AP2016-2015(42911)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP2016-2015  

Radicación No.: 42.911  

Acta No. 141  

Bogotá  D.C.,  veintidós (22) de abril  de dos mil quince (2015).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la demanda de  revisión  presentada  por  el  apoderado  judicial  del  condenado GERARDO  CAMACHO PARDO, contra la sentencia  de  26 de abril de 2010 proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Bogotá, Sala de Justicia y Paz, misma que confirmó la condenatoria emitida  el  22  de  enero de 2006 por el Juzgado Cuarenta y Cuatro Penal del Circuito de  la  misma  ciudad,  a  través  de  la  cual fue condenado como determinador del  injusto  de  peculado  por apropiación, a las penas principales de 114 meses de  prisión   y   multa   equivalente   al   valor  de  lo  apropiado  -$294.324.000-   y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  lapso de 10 años.   

HECHOS  

          Fueron  resumidos por esta Corporación al momento de dictar el auto  que  inadmitió  la  demanda  de casación, de la manera como a continuación se  señala:   

La  Contraloría Interna de la antigua Caja  Agraria  informó  en  mayo  de  1998, que en la oficina Centro Internacional de  Bogotá,  a  cargo  del  Gerente Jorge Enrique Gutiérrez Higuera, se dispuso la  aprobación  de  créditos  y  sobregiros,  sin  contar  con las garantías y la  documentación   exigidas   por   la  entidad  y  en  las  disposiciones  de  la  Superintendencia Bancaria.   

Se  estableció  que  durante  el  periodo  comprendido  entre  agosto  de  1997 y mayo de 1998, los titulares de la cuentas  irregulares,   Gerardo  Camacho  Pardo,  Hans  Ronald  Camacho  Bastidas  y  Hugo Carillo Burgos, resultaron  beneficiados,  en  su  orden,  con  sobregiros  por  valor  de  $294’324.000,       $144’.472.000,  y $294.223.000; dineros de  los  cuales  se apropiaron, generando el correspondiente detrimento económico a  la       entidad       bancaria       oficial.1   

ANTECEDENTES PROCESALES  

          En  virtud  de  los anteriores hechos, una vez adelantada la fase de  instrucción,  la  Fiscalía  Especializada de Delitos contra la Administración  Pública,  mediante  proveído  de  21  de  diciembre de 2004, decidió proferir  resolución  de  acusación  en contra de HUGO CARRILLO BURGOS como determinador  del  reato  de  peculado  por apropiación, con preclusión de la investigación  para  HANS  RONALD  CAMACHO  BASTIDAS y GERARDO CAMACHO  PARDO,  decisión esta última que fue revocada por la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá, el 6 de marzo de 2006,  para  en  su  lugar,  acusar  a  los  dos  últimos  encartados  en  cita,  como  determinadores responsables del punible referido.   

La  etapa  de  juzgamiento  correspondió al  Juzgado  Cuarenta  y Cuatro Penal del Circuito de Bogotá, despacho que mediante  sentencia  de  22  de  enero  de 2006, declaró a los enjuiciados determinadores  responsables  de  la conducta punible de peculado por apropiación, condenando a  CARRILLO  BURGOS a la pena de 126 meses de prisión y multa equivalente al valor  de  lo  apropiado  -$294.223.000-, al paso que a los acusados CAMACHO BASTIDAS y  CAMACHO  PARDO,  los condenó  con  114  meses  de prisión junto con la multa de $144.472.000 y $ 294.324.000,  respectivamente.    

De  igual  forma, el juzgado cognoscente les  impuso  a  los  condenados  la  pena  accesoria  de  interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  un  periodo  de  10 años, al tiempo que les negó la  concesión      de      subrogados      penales.2  Sentencia  que fue confirmada  en  su  integridad  por  parte  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Bogotá,     Sala     de    Justicia    y    Paz,3  en providencia de fecha 26 de  abril de 2010.4   

          Interpuesto  recurso  extraordinario de casación, esta Colegiatura,  en  decisión  de  24  de  agosto  de  2012,  resolvió  inadmitir  las demandas  presentadas  por  los  defensores de HANS RONALD CAMACHO BASTIDAS y GERARDO    CAMACHO    PARDO.5   

          Así,  en  firme  tal  determinación,  el  apoderado  judicial  del  ajusticiado  CAMACHO PARDO, presentó demanda de revisión, misma que acompañó  del  respectivo  poder, de las sentencias de primera y segunda instancias, y del  auto  de  inadmisión  del  recurso  extraordinario.6   

          El   conocimiento  de  la  acción  de  revisión  correspondió  al  Despacho  de  la  Magistrada  Ponente, trámite durante el cual, sus homólogos,  FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO, JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ, JOSÉ LUIS  BARCELÓ  CAMACHO, MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ, y LUIS GUILLERMO SALAZAR  OTERO,  según  auto  de  1  de  octubre  de 2014, manifestaron impedimento para  conocer  del  presente  asunto, toda vez que, como Magistrados integrantes de la  Sala  de  Casación  Penal de esta Corporación, suscribieron la providencia CSJ  AP,  24  de  agosto  de  2012,  mediante la cual esta Corporación inadmitió la  demanda  de  casación  formulada  por  el  representante  judicial  de  CAMACHO  PARDO.7   

          Por  consiguiente,  de  cara  a integrar el quórum para resolver el  caso,  se  agotó  el segmento procesal correspondiente al sorteo y posesión de  los  Conjueces, y se aceptaron los impedimentos manifestados por los Magistrados  en cita.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

Luego  de  un  breve  discurrir  acerca  del  acontecer  fáctico  que  suscitó  la investigación penal en contra de GERARDO  CAMACHO  PARDO  y de relatar los antecedentes procesales del mismo, el apoderado  judicial  del  citado  condenado,  al amparo de la causal prevista en el numeral  2º  del  artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000,  que  norma:  «cuando  se  hubiere dictado sentencia condenatoria en proceso que  no  podía iniciarse o proseguirse por prescripción de la acción, o   por   cualquiera  otra  causal  de  extinción  de  la  acción  penal» (subrayas fuera del  texto  original), demanda la  admisión  de  la  presente  acción  de  revisión,  de cara a que se dejen sin  efecto  las sentencias de primera y segunda instancias proferidas por el Juzgado  Cuarenta  y  Cuatro  Penal del Circuito de Bogotá, y el Tribunal Superior de la  misma  ciudad,  y  en  su  lugar,  se  decrete la extinción de la acción penal  «por  atipicidad  de  la conducta e inculpabilidad»  respecto  del  reato  de  peculado  por  apropiación,  endilgado a su representado.   

          Para  demostrar  lo anterior, explica el profesional del derecho que  su  representado  fue  investigado  penalmente  a causa del otorgamiento de unos  sobregiros  desembolsados  a  su favor por el funcionario que para esa época se  desempeñaba  como  gerente de la Oficina del Centro Internacional de la Caja de  Crédito  Agrario,  Industrial  y  Minero  de  Bogotá.  Sin embargo, precisa el  abogado  que  la  incriminación  de su representado es injusta y no consulta la  realidad  de  los  acontecimientos,  pues,  lo  cierto  es  que,  CAMACHO  PARDO  atravesaba  por un momento de iliquidez económica que no le permitía continuar  con  la construcción del proyecto inmobiliario “Campestre Real”, motivo por  el  cual  se  vio  en  la necesidad de buscar una forma de financiamiento que le  garantizara la terminación de la obra.   

          Así,   precisa   el   libelista   que,   lejos  de  imaginarse  que  «en  dicha oficina, posiblemente se estaban llevando  a  cabo  favorecimientos a algunos de los clientes de la entidad por parte de su  gerente»8,  atendiendo a las recomendaciones de uno  de  sus  amigos, decidió presentarse ante dicha sucursal bancaria, donde, luego  de   abrir  tres  cuentas  corrientes,  a  nombre  propio,  de  la  empresa  que  representaba   y  de  su  hijo  HANS  ROLAND  CAMACHO  BASTIDAS,  y  radicar  la  documentación  pertinente,  le  fueron concedidos 3 sobregiros por las sumas de  $49.150.700,  $148.601.312  y  $125.459.000,  los  cuales no pudo cancelar de la  manera como fue acordada en el contrato.   

            Bajo  tal  realidad,  expresa  el  accionante  que  «GERARDO  CAMACHO  PARDO  y  su  hijo,  no  pudieron  incurrir en la  conducta  tipificada  como  PECULADO  POR APROPIACIÓN, por cuanto los elementos  integrantes  del  delito  no  los  cobijan,  puesto  que, el elemento activo, es  decir,  la calidad de servidor público, no estaba en su cabeza para la fecha de  comisión    del   delito   denunciado».9   

          Además,  enfatiza que los operadores judiciales de manera equívoca  analizaron  la  conducta  del  sentenciado,  pues,  bajo  simples suposiciones y  conjeturas,  entendieron que CAMACHO PARDO actuó como determinador del ilícito  en  cita,  sin  tener en cuenta que: (i) cuando el condenado se hizo cliente del  banco,   la   Oficina   del  Centro  Internacional,  ya  adelantaba  operaciones  fraudulentas,  (ii) que GERARDO llegó a la entidad recomendado por terceros que  «sí pudieron establecer una empresa criminal con la  anuencia    del    gerente    de   la   entidad»,10         (iii)  que nunca se probó que el acriminado haya ejercido presión,  ofrecimientos,  promesas  remuneratorias  o  amenazas  para la obtención de los  créditos,  y  (iv)  que  el hecho de solicitar los sobregiros, en manera alguna  puede  significar  que  su  representado  haya  actuado con dolo o intención de  perpetrar una conducta punible.   

          En palabras del abogado:   

(…)  mi  representado  no incurrió en la  Conducta  típica  de  PECULADO POR APROPIACIÓN como DETERMINADOR, porque nunca  se   probó   (fueron   sólo  conjeturas)  que  ellos  presionaran,  amenazara,  ofrecieran,  prometieran,  coaccionaran,  etc.  …,  al  señor  JORGE  ENRIQUE  GUTIÉRREZ  HIGUERA,  gerente de la Caja de Crédito Agrario Industrial y minero  de  la Oficina Centro internacional de Bogotá, por la época de la comisión de  los  delitos  investigados;  así  que,  sostener la sentencia es violar nuestra  Carta  Política  (…)  Señores  Magistrados,  la  conducta de mi representado  GERARDO  CAMACHO  PARDO,  en  lo  relativo  al  PECULADO  POR  APROPIACIÓN como  DETERMINADORES,  es atípica porque su comportamiento, en el acontecer delictivo  investigado,    no    se   adecúa   al   Tipo   Penal   mencionado.11   

CONSIDERACIONES  

1.  De conformidad  con  lo  dispuesto  en el numeral 2° del artículo 75 de la Ley 600 de 2000, la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia es competente para  conocer  la presente acción de revisión, dirigida contra la sentencia de 26 de  abril  de  2010  proferida  por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Bogotá, Sala de Justicia y Paz.   

2.  Dado  que  la  acción  de  revisión  busca  derruir  la intangibilidad de la cosa juzgada, es  preciso  cumplir  los  requisitos  formales  para  la presentación de la misma,  reglados  en  el  artículo  222  de  la  Ley  600 de 2000, dentro de los que se  cuentan,  la  determinación  de  la  actuación  procesal  frente  a la cual se  demanda  la  revisión; el delito o delitos que motivaron la actuación procesal  y  la  decisión;   la  causal  que  invoca y los fundamentos de hecho y de  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud; y la relación de las pruebas que se  aportan  como  sustento  de  las  circunstancias  fácticas  que  fundamentan la  petición.   

Así   mismo,   el   inciso  final  de  la  disposición  en  comento  prevé que el escrito mediante el cual se promueve la  acción  de  revisión  deberá estar acompañado de la copia o fotocopia de las  decisiones   de   única,  primera  y  segunda  instancias,  con  su  respectiva  constancia  de  ejecutoria, según el caso, proferidas en la actuación respecto  de la cual se demanda la revisión.   

3.  Ahora bien, al  tenor  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2º  del artículo 220 del Código de  Procedimiento    Penal,   la   acción   de   revisión   procede   «[c]uando  se hubiere dictado sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida  de  seguridad,  en  proceso que no podía iniciarse o proseguirse por  prescripción  de la acción, por falta de querella o  petición  válidamente  formulada,  o  por cualquier  otra  causal  de  extinción  de  la  acción  penal».  (Subrayas ajenas al texto original).   

A  propósito  de  esto  último, señala el  artículo 82 del Código Penal:   

Artículo  82.  Extinción  de  la  acción  penal.  Son  causales  de  extinción  de  la acción  penal:   

1.        La       muerte del procesado.   

2. El desistimiento.  

3. La amnistía propia.  

4. La prescripción.  

5. La oblación.  

6.  El  pago  en  los casos previstos en la  ley.   

7.  La indemnización integral en los casos  previstos en la ley.   

8.  La retractación en los casos previstos  en la ley.   

9.   Las   demás   que   consagre   la  ley.   

Así,   al  amparo  de  las  disposiciones  transcritas,  lógico  resulta entender que es posible remover la presunción de  la  cosa  juzgada  que recae, como ocurre en este caso, sobre la sentencia de 26  de  abril  de  2010  emitida  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá,  Sala  de  Justicia y Paz, a condición de que se acredite que la misma  se  dictó,  pese a que dentro del diligenciamiento había operado una causal de  extinción de la acción penal.   

4.   Pues  bien,  examinada   la   demanda   presentada  por  el  actor,  es  claro  que  el  apoderado  judicial  del condenado  CAMACHO  PARDO,  acató  el deber de enunciar los fallos reprobados y el punible  por  el  que fue condenado su representado, así como el de aportar copia de las  sentencias   de   primera   y   segunda   instancias.    Sin   embargo,  su  argumentación  en  manera  alguna constituye motivo para activar el trámite de  la  acción  de  revisión,  pues,  como  pasará  a analizarse, la atipicidad   no  se  enmarca  dentro  de  ninguno   de   los  eventos  previstos  por  la  causal  implorada  –Art. 220 numeral 2° de la Ley 600 de  2000-.  Veamos:   

La Sala, en providencia CSJ AP, 2 de julio de  2014, Rad. 38.528, precisó lo siguiente:   

3.2.  En  lo concerniente al punto segundo,  categóricamente  debe  responderse que la acción de  revisión   no  está  erigida  para  cuestionar  la  tipicidad   de   la   conducta   que   dio   lugar   a   la   condena   de   los  procesados.   

Esa circunstancia no se ubica en ninguno de  los  motivos  de  la  causal  segunda  aludidos  en  precedencia,  que según se  desprende  de  los  mismos  tienen  un  carácter  objetivo  que solo demanda la  comprobación   del  supuesto  fáctico  que  lo  sustenta  para  que  surja  la  correlativa aplicación de aquella.   

En     consecuencia,     analizar    en    la   demanda    la   estructura   del   tipo  penal   y   su   ubicación   en   alguna   de   las  clasificaciones  que  de  los  mismos  suele  hacerse,  así  como otra serie de  valoraciones  en  torno  de  los  hechos  discutidos  en el proceso y de algunos  medios  de  prueba  allegados  según  lo  hace el accionante, para descartar la  adecuación   típica   del   comportamiento,  no  se  corresponde  con  la  naturaleza del mecanismo excepcional al cual se acudió en  este caso.   

Ese es un tema inherente a las instancias, y  la  revisión,  se  reitera,  no  tiene tal connotación, porque se torna viable  cuando  el  proceso  ha  culminado,  de  modo  que  ha debido proponerse en otro  momento,  por  ejemplo  en  las  alegaciones  de  fondo  en el juicio,  o a  través  de  los  medios  de  impugnación vr.gr., la apelación o el recurso de  casación.   

Bajo  tal  derrotero  jurisprudencial,  es  palmario  que  la  demanda  incoada  por  el  abogado  de  GERARDO CAMACHO PARDO  constituye  un  alegato  que  no  se  acompasa con la finalidad de la acción de  revisión,  pues  expone  diversas elucubraciones y explicaciones acerca del que  considera  se trató de un proceder ajustado a derecho de su representado, mismo  que,  enfatiza,  por  ningún  motivo  se  adecúa al tipo penal de peculado por  apropiación,  tópicos  con  los  cuales  se demuestra que su pretensión no es  acreditar  la  existencia  de  un  motivo  que  posibilite  la  revisión  de la  sentencia,  sino  controvertir  la  legalidad  de  los fallos de instancia, cuya  enmienda  corresponde  al  ámbito  de  la casación, más no al ejercicio de la  acción rescisoria.   

Por supuesto, es inaceptable que el libelista  exprese  como  fundamento  de  su  pretensión  que, en la actuación seguida en  contra  del  citado  sentenciado  operó como causal de extinción de la acción  penal,    la    figura   de   la   “atipicidad   e  inculpabilidad”,   pues,   además   de   que   tal  planteamiento  es  contrario  a  lo  normado  en  el  Código  Penal, sólo deja  entrever  que  su  verdadero  interés es activar una instancia adicional dentro  del  proceso  que  le  permita  reabrir  el  debate  que ya se dio en las etapas  normales  de  la  actuación,  sobre  los  hechos  y las pruebas aducidas.    

En  esas  condiciones,  debe aclarársele al  accionante  que  la  acción de revisión, por su especial naturaleza, tiene una  finalidad  diferente  a  la  de  los mecanismos para controvertir las decisiones  judiciales,  que contempla la legislación procedimental penal.  Así, como  lo ha entendido la pacífica jurisprudencia de esta Corporación:   

No  es la acción de revisión por tanto un  mecanismo  disponible  para  reabrir el debate procesal, resultando indebido por  lo  mismo  sustentarla  en  fundamentos  propios del recurso de casación.   Tampoco  es  una  tercera instancia a la que se accede para discutir lo resuelto  por  los  jueces o fiscales con base en los mismos elementos probatorios que les  sirvieron a aquellos para tomar las decisiones.   

Lo  anterior  significa que por medio de la  acción  de revisión no se puede abrir de nuevo el debate sobre lo declarado en  la sentencia.   

El juicio rescindente, en tratándose de la  acción  de revisión, opera respecto del fallo que se considera injusto gracias  a  la  prueba o hecho nuevos, y no en relación con el trámite o actuaciones ya  agotados,  independientemente  de  que se evidencien irregularidades u omisiones  trascendentes  en  curso del proceso, las cuales, se repite, debieron tener como  escenario  natural  de discusión los recursos ordinarios o el extraordinario de  casación.  (Cfr.  CSJ AP, 6 de febrero de 2007, Rad.  23.839).   

Así las cosas, es claro que el instituto de  la  revisión  lo  que  busca es remediar una injusticia y no corregir presuntos  errores  judiciales que debieron ser alegados al interior del proceso; de manera  que,  bajo  tal  proyección,   los argumentos esbozados por el defensor de  GERARDO  CAMACHO  PARDO  no  se compadecen con los presupuestos exigidos para la  procedencia  del  mecanismo  mediante el cual pretende remover la intangibilidad  de  la  cosa  juzgada  que  le  asiste  a  la  sentencia dictada por el Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, Sala de Justicia y Paz.   

5.  Corolario de lo  anterior,  como la Sala encuentra que no le asiste razón al demandante y que la  causal  de  revisión  que  propone es abiertamente infundada, se inadmitirá la  presente acción de revisión.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:   

1.  INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por el apoderado judicial de GERARDO CAMACHO  PARDO.   

2.  Contra  esta  decisión procede el recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Conjuez  

PAULA CADAVID LONDOÑO  

Conjuez  

DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

Conjuez  

HUGO QUINTERO BERNATE  

Conjuez  

LUIS GONZALO VELÁSQUEZ POSADA  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

   

    

1  Cuaderno  Corte  Suprema  de  Justicia.  Sentencia de  Casación.     Folio  403.   

2  Ibíd.     Folios     340     –    360.   

3  La  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Bogotá,  resolvió  el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia de  primera  instancia proferida por el Juzgado Cuarenta y Cuatro Penal del Circuito  de  Bogotá,  en  cumplimiento  a lo ordenado por el Acuerdo PSAA08-5769 de 2 de  abril  de  2009,  expedido por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la  Judicatura.   

4  Cuaderno   Corte   Suprema  de  Justicia.     Folios     361     – 401.   

5  Ibíd.   Folios   402  –  412.   

6  Ibíd.   Folios   1   –  8.   

7  Ibíd.       Folios       420       – 421.   

8  Ibíd. Folio 10.   

9  Ibíd. Folio 12.   

10  Ibíd. Folio 11.   

11  Ibíd. Folio 13.     

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