  estableció  que  las  transacciones  fueron hechas vía  internet  y los dineros depositados en las cuentas de José Luis Vicente Millán  Rincón y Luis Eduardo Buitrago Patiño.   

    

1. Procesales     

El 30  de  abril de  2013,   en   audiencia  preliminar  celebrada  ante  el Juzgado 37  Penal Municipal de Bogotá con  función  de  control  de  garantías,  la  Fiscalía formuló  imputación    a    JOSÉ   LUIS   VICENTE   MILLÁN  RINCÓN,   LUIS  EDUARDO  BUITRAGO     PATIÑO    y    otros,    por   el  delito  de  Hurto  Calificado  agravado  (arts.  239, 240-4  y    241-10,   Código  Penal).   

El 23  de  julio de  2013,   la   Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación  cuyo  conocimiento  correspondió al Juzgado  38   Penal  del    Circuito    de    Bogotá.   Al  inicio   de  la  audiencia  de  formulación  de  acusación,  los  dos      procesados     en  mención  se allanaron a los cargos,  por  lo que una vez verificada la legalidad de esa manifestación unilateral, el  23  de  mayo  de  2014 se dictó la respectiva sentencia mediante la cual se les  condenó  a  las  penas  de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio   de   derechos   y   funciones  públicas,  por  un  término  de  76  meses.   

El  10  de  julio  de  2015, al desatar las  apelaciones  promovidas  por  los  defensores,  el  Tribunal Superior de Bogotá  confirmó  la  sentencia  condenatoria.  Contra esta decisión, el titular de la  defensa  técnica  interpuso recurso de casación, el cual sustentó mediante la  presentación de la respectiva demanda el 2 de septiembre anterior.   

L A  D E M A N D A  

Una  vez identifica la sentencia demandada y  la  actuación  procesal,  anuncia que la finalidad perseguida con el recurso es  la  efectividad  del  derecho  material  y el restablecimiento de las garantías  fundamentales  que  fueron  quebrantadas  “por  una  indebida  adecuación  de  la  conducta  desde  la  misma imputación y falta de  defensa  técnica”.  Al  efecto,  señala múltiples  reparos  a  la  validez de la actuación: que el juez abandonó su imparcialidad  para  suplir  a la fiscalía cuando aceptó el allanamiento a los cargos, que la  defensa  técnica  fue  formal,  que no se garantizó la debida contradicción y  que  los  hechos  fijados  en el proceso, especialmente el sitio y época en que  ocurrieron,   no   fueron   “precisados   por  las  pruebas”.  Esas  situaciones, concluye, socavaron el  debido proceso y, de manera consecuencial, el derecho a la defensa.   

Más adelante, solicita a la Corte que aborde  el  estudio  de  fondo del asunto en beneficio de la justicia y del ejercicio de  una  necesaria  función pedagógica. Considera indispensable un pronunciamiento  sobre   (i)  el  alcance  de  la  asistencia  técnica,  (ii)  el  principio  de  congruencia,  (iii)  el  valor de las pruebas de referencia, y (iv) la legalidad  de  la  inferencia  de  una actuación cooperada de los procesados. En últimas,  estima  que  se  debe  replantear  la  necesidad de constatar en cualquier etapa  procesal,  previa  al  allanamiento,  la  existencia  de  pruebas  y una mínima  controversia  de las mismas, máxime cuando falta el elemento de la culpabilidad  para  que el procesado “entienda que su actuar en su  momento   era   desconocido   por   el   que  constituía  delito”.   

Cargo  No 1 (principal): nulidad del proceso   

Se violó el debido proceso y el derecho a la  defensa  por  las  siguientes  irregularidades:  1) que los hechos fijados en la  acusación  y en la sentencia fueron realizados el 22 de abril de 2008, pero que  nunca  se  imputó  el delito informático a la luz del artículo 269A, omisión  ésta  que  dificultó  la  defensa  porque  los  procesados  no vislumbraron la  gravedad  del asunto; y, 2) que la defensa, por impericia, decidió “no  pelear  el  asunto  a  favor  de su prohijado”,  renunció  a  la legítima controversia probatoria e indujo a los  procesados  a un allanamiento que no entendieron. Adicionalmente, asegura que el  juez  no  indagó  si  la aceptación de culpabilidad fue consciente, por lo que  lesionó  el  derecho  del acusado “a probar que esa  actuación  particular,  propia,  ingenua  por determinarlo en un tono coloquial  pudiese   cometer   el  delito”.  Por  lo  anterior,  solicita  se  declare  la  nulidad  del  proceso  a  partir  de  la audiencia de  allanamiento a los cargos.   

Cargo No 2 (subsidiario): Nulidad  

Reitera que se desconoció la estructura del  debido  proceso desde la misma imputación y ello incidió en la garantía de la  defensa  técnica.  A renglón seguido, manifiesta que se violó el principio de  congruencia,  esto  es,  “la  consonancia  que debe  existir  entre  los  hechos  fijados  y el fallo”, en  apoyo  de  lo cual transcribe apartados de algunas decisiones de la Corte en esa  materia.  Ya  al  referirse  al  caso  concreto rememora los supuestos fácticos  definidos  en  la sentencia y advierte que “…, los  hechos  delimitados  en  la  acusación  y  por  los  cuales  ha debido fallarse  sucedieron  en  ese  fecha del mes de abril de 2008, la sentencia demandada fijo  (sic)   los   hechos   en   esos   concretos   aspectos   y  condeno  (sic)  por  ellos”.      

Seguidamente, en la demanda se asegura que el  Tribunal  arribó a la conclusión fáctica a partir de una violación indirecta  de  la  ley  sustancial  por  aplicación  indebida de las normas que regulan el  Hurto  Calificado  agravado.  Sería  un  error  de  hecho  por  falso juicio de  identidad  respecto  de las pruebas “que lo llevaron  a  fijar  los  hechos  como sucedidos, en forma repetida, en el mes de abril del  año  2008,  para finalmente condenar por ellos”. Esa  fijación,  continúa,  fue  producto  de  la  tergiversación  de los medios de  convicción  porque  ninguno  de  ellos se refirió a la manipulación de medios  electrónicos  de  la fundación o del banco. A más de lo anterior, también se  habría   cercenado   la   prueba  cuando  “omitió  apreciar   en   instancia   los   EMP,  para  identificar  si  encajaba  con  la  tipificación   jurídica   de   los  hechos”.    

En   conclusión,  estima  el  censor,  la  acusación  ubica los hechos en abril de 2008, pero las pruebas nada dicen sobre  tal  circunstancia,  excepto la denuncia pero ésta no refiere la participación  directa  de  los  acusados.  Por  esa  vía, continúa, se  incurrió en un  falso  juicio  de  identidad y cuando se condenó en la sentencia por los hechos  de  la acusación sin soporte probatorio, se faltó al principio de congruencia.  En  consecuencia  solicita  que  se  invalide  la  sentencia  y  se  dicte la de  reemplazo,  o,  en  su  defecto, se decrete la nulidad de toda la fase de juicio  oral.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

I. De conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  184   del   Código   de   Procedimiento   Penal  de  2004             (ó        C.P.P./2004),     la    Corte    examina   la   demanda  de  casación  interpuesta   por   el  defensor  de  JOSÉ  LUIS  VICENTE  MILLÁN  RINCÓN  y  LUIS  EDUARDO  BUITRAGO  PATIÑO  con el objeto de  determinar  si  es  admisible  o  no, lo cual dependerá del cumplimiento de los  requisitos  consagrados en el citado estatuto para ese acto procesal  que  se  refieren,  básicamente,  a  la  existencia de interés  jurídico,  al  señalamiento  de  la  causal de casación, al desarrollo de los  cargos  de  sustentación y a la necesidad del fallo para cumplir algunas de las  finalidades del recurso.   

II.  Sea  lo  primero  advertir  que, conforme a lo establecido en  el  artículo  181  del  C.P.P./2004,  el recurso de  casación  interpuesto  es  procedente  por la única  razón   de  que  se  dirige  contra  una  sentencia  de  segunda  instancia  dictada  en  un proceso penal, como fue la proferida  el  10  de  julio de 2015  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,    que    confirmó   la  que,  en primera instancia, había  dictado   el   Juzgado  38  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  con  función  de  conocimiento,  en  el  sentido  de condenar  a JOSÉ  LUIS  VICENTE  MILLÁN  RINCÓN  y  LUIS  EDUARDO  BUITRAGO  PATIÑO        como        coautores  del  delito  de  Hurto  Calificado  agravado.  A  pesar  del  inicial   acierto,   la   demanda   de   casación   es   inadmisible   por  las  razones que a continuación se exponen.   

III.   En  principio,  el  demandante  se  encuentra  legitimado para recurrir en casación  conforme  lo  establece  el  artículo  182  del C.P.P./2004, pues es una de las  partes  del  proceso  o un interviniente como genéricamente lo denomina aquella  norma  (la defensa), y la  providencia  judicial  impugnada  (sentencia condenatoria) produce consecuencias  sumamente    adversas  para    los        procesados   que  representa,   en   tanto   les   impone   sanciones  penales.  Sin  embargo,  en      estricto      sentido,      carece  de interés jurídico porque en  sede  del  recurso  extraordinario de casación se proponen reparos a la validez  del   proceso   y   a   la   apreciación   de   las  pruebas  que  jamás     fueron     advertidos     o     propuestos    en    las  instancias,  específicamente  en el escenario de la  apelación   de   la   sentencia   de   primera  instancia  cuando  ya  existían  los motivos en   los   que   ahora   funda     su    inconformidad    el  defensor.   

Además,        téngase     en     cuenta    que    el    ámbito    legítimo      de     impugnación   de   las  sentencias  derivadas    de   un  allanamiento   a   cargos,  se  circunscribe  a  la  dosificación              punitiva, a  los     mecanismos     sustitutivos     de     la  prisión  y a   la   demostración   de   vicios   del  consentimiento  en  el  procesado   (art.  293,  par.,     C.P.P./2004)     o    de    otras  irregularidades  sustanciales  que  pudieran configurar una  nulidad   según   los  principios  que  regulan  esta  institución.  Ello por  cuanto,  la aceptación de  la   culpabilidad,   sea   unilateral  o  acordada,  presupone  la  renuncia  a  los  derechos  a  la  no  autoincriminación  y  a  un juicio público, oral, contradictorio, concentrado,  imparcial,  con  inmediación y controversia probatoria (art. 8, lit.  l,  C.P.P./2004).  Así  mismo,  la  terminación  anticipada  del  proceso  en   tal   evento   procede  con  solo  un  “mínimo de prueba  que   permita  inferir  la  autoría  o  participación  en  la  conducta  y  su  tipicidad”  (art.  327  C.P.P./2004).   

En     consecuencia,    frente  a una sentencia anticipada por alegación de culpabilidad,  son  inadmisibles los debates que de manera directa o  indirecta  entrañen la retractación del allanamiento, salvo que se acredite la  existencia      de      vicios     del     consentimiento     o     la    violación    a    garantías  fundamentales,  tal   y  como  lo  prescribe el  parágrafo  del  artículo  293 procesal.    Ahora,    es    claro   que   la  renunciabilidad  de  los  derechos  contemplados  en  los  literales b) y k) del  artículo  8  ibídem  con  miras a la finalización  anticipada  del  proceso,  implica  que de  hacerse  uso de esta alternativa de  justicia     premial     resulte     improcedente   la   discusión  sobre  las  garantías  a  la  no  autoincriminación, a la  inmediación y a la contradicción de las pruebas, entre otras.   

IV.   En  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de JOSÉ LUIS VICENTE MILLÁN  RINCÓN  y  LUIS  EDUARDO  BUITRAGO  PATIÑO,  en contra de la sentencia que los  condenó   en   virtud   de   sendos   allanamientos        unilaterales  a  cargos;  se  advierte  el  anhelo  infundado    de   una  retractación  y ello es  fácil  observarlo  en la lectura de la sustentación  de     las     censuras    formuladas,  la  que,  a más de ininteligible en la mayoría de sus partes,  no   contiene  los  argumentos  que  permitirían  vislumbrar  una  causa     legal     de    procedencia    de    esa    aspiración.   

Cargo   No   1  (principal):  nulidad  del  proceso   

Dos motivos confusos, disímiles e inconexos  invoca   el  demandante  como  respaldo  de  una  misma  pretensión  nulitante:   

El  primero,  parece  denunciar  que  en  la  acusación  y en la sentencia se determinó el 22 de abril de 2008 como fecha de  los  hechos  jurídicamente  relevantes; sin embargo, nunca se imputó el delito  informático  que  habría tenido lugar ese día. Paradójico resulta que sea el  defensor  quien  reclame por la omisión de la Fiscalía en la imputación de un  delito,  más  aún  cuando  la  realización  del  acto  que se señala omitido  eventualmente  podía  configurar  una  violación  al  principio del Non bis in  ídem,  pues  el  abuso de los sistemas electrónicos que tuvo lugar el referido  22  de  abril  y  a través del cual se consumó el apoderamiento de los dineros  depositados  en  la  cuenta  de  ahorros No 021-139018329-000 del banco HSBC, se  tipificó  en  la  calificante prevista en el artículo 240, numeral 4, del C.P.  consistente  en  que  el hurto se haya realizado con violación o superación de  seguridades electrónicas.   

El segundo motivo de la censura, cuestiona la  validez  del  consentimiento  de  los procesados en el allanamiento a los cargos  porque  no  habría  sido  consciente e informado. A ese resultado, considera el  recurrente,  se  habría llegado por la confluencia de dos circunstancias: 1) la  impericia  de  los  defensores  que  los  llevó  a renunciar al juicio oral, al  aporte  y  contradicción probatoria; y 2) el juez no indagó por la plenitud de  la  voluntad  manifestada  por  los  imputados.  La primera de tales premisas es  absolutamente  infundada  porque  el censor nunca mencionó las razones con base  en  las  cuales  se permite descalificar la idoneidad de los dos abogados que lo  antecedieron  en  la  defensa  técnica,  por lo que ningún contenido jurídico  subyace  al  reparo.  Y,  la  otra afirmación es manifiestamente contraria a la  realidad  procesal porque basta observar el desarrollo de la audiencia en que se  dio  el allanamiento, para corroborar que el juez se aseguró de la presencia de  un  consentimiento  exento  de  vicios a través de sendas preguntas dirigidas a  los procesados.   

En  síntesis,  a  pesar de la pluralidad de  circunstancias  expuestas  como  invalidantes  del  proceso,  ninguna  de  ellas  configura  ni  remotamente  una  irregularidad  con  capacidad  para vulnerar el  debido  proceso  o  el derecho a la defensa, por lo que no se está en presencia  de un verdadero cargo de casación.   

Cargo  No  2  (subsidiario):  nulidad  del  proceso   

La presentación de este cargo es idéntica a  la   del   anterior   y   se   hizo  en  los  siguientes  términos:  “La  sentencia  se profirió dentro de un procedimiento viciado  de  nulidad,  en  cuento  hubo  un  desconocimiento  de la estructura del debido  proceso  desde  la  misma  imputación  y  ello tuvo incidencia clara y decisiva  sobre  la garantía del derecho a la defensa técnica del acusado”.  A  renglón  seguido,  se cuestiona la violación al principio de  congruencia  porque  “…, los hechos delimitados en  la  acusación  y  por los cuales ha debido fallarse sucedieron en ese fecha del  mes  de  abril  de  2008,  la  sentencia demandada fijo (sic) los hechos en esos  concretos  aspectos  y condeno (sic) por ellos”. Pues  bien,  lo que logra entenderse de una redacción tan confusa es que se cuestiona  la  fecha  de los sucesos determinada en la acusación y en la sentencia, frente  a  lo  cual se reiteran los comentarios antes realizados y, además, se advierte  que  si  existe  identidad  en  la  circunstancia temporal fijada en tales actos  procesales, ninguna inconsonancia puede alegarse.   

En  el  desarrollo del mismo cargo, también  aduce  el  demandante  una  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por la  indebida  aplicación  de  las  normas que regulan el Hurto Calificado agravado,  proposición  ésta  que  implica  un  exótico  revoltijo  de  las  causales de  casación  y  la  absoluta  incoherencia  entre  la  sustentación  y  el  cargo  postulado.  En  efecto,  bajo  el  ropaje de una nulidad propugna la infracción  legal  indirecta y ésta, a su vez, la funda en un cargo de aplicación indebida  que  es una de las modalidades de violación directa del ordenamiento jurídico.  Para  completar  el  exabrupto,  luego  el demandante formula un falso juicio de  identidad  por  haberse  tergiversado la prueba y, al tiempo, un falso juicio de  existencia porque la misma fue omitida.   

Al margen de la ausencia de los presupuestos  mínimos  de  una  argumentación aceptable en sede de casación y de que cuando  formula  errores  de  hecho  ni  siquiera  especifica  la  prueba  sobre la cual  recaerían;   la   denuncia  de  incorrecciones  en  el  ejercicio  judicial  de  apreciación  de  la  prueba desborda el ámbito legítimo de la impugnación de  una  sentencia  por  admisión  de  culpabilidad,  ya  que busca controvertir la  prueba  de  la  responsabilidad  desconociendo así la asunción que de la misma  hicieran  los  procesados.  Así las cosas, la verdadera motivación del recurso  de  casación  es  la retractación del allanamiento por razones diferentes a la  concurrencia   de  un  vicio  del  consentimiento  que  aquéllos  otorgaron  al  renunciar  al  juicio  oral  y  a  otras  garantías,  a  cambio de un beneficio  punitivo,   alternativa   ésta   que   resulta  abiertamente  improcedente.  En  consecuencia,  la  sola  admisión del estudio casacional de una tal pretensión  violaría  la  prohibición  implícita  en  el parágrafo del artículo 293 del  C.P.P./2004.   

V. En conclusión,  la  demanda  de  casación  se  inadmitirá  porque  no  se  sustentó un reparo  atendible  en sede del recurso extraordinario y no se advierte la necesidad para  lograr  uno  de  los  cometidos  de  este  medio  de impugnación, los cuales se  fincaron  en  las  irregularidades denunciadas que, como se vio, solo existen en  la  mente  del  censor. De otra parte, no se observó  la  presencia de alguna de  las  hipótesis  que  le  permitirían  a  la  Corte  superar  los   defectos  del  libelo  para   decidir   de   fondo,   de   conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 184 de la  Ley 906 de 2004.   

VI. Finalmente,        se     advierte     que,  de  conformidad  con lo previsto en el inciso 2º del artículo  184   del   C.P.P./2004,   en  contra  de  este  proveído         procede        la   insistencia,   en  los  términos  ampliamente  decantados  por la jurisprudencia de la  Sala.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de JOSÉ  LUIS  VICENTE  MILLÁN  RINCÓN  y  LUIS  EDUARDO  BUITRAGO  PATIÑO.   

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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