14536mar1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Declaración de impedimento 14536  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Santafé de Bogotá, veintitrés de marzo de dos mil.   

          Los  suscritos  magistrados JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO, ponente en  este  proceso,  FERNANDO  ARBOLEDA  RIPOLL,  JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA, CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ  ARGOTE  y  NILSON PINILLA PINILLA, integrantes de la Sala, por  medio  de  este escrito manifestamos un impedimento conjunto en relación con la  casación   número  14.536,  que  se  refiere  al  procesado  RODRIGO  GARAVITO  HERNÁNDEZ,   por  haber  intervenido  bien  en  la  investigación  ora  en  la  calificación    sumarial,    con    base    en    los   siguientes   hechos   y  consideraciones:   

          1.   El  proceso  de  la referencia fue iniciado como asunto de  única  instancia  por  esta  Sala,  en razón de que para la época el imputado  ostentaba  la  condición  de  Representante a la Cámara, de conformidad con lo  previsto  en  los  artículos  186  y  235,  numeral  3°  de  la  Constitución  Política.   

          2.   Adelantada  completamente  la  instrucción por esta Sala,  también  se  calificó  su  mérito en la providencia fechada el 14 de junio de  1996,  con  ponencia  del  magistrado  Ricardo Calvete  Rangel,  según  la  cual  se  profirió acusación en  contra  del  procesado  por  los delitos de falsedad en  documento  privado,  previsto  en el artículo 221 del  Código   Penal,   y   enriquecimiento   ilícito  de  particular,  conforme  con el artículo 10 del decreto  2266  de  1991.  Dicha decisión fue suscrita, además del ponente, por los  magistrados   Fernando   Arboleda  Ripoll,  Jorge  E.  Córdoba  Poveda,  Carlos  Augusto  Gálvez  Argote,  Carlos  E. Mejía Escobar,  Dídimo   Páez   Velandia,   Nilson   Pinilla  Pinilla  y  Juan  Manuel  Torres  Fresneda    (cuaderno   6,   fs.   354).   

          3.   Interpuesto  el recurso ordinario de reposición en contra  de  la  decisión  calificatoria, la Sala la mantuvo vigente sin modificaciones,  conforme  con  auto  del  3 de julio de 1996.  Como para entonces se había  posesionado   el   magistrado   Jorge  Aníbal  Gómez  Gallego,   como  nuevo  integrante  de  la  Sala,  la  respectiva   providencia   también   fue   suscrita   por   él   (idem, fs. 533).   

          4.   En  vista  de  que  fue aceptada la renuncia del procesado  Garavito  Hernández  a  la  investidura  de  congresista,  la  Sala declinó la competencia, conforme con el  parágrafo  del artículo 235 de la Constitución Política, y envió el proceso  a los Juzgados Regionales de esta ciudad (cuaderno 7, fs. 141).   

          5.   Dentro  del  trámite  cumplido en el Juzgado Regional, se  celebró  una  diligencia  de sentencia anticipada el 5 de mayo de 1997, acto en  el  cual  el  procesado aceptó los cargos y la responsabilidad, conforme con lo  dicho  en  la  resolución  acusatoria  dictada por la Corte Suprema de Justicia  (cuaderno 10, fs. 152).   

          6.   El Juzgado Regional dictó fallo anticipado el 12 de junio  de   1997,   por   medio   del   cual   condenó   al   procesado   Rodrigo  Garavito  Hernández  a  la  pena  principal  de noventa y cuatro (94) meses y veinticinco (25) días de prisión y  multa  por  valor de $ 359.362.500.oo, como autor de los delitos de falsedad   en   documento  privado  y  enriquecimiento  ilícito  de  particular,  deducidos  en la acusación (idem, fs. 314).   

          7.   En  razón  del  recurso  de apelación interpuesto por el  Ministerio  Público,  el  defensor  y  el  sentenciado,  el  Tribunal  Nacional  proveyó  en segunda instancia, por medio de fallo dictado el 24 de noviembre de  1997,  para situar la pena principal en noventa (90) meses de prisión, la multa  en  cuantía  de  $  342.250.000.oo, y la sanción accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  en un tiempo igual al de la restrictiva de la  libertad (cuaderno Tribunal 2, fs. 25).   

          8.   El defensor del procesado presentó demanda de casación y  formuló  tres  (3)  cargos en contra del fallo de segundo grado, cuya síntesis  es la siguiente:   

          8.1   A  través  de la causal primera, se aduce una violación  directa  de  la  ley sustancial por falta de aplicación de los artículos 1° y  6°  del  Código Penal, que se refieren a las normas rectoras de la legalidad y  la  favorabilidad,  pues, en relación con el delito de enriquecimiento ilícito  de  particular,  previsto  en  el  artículo  10  del  decreto  2266 de 1991, el  Tribunal  aplicó  retroactivamente  y  en  forma desfavorable la jurisprudencia  constitucional  sentada en la sentencia C-319 de 1996 (julio 18), según la cual  el  mencionado  hecho  punible era autónomo y no requería la existencia de una  sentencia  condenatoria  anterior  por  los  delitos  de  los cuales derivaba el  enriquecimiento  ilícito.   Sin  embargo,  una  tesis  contraria se había  sentado  por  la misma Corte Constitucional en la sentencia C-127 de 1993, en el  sentido  de  que  debían  estar  demostradas por medio de sentencias judiciales  definitivas  las  actividades  delictivas  de las cuales dependía el incremento  patrimonial no justificado.   

          Como  los  hechos  atribuidos  al  procesado  ocurrieron  antes  del  proferimiento  de  la sentencia C-319 de 1996, en vigencia de la interpretación  autorizada  en  la  sentencia  C-127  de  1993,  debió  aplicarse  esta última  jurisprudencia por ser más favorable y así absolver al acusado.   

          8.2    La  segunda  censura  se  propone  por  haberse  dictado  sentencia  en  juicio viciado de nulidad, ya que, en primer lugar, no se brindó  a  la  defensa  la  oportunidad  de  conocer y controvertir, antes del cierre de  investigación,   el   anexo   número   21,   que  contenía  los  extractos  y  consignaciones  de las denominadas “empresas de fachada del cartel de Cali”;  y,  por  otra  parte,  sistemáticamente  y  en  el curso de la instrucción, se  impidió    a    la    defensa    contrainterrogar    al   señor   Guillermo   Alejandro   Pallomari,  único  testigo de cargo.   

          8.3   El tercer reparo, hecho a la luz de la causal primera, se  refiere  a  la violación directa de los artículos 1° y 7° del Código Penal,  así  como  a  la  interpretación  errónea de los artículos 61 y 66 del mismo  estatuto,  y  1° del decreto 1895 de 1989, yerros supuestamente cometidos en la  dosificación de la pena (cuaderno Tribunal 2, fs. 186).   

          9.   El  ponente  hizo la calificación formal de la demanda, y  la  Sala  proveyó  sobre  una petición de libertad provisional del procesado y  adoptó  otras decisiones en las que por su naturaleza obviamente no era posible  anticipar  criterios  sobre  el  mérito  de  las  pretensiones de la demanda de  casación,  como  se  hizo  ver  expresamente  en  la  reposición de la segunda  determinación (Cuaderno Corte, fs. 13, 21, 138 y 154).   

          10.   Sin  embargo,  como se ha recibido el concepto previo del  Procurador  Segundo  Delegado  en  lo  Penal,  parecer  en el cual se postula la  casación  oficiosa  por  violación  del  principio de legalidad del delito, en  vista  de  que  debió  aplicarse  en  los  fallos  de  instancia la concepción  constitucional  de  la sentencia C-127 de 1993 y no la dispuesta en la sentencia  C-319  de  1996,  los suscritos magistrados estiman que concurre ahora el motivo  de  impedimento  previsto  en  el  numeral  6° del artículo 103 del Código de  Procedimiento  Penal,  tanto  porque los magistrados impedidos aportaron su voto  favorable  a  la  resolución acusatoria como por su intervención inicial en el  proceso.   

          11.   En efecto, si en la demanda de casación se hacen reparos  de  nulidad  por  supuesta  obstaculización  del ejercicio de las garantías de  contradicción  y  defensa  en  la  etapa  de la investigación, tales conductas  sólo  podrían  atribuirse a la Corte Suprema de Justicia, órgano que entonces  actuaba  como  instructor  por  competencia,  y  no  sería  claro  que la misma  Corporación  fungiera  ahora como juez de casación para revisar las señaladas  falencias que serían fruto de su pretendida actuación irregular.   

          12.   Por  otra  parte,  las  objeciones  de  violación  a los  principios   de   legalidad  y  favorabilidad,  por  supuesto  equívoco  en  la  aplicación  de  la  jurisprudencia  constitucional,  necesariamente habría que  estudiarlas  a  partir  de  los  cargos formulados en la resolución acusatoria,  pues  esta  pieza  procesal  es  la  que  define el objeto del debate propio del  juicio  y  en  congruencia  con  ellos  se  dictaron los fallos condenatorios de  instancia.   Así  las  cosas,  sería inaudito que la Corte en un fallo de  casación,  dentro del mismo proceso, se pronunciara sobre los mismos cargos que  ella   estructuró   en   la   acusación,  cuando  oficiaba  legítimamente  de  instructora.   

          13.   Así entonces, será necesario interpretar sistemática y  teleológicamente  el numeral 6° del artículo 103 del Código de Procedimiento  Penal,    para    entender    que    la   providencia  revisada,  si  se trata del ejercicio de la casación,  no  siempre  sería  de  manera exclusiva la sentencia de segundo grado, como lo  indica  literalmente  el  artículo 218 del mismo ordenamiento, sino que podría  involucrarse   en   la   revisión   otra   actuación  o  decisión  intermedia  (resolución  acusatoria,  verbigracia),  porque,  de  acuerdo  con las causales  legalmente  dispuestas (artículo 220), aquel medio de impugnación comprende no  sólo   los   errores  sobre  el  mérito  del  fallo  definitivo  (in  iudicando),  sino  también los yerros  que    atentan   contra   la   regularidad   del   procedimiento   (in  procedendo).  Sólo de esta manera  puede  pregonarse  que  los  magistrados  manifestantes del impedimento dictaron  “la  providencia cuya revisión se trata”,  y además se concreta el fin de mantener la imparcialidad y la  probidad  del  juez de casación, cuando no se le aboca a decidir sobre un fallo  cuyos  cargos están en consonancia con la acusación que él mismo dictó en un  ejercicio judicial precedente.   

          14.   De igual manera, el impedimento apoyado en el supuesto de  que  el  funcionario  “hubiere participado dentro del  proceso”,  es  preciso  comprenderlo  a  la  luz del  suceso  propio  de  esta actuación procesal, pues, con motivo de la pérdida de  la  investidura  del  procesado,  se  pasó de una estructura procesal penal con  funciones  básicas concentradas en la Corte Suprema de Justicia a la estructura  procesal  penal  con funciones separadas entre acusador y juzgador, sistemática  esta   última  que  apunta  a  preservar  la  garantía  de  imparcialidad  del  fallador.   Si  la  Corte  pudiera  revisar en casación la legalidad de la  sentencia  de  grado,  por  razones de mérito o de procedimiento, claramente se  desprestigiaría   el  sistema  de  separación  funcional  y  la  garantía  de  imparcialidad,  porque eventualmente la Corporación tendría que incidir en una  actuación  procesal  instructiva  y en decisiones precedentemente adoptadas por  ella misma como juez de instancia.   

          15.    Como   lo   ha   expuesto  la  doctrina  de  esta  misma  Corporación,  se  entiende que ha participado dentro del proceso el funcionario  que   antes   intervino   con  efectos  vinculantes  en  la  instrucción  o  el  juzgamiento,  de  tal  manera  que  la causal examinada pretende impedir al juez  revisar  en  función  diferente  o  superior  su  propia  actuación,  salvo lo  previsto   para   los   mecanismos  de  instancia  (reposición,  revocatoria  o  nulidad).   

          Por  las  razones  expuestas,  el  proceso  pasará  al despacho del  magistrado    Edgar   Lombana   Trujillo,  funcionario  que  sigue  en  turno  al ponente, con el fin de que  decida  sobre  el  impedimento  planteado, conforme con los artículos 105 y 106  del Código de Procedimiento Penal.   

          Cúmplase.   

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL               JORGE  ENRIQUE   CÓRDOBA   POVEDA                

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

NILSON PINILLA PINILLA    

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