AP4351-2015(46336)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP4351-2015  

Radicación N° 46336.  

Aprobado acta No. 271.  

Bogotá, D.C., cinco (5) de agosto de dos mil  quince (2015).   

V I S T O S  

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda de revisión  instaurada    por    el    apoderado   de  WILFREDY RAMÍREZ SANTOS,  en  contra  de  la sentencia proferida  el  27  de mayo de 2011 por  el    Tribunal    Superior    de   Neiva,         que        confirmó  la  que a su vez había dictado  el           Juzgado           Tercero    Penal    del   Circuito   de   esa  ciudad,  mediante la cual aquél fue condenado  por  el  delito  de  Acceso  carnal abusivo con menor de 14 años.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos     

En    la    sentencia    demandada   se   enuncian  como  hechos  relevantes los siguientes:   

Sucedieron   en   la   municipalidad   de  (…) (H.), donde reside la  menor  YFD  junto  con  su  familia  y  quien  para  el mes de marzo de 2009, le  comentó  a  su  hermana  que  el “mono”, hermano de Edimer Ramírez Santos,  indicación  que  corresponde  a  la persona de nombre WILFREDY RAMÍREZ SANTOS,  hizo  palpamientos  en  sus  genitales  y  que  estando  en  la residencia de su  agresor,  procedió a mostrarle videos de personas desnudas, al igual que de sus  genitales,  habiendo  tomado  unas  fotos  de  la  vagina de la niña para luego  introducirle el dedo.   

    

1. Procesales     

El 14  de  marzo de  2011,    el    Juzgado  Tercero Penal del Circuito  con    funciones   de   conocimiento   de        Neiva       profirió  sentencia  mediante  la  cual  condenó  a  WILFREDY  RAMÍREZ  SANTOS como autor del  delito  de  Acceso  carnal  abusivo  con  menor de 14  años,   a  la  pena  de  prisión   por   un   término  de  156  meses  y  a  la  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas por igual lapso.   

Ante  el  recurso de apelación interpuesto  por  el  defensor,  el 27 de  mayo  de  2011,  la  Sala Penal del Tribunal Superior  de  Neiva decidió confirmar  la condena.   

El  3  de  julio de  2015,   un   apoderado   del  sentenciado presentó demanda de revisión.   

L A  D E M A N D A  

Previa  identificación  de  la  sentencia  condenatoria,  de  las  partes  e  intervinientes,  y  de la actuación procesal  relevante;  se  invoca  la  causal  de revisión contemplada en el numeral 3 del  artículo  196  de  la  Ley  906  de  2004,  en desarrollo de la cual señala el  accionante   que   existen   declaraciones  extraprocesales  sobrevinientes  que  acreditan  la  inocencia  de  WILFREDY RAMÍREZ SANTOS, citando las rendidas por  Alejo  Vargas Cumbe, Víctor Manuel Guevara Hernández, Juan Pablo Camacho Peña  y Miguel Andrés Tovar Álvarez.    

Asegura  el  actor  que  se trata de pruebas  sobrevinientes  porque sólo fueron conocidas después de proferida la sentencia  condenatoria  y  que  las mismas permitirían comprobar, en primer lugar, que el  desgarro  del  himen  que la menor presentó en el examen médico-sexológico se  produjo  por  un accidente que aquélla sufrió cuando conducía una bicicleta y  no  por  una  conducta  atribuible  a su poderdante. Y, en segundo lugar, que la  niña  fue  objeto  de  una alienación por parte de su madre EDT, con el fin de  engañar a los peritos y así obtener un fallo contrario a derecho.   

Al  final,  se  enuncian  como pruebas de la  demanda:  el  poder,  las  evidencias  descritas  y las copias auténticas de la  sentencia  de primera y de segunda instancia con la respectiva certificación de  ejecutoria.       

C O N S I D E R A C I O N E S  

         De  conformidad  con  lo  previsto en el artículo 32, numeral 2º,  del  C.P.P./2004, la Corte es competente para conocer de la acción de revisión  promovida  por  un  apoderado  especial  de  WILFREDY  RAMÍREZ  SANTOS, puesto que la misma se dirige contra  de   una   sentencia   proferida  en  segunda  instancia  por  un  tribunal.  En  consecuencia  y  según  lo  prevé  el  artículo  195  ibídem,  se examinará  la  demanda  presentada  con el objeto de determinar si es admisible o no, lo  cual    dependerá   del   cumplimiento   de   unos  requisitos   esenciales  como  son  la  identificación  de  la  actuación  procesal  y  del  delito, la  enunciación  de la causal de revisión y sus fundamentos, y la relación de las  evidencias  que se pretenden hacer valer.   

En    ese    orden,    sea  lo primero advertir que, conforme a  lo  establecido  en el artículo 192 del C.P.P./2004,  la    acción  de  revisión  es  procedente  en  el  evento bajo examen  porque  se  ejerce  contra una sentencia que adquirió ejecutoria, tal y como se  acredita      con      la      constancia      expedida     por     el        secretario        del        Centro   de   Servicios   Judiciales1.         Además,   al   demandante  le  asiste  interés   jurídico   para   promover   la   acción  de  revisión,  no sólo porque el artículo 193 del  C.P.P./2004  enlista  expresamente  al defensor como  una  de  las  partes  legitimadas  para  ese  efecto,   sino   porque   la   sentencia  demandada,  al   imponer   sanciones   penales,   produce    consecuencias    jurídicas    notoriamente    adversas  a  la  persona de quien recibió poder especial para  presentar    la    demanda    cuya    admisibilidad    se    analiza.      

El  demandante  arguye  como sustento de la petición de revisión de la sentencia condenatoria,  la     causal     prevista     en    el             numeral   3   del  artículo  192  de  C.P.P./2004,   cuyo   supuesto   de   hecho  es  el  siguiente:   “Cuando  después  de  la sentencia condenatoria aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas  no  conocidas  al  tiempo  de  los  debates,  que  establezcan  la inocencia del  condenado,  o  su  inimputabilidad”.  Véase,      entonces,    que    son    dos   los   requisitos  que  debe  reunir  la  prueba  invocada  por  el  accionante  para  vislumbrar  la  necesidad  de  remover  la  fuerza  de la cosa  juzgada:  (i)  la novedad, pues solo es posible aducir evidencias sobrevinientes  a  la  sentencia, y (ii) la eficacia, en cuanto el medio debe tener aptitud para  acreditar la inocencia (o inimputabilidad) del condenado.   

Pues  bien,  recuérdese  que los hechos que  pretende  demostrar  el  actor  con  las  declaraciones  de  Alejo Vargas Cumbe,  Víctor  Manuel  Guevara  Hernández,  Juan Pablo Camacho Peña y Miguel Andrés  Tovar  Álvarez,  son  los siguientes: (i) que el desgarro del himen de la menor  se  produjo no por una conducta atribuible a WILFREDY  RAMÍREZ  SANTOS,  sino por la introducción del manubrio de una bicicleta en su  vagina  debido  a  un  accidente  que  aquélla  sufrió,  y  (ii)  que  la  niña  fue objeto de alienación por parte de su madre EDT,  para  que  engañara  a los peritos y a los jueces. Como se observa, son dos los  sucesos  probatorios  calificados  como novedosos: un accidente ciclístico como  causa  de  la  desfloración de la menor y la manipulación de la menor para que  falseara la realidad en contra del sentenciado.   

En  relación  al  desgarro  del himen de la  víctima,  con  fundamento en el testimonio de ésta y de su hermana MMFD, en el  examen  sexológico  médico-legal  practicado  por  Dolly Vanessa Rojas y en el  dictamen  psicológico  forense  rendido por Claudia Patricia Vargas Cedeño, el  fallador  concluyó  que ese resultado se produjo por los tocamientos que de sus  genitales  realizó WILFREDY RAMÍREZ SANTOS y más específicamente debido a la  introducción  de uno de sus dedos en la vagina de la niña. Por esa vía y como  consecuencia  lógica, descartó la sentencia otras eventuales causas que, entre  otras  cosas,  ningún  soporte hallaban en la actuación. Véase al respecto el  razonamiento judicial de instancia:       

Según  Informe  técnico  médico-legal  sexológico  rendido por la    doctora DOLLY VANESSA ROJAS MEJIA,  la  víctima  menor  de  12  años, presentaba al momento del examen “Himen no  integró  (sic)  con  desgarros  recientes  con  edema  y eritema en sus bordes,  localizados  en  la  posición  2,  7  y  11  según  los  cuadrantes del reloj,  visualizados   en  la  posición  e  litotomía”.  En  el  mismo  sentido,  la  psicóloga  forense  CLAUDIA PATRICIA VARGAS CEDEÑO expuso que si bien la menor  contaba  para la época de los hechos con 7 años, la versión dada por la misma  en   la   valoración  psicológica  forense  era  coherente  con  la  denuncia,  consistente,   sin   contradicciones  y  con  adecuado  respaldo  ideo-afectivo;  igualmente   manifestó   que   la  niña  presente  bajo  rendimiento  escolar,  alteración  del  apetito,  alteración  del  sueño,  afecto  triste, recuerdos  recurrentes  del hecho, sintomatología que hace parte de un trastorno depresivo  infantil.  Finalmente,  corrobora  que  la  menor fue objeto de abuso sexual por  parte   de   WILFREDY   RAMIREZ   SANTOS   con  un  dedo  en  la  zona  genital.  (…)   

La  inferencia  científica  tanto  de  la  Medica  (sic)  Forense  DOLLY  VANESSA ROJAS MEJIA como de la psicóloga forense  CLAUDIA  PATRICIA  VARGAS  CEDEÑO  es  avalada  con el relato que hace la misma  menor  víctima  y  su hermana MMFD, quienes en similares términos señalan que  no  permitía  (la  primera)  que  la bañaran porque le daba vergüenza, al ser  interrogada  sobre  su  proceder  por  la segunda, la menor le manifestó que el  mono  la  había entrado a la casa de sus padres, en donde le había mostrado su  pene,  le  manoseó  las  partes  íntimas, le tomo (sic) fotos a su vagina y le  introdujo            el            dedo.2   

Ahora,  si  en  gracia  de  discusión  se  pretermitiera la falta de  novedad  del tema probatorio que pretende introducir el demandante, su  falta de eficacia para derruir los fundamentos de la decisión  de  condena  es  evidente  por dos razones: en primer  lugar,  la  ocurrencia de  un  accidente  que  generara  lesiones  genitales  a  la  menor  no  supone  la  necesaria  exclusión  del  acceso  carnal abusivo  realizado  por el sentenciado; es decir, no    se   trata   de   premisas       contradictorias      sino      de      hechos    que    bien   pudieron   coexistir   inclusive   en  un  mismo  día.  Y,  en  segundo    lugar,   la  evidencia aportada con la  demanda   no   es   suficiente   para  concluir  que  el  percance ciclístico,  siendo  cierto,  tenía  la  virtualidad  para  producir el tipo de lesiones que  fueron   descritas   en   el   peritaje   médico,  relación  de  causalidad  ésta  que  sí  pudo  establecerse  más  allá  de duda razonable respecto   de   los   actos  abusivos  imputados al enjuiciado, como ya se vio.   

En    segundo    lugar,   que  los  señalamientos  a  WILFREDY  RAMÍREZ SANTOS obedezcan a  una conducta maliciosa de  EDT,   madre   de   la  menor,   jamás  puede  catalogarse    como    un    hecho   novedoso      porque      esa      aseveración      constituyó  uno  de  los  argumentos  centrales de la defensa   tanto   en   el   alegato   final  del  juicio  oral  como  en  la sustentación del recurso de apelación  promovido  contra  la  sentencia, siendo expresamente   abordado  por  los  falladores en las respectivas  oportunidades      procesales.      En  síntesis,  se  trata  de  un  hecho  alegado, controvertido y  decidido en el proceso. Obsérvese:   

En  la  sentencia  de primera instancia se  manifestó:   

Respecto de que la menor fue ilustrada por  la  madre  y  hermana, para que acusara al procesado,  la   sicóloga  CLAUDIA  PATRICIA  VARGAS  CEDEÑO,  señalo  (sic) en su declaración que la menor no fue inducida a declarar de una  u  otra forma, pues en la entrevista que le rindió fue espontánea.3   

Luego,  en  segunda  instancia,  al  respecto  señaló el Tribunal:   

Y  para  ello critica el dicho de la menor  ofendida  YFD  por  contradictorio  e  incongruente,  debido  a la manipulación  ejercida  por  la  madre  que  le  infunde  temor,  afectando  de  esa manera su  capacidad   de   raciocinio,   advirtiendo  por  el  contrario  la  Sala  en  la  declaración  recibida en la audiencia de juicio oral realizada en la sesión de  la  mañana  del  19  de  noviembre  de 2010, gran espontaneidad y coherencia al  narrar  el  atropello  a  su  libertad sexual que se le hizo objeto en el mes de  marzo  de  2009, por ende refiere en detalle lo dicho  por  aquella  en  esa  oportunidad,…”.4   

(…).  

           

El temor manifestado en esa diligencia por  la  niña  al  narrar  el  acto  lúbrico, no fue por las amenazas que según la  defensa  le  impartió su progenitora EDT,  en  procura  de  elevarle  cargos al acusado, sino que el miedo  revelado  fue  por recaer sobre ella un eventual castigo al conocer del atentado  de  que  se  le hizo objeto, lo cual era infundado puesto que la reacción de la  madre  fue  poner  en  conocimiento  de las autoridades lo conocido.5   

En todo caso, es  claro  que  el  argumento  implícito de la demanda de revisión es que    la    menor    Y.F.D.,  determinada   por   su   progenitora,   mintió   a  los peritos que la examinaron (médica y psicóloga)  y  al  juez  en audiencia,  cuando       afirmó      que      WILFREDY  RAMÍREZ  SANTOS  la  accedió  carnalmente, y que esas  declaraciones  mentirosas  se  constituyeron  en  el  fundamento  de  la  decisión de condena.   Ello  demuestra  que  el  verdadero  motivo  de  reproche  sería que el fallo se cimentó  sobre  una  prueba  falsa,  con lo cual el   demandante   se   interna   en  el  ámbito  de  una  causal  de revisión diferente       a      la      invocada,      la      contemplada   en  el  numeral  5  del  artículo  192  del  C.P.P.  cuya   configuración  presupone  que  la   falsedad  probatoria  haya  sido  declarada       en       una       decisión       judicial       en  firme,  exigencia  ésta  que  tampoco  satisface la  demanda      bajo      examen.         

Conclusión  

Como quiera que las evidencias aportadas no  tienen  la virtualidad siquiera remota de constituir prueba nueva que establezca  la   inocencia  de  WILFREDY  RAMÍREZ  SANTOS  en  el  delito  de  Acceso   carnal   abusivo   con   menor  de  14  años  cometido  en  la  menor  Y.F.D.,  se  inadmitirá  la demanda de  revisión      que      en      su      representación     se     instauró.  Igual  decisión  es predicable si,  como  se dijo, el verdadero reproche que formula el demandante es la falsedad de  las  pruebas  fundantes  de  la  condena,  pues  no  se  aportó la declaratoria  judicial ejecutoriada de esa situación.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  revisión  instaurada  por  un apoderado especial del condenado WILFREDY RAMÍREZ SANTOS.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Folio 20 de la demanda.   

2  Página 5 de la sentencia de primera instancia.   

3  Página 7.   

4  Página 11.   

5  Página 12.     

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