10831dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 10831  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                       Magistrado Ponente:   

                                                       Dr. Carlos Augusto Gálvez Argote   

                                                       Aprobado Acta No. 206   

Bogotá, D.C., diciembre siete (7) de dos mil  (2000).   

          VISTOS:   

Decide la Corte el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  por  el defensor de DORIS EDILSA SIERRA CORTES contra la  sentencia    anticipada  calendada  el  27  de febrero de 1.995 por medio de la cual el Tribunal Superior  de  esta  capital  confirmó la dictada en primera instancia por el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  el 19 de diciembre de 1.994, que la condenó a la  pena  principal  de  32 meses de prisión y multa en el equivalente a 7 salarios  mínimos  legales mensuales, como responsable de infringir el artículo 33 de la  Ley  30  de  1.986,  negándosele  la  concesión del subrogado de la condena de  ejecución    condicional   previsto   por   el   artículo   68   del   Código  Penal.   

          HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:   

El   3   de   octubre   de   1.994  siendo  aproximadamente  las  cinco  y  treinta  minutos  de la tarde, por informaciones  anónimas   recibidas   vía   telefónica   relacionadas  con  el  tráfico  de  estupefacientes,  agentes  adscritos  a  la  Unidad  Antinarcóticos de la SIJIN  pertenecientes  a la Policía Metropolitana de esta ciudad, sometieron a requisa  a  DORIS  EDILSA  SIERRA  CORTES cuando salía de la residencia demarcada con el  No.46-72  de  la calle 37 sur de esta ciudad, encontrándosele  en la bolsa  de  color  amarillo  que  portaba,  1.111  gramos  de una sustancia pulverulenta  inicialmente identificada como cocaína.   

Al día siguiente, 4 de octubre, la Fiscalía  339  Seccional  de  la Unidad Segunda de Delitos Varios, tomando como fundamento  el  informe  policial  No.0990  y  las  actas  de  incautación de la droga y de  derechos  de  la  aprehendida,  decretó  la formal apertura de la instrucción,  procediendo  a  indagarla  y  a recepcionar los testimonios de los agentes de la  policía  Pablo  Antonio  Escobar  Jaimes, Wilson Sandoval Sáenz y Eder Enrique  Mejía  Alvarez,   resolviéndole  su situación jurídica con  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva como infractora del artículo 33 de  la Ley 30 de 1.986.   

Allegado  al proceso por parte del Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal  y Ciencias Forenses el estudio del laboratorio de  estupefacientes  sobre  la  sustancia  incautada,  con  resultado  positivo para  cocaína,  se llevó a efecto a petición del abogado de la defensa la audiencia  de  aceptación  de  cargos  con miras a la sentencia anticipada, profiriéndose  así  los  fallos  de primera y segunda instancias, en los términos consignados  en precedencia.   

         DEMANDA:   

Un  solo  reproche  propone  el  defensor de  SIERRA  CORTES contra el fallo impugnado, con fundamento en el inciso primero de  la  causal  primera  del  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, “por  interpretación errónea del artículo 68 del C.P.”.   

Afirma  el  actor,  que  si bien el Tribunal  desechó  como  motivo  para  negar  la  condena  condicional  la postura que la  incriminada  adoptara  en  la  indagatoria,  mantuvo  esta misma decisión   desconociendo  un  hecho  probado  en  el  proceso  como lo es la buena conducta  anterior  de  la  implicada,  es  decir,  que  se  está  en  presencia  de  una  delincuente  puramente  ocasional  o  primaria  y  “que  su  personalidad  no es  proclive   al   delito  y  por  consiguiente  que  no  requiere  de  tratamiento  penitenciario”.   

Insiste,  pues, en que la desatención de la  buena  conducta  anterior  de  la procesada llevó al sentenciador a interpretar  erróneamente  el  referido art. 68 y a darle un sentido y alcance que no tiene,  acudiendo  para ello a un criterio de “defensa social” que condujo igualmente al  mismo yerro.   

Solicita, en consecuencia, se case el fallo,  concediendo a la casacionista la condena de ejecución condicional.   

CONCEPTO   DEL   MINISTERIO   PUBLICO   Y  CONSIDERACIONES:   

1.  Circunscrito  el  ataque  al fallo en la  causal  primera  de  casación  por  violación  directa  de  la ley sustancial,  observa  para  comenzar el Procurador Tercero Delegado en lo Penal, la presencia  de  un  yerro  técnico cuya existencia impediría cualquier análisis de fondo,  como  lo  es  sustentar el reparo en una supuesta omisión probatoria referida a  la  buena conducta anterior de la acusada, pues si esto es así, el cargo debió  entonces  postularse  por  la  vía indirecta y precisar cuáles son las pruebas  que  ello acreditaban, lo cual, además, también hubiese resultado inexacto, si  se  tiene en cuenta que la condena condicional no fue negada con base en la mala  conducta  anterior  de  la  procesada, sino atendiendo a la gravedad del delito,  aspecto sobre el cual no se ocupa la demanda.   

2.  Por  tanto  y  dado  que  “la condena de  ejecución  condicional  requiere  de  un juicio en el que se conjuguen tanto la  cantidad  de  pena  como  la  personalidad  del procesado (y aquí se examina su  buena  conducta  anterior),  la naturaleza del hecho punible (factor éste en el  que  se  estudió  la  gravedad  del  hecho  punible)  y  las  modalidades de su  comisión”,   es  claro  que  en  ningún  momento  habría  existido  error  de  interpretación   por   parte  del  Tribunal,  razón  suficiente  para  que  el  Ministerio Público solicite no casar el fallo.   

3.  Así  y  si  bien  le  asiste  razón al  Delegado  en  el  sentido  de  que  si la censura lo es por no haber valorado el  Tribunal  algunas  pruebas  para efectos de analizar la procedencia del referido  subrogado  penal  y específicamente en lo relacionado con la personalidad de la  procesada,  de las cuales, que genéricamente refiere,  únicamente precisa  la  indagatoria  de  DORIS  SIERRA,  debió acudir el demandante a la violación  indirecta  de la ley sustancial y no la directa, la problemática real, visto el  cargo  tal  y  conforme  está  propuesto, es la confusión en que se incurre al  desconocer  el  libelista  la  naturaleza,  contenido y fines que caracterizan y  diferencian   a  cada  una  de  estas  dos  formas   de   ataque   con   base   en   la   causal primera de casación, ya que a  parte  de  que  -como  es  lo  suficientemente  sabido-,  cuando  se  acude a la  violación  directa  la  controversia  debe  centrarse en el ámbito del derecho  exclusivamente,  señalando  si  el  juzgador  erró al seleccionar la norma por  aplicación  indebida  o  falta  de  aplicación,  o porque pese a su acierto en  aplicarla,  se equivocó respecto de su interpretación, estándole por completo  vedado,  en  consecuencia,  discrepar  con  los hechos conforme fue declarada su  ocurrencia  por  el  juzgador  y con la valoración dada a las distintas pruebas  incorporadas  al  proceso,  el yerro técnico en que incurre no puede verse bajo  la  hipótesis  de lo que debía hacer en orden a formular el cargo debidamente,  tal  como  enfoca  la crítica el Procurador Delegado, pues ello correspondería  al  deber ser de la correcta propuesta, sino  que, con base en el ser, esto  es  conforme está formulado, lo que sucede es que desconoce el fallo objeto del  recurso   y   por   ello   equivoca   la   causal   escogida  para  atacarlo  en  casación.   

4. En efecto, pretende el demandante oponerse  al  fallo  sobre la base de que  habría incurrido el  sentenciador en  interpretación  errónea de la ley sustancial, particularmente del artículo 68  del  Estatuto punitivo,  sin reparar  en el hecho de que habiéndosele  negado  a  la  procesada la concesión de dicha subrogado penal, el mismo no fue  tenido  en  cuenta,  o  lo  que es igual, no fue aplicado por el ad quem en este  caso,  de  donde  no  podía  consecuencialmente  el  fallador errar al fijar su  alcance   y   efecto   jurídico,   y   por   ende,  cuestionarse  una  supuesta  interpretación  errónea  de la misma, pues precisamente, para que proceda esta  clase  de  censura  directa  es  imprescindible que el juzgador haya aplicado la  norma  objeto del reproche, siendo lo no compartido el alcance hermenéutico que  a  ella se le haya dado, pero, desde luego,  admitiendo que fue aplicada en  el fallo cuestionado.   

Aquí, es evidente que el Tribunal no aplicó  el  artículo  68  del  Código  Penal,  por tanto, no es jurídicamente posible  cuestionar su equivocada interpretación.   

5.  Ahora,  y si se entendiere que el ataque  descansa  sobre  el  supuesto  implícito de haberse dejado de aplicar la citada  norma  sustantiva,  y  que por ello el referido yerro técnico en nada afecta el  estudio  del  cargo,  lo  cual  es perfectamente viable, conforme lo precisó la  Sala  en  fallo  de  25  de agosto de 1.998 con ponencia del Magistrado Fernando  Arboleda  Ripoll,  difícilmente puede llegarse a tal admisión en este caso, ya  que  una  tal  permisibilidad  se  torna  entendible  cuando  el contenido de la  censura  tiende  a  cuestionar  “vicios  en  la  concreción  de  (los) alcances  jurídicos”  del  precepto  positivo  objeto  de la censura, esto es, en casos  como  aquél  y  éste,  del  artículo  68  del  Código  Penal  y no cuando la  problemática  planteada  es de orden fáctico, ya que, si bien entratándose de  violación  directa  de  la ley sustancial es dable alegar falta de aplicación,  aplicación  indebida  o  interpretación errónea, en relación con la segunda,  sólo  son  admisibles  las  dos  primeras  modalidades,  quedando excluida esta  última,  pues,  como  se expuso, este sentido de violación impone reconocer la  aplicación  correcta  de la norma, contrayéndose el reproche exclusivamente al  disentimiento  sobre  su alcance interpretativo y en este caso, la inconformidad  lo  es  de  orden  probatorio por un presunto error de hecho por falso juicio de  existencia.   

6.  En  estas  condiciones,  y  dado  que en  cumplimiento  del principio de limitación que rige este extraordinario recurso,  no  le  es dable a la Corte corregir o adicionar la demanda, precisamente por el  carácter  rogado  del  mismo,  necesario  es colegir su desestimación, como en  efecto se declarará.    

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

Desestimar la demanda.  

Cópiese,   cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                            JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO       GÁLVEZ  ARGOTE            JORGE  ANIBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                                 CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                            NILSON PINILLA PINILLA    

                                                                                                                    No hay firma   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

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