14867may

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 14867  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 69  

          Santafé de Bogotá, D.C, cuatro de mayo de dos mil.   

VISTOS  

          De  acuerdo  con  el  artículo  226  del C.P.P. procede la Corte al  estudio  del  aspecto  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el  defensor  del  procesado  EVER  ANTONIO  CORRO TEJERA, como sustento del recurso  extraordinario  interpuesto  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de Barranquilla el 23 de abril de 1998 que lo condenó a la pena de 41  años  de  prisión como autor responsable de los injustos de homicidio agravado  y hurto calificado agravado.   

ANTECEDENTES Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Después  de  haber  sido  visto   EVER  ANTONIO  CORRO  TEJERA  abandonar  la  casa  de  su hermana Gladys en Barranquilla el 3 de enero de 1994  llevando  consigo  un  televisor,  fue  hallada  ésta  herida  en  la cabeza, a  consecuencia  de  lo  cual  más  tarde  se  produjo  su  deceso  en  un  centro  hospitalario.     

          Por  tales  hechos la unidad especializada de delitos contra la vida  e   integridad   personal  de  la  misma  ciudad  decretó  la  apertura  de  la  investigación  en  la que CORRO TEJERA rindió indagatoria, siendo afectado con  detención  preventiva  por  el concurso de homicidio agravado y hurto agravado,  los  mismos  por  los  que al calificarse el sumario le significaron resolución  acusatoria -25 de mayo de 1994 -.   

          De  la  etapa  del  juicio conoció el Juzgado 2 Penal del Circuito,  ciclo  que  concluyó  con  la  sentencia  condenatoria  de  primer grado -13 de  diciembre  de  1997-  confirmada  en  su  integridad por el Tribunal Superior de  Barranquilla el 23 de abril de 1998.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

          Con  base  en  la causal tercera de casación, el censor promueve el  ataque  aduciendo  violación  del  derecho a la defensa del procesado, debido a  que  ni el fiscal ni el ministerio público actuaron con la diligencia requerida  en pro de sus derechos constitucionales.   

          En  su  sentir resultaba de imperiosa necesidad para los fines de la  investigación  que  se  hubiera  hecho un estudio sobre la tranca y el martillo  encontrados  en  el  lugar de los hechos, así como también respecto del recibo  del   televisor   para   determinar   si   “era  el  verdaderamente aportado por el procesado”.   

          Resalta    igualmente    un   “descuido  enorme”  en  la defensa técnica del encartado en la  medida  en que el apoderado de confianza escasamente solicitó dos declaraciones  “pero  a  las  cuales no concurrió”, lo  que pone de presente una falta de acción frente a los autos y a  la  posibilidad que tenía para pedir pruebas, tales como el estudio técnico de  la   tranca  y  el  martillo,  el  estudio  psiquiátrico  del  convicto  y  las  declaraciones   de   las  personas  que  se  encontraban  al  momento  de  salir  CORRO   de  la residencia, sujetos de quienes luego se supo habían llegado  de  otras  ciudades.  Luego  afirma  que  “si  estos  aspectos  se  hubiesen  dado, estamos seguros que otra hubiese sido la decisión  judicial frente a la inocencia de mi defendido”.   

          Concluye  solicitando  que  se  case  la  sentencia  y se decrete la  nulidad    de    lo    actuado   a   partir   del   auto   de   cierre   de   la  investigación.   

     

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Reiterativamente  ha  dicho  esta  Sala  que la nulidad propuesta en  casación  para lograr el rompimiento de los fallos que carecen de legalidad, no  escapa  del  rigor  técnico  exigido a las otras causales -violación directa e  indirecta  y  falta de consonancia entre los cargos formulados en la resolución  de  acusación  con  la  sentencia-,  supuesto que en todas ellas debe surgir de  parte  del libelista el ofrecimiento de los argumentos que le brinden a la Corte  la   construcción   del   juicio   sobre   el   cual   intenta  el  estudio  de  fondo.   

          De  no  obrar así, el impugnante habrá torcido el camino dejando a  la  deriva  su  intervención,  sin  que  el  Juez de casación pueda hacer nada  diferente  a  rechazar de plano el libelo, pues la naturaleza rogada del recurso  y  el  principio  de limitación que lo gobierna le impiden corregir o completar  la demanda.   

          Es  el caso frente al cual se encuentra la Sala en esta oportunidad,  toda  vez  que  si bien del texto podría desprenderse la tesis de la violación  del  derecho  a la defensa en sus dos formas de material y técnica, el discurso  no  logra  ser afín al cometido de la censura propuesta, pues el censor todo lo  reduce  a  una  crítica  sobre  la  participación  de  los  funcionarios y del  defensor  en el proceso penal, pero sin advertir que le era imprescindible tomar  como punto de referencia la sentencia cuya casación depreca.   

          Es  que  si  el ataque se vierte fundamentalmente sobre una falta de  investigación  integral,  porque  se  dejaron  de  practicar pruebas capaces de  hacer  variar  la decisión condenatoria, es apenas lógico que respecto de cada  uno   de   los  elementos  de  convicción  echados  de  menos  se  requiera  su  confrontación  con  los  tenidos  en  cuenta  por el juzgador, para a partir de  dicho  contraste  poder  observar cómo los extrañados por el casacionista, sin  hesitación  alguna,  harían  sucumbir  los  otros, dejándolos sin fuerza para  sostener el juicio de responsabilidad penal.   

          Al  no  encontrarse,  entonces,  cuáles fueron los medios de prueba  soporte  de  la  sentencia,  resulta  imposible  determinar  la contundencia que  tendrían  los  citados  por  el  censor en punto a la sustentación de un fallo  contrario  al  atacado;  ejercicio  que  por  no  haber  sido  ejecutado  por el  demandante  deja  a  obscuras  la  censura,  esto  es, la presenta carente de la  claridad  y  precisión  exigidas  por el numeral 3 del artículo 225 del C.P.P.   

          Desde  esta  perspectiva,  la  ineptitud del libelo para concitar el  estudio  de  fondo  del  asunto planteado en sede casación se hace apodíctica,  pues  el  discurso  apenas  alcanza  para  comprender  que el opugnador está en  desacuerdo  con  el  fallo condenatorio, pero sin aportar en lo más mínimo las  razones  para  desvirtuar  la  doble  presunción de acierto y legalidad con que  aquél  llega  ungido a esta sede, atributos sólo destronables a través de una  demanda  en  forma  que contenga la adecuada e irrefragable demostración de los  yerros  acusados,  los que por su dimensión deben tener la capacidad para haber  orientado  equivocadamente  al juzgador en detrimento de la legalidad del juicio  fulminado con la sentencia atacada.   

De lo anterior, claramente se colige por qué  no  es  suficiente  para la satisfacción de los requerimientos formales la mera  creación  de  hipótesis  como  soporte de la censura, defecto este del cual se  duele   repetidamente  la  demanda  cuyo  examen  preliminar  acomete  ahora  la  Sala.     

          Así  las cosas, el libelo incumple las exigencias del artículo 225  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  siendo  por  consiguiente ineludible su  prematura   desestimación   con  la  declaratoria  de  deserción  del  recurso  oportunamente  interpuesto, conforme lo tiene previsto el artículo 226 ibídem.   

          En   tal   virtud,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.   RECHAZAR  IN  LIMINE  la  demanda  de  casación   presentada   por  el  defensor  del  procesado  EVER  ANTONIO  CORRO  TEJERA.   

          2.   DECLARAR   DESIERTO   el  recurso  de  casación  concedido  por  el  Tribunal  Superior de Barranquilla en el presente  asunto.   

          3.  DEVOLVER  el  expediente a su lugar de  origen.   

Esta  decisión  no admite recurso alguno de  acuerdo con los artículos 197 y 226 del C.P.P.   

Comuníquese y cúmplase  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL            JORGE E.  CORDOBA     POVEDA                       

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                               JORGE   ANIBAL   GOMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                                  NILSON         PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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