41079(27-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                      Magistrado  Ponente:   

                         GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

                    Aprobado Acta  No. 395.   

Bogotá  D.C., veintisiete (27) de noviembre  de dos mil trece (2013).   

V I S T O S  

Se  pronuncia  la  Corte en relación con el  recurso  de  reposición  interpuesto  por la apoderada judicial de GUSTAVO  ADOLFO  LAVERDE AGUIRRE contra el  auto  del  pasado  11  de julio, por cuyo medio la Sala inadmitió la demanda de  revisión    que   instauró   contra   la  sentencia  que  dictó,  el  22  de octubre de 2008, el Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  que  revocó el fallo absolutorio que profirió el 18 de  octubre  de  2006,  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Ocaña (N. de  Santander).   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.- El   11  de  julio  de  2013,  la  Sala  inadmitió la demanda de revisión presentada a nombre  de  GUSTAVO ADOLFO LAVERDE  AGUIRRE,    en    la    cual    se    invocó   la  causal  consagrada  en  el  numeral   3°        del        artículo   220   de   la   Ley  600  de  2000.   

Al   rechazar  la  demanda,  se      advirtió      que  la propuesta presentada a favor del sentenciado, según la cual  no   participó  en  el  homicidio,  fue  objeto  de  debate  en  las instancias.  El  fallo  demandado  les  otorgó  credibilidad  a  los  testigos de cargo, que  señalaron  a LAVERDE AGUIRRE  como  el  autor del delito. Entonces, se señaló que  la  pretensión  actual  de  la  demandante es debilitar la sentencia con nuevos  testigos  que  ni  siquiera  se refirieron expresamente al implicado y relataron  historias  absolutamente  disímiles  que  no  se asemejan a lo que presenciaron  quienes  estuvieron  la  noche  de  los hechos con la víctima y el sentenciado.   

Se dejó en claro que no se habían allegado  medios  de  prueba  serios,  procedentes,  idóneos  y  con  suficiente grado de  credibilidad  y trascendencia para conducir a la rectificación del error que se  le   adjudica   a   la   providencia  atacada,  porque  era  innegable  que  los  desmovilizados  Fredy  Contreras  Estévez  y  Jesús Antonio Criado Alvernia, ni siquiera coincidieron en lo  esencial  de sus declaraciones al informar acerca de la autoría del homicidio y  las  circunstancias modales en que se llevó a cabo la  conducta  punible, al punto  que  el  primero  relató  que  el homicidio fue ordenado por “Orlando” y lo  ejecutaron  Orlando, el Paisa  y Fredy Contreras;  mientras  que  el otro, aseguró que la orden fue impartida por Andrés Gallardo  y  la  cumplieron  Julián  y  el  Paisa; mucho menos  concordaron  con  los testigos presenciales, que vieron a la víctima abordar un  automotor  totalmente diferente al que mencionó Contreras y, no sólo eso, sino  que  algunos  de ellos permanecieron con la víctima hasta cuando quedaron en el  vehículo  únicamente  los  sentenciados y Quintero Sanjuán, luego de un largo  recorrido  en  el  que  se fueron apeando hasta ser aproximadamente las 4:30 a.m., hora del deceso.   

Se  explicó  que esa circunstancia reñía  con  la  utilización de un taxi por parte de los victimarios y de la víctima y  contradecía  la  autoría,  conforme lo explicó el Tribunal en la sentencia de  segunda instancia.   

Asimismo  se  aclaró  que  la  acción  de  revisión   no  podía  servir  de  escenario  a  una  nueva   controversia,   como   quiera   que  siempre  sería posible allegar más  elementos     de    juicio    novedosos  encaminados a  demeritar  las razones de la  condena  y si lo pretendido  era  dejar  sin  efecto la  cosa  juzgada,  la  que  se allegó como prueba nueva  debía  comportar una objetividad y trascendencia tal,  que   su  sola  auscultación  permitiera  verificar evidente el yerro judicial, puesto que la presentación  de   pruebas  de  dudoso  contenido  como  en  este  caso,  no  pasaba de constituir un insustancial intento  por revivir debates clausurados.   

Igualmente  se  explicó  que  la  tesis  aducida por la defensa en el curso del proceso ordinario  se   basó   en   que   su   representado   no   intervino   en   el   homicidio  juzgado.  Para  acreditarlo  presentó     pruebas  que   se   encaminaban   a   demostrarlo,       elementos      que  fueron contrastados por el Tribunal  con  aquellos  de  cargo traídos por la Fiscalía. De  esa     forma     se    estableció    que   Isnardo  Quintero  y  GUSTAVO      LAVERDE     se  encontraron  durante la madrugada del  18  de  diciembre  de  2004,  en  el Coliseo, donde la  víctima  abordó  el  automotor  del sentenciado con  quien permaneció hasta cuando fue ultimado por éste.   

Constató la Corte  que la alegada inocencia de  LAVERDE     AGUIRRE  fue  ampliamente discutida en el proceso  penal, sin  que    fuera   posible  reabrir   el  debate  a  partir  de  unos  elementos  que por sí mismos nada  explicaban.   

Del   mismo   modo  se  le  indicó     a    la    accionante  que siempre sería  posible encontrar pruebas a partir  de  las  cuales  refutar  la  posición  de  los  estrados  judiciales,  pero de  admitirse     estas    que    nada    nuevo  enseñaban, se desnaturalizaría  la      seguridad  jurídica.   

Se  concluyó  que  las  pruebas  aducidas  no  tenían  el poder de  desvirtuar   el  juicio  de  reproche,  por  lo  que  la  condición  de  res  iudicata  se  alzaba incólume frente a los alegatos  de la demandante.   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

Se refiere a las consideraciones de la Sala  acerca    de    que   la   autoría   del    homicidio,   fue   objeto    de   amplio   debate   en   las   instancias;  las versiones de los desmovilizados  no    coinciden    en    la   autoría;  y, que las  pruebas       recaudadas      son      de      dudoso      contenido.   

Asegura   la   impugnante   que   puede  controvertir   esos   razonamientos,  puesto  que  los  testigos  de  cargo  que  declararon  en  el  proceso  penal  incurrieron  en  serias  contradicciones que  originaron   la   duda,   sin   que   ésta   hubiese   sido   resuelta  en  las  instancias.   

Dedica   varios  apartes  a  transcribir  fragmentos  de  algunas  declaraciones  que  se  recibieron en curso del proceso  penal,  las  que analiza desde su particular perspectiva para concluir que nadie  vio  el  automotor  del  sentenciado  en  el  lugar  de los hechos; que  a  la  víctima le ocasionaron la  muerte  en  un  sitio  diferente  de aquél en donde fue hallado su cadáver; y,  que  de  acuerdo  con la  necropsia,  Isnardo   Quintero   recibió  cuatro  disparos,   empero   el  testigo  Nelson  Contreras  únicamente  escuchó  tres  detonaciones.   

Argumenta  que  la  prueba  indiciaria  se  refiere  a  hechos  ajenos  a  la  realidad  probatoria, puesto que no se halló  sangre  humana  en  el  vehículo  del  sentenciado  y  varios  testigos negaron  que      hubiesen     observado     tales rastros.   

Explica  que  no  se  encontró el arma de  fuego   utilizada   en   el   homicidio;   ni   se   demostró   que   LAVERDE  AGUIRRE    tuviera    o    portara    armas    de  fuego.   

Considera  que  en la sentencia de segunda  instancia   no   se   controvirtió   el   testimonio  de  Efrén  López,   quien   bajo  juramento  aseguró  que  el  homicidio  lo  cometieron paramilitares.   

Insiste en que las versiones de  Fredy  Contreras Estévez  y  Jesús Antonio Criado Alvernia sí  constituyen     prueba     nueva,    sin  que  ninguna injerencia tenga el hecho de no haber coincidido  en  la descripción de las circunstancias modales ni  sobre    la    autoría    del    atentado    contra   la   vida,   puesto    que   tales   imprecisiones  obedecieron  a  que  el  primero  fue  coautor  del  delito y el otro apenas fue  testigo de oídas.   

Trae a colación  los   fragmentos  menos  divergentes   de  las  declaraciones  de  estas  dos  personas  ante  Justicia  y  Paz y asegura que ninguna contradicción presentan,  porque  Contreras  declaró haber participado en el homicidio; fueron a buscarlo  Orlando  y  el  Paisa;  dijo  que  llegaron  hasta el Coliseo y se llevaron a la  víctima  a  quien ejecutaron en una curva cerca al Club de Profesores; explicó  que  el  móvil  había  sido algo relacionado con gasolina. Entre tanto, Criado  Alvernia  informó haberse enterado de ese homicidio  por  la  radio; que en la organización se decía que ellos lo habían cometido;  no  supo  si  realmente  fue  el  grupo  ilegal el que llevó a cabo la conducta  punible;  no  se  responsabilizó  por  ese  crimen; y dijo que el móvil fue la  orden   de  darles  muerte  a  unos  “gasolineros”.   

Al    referirse    a    las        versiones        de        Contreras       Estévez    y    Criado    Alvernia,  consideradas  por  la Corte de dudoso contenido y que  tenían    como   propósito   revivir   debates   clausurados,   explicó   que  “…no  son  de  dudoso contenido, por cuanto esos  grupos  al  margen  de la ley no se van a responsabilizar por hechos tan graves,  como  el que nos ocupa, por ayudar a alguien que no conocen. Nadie se va a echar  la  culpa  de  un  homicidio en forma gratuita y mi representado es un ciudadano  del  común,  que  no  cuenta  con  recursos  económicos  para ofrecer dinero a  alguien  para  que  rinda  una declaración falsa.”   

Sin  explicar  en  qué  consiste el doble  sentido,  califica de ambiguas las consideraciones de  esta  Corporación en las  que  aseguró “Entonces,  si  lo que ahora se trae como prueba nueva es apenas el dicho de unos personajes  que  intentan  soportar  la tesis defensiva ya examinada y dejada de lado por el  Ad   quem,…nuevos  testigos  que  ni  siquiera  se  refieren  expresamente  al  implicado”      y      que     “…cuando   los   pretendidos  desmovilizados  al  parecer  buscan  respaldar  la  coartada  propuesta  por  el  condenado…representan apenas unos  elementos  probatorios  que  no  presentó  la  defensa  en el curso del juicio,  buscando    que    hoy    se   tomen   en   cuenta   aisladamente…”   

De  inmediato  reclama  que se adelante un  “…nuevo  estudio  y  ponderación del caso penal  seguido  al señor LAVERDE, conforme a las pruebas nuevas. No hemos aludido como  causal  de  revisión  a  la duda, sino que ella fue causa de desconocimiento de  parte  de  los  operadores de justicia, sino argumentamos y hemos probado que la  prueba  nueva  derrumba  las  dos presunciones de acierto y legalidad que poseen  las sentencias en materia penal.”   

A  su  juicio,  la  Corte  confundió  las  circunstancias  modales y  temporales    a   las   que   alude   la   demanda  “Y ha dejado de lado las pruebas nuevas que son el  verdadero  soporte  de  la  acción  de  revisión,  denegándose  este  derecho  sustancial  y  procesal,  con  argumento  que  confunde  al  lector  y afecta la  pretensión  legal  del  señor  injustamente  condenado  en  segunda instancia,  donde  se  desconoció flagrantemente lo  expuesto  y  demostrado  por  el  señor  Juez  de instancia. La  anfibología   campea   en   la   providencia   que   hoy   respetuosamente   se  recurre.”   

Cita jurisprudencia de la Sala de Casación  Penal  que  se  refiere  a  hecho nuevo y prueba nueva y a los requisitos que en  casos como este debe colmar la demanda.   

Solicita  de  la  Sala que reponga el auto  impugnado  y  admita  “…la  acción de revisión  como  mecanismo  protector  o  de  amparo,  de  los derechos fundamentales de mi  poderdante.”   

  C O N S I D E R A C I O N  E S   

El recurso de reposición, ha dicho la Sala,  tiene  por  finalidad  permitir al funcionario judicial que dicta la providencia  que  por dicha vía se impugna, revisar su decisión y corregir aquellos errores  de  orden fáctico o jurídico en que hubiere podido incurrir y, de ser el caso,  proceder  a  revocarla,  reformarla,  aclararla o adicionarla en los aspectos en  que  la  inconformidad  expuesta  por la parte encuentre verificación. De allí  que  la  discusión  ha  de  partir de lo plasmado en el proveído que genera la  inconformidad,  con el propósito de demostrarle al funcionario que se equivocó  y   que,   además,   la   decisión   le  ha  causado  agravio  al  sujeto  que  impugna.   

La   impugnante,   fuera  de  repetir  los  argumentos  en  que  dice  sustentar  los  motivos de revisión esgrimidos en su  inicial  libelo,  por parte alguna acredita el error en que pudo haber incurrido  la  Corte  en  su  primigenio  pronunciamiento  relativo a este asunto, pues, en  clara  petición  de  principio  da  por  establecido  lo  que  le correspondía  demostrar.   

En   primer   término,  que  la  tesis expuesta, a saber, que GUSTAVO  ADOLFO  LAVERDE AGUIRRE no  participó  en  el  homicidio  de  Isnardo Aristides  Quintero  Sanjuán,  no fue debidamente analizada en  las instancias.   

Y,  en  segundo término, que su asistido no  cometió  el homicidio por el que fue condenado como autor, porque su ejecución  se  les  debe  atribuir  a otras personas, de acuerdo con las versiones rendidas  por  los  desmovilizados Fredy Contreras Estévez   y  Jesús  Antonio  Criado  Alvernia  ante la jurisdicción especial de Justicia y  Paz,  mismas  que  allegó argumentando que constituyen prueba nueva no conocida  al tiempo de los debates.   

En  cambio,  insiste  en  plantear  un nuevo  debate  probatorio,  citando  hábilmente los escasos e intrascendentes aspectos  en     los     que     Contreras     Estévez    y    Criado    Alvernia  concordaron  al referirse  al   homicidio   de   Isnardo   Aristides  Quintero  Sanjuán,  para sostener  que  ellos  han revelado la  verdad  de  lo  sucedido,  a  pesar de que sus declaraciones contrarían toda la  evidencia allegada al plenario.   

Aun  de  admitirse esa forma de argumentar  propia   de   las   instancias   y  eventualmente  del  recurso  extraordinario,  es      claro      que      los     argumentos  defensivos  de la libelista  no  alcanzan  a  explicar  por  qué mientras Fredy  Contreras  Estévez   (alias  Beto)  relató  que  el  homicidio de Isnardo  Quintero   fue  ordenado  por  “Orlando”,  y  lo  ejecutaron  el mismo Orlando, el Paisa (Miguel Ángel  López)   y   Fredy  Contreras  Estévez,  quienes  llegaron  al  Coliseo  Ocaña a eso de las 3:30 a.m. o  4:00  a.m.  a  bordo  del  taxi   que   obligaron  a  abordar  al  señor  Quintero  Sanjuán  haciéndolo  tomar asiento en la parte  de  atrás  con alias Beto y alias el Paisa, lo llevaron hasta un sitio conocido  como  el  Club  de  Profesores  y  allí le dieron muerte; Jesús Antonio Criado  Alvernia,  alias Mecánico, presentó una versión totalmente diferente sobre el  mismo  suceso,  porque  aseguró  que  la orden provino de Andrés Gallardo y la  ejecutaron   Julián   y   el  Paisa  en  las  inmediaciones  del  Batallón  de  Ocaña.   

Empero,   de  acuerdo  con  los  testimonios de Rafael Ernesto Plata Montaño, Héctor Eduardo  Chávez  Pacheco,  Álvaro  Eliécer  Lobo  Sánchez, Iván José Acuña, César  Federico  Quintero  Sanjuán,  Robinson  Prado  Torres,  Nelson Moreno Chaparro,  Wilson  Mayorga,  Nelson  Contreras  Amaya,  Yesid  Alexander  Gallardo y Adolfo  Becerra,  se  pudo constatar que los hechos se desarrollaron de forma totalmente  diferente:   

Durante la noche  del  día 17 de diciembre de 2004 hasta la madrugada del día siguiente, Isnardo  Quintero   compartió   con   sus   amigos   en  el  Coliseo,  a donde llegó  GUSTAVO  LAVERDE,  en un  automotor,     clase     buseta,     de     color    gris,    en    el        que       viajaban   otras  personas.  A pesar  de   que   entre  ellos  dos existía una    grave    enemistad,   Isnardo   Aristides  aceptó       subir       al       carro      de      LAVERDE,          ocupó    un   asiento   en  la  parte de adelante. En   esas   condiciones   emprendieron  la   marcha   dejando   en  determinados           sitios  a varios  de   sus   ocupantes,   hasta  quedar  en     el     vehículo     GUSTAVO  LAVERDE, quien conducía,  Saúl  Oswaldo Torrado Jácome (el otro sentenciado) y  la  víctima,  aproximadamente  a  las  4:30  de  la  mañana,  hora del deceso,  ocurrido  en  inmediaciones al sitio conocido como La  Cabaña  donde  se  hallaba  el  señor  Nelson  Contreras Amaya, quien escuchó  los disparos y  vio  alejarse del lugar un    carro   que   describió   como  una   pequeña   buseta  escolar.   

Tampoco  es admisible el argumento según el  cual  nadie  se  inculpa  para ayudar gratuitamente a otro que no conoce, porque  esa  no  pasa  de  ser  una falacia, si se tiene en cuenta que se sustenta en la  ausencia  de  pruebas  que  permitan  demostrar  lo  contrario,  es  decir,  que  Fredy         Contreras         Estévez   y  Jesús  Antonio  Criado  Alvernia     no     conocen     a     GUSTAVO  ADOLFO  LAVERDE  AGUIRRE, que no  recibieron  ninguna  contraprestación por declarar en determinado sentido y que  el sentenciado carecía de recursos para el efecto.   

En  síntesis, la impugnante omite demostrar  por  qué  esas evidencias constituyen prueba nueva no conocida al tiempo de los  debates,  y  deja de lado que esos medios de convicción deben ser idóneos para  acreditar  la  inocencia  o  la inimputabilidad del condenado, máxime porque se  trata  de  desvirtuar  con  ellos  las  presunciones  de acierto y legalidad que  amparan  el  fallo  cuya  revisión  se  pide y, en consecuencia, deben contener  elementos  de  juicio  que de manera inequívoca permitan concluir que se cumple  alguna de las finalidades de la causal invocada.   

En  otras  palabras, esa forma de argumentar  únicamente   enseña  la  incapacidad  de  demostrar  que,  en  efecto,  se  ha  presentado  la  circunstancia  excepcionalísima  que  obligaría  adelantar  el  trámite  encaminado  a  dejar  sin  efecto  la  firmeza  de lo decidido por las  instancias,  por  lo  que mal podría ahora la Sala emprender la revisión de un  expediente  para  verificar  las  supuestas  dudas  que,  cuando  más, podrían  delimitar la existencia de alguna causal de casación.   

Entonces, en lugar de determinar y establecer  los   errores  o  desaciertos  en  que  pudo  haber  incurrido  la  Sala  en  el  pronunciamiento  ahora  atacado  para,  a  partir de ahí, entrar a enmendarlos,  nada  hace  por controvertir, rebatir o confutar a través de una confrontación  seria   y  motivada,  la  posición  adoptada  por  la  Corte  en  el  proveído  cuestionado para hacerle ver la equivocación de sus argumentos.   

Además de repetir los fundamentos expuestos  en  su  inicial libelo, la recurrente omite mostrarle a la Corte la necesidad de  su   intervención  para  enmendar  la  pretextada  injusticia  material  de  la  sentencia  censurada,  finalidad  última  de  la  acción de revisión, sin que  pueda  pretender  ahora  que  aquellas  caprichosamente calificadas como pruebas  nuevas  no  conocidas  al  tiempo de los debates, sustenten la causal tercera de  revisión  que  invoca,  siendo  precisamente  esa  la  situación  de  la  cual  expresamente se ocupó la Sala en el auto recurrido.   

Así  las  cosas,  la impugnación propuesta  deviene  impróspera,  pues lo único que consigue la apoderada evidenciar es su  inconformidad con la determinación atacada.   

En  mérito  a  lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

  R   E   S  U  E  L  V  E   

NO   REPONER  la  providencia  del 11 de julio de 2013, por las razones consignadas en la anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese     y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

LUIS       BERNARDO       ALZATE  GÓMEZ                                  JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO   

                       Conjuez                                                                                                        Magistrado   

FERNANDO  A.  CASTRO  CABALLERO                                                                                  EUGENIO      FERNÁNDEZ  CARLIER   

                Magistrado                                                                   Magistrado   

EYDER    PATIÑO    CABRERA                                              LUIS    GUILLERMO    SALAZAR  OTERO   

Magistrado                                                                           Magistrado   

YESID VIVEROS CASTELLANOS  

Conjuez  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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