15081en1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 15081  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                            Aprobado Acta No.  011   

Santafé de Bogotá D.C., enero treinta y uno  (31) de dos mil (2000).   

Vistos:  

Examina  la  Sala si la demanda de casación  presentada  a  nombre  del  procesado YESID ALEJANDRO GAMEZ RIAÑO, reúne en su  aspecto  formal los requisitos a que se refería el artículo 225 del Código de  Procedimiento   Penal,   antes   de   la   vigencia  de  la  ley  553  de  éste  año.   

Hechos y actuación procesal:  

Hacia  las 10 de la noche del 30 de julio de  1997,  en  el  Barrio  San  Mateo del municipio de Soacha (Cundinamarca), varios  individuos  intentaron  despojar  de sus pertenencias al señor DIOGENES ANTONIO  FORERO  RIVERA.   Como  este  opuso  resistencia  le  propinaron múltiples  heridas  con  armas  cortopunzantes  en  el  abdomen,  tórax, rostro y miembros  superiores.   

YESID ALEJANDRO GAMEZ RIAÑO fue aprehendido  en  situación  de  flagrancia  y  se  le  vinculó  al  proceso  a  través  de  indagatoria.  Se  le  resolvió  situación jurídica el 6 de agosto de 1997 con  detención  preventiva.   El 30 de septiembre siguiente fue acusado por los  cargos  de  homicidio  agravado  (art. 324-2 y 7 del C.P.) en concurso con hurto  calificado  y agravado (art. 350-1 y 351-9 y 10 del C.P.), ambos en la modalidad  de tentativa.   

El 17 de octubre del mismo año el procesado,  coadyuvado  por  su  defensor,  solicitó  la  aplicación  del artículo 37 del  Código  de  Procedimiento  Penal  y ante el Juez 1º Penal del Circuito aceptó  los  cargos  de  la  acusación  en  presencia  de su apoderado y del Agente del  Ministerio Público.    

Dicho  despacho  judicial  condenó  a GAMEZ  RIAÑO  el   9  de diciembre de 1997  a 20 años, un mes y 15 días de  prisión  e interdicción de derechos y funciones públicas por un período de 8  años.    

La  decisión fue apelada por el procesado y  su  defensor.   En cuanto a la controversia que los mismos plantearon sobre  la  adecuación  típica  de la conducta el Tribunal Superior de Cundinamarca, a  través  de  la  sentencia  recurrida  en  casación, concluyó que carecían de  interés  para recurrir.  En lo atinente a lo excesivo de la cantidad de la  pena,  la  segunda instancia examinó el punto y le impartió confirmación a lo  resuelto sobre el particular en el fallo recurrido.   

La demanda:  

Un  cargo  principal  y  uno  subsidiario le  formuló el defensor a la sentencia.   

          Cargo principal.   

Lo  apoyó  el  censor  en  la causal 1ª de  casación.    Indicó   que   el  juzgador  violó  indirectamente  la  ley  sustancial  por distorsión de los medios de prueba en los que se fundamentó la  responsabilidad penal de su representado.   

Aduce que “en el acto de la aprobación de  acuerdo  de  la  sentencia  anticipada”  se  aceptó por parte del fallador la  existencia   del   delito   de   homicidio   agravado,   el   cual   nunca  tuvo  ocurrencia.     Las    pruebas    aportadas    al    proceso   –agrega—indican que su representado  sólo  tuvo  la  intención  de inferirle lesiones personales a la víctima.  Para  demostrar  lo  anterior  hace  alusión  a  lo  dicho  por  el  sindicado  en la  indagatoria,  transcribe  un aparte de lo declarado por DIOGENES FORERO RIVERA y  acto  seguido  procede  brevemente  a dar su punto de vista sobre el por qué no  existió  intención  de  matar.   Y  como  conclusión anota que aunque el  procesado  aceptó el cargo de homicidio agravado tentado “…junto al abogado  que  oficiaba  como  su defensor, también es cierto que resulta ilógico que en  un  Estado  Social  de  Derecho  como  el nuestro se juzgue a una persona por un  delito  que  no  cometió  y  por  ende  no  tiene existencia válida dentro del  proceso”.   Pide,  como  consecuencia,  casar la sentencia e invalidar la  actuación  procesal  a  partir  de  la celebración de la sentencia anticipada,  para que se proceda a la corrección del error señalado.   

          Cargo subsidiario.   

Este  lo  sustenta  en  la  causal  3ª  de  casación,  por  violación del derecho a la defensa técnica.  Dice que el  colega   que  actuó  como  defensor  realizó  una  muy  escasa  intervención,  “…con  serios  inconvenientes…”  en  cuanto  a  la  profundidad  de  sus  memoriales.    Acto   seguido   procede   a   relacionar   las  actividades  desarrolladas  por  el  abogado.   Anota  que  calló  una  vez definida la  situación  jurídica del procesado y no aportó nada para desvirtuar los cargos  que  en dicho pronunciamiento se le imputaron.  No presentó alegato previo  a la calificación del sumario y solicitó la sentencia anticipada.   

Una vez dictado el fallo de primera instancia  –sigue       el  recurrente—el   abogado  apeló,  presentó  unos argumentos que transcribe y el Tribunal no le atribuyó  interés  para  discutir el tema de la tipicidad de la conducta, es decir que no  fue intención de su defendido matar sino lesionar.    

“Como profesional del derecho –es      la      conclusión     del  censor—riñe   con   mis  principios  el  juzgar  la  estrategia  que  usa  un  colega  para favorecer los  intereses de cualquier persona.   

“Pero lamentablemente en el caso en comento  me  es  imposible  sustraerme de la realidad y ella es que mi distinguido colega  dio  muestras  que  impetro  PERJUDICANDO (sic) de manera grave los intereses de  quien es hoy mi representado.   

“Sería  ilógico  solicitarle a cualquier  persona  que  su  desempeño  profesional  sea  perfecto y menos aún en nuestra  bella  y  muy  extensa  profesión,  pero  el  daño  fue  muy  grave y requiere  reparación”.   Pide,  en  suma,  que se invalide lo actuado a partir del  cierre de la investigación.   

Consideraciones de la Sala:  

Una  de  las  consecuencias  de la sentencia  anticipada  y  de la audiencia especial –como   lo  reiteró  la  Sala  en  reciente  oportunidad—1   

es que luego de aceptados los cargos por el  procesado  o  de  definido  el  convenio  entre  éste y la Fiscalía, no existe  posibilidad  de  retractación  sobre  la  aceptación  o el acuerdo.  Esto  explica  que  el  legislador,  a  través  del numeral 4º del artículo 37B del  Código  de Procedimiento Penal, le haya limitado en dichos casos al sindicado y  al  defensor  las posibilidades de apelación del fallo a la dosificación de la  pena,  al  subrogado  de  la condena de ejecución condicional y a la extinción  del  dominio  sobre  bienes.   Por  fuera  de  dichos  temas  tales sujetos  procesales  carecen  de interés para recurrir en apelación y también, como es  obvio,    para    la    interposición    del    recurso    extraordinario    de  casación.   

En  el  caso propuesto, como se admite en la  demanda,  el  procesado  y  el  defensor solicitaron la sentencia anticipada, se  programó  la  diligencia respectiva, en la misma participaron los mencionados y  el  Agente  del  Ministerio  Público;  el  Juez que la presidió le explicó al  sindicado  los  alcances  del  artículo 37 del Código de Procedimiento Penal y  por  último  le formuló los cargos de la resolución de acusación.   Es  decir,  homicidio  agravado  en  concurso con hurto calificado y agravado, a  título de coautor y en el grado de tentativa.   

Significa   lo   anterior   –como   igualmente  se  sostuvo  en  la  decisión    de    la   Corte   que   se   mencionó   al   comienzo—  que el procesado hizo uso del derecho  de  disposición  sobre  la  acción  penal  que le permitía el mecanismo de la  sentencia      anticipada      y     con     ello     renunció     –a   cambio   de   una   rebaja  en  la  pena—   a   discutir  la  responsabilidad   penal   en   relación   con   los   cargos   admitidos.   Consecuencialmente,  pretender  este  debate en relación con uno de los delitos  aceptados,  que es lo que plantea el censor en la demanda, traduce un intento de  retractación  del  procesado mediante la utilización del recurso de casación,  lo   cual   es  sencillamente  inaceptable  como  pacíficamente  lo  ha  venido  sosteniendo            la            Sala.2   

Resulta  manifiesta,  entonces,  la falta de  interés  para  recurrir  de  la  defensa,  por lo que en relación con el cargo  presentado  como principal (sin que sea necesario proceder a su examen técnico)  no procede la admisión de la demanda.    

Igual    suerte    tiene    el    cargo  subsidiario.   Aunque  la  violación del derecho de defensa como causal de  nulidad  es  insubsanable  y  por  lo  tanto  es susceptible de ser propuesta en  casación,  de  cara  a  las  exigencias  del  artículo  225-3  del  Código de  Procedimiento  Penal y en relación con la defensa técnica es insuficiente para  que  la Corte admita la demanda, sólo con relacionar la actividad o inactividad  del  defensor  para  descalificarla  de  manera  global,  como  así  lo hizo el  demandante.   

Es  que  la  formulación en casación de un  cargo  como  el examinado le impone como deber al demandante, aparte de enunciar  que  se  le  lesionó  al  procesado  la  garantía constitucional de contar con  asistencia  técnica  adecuada,   demostrarle  a  la  Corte en qué radicó  exactamente  la  irregularidad.   Si  se trató de una defensa pasiva, qué  dejó  de  hacer  el  abogado que pudo haber hecho.  Y si al contrario, sí  desplegó  cierta actividad, en qué consistieron sus deficiencias.  En los  dos  casos, además, para que la proposición del cargo quede completa en cuanto  a  su  fundamentación  y  sea  admisible  la demanda, debe el censor argumentar  adicionalmente  la influencia de la irregularidad en el sentido del fallo.   Es  decir, cómo otra estrategia defensiva (la cual debe puntualizar) o cómo de  no  haber ocurrido las deficiencias profesionales del abogado defensor, habrían  significado  para  el  acusado  la  posibilidad  de  una  absolución  o  de una  sentencia de condena más favorable.      

Así  las  cosas, en consideración a que el  censor  se  limitó  simplemente  a  relacionar  lo que hizo y lo que no hizo su  colega  y  a  concluir  de  manera  definitiva  que  perjudicó  gravemente  los  intereses  del  sindicado,  sin  cumplir con la exigencia de demostración de la  supuesta  violación del derecho fundamental alegada, es claro que no procede la  admisión de la demanda.    

Por  lo  expuesto,  de  conformidad  con  el  artículo  226 del Código de Procedimiento Penal, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a nombre del procesado YESID ALEJANDRO GAMEZ  RIAÑO.   

2. Declarar desierto  el  recurso  y  devolver las  diligencias al Tribunal de origen.   

3.   Contra  la  presente   decisión   no   procede   recurso   alguno   (art.  197  del  C.  de  P.P.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                                                                  JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                        JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                                                                                     CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                        NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  .  Auto de octubre 25 de 1999. Radicación 15.304.   

2  .  Cfr.,  entre  otras,  las siguientes providencias:  de marzo 4/96. M.P. Dr.  Fernando  Arboleda  Ripoll.  (casación  9714).  De  marzo  8/96, M.P. Dr. Jorge  Córdoba  Poveda   (casación  11.362).  De  octubre  15/96, M.P. Dr. Jorge  Anibal  Gómez  Gallego  (casación  10.578).  De  julio  2/97,  M.P.  Dr. Jorge  Córdoba  Poveda  (casación  12.478). De julio 2/97, M.P. Dr. Fernando Arboleda  Ripoll  (casación  11.407).  De  febrero  12/98,  M.P.  Dr. Jorge Anibal Gómez  Gallego (casación 13.104).     

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