14534oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 14534  

CORTE       SUPREMA      DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL.  

Magistrado Ponente  

Dr.  JORGE E.   CORDOBA  POVEDA.   

Aprobado acta N°  183  

Bogotá, D.C., veintiséis (26) de octubre de  dos mil (2000).   

ASUNTO  

Acudiendo  a  la  figura  de  la  respuesta  inmediata   estatuida en el artículo 10 de la ley 553 de 2.0001,  se pronuncia  la  Corte sobre la casación interpuesta conjuntamente por los defensores de los  procesados  Hoover  de  Jesús Toro Gómez,      Gedeón     Antonio     Gallego  Sierra,  Luis Armando Cadavid  Sarmiento  y  Roldán Castro  Machado,  contra  la  sentencia  anticipada  del 24 de  junio  de  1.997, emanada del Tribunal  Nacional,  modificatoria   en  cuanto  a  la dosificación punitiva de la expedida por un Juzgado Regional,  en  la  que  se condenó a los tres primeros a las penas principales de 76 meses  de  prisión  y multa de 16.6 salarios mínimos legales mensuales y al último a  89  meses y 10 días de prisión  y multa de 20.3 salarios mínimos legales  mensuales,  y  a  la  accesoria  correspondiente,  al  hallarlos responsables en  calidad  de  coautores  del delito de tráfico de estupefacientes  descrito  en  los  artículos 33-1 y 38-3 de la ley 30 de 1.986, según hechos acontecidos  en  Tuluá, el 4 de noviembre  de 1.996.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Con  base en  el numeral primero cuerpo  primero  del   artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  los  defensores  formulan  dos  cargos  contra la sentencia de segunda instancia, por  violación  directa  del  contenido  de los artículos 61 y 67 del Código Penal  por  interpretación  errónea,  al  darles  alcances equivocados y posiblemente  arbitrarios,  lo que también ocurrió respecto del numeral 7° del artículo 66  y  de   los  artículos  23  y  24  ejusdem,  que  definen los conceptos de  autoría  y  complicidad,  los  que  fueron  mal  entendidos  por  el  ad- quem,  haciéndoles   producir   efectos   desfavorables   a   los   intereses  de  los  procesados.   

Funda  el  primer cargo en que si el numeral  3°  del  artículo  38  de la ley 30 de 1986 permite la duplicación de la pena  cuando  la  cantidad  de  estupefaciente incautado sea superior a cinco kilos de  cocaína,  no  se puede realizar un incremento adicional de 12 meses con base en  “la  gravedad  y  modalidad  del hecho punible” de que trata el artículo 61  del  C. Penal, desconociendo que con la circunstancia de agravación del numeral  3°,  citado,  el “legislador está sancionando ejemplarmente el hecho punible  en cuestión, por su gravedad y modalidad”.   

Tal  error  lleva  a  la  vulneración  del  principio  del “non bis in idem”, establecido en los artículos 29 del C. P.  y15 del C. de P. P.   

En  cuanto al segundo reproche argumenta que  ninguno  de  los  procesados fue catalogado como cómplice sino que todos fueron  considerados  coautores, con lo que se está interpretando la complicidad con un  sentido  distinto al jurídico y se está imponiendo “una agravación punitiva  a  unos  coautores que individualmente fueron castigados debidamente con la pena  aflictiva anotada …”.   

Bajo  esa  óptica  reclaman  que se case el  fallo  atacado  y  que  en  su  defecto  la  Corte  proceda   a proferir la  sentencia  de  reemplazo adecuando tanto la pena de prisión como la multa a las  condiciones punitivas  que realmente corresponden.   

EL MINISTERIO PUBLICO  

Lo  expuesto  por  los censores no encuentra  respaldo  en  la  Procuraduría Segunda Delegada  en lo Penal quien impetra  de  la  Sala  una  respuesta  negativa a las pretensiones, advirtiendo que de la  simple  lectura de los artículos 61 y 67 del  Código Penal se infiere sin  hesitación    alguna,   que  las  circunstancias  de   agravación  y  atenuación  son  apenas  uno  de  los  varios  criterios  de  la ley  para  dosificar  la  pena, junto con los relativos a la gravedad y modalidad del hecho  punible,  el grado de culpabilidad, la personalidad del agente, la aproximación  al  momento  consumativo  etc,  sin  que  pueda decirse que la aplicación   coetánea   del  numeral  3° del  artículo 38 de la ley 30 de 1.986,  implique  vulneración  del  principio conocido como  non bis in idem,  pues  la   agravante  específica  de  la referencia, se guió por aspectos  diferentes  a  los   enunciados  y  particularmente los relativos a la  cantidad  de  droga  incautada,  por  lo que no es cierto que la  agravante  específica    tenga    idéntico    sentido    teleólogico,    filosófico   y  criminológico   al  indicado  en  el  artículo 61 del Código Penal y que  haga imposible su aplicación.   

En   lo   concerniente  al  segundo  cargo  conceptúa  que  existe  evidencia  probatoria  de  que  en  los hechos punibles  intervinieron,       además       de      los      procesados      –      coautores      – otras personas que según el fallador  conforman  el  engranaje  de  una  compleja  y  bien montada banda delincuencial  dedicada  al  tráfico  de estupefacientes a nivel internacional, lo que permite  afirmar  la  mayor  capacidad  delictiva de los coautores y aplicar la agravante  del numeral 7° del art. 66 del  C. Penal.   

CONSIDERACIONES DE  LA CORTE  

1.Como   los temas jurídicos sobre los  cuales   versan   los   cargos   propuestos   en   la  demanda  ya  cuentan  con  pronunciamiento  unánime por parte de la Sala y no se hace necesario reexaminar  el  punto  es posible acudir al instituto de la respuesta inmediata, contemplado  en  el  artículo  10°   de   la  ley 553 de 2.000,  que crea el  artículo 226 A de Código de Procedimiento Penal.   

2.  Con  relación al primer tema jurídico,  concerniente  a  que habiéndose agravado específicamente la pena por razón de  la  cantidad  de  sustancia  incautada  (más  de  5  kilos  de  cocaína),  con  fundamento  en el numeral 3° del artículo 38 de la ley 30 de 1986, no es   posible,  sin violar el principio del non bis in idem, aumentarla nuevamente por  la  gravedad  y  modalidades del hecho punible, al tenor del artículo 61 del C.  P.,  la  Sala  ha  sostenido  que  al aplicar las circunstancias específicas se  modifican  los  limites  mínimo  y máximo, creándose un nuevo marco punitivo,  dentro  del  cual  el  juez  puede ejercer su discrecionalidad con arreglo a las  pautas  del  artículo  61  del C. P. y agravar la pena, pues de lo contrario no  podría fijarla entre esos dos extremos.   

También ha dicho que el artículo 38.3 de la  ley  30  de  1986  agrava la conducta con fundamento en la cantidad de sustancia  incautada  (p.  e. más de 5 kilos de cocaína), pero que ello no implica que la  pena  no  pueda ser nuevamente agravada,, al tenor del artículo 61, en razón a  la  mayor  cantidad de droga objeto del ilícito, pues mayor será la intensidad  del  daño real o potencial al interés jurídico tutelado y, por lo tanto, más  grave el hecho.2   

3.  Ahora  bien, en lo que hace relación al  segundo  tema  jurídico  propuesto,  atinente  a la imposibilidad de agravar la  pena  bajo el supuesto  genérico indicado en el artículo 66-7 del Código  Penal,  cuando  se  ha  condenado a los copartícipes en el grado de  coautores,  ha sido pacífica la Sala al  advertir  que  como las circunstancias de agravación y de atenuación punitivas  hacen   relación   a   los   diferentes   elementos   del   hecho  punible,  la  expresión   “   obrar   en  complicidad  de  otro  “,  debe  entenderse  como  un  factor  distinto  al  concepto   de   complicidad  que  se  deriva  de  la  participación,  para  centrarlo  en  la  idea  reveladora  de  una  mayor gravedad en la comisión del  delito,  en  la  medida  en  que  aquel  se  ejecuta  por  más  de una persona,  situación  que vista así y por representar una mayor probabilidad de éxito en  el  fin  propuesto,  hace  notar mayúscula gravedad del hecho. Valga citar como  antecedente  el  fallo  del  29  de  julio  de  1.998 M.P: Carlos Eduardo Mejía  Escobar.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre   de   la    República   de   Colombia   y   por  autoridad  de  la  ley.   

RESUELVE  

NO  CASAR  la  sentencia impugnada.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.    

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                                            JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA  NOUGUÉS                                 CARLOS E. MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Que  crea el artículo 226 A del Código de Procedimiento Penal.   

2  Casación  24  de  agosto  de 1994, M. P. Dr. Dídimo  Páez  Velandia,  Sentencia  de segunda instancia, julio 12 de 1999, rad, 15458,  M.  P.  Dr.  Jorge  A. Gómez Gallego y casación 11565, octubre 7 de 199, M. P.  Dr. Carlos E. Mejía Escobar).     

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