AP3142-2014(42509)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP3142-2014  

Radicación N° 42509  

(Aprobado Acta N° 162)  

Bogotá  D.C., veintiocho (28) de mayo de dos  mil catorce (2014).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Sala resuelve el recurso de apelación que  interpuso  la  defensa técnica de Haydin Díaz Garzón  contra  la decisión adoptada por el Tribunal Superior  de  Bogotá,  en  la sesión de audiencia preparatoria realizada el 2 de octubre  de  2013,  concerniente  a  negar  algunas  pruebas  solicitadas  por  la  misma  parte.   

HECHOS  

Esta  Corporación, en anterior ocasión, los  redactó   así1:   

          Yesid  Barajas  Pardo presentó denuncia penal en contra de Álvaro  Edgardo  Muñoz  Quiroga  y  Claudia  Patricia Silva Cañón por los punibles de  estafa  y  abuso  de  confianza,  en  atención  a que su entonces socio, Jesús  Sarria,  le  propuso  entregar  a  aquellos  cuatro  esmeraldas  que  tenían en  comunidad  para  que  las  comercializaran  en  España,  comprometiéndose  los  comisionistas  a que el 20 de julio de 2007 devolverían las piedras o su valor,  en  caso  de  que  no  se vendieran. Como garantía, giraron cheques a nombre de  Jesús  Sarria  por  valor  de  $95.000.000,  los que no debían ser consignados  hasta  que  se cumpliera el plazo. Vencido éste, aquellos manifestaron no haber  enajenado  las  gemas  y  tampoco las retornaron; en consecuencia, Barajas Pardo  intentó consignar los títulos valores que resultaron sin fondos.   

         La  carpeta  que  por  dicha delación se conformó en la Fiscalía  General  de  la  Nación  fue  repartida  a  la  75  Delegada  ante  los  Jueces  Municipales  y  Promiscuos  de Bogotá, y el 4 de diciembre de 2008, su titular,  doctor     Haydin     Díaz    Garzón,  dispuso  remitirla  a la oficina de asignaciones Seccionales, al  tiempo  que propuso conflicto negativo de competencia sin que tuviere fundamento  jurídico             ni            legal2.   

         El  16  de  marzo de 2009 el Fiscal Díaz  Garzón  resolvió,  sin  que  existiere mérito para  ello,  archivar  las  diligencias  bajo  el  argumento de que se estaba ante una  transacción  comercial; igualmente, no diseñó programa metodológico completo  ni realizó indagación seria, juiciosa y acuciosa.   

         Por  tal  situación,  el  denunciante interpuso acción de tutela,  que  fue  resuelta a su favor por el Tribunal Superior de Bogotá y ese fallo lo  confirmó  una  Sala  de  Decisión  de  esta  Sala de Casación el 6 de mayo de  20103.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

          1.  El  17  de noviembre de 2011, ante el Juzgado 27 Penal Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías  de  Bogotá,  la Fiscalía formuló  imputación   en   contra  del  doctor  Díaz  Garzón  por   los   delitos  de  prevaricato  por  acción  y  prevaricato  por  omisión (artículos 413 y 414 del Código Penal), quien no se  allanó          a          la         misma.4   

          2.  El  11  de  enero  de  2012  se radicó escrito de acusación en  relación     con     las     mismas    ilicitudes5.   

          3.  El  6  de febrero siguiente inició la correspondiente audiencia  de  formulación6,  en  la  que se le reconoció la calidad de víctima a Elkin Yesid  Barajas  Pardo.  No  obstante,  fue  suspendida porque la defensa recurrió esta  última                   decisión7,  la  cual confirmó esta Sala  de   Casación  el  30  de  mayo  de  esa  anualidad8.   

          4.          La         ritualidad9  fue retomada por el Tribunal,  el  12  de julio de 2012, oportunidad en que la defensa solicitó la nulidad del  escrito  acusatorio,  la  cual  le  fue despachada negativamente, por lo que, al  igual  que  el enjuiciado, apeló la decisión, que fue confirmada por esta Sala  el       13      de      marzo      de      201310   

          5.-  El  30  de  abril  del  mismo  año,  la  Fiscalía le formuló  acusación11     al     doctor     Haydin     Díaz  Garzón  como  autor de los delitos de prevaricato por  acción,    en    concurso    homogéneo   y   sucesivo   y,   prevaricato   por  omisión.   

          6.-  El 17 de julio siguiente, luego de superar algunas vicisitudes,  se  dio  inicio  a  la  vista  preparatoria,  ocasión en que la defensa hizo su  descubrimiento  probatorio  y  quedó en suspenso la actuación; el 6 de agosto,  se   continuó   con   la   enunciación  del  material  de  convicción  y  las  estipulaciones  convenidas,  lo  mismo  que  con  la  petición  de  pruebas del  acusador,  mientras  que su contraparte la formuló el 18 de septiembre y, ahí,  quedó cerrada dicha sesión.   

          7.-  El  2  de  octubre de 2013, se retomó la audiencia, en la cual  fue  adoptada  la decisión acerca de las pruebas ofrecidas por ambas partes; en  vista  de  que el Tribunal no le admitió a la defensa los testimonios de Alvaro  Edgardo  Muñoz  Quiroga  y  Claudia  Patricia Silva, la misma parte propuso los  recursos  de  reposición  y  apelación;  en cuanto al primero, el a  quo,  no repuso su providencia, por lo  que         optó         por         conceder12  la alzada que ahora ocupa a  la Corte.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

          Lo  concerniente  a  la  temática  apelada,  el Tribunal lo asumió  así13:   

“Solicitó  la  defensa  se  decrete como  prueba  el  testimonio  de  ÁLVARO  EDGARDO  MUÑOZ  QUIROGA Y CLAUDIA PATRICIA  SILVA,  respecto  de quienes manifestó que informarán en el juicio sobre todas  las  incidencias  del  negocio  de  las  esmeraldas que celebraron con el señor  ELKIN  BARAJAS  y,  que en el marco de ese negocio, se involucra al señor JESUS  AMADO  SARRIA,  con  el  fin de demostrar, que el señor ELKIN BARAJAS no tenía  ninguna  legitimidad  en la promoción de la denuncia contra los señores ALVARO  EDGARDO MUÑOZ QUIROGA Y CLAUDIA PATRICIA SILVA.   

Reitera el Tribunal, que solicitó entonces,  la  defensa,  las  declaraciones de los señores ALVARO EDGARDO MUÑOZ QUIROGA Y  CLAUDIA  PATRICIA  SILVA  para demostrar todo lo relacionado con la negociación  de  las esmeraldas, negocio civil que dio lugar a la formulación contra éstos,  de  la  denuncia  penal  por  parte de YESID BARAJAS PARDO y, acreditar, que los  denunciados  hicieron  la negociación con JESUS AMADO SARRIA y, por ende, ELKIN  YESID  BARAJAS  carece  de  legitimidad  para  reclamar  y  denunciar  por dicha  negociación.   

Bajo  tal  sustento,  el  Tribunal  rechaza  dichos  testimonios, por su absoluta impertinencia, en la medida que a partir de  la  acusación  realizada  por  la Fiscalía, lo que dentro del presente proceso  interesa,  es  determinar,  de  un  lado,  si  a  partir  de  los  elementos  de  convicción  recaudados,  las  decisiones  adoptadas  por el doctor HAYDIN DIAZ,  como  fiscal  75 local, y que la Fiscalía tilda de prevaricadoras, se ajustan o  no  a  derecho  y, de otro, si éste rehusó, retardó u omitió el ejercicio de  sus  deberes funcionales; aspectos, cuya verificación se obtiene esencialmente,  con  el estudio y revisión de cada una de las piezas procesales que contiene el  multireferido proceso.   

Por tanto, es completamente ajeno al objeto  de  debate,  traer  las  declaraciones  de  personas  como ALVARO EDGARDO MUÑOZ  QUIROGA   Y   CLAUDIA  PATRICIA  SILVA,  para  que  den  información  sobre  la  legitimidad  de  YESID BARAJAS PARDO, para formular contra éstos denuncia penal  y,  sobre  las  incidencias del negocio de las esmeraldas, cuando la evaluación  del  comportamiento  funcional  del  acusado  debe  realizarse  de  cara  a  los  elementos  de  juicio  y  las  actuaciones  que  militan  en el expediente de la  radicación 11001600049200710988.   

          En  concordancia  con esas explicaciones, inadmitió los testimonios  de Alvaro Edgardo Muñoz Quiroga y Claudia Patricia Silva.   

ARGUMENTOS DEL RECURRENTE  

          Su                 disenso14,  lo  constituye la negativa  del  Tribunal  a  admitirle  los  testimonios de Alvaro Edgardo Muñoz Quiroga y  Claudia Patricia Silva.   

          Al  respecto,  sostiene  que  son  las  personas a las que denunció  Elkin   Yesid  Barajas  Pardo  y,  en  cuyo  favor,  el  procesado  archivó  la  investigación   luego   de   adelantar   con  su  intervención  una  audiencia  conciliatoria,  de  la  cual  darán  cuenta y en general sobre los hechos; así  que,  son  más que conocedores del proceso base del que ahora se adelanta y que  le fue admitido a la Fiscalía.   

          Agrega,  que  fundó  la pertinencia de esas pruebas, en el afán de  controvertir  los  motivos  de  la  denuncia,  de la conciliación y de la misma  decisión  de  archivo  que adoptó su asistido y, en el interés de impugnar la  credibilidad  del denunciante y víctima Barajas Pardo, acerca de su legitimidad  para   denunciar,   tópico   auscultado   por   Díaz  Garzón  para el proferimiento de la orden por la cual  está siendo enjuiciado.   

          Señala,  además,  en  cuanto a las referidas pruebas testimoniales  que:   son  pertinentes   porque   van  a  hablar  y  conocen  del  hecho,  son  conducentes  porque  son los que conocen el hecho mismo y se lo van a transmitir  a   ustedes15.  Y,  agrega:  estos dos testigos son útiles para que puedan hablar  del  conocimiento  mismo  de  cómo  se  desarrolló el proceso, de cómo es que  asisten  a  una  audiencia  de conciliación que trae la Fiscalía y de cómo es  que  decretan un archivo, el objeto de la denuncia de que fueron ellos por parte  de  Yesid Barajas Pardo y, en sí, si existía legitimidad o no en la causa para  iniciar  esa  acción penal que fue el motivo por el cual el doctor Haydin Díaz  decreta            el           archivo…16   

          Bajo  ese  sustento,  peticiona  la  revocatoria  del  proveído  de  primera  instancia,  para  que  en  su  lugar se admitan las pruebas que echa de  menos.   

TRÁMITE DEL RECURSO  

          El          representante         de         la         Fiscalía17, clama porque se mantenga la  decisión del Tribunal, lo cual justifica así:   

          Desmiente  a  la  defensa,  cuando  indica  que  el  ente acusatorio  formuló  cargos  por  la  audiencia  de  conciliación  que  realizó el doctor  Haydin   Díaz  Garzón  y,  precisa, que nunca lo hizo.   

          Expresa  que los fundamentos del impugnante, centrados en que Alvaro  Muñoz  y  Claudia  Silva  asistieron a una serie de audiencias y, que, además,  conocen  el proceso, no los mencionó ante el Tribunal al solicitar las pruebas,  puesto  que  apenas  expuso  que  aquellos  darían  razón  del  negocio de las  esmeraldas,  detallarían  las  circunstancias  anejas al mismo y develarían la  carencia  de  legitimidad  de  Barajas Pardo en la denuncia que presentó contra  ambos ciudadanos.   

          Refiere  que  el  defensor no puede servirse del recurso, con el fin  de  mejorar  la  justificación  de  la  pretensión  probatoria  en  orden a la  pertinencia,  conducencia  y  utilidad,  pues  se encuentra precluido el momento  para ello y tampoco le está dado recurrir a nuevos argumentos.   

          Sostiene  el  fiscal, que el defensor incumplió el requisito de dar  a  conocer  las  razones  de  pertinencia  y  conducencia de los testimonios que  solicita,  aparte  de  que  no  explica  por  qué son idóneos para impugnar la  credibilidad  del  denunciante y víctima, ni detalla los pasajes de la versión  de  éste,  que  quedarán  en  entredicho  por  las eventuales aseveraciones de  Alvaro Muñoz y Claudia Silva.   

          El          representante         de         la         víctima18,  por  su  parte, manifiesta  que  los principios de las solicitudes probatorias se deben satisfacer cuando se  hacen  éstas  y  no  con  posterioridad  y, en cuanto a los testigos ofrecidos,  considera  que  nada  tienen que ver con el presente diligenciamiento, y sí con  el que les fue adelantado a ellos.   

          Depreca   así,   la   convalidación   del   proveído  de  primera  instancia.   

          La           delegada           de          la          Procuraduría19,   advierte   que  los  dos  testigos  que  pide  admitir  la  defensa  cuya aceptación es objeto de debate,  ciertamente  corresponden  a  las  personas  con  las que el denunciante Barajas  Pardo  hizo  la  negociación,  y  la actuación se adelanta es contra el fiscal  Haydin  Díaz Garzón por las  decisiones  que  tomó,  frente  a  las  cuales  nada podrían explicar aquellos  declarantes,   en   tanto   que   apenas   estuvieron   en   una   audiencia  de  conciliación.   

          Agrega,  que  no  son  ellos  los  llamados  a dar información para  esclarecer   si   al   denunciante  le  asistía  legitimidad  para  iniciar  la  investigación    que   tuvo   a   su   cargo   Díaz  Garzón,  pues  a éste es a quien le incumbía asumir  dicho aspecto dentro de aquellas diligencias.   

          Muestra  la  Procuradora,  que  el censor no rebatió los argumentos  del   Tribunal   y,  por  lo  tanto,  espera  que  el  proveído  recurrido,  se  confirme.   

CONSIDERACIONES  

         

          1.-  El  hecho de que el auto objeto del recurso de apelación fuese  dictado  en  primera  instancia  por  el Tribunal Superior de Bogotá, activa la  competencia  de  la Corte para pronunciarse al respecto, según el artículo 32,  numeral 3º del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

          En  virtud  del  principio  de  limitación que impone la alzada, el  proceder  de  la  Corporación  se  verá mediado única y exclusivamente por el  deber  de  dilucidar  el  tópico  en  debate  y,  desde  luego,  cuanto resulte  íntimamente vinculado al mismo.   

Pues bien, en punto de los aspectos rituales  y  sustanciales  de  la  solicitud de pruebas, su fundamentación y las premisas  que  el  juzgador  debe  advertir  en  aras  de su admisión, dentro del esquema  procesal  implantado  por  la Ley 906 de 2004, la Corte ha sostenido:   

Conforme  al artículo 357 de la Ley 906 de  2004,  en  la  audiencia  preparatoria,   “el  juez dará la palabra a la  fiscalía  y  luego  a  la  defensa para que soliciten las pruebas que requieran  para  sustentar  su  pretensión. El juez decretará la práctica de las pruebas  solicitadas  cuando  ellas  se  refieran  a  los  hechos  de  la  acusación que  requieran  prueba,  de  acuerdo  con  las  reglas de pertinencia y admisibilidad  previstas en este código”.   

A su turno, el canon 139 señala el deber de  rechazar   de   plano  los  “actos  que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes  o  superfluos”,  mientras  que el artículo 359 ibídem dispone  “la  exclusión,  rechazo  o  inadmisibilidad  de los medios de prueba que, de  conformidad  con las reglas establecidas en este código, resulten inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos o encaminados a probar hechos notorios o  que por otro motivo no requieran prueba”.   

De  igual  manera,  el  artículo 375 de la  misma  ley  contiene  las pautas para determinar la pertinencia de las pruebas y  subraya  la  necesidad de que las mismas se refieran “directa o indirectamente  a  los  hechos  o  circunstancias  relativos  a  la comisión de la conducta”,  condicionamientos  que  se  deben seguir al resolver las solicitudes probatorias  incoadas en desarrollo del proceso penal de tendencia acusatoria.   

En  tal  sentido,  recuérdese  cómo  la  Corporación     ha     decantado     que     la    prueba    es    conducente  cuando  ostenta  la  aptitud  legal  para  forjar  certeza  en  el juzgador, lo cual presupone que el medio de  convicción    esté   autorizado   en   el   procedimiento;   es   pertinente  cuando  guarda relación con  los  hechos,  objeto y fines de la investigación o el juzgamiento; es  racional cuando es realizable dentro  de   los   parámetros   de   la   razón   y,   por  último,  es  útil  cuando  reporta algún beneficio,  por oposición a lo superfluo o innecesario.   

En  ese  orden,  la  parte  que  formula la  postulación  probatoria  ostenta  la  ineludible  carga procesal de indicar las  razones   que   orientan  la  solicitud  y,  específicamente,  los  motivos  de  conducencia,  pertinencia  y  utilidad  del  medio de convicción que imponen su  decreto,  obligación  que  comporta  otorgar  argumentos  claros  y concretos a  efectos   de   garantizar   la   adecuada   comprensión   de  la  petición  y,  consecuentemente,  el  derecho  de  contradicción  de  la contraparte, quien al  conocer  los  fundamentos  de  la  petición  adquiere  elementos de juicio para  oponerse a su práctica, si así lo considera.   

Recuérdese  que  el sistema procesal penal  nacional,   de   tendencia   acusatoria,   se   caracteriza  por  su  naturaleza  adversarial,   conforme  al  cual  cada  parte  ostenta  potestad  investigativa  individual  para  demostrar,  con  sus  propios medios de prueba, la teoría del  caso  adoptada.  En  tal  sentido,  la  postulación  probatoria  constituye una  actividad  rogada,  en  cuya  ejecución  las  partes deben otorgar elementos de  juicio  al juzgador que evidencien la conducencia, pertinencia y utilidad de los  medios  de  convicción  frente  a  los  hechos  o circunstancias de la conducta  punible,  a  la  responsabilidad  penal  del  acusado y a la teoría del caso…  (CSJ AP, 11 Sept. 2013, Rad. 41790).   

La  Sala  concluye,  una  vez  repasadas las  anteriores  premisas legales y jurisprudenciales, comparándolas con el sustento  que  presentó  el  censor  al  peticionar,  en  la  audiencia preparatoria, los  testimonios  de  Alvaro  Edgardo  Muñoz  Quiroga  y Claudia Patricia Silva, que  aquellas  no  constituyeron  el  soporte  de  su  pretensión  lo  que  la  hace  defectuosa.   Ante   ello,   la   decisión   del   a  quo debe ser confirmada.   

Básicamente,  el predicamento que antecede,  lo  impulsa  el  hecho  de  que  la  parte  defensiva  en su discurso, ancló la  pertinencia  de  su  postulación, en aspectos que son completamente ajenos a la  materia   de   debate.   Obsérvese  cuanto  apuntaló  al  respecto20:   

ALVARO  EDGARDO MUÑOZ QUIROGA identificado  con  la  cédula  79.138.207  residente  en  la  carrera 68b #74ª 75 del barrio  Metrópolis.  Ese  testimonio es pertinente, pues él les traerá a ustedes como  conocimiento,  cómo  se originó esa supuesta negociación civil entre él y el  señor  ELKIN  BARAJAS  a  ver si en realidad él tenía interés legal allí o,  con  un  supuesto primero antes del señor ELKIN BARAJAS, el señor JESÚS AMADO  SARRIA  que  supuestamente,  según  la  negociación,  era  el  dueño  de  las  esmeraldas  que  nos  trae  aquí  (sic)  hoy  denunciado  al señor HAYDIN DIAZ  GARZON.  Esa es la pertinencia. Es conducente, porque con él vamos a transmitir  qué  fue lo que sucedió en esa negociación, cuál fue la negociación que él  hizo  con  el  señor  JESUS  AMADO  SARRIA,  cómo  es  que  viene a participar  supuestamente  este  señor  ELKIN BARAJAS PARDO en esa supuesta negociación y,  con  él  se  va  a  demostrar,  si existe legitimidad legal y jurídica de este  denunciante  ELKIN  BARAJAS  PARDO  para  hacer  todo lo que ha hecho hasta este  momento;  útil  porque  con  él  vamos a conocer en realidad esa negociación,  necesaria  porque  el participó en la negociación y es el único que nos puede  comentar cómo se desarrolló esa negociación.   

El  testimonio  de  CLAUDIA  PATRICIA SILVA  identificada  con la cédula 51995835 residente en la carrera 68b # 74ª -75 del  barrio  Metrópolis  de  esta ciudad y, también, es pertinente porque junto con  su  esposo,  el  señor  ÁLVARO  EDGARDO MUÑOZ QUIROGA, el que hace un momento  referí,  fueron  los  que  hicieron  la  negociación con el señor JESUS AMADO  SARRIA,  supuestamente  por  esas  esmeraldas que hoy nos tienen aquí y que nos  van  a  contar,  si  como  pertinente,  cuál  fue  la  negociación  y cómo se  desarrolló,  conducente  es  el  camino  para  que  ellos  nos cuenten aquí en  realidad,  si  hay  legitimidad  por  parte de ELKIN BARAJAS PARDO para hacer la  reclamación  y, cómo es útil, porque es la única manera que tenemos nosotros  para  poderlo  demostrar;  necesaria,  porque  es  la  vía  para  poderlo hacer  también, señores magistrados.   

Coherente  con  lo anterior, se concluye que  ambas  solicitudes  de  pruebas tienen el mismo sustento y, por consiguiente, el  interesado   persigue  idénticos  efectos,  tanto  con  la  una,  como  con  la  otra.   

Es que se verifica que el impugnante intenta  acreditar  que  en  la  fallida  transacción  sobre las piedras preciosas entre  Alvaro  Muñóz  Quiroga  y  Claudia  Patricia  Silva, por un lado y Elkin Yesid  Barajas  Pardo,  como oferente, también intervino Jesús Amado Sarria, quien no  obstante  ser  el  supuesto  dueño  de  las  alhajas, pasó desapercibido en la  actuación    adelantada    por   el   doctor   Díaz  Garzón  y,  que,  esa  circunstancia,  desmejora  la  condición  de  víctima  de Barajas Pardo y transforma en ilegitimo su interés  en cuanto a la denuncia que interpuso.   

Ha   de  indicarse  al  respecto,  que  la  información  que  según  el  defensor,  suministrarán los dos testigos, no se  corresponde  con  los  hechos  fijados en el escrito de acusación y su conjunta  formulación  oral,  referentes  a que el doctor Haydin  Díaz   Garzón  provocó  colisión  de  competencias  dentro  de  la  actuación promovida por Barajas Pardo y, seguidamente, archivó  las  mismas diligencias; pero, además, porque dentro de la misma investigación  omitió  los  actos destinados a establecer la existencia del hecho investigado,  la  elaboración  del  programa metodológico y otras actuaciones que dimanan de  su función de fiscal al frente del mentado caso.   

Las  pruebas  que las partes persigan, deben  llevar  al  conocimiento  sobre  los hechos en los que tuvieron que ver acciones  como  omisiones  del acusado, resultantes, probablemente, de desatender precisas  normas dispensadas para el cumplimiento de la labor judicial.   

Siendo  así, la constatación de los reatos  de  prevaricato  activo  y omisivo en su fase externa, surgirá de confrontar la  decisión  tachada  de apartarse abiertamente de la ley, con la normatividad que  fue  aplicada  o  se debió aplicar y, por otro lado, del cotejo de los mandatos  legales,  con  las  consecuencias  de  la  inercia  del  funcionario  respecto a  determinado  caso;  mientras  que  la  constatación de la esfera intrínseca de  dichos  tipos  penales, puede dispensarla prueba de la naturaleza que sugiere la  defensa,  valga  decir  testimonial,  lo  que  acontece es que su contenido debe  referirse a ese puntual aspecto y no a otro.   

Para  este evento, en particular, poco útil  resulta  ser  la  información  sobre las incidencias de la comercialización de  esmeraldas  en  que  intervinieron  el  denunciante  y los “testigos” o, por  éstos  y  un  tercero  o,  por  todos  ellos,  por  cuanto  está  visto que al  presentarse  inconvenientes  entre  los  negociantes, se acudió a denunciar; el  acusado  asumió  el  asunto  y  solo él, tomó y dejó de tomar las decisiones  acusadas  y  las que se echan de menos y, si ello es así, y como el defensor no  ha  indicado  que Muñóz Quiroga y Silva, hayan tenido alguna participación en  ese  proceder y así lo irán a deponer, es evidente la falta de conexión entre  lo que se juzga y cuanto desea acreditar el letrado en cuestión.   

A  idéntica  conclusión se arriba en punto  del  ánimo  del recurrente en aclarar si quien denunció disponía del interés  para  ello,  pues,  se precisa, ese presupuesto es totalmente extraño al evento  sometido  a  juicio,  en  tanto  que  el  origen  de  la  denuncia  jamás puede  determinar   al  funcionario  investigador  a  darle  un  trámite  que  la  ley  proscriba;   diferente  sería,  que  las  condiciones  de  la  misma,  como  la  precariedad  o  ausencia  de  información  sine  qua  non  y, la imposibilidad de obtenerla, pese a ingentes  esfuerzos, lleve a desestimarla.   

En  suma,  las  aristas  que  persigue  el  apelante,  referidas a que el directo interesado en la fracasada negociación de  esmeraldas  no  era  Barajas  Pardo, sino un tercero y, que, su legitimidad para  aparecer  como denunciante y víctima, aparecía viciada, seguramente importaban  ser  atendidas  en  el  diligenciamiento  que  manejó  el  doctor  Haydin  Díaz  Garzón, pues en el presente  se notan intranscendentes.   

Recapitulando,  el  Tribunal no incurrió en  desacierto  alguno,  al  adoptar la decisión que se revisa y, por dicha razón,  ésta será confirmada.   

En  razón y mérito de lo expuesto, la Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1º  – Confirmar   el  auto  proferido  el  2  de  octubre  de  2013,  por  el Tribunal Superior de Bogotá, mediante el cual se le  negaron    pruebas    a    la   defensa   letrada,   dentro   de   la   presente  actuación.   

2º  –  Contra  la  presente decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Auto  del 13 de marzo de 2013, radicado 39561.   

2 La Ley  906    de   2004   no   asigna   a   los   fiscales   tal   facultad.   

3  Radicado 47.605.   

4 Acta  obrante    a    folios    30    y    31   del   cuaderno   principal.   

5 Folios  1 a 14 Id.   

6 Fl. 42  y ss. C. del Tribunal.   

7 Acta  obrante a folios 44 a 56 Id.   

8 Folios  1 a 20 del cuaderno 1 de la Corte.   

9 Fl. 81  y ss. C. del Tribunal.   

10  Segundo cuaderno de la Corte, Radicado 39561.   

11 Fl.  111 y ss. C. del Tribunal.   

12 Fls.  178,189, 222 y 233, respectivamente.   

13  Record:    1:16:00    Cd.    del    2    de    octubre    de    2013.   

14  Record:         1:39:24         Id.   

15  Record: 1:44:33 Id.   

16  Record:         1:45:53         Id.   

17  Record:         1:48:20         Id.   

18  Record: 1:53:26 Id.   

19  Record:         1:53:44.         Id.   

20  Record:    1:35:13    Cd.    del    18   de   septiembre   de   2013.     

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