35773(17-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 35.773  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

APROBADO ACTA No. 226-  

Bogotá, D.C., diecisiete (17) de julio de dos  mil trece (2013)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la Sala sobre la petición de pruebas  elevada  por  el  representante  de  la  parte  civil  dentro  de  la acción de  revisión  promovida  por el Procurador 171 Judicial II Penal contra el auto del  26  de  julio  de  1999  del  Tribunal  Superior  Militar,  por cuyo medio cesó  procedimiento  a  favor  de  Fabio Alejandro Castañeda  Mateus  y Jorge Enrique Durán  Arguelles  por  los  delitos  de homicidio en concurso  homogéneo  y heterogéneo, con homicidio en grado de tentativa, porte ilegal de  armas de uso privativo de la fuerza pública y daño en bien ajeno.   

ANTECEDENTES  

1. En horas de la noche del 16 de diciembre de  1991,  en  el predio “El Nilo” ubicado en el corregimiento “El Palo” del  municipio  de  Caloto,  en  el norte del departamento del Cauca, habitado por un  considerable   grupo   de   indígenas   paeces   pertenecientes  del  Resguardo  “Guataba”,  varios hombres fuertemente armados arribaron a la casa principal  y  una vez ubicaron a los líderes de la comunidad y los obligaron a tenderse en  el  piso,  les  dispararon  causándole  la  muerte a Darío Coicué Fernández,  Ofelia  Tombé  Vitonás, Carolina Tombé Ñusqüé, Adán Mestizo Rivera, Edgar  Mestizo  Rivera, Eleuterio Dicué Calambás, Mario Julicué Ui (o Mario Julico),  Tiberio  Dicué  Corpus,  María  Jesús Güetia Pito (o María Jesusa Güetia),  Floresmiro  Dicué  Mestizo,  Mariana  Mestizo  Corpus, Nicolás Consa Hilamo (o  Nicolás  Conda),  Otoniel  Mestizo  Dagua (u Otoniel Mestizo Corpus), Feliciano  Otela  Ocampo (o Feliciano Otela Campo), Calixto Chilgüezo Toconás, o (Calixto  Chilgüeso),  Julio  Dagua  Quiguanás, José Jairo Secué Canas, Jesús Albeiro  Pilcué  Pete,  Daniel  Gugu  Pete  (o  Daniel Pete) y Domingo Cáliz Soscué (o  Domingo  Cálix Sescué) y lesiones personales a Jairo Llamo Ascué. Así mismo,  incendiaron el caserío asentado por la comunidad.   

2.  Por  estos  hechos, ante la jurisdicción  ordinaria  se  inició el proceso penal correspondiente, en el que se vinculó a  algunos   civiles   –Luis  Alberto  Bernal  Seijas,  Orlando Villa Zapata, Leonardo Peñafiel Correa, Edgar  Antonio   Arevalo  Peláez,  Neimber  Marín  Zuloaga,  Carlos  Alberto  Flórez  Alarcón,  Gilberto  Márquez  Quintero,  Carlos  Arturo Vahos Mejía Y Nicolás  Quintero  Zuluaga-  y  a  los  para  esa  época mayor y capitán de la Policía  Nacional,   respectivamente,   Jorge  Enrique  Durán  Arguelles      y      Fabio      Alejandro     Castañeda     Mateus.   

3. Como producto de una colisión positiva de  competencias  promovida  por  el  Juzgado de Primera Instancia de la Inspección  General   de   la   Policía   Nacional  el  21  de  enero  de  19971,   un  Juez  Regional  el  7  de  marzo  de  1997 remitió el asunto a la jurisdicción penal  militar2,  en  donde  el  23  de  septiembre  del  mismo año se declaró la  nulidad   de   lo   actuado   en   la   ordinaria   desde   el   cierre   de  la  investigación3.   

4.  El  Inspector  General  de  la  Policía  Nacional  en  proveído  del  2  de  febrero de 19994   negó   la   petición   de  cesación   de   procedimiento   incoada   por   la   defensa   de  Jorge   Enrique   Durán  Arguelles  y  Fabio  Alejandro  Castañeda  Mateus,   pero  en  segunda  instancia,  el  Tribunal  Superior  Militar accedió a la pretensión y mediante proveído del 26 de julio  de         esa         misma        anualidad5 cesó procedimiento a favor de  los  mencionados, por los delitos de homicidio agravado en concurso homogéneo y  heterogéneo  con  homicidio en grado de tentativa, porte ilegal de armas de uso  privativo de la fuerza pública y daño en bien ajeno.   

5. Por comisión conferida el 14 de diciembre  de  2010  por el Procurador General de la Nación, el Procurador 171 Judicial II  en    lo    Penal    con    sede    en    Bogotá6, formuló demanda de revisión  –que  fue admitida por la  Corte   mediante  auto  del  4  de  marzo  de  20117-   con   fundamento   en  las  causales  tercera del artículo 220 de la Ley 600 de 2000 y cuarta del canon 192  de  la  Ley  906  de 2004, contra el auto del 26 de julio de 1999 dictado por el  Tribunal Superior Militar.   

6.  Fabio Alejandro  Castañeda  Mateus  y  Jorge  Enrique    Durán    Arguelles,   fueron    notificados    personalmente   de   la   admisión   de   dicha  demanda8.  Provistos  de  defensa  técnica  de  confianza, se verificó el  traslado  previsto  en  el artículo 224 de la Ley 600 de 2000 con el propósito  de  que  los  sujetos  procesales  solicitaran  pruebas  e hicieron lo propio el  Ministerio Público y la defensa.   

7.  Mediante  decisión  del  13 de julio de  2011,  la  Corte  denegó  la  práctica  de  las pruebas solicitadas por dichos  sujetos  procesales  e insistió en las órdenes que en materia probatoria   impartió  esta  Corporación en el auto admisorio de la demanda, decisión esta  última que reiteró en varias oportunidades más.   

8.  Contra  el  auto  en mención la defensa  interpuso   recurso  de  reposición  que  fue  desatado  desfavorablemente  por  proveído del 2 de noviembre de 2011.   

9.  Atendiendo  una petición elevada por el  representante   de  la  parte  civil  –Corporación  Colectivo  de  Abogados  José  Alvear  Restrepo- que  fungió  dentro  del proceso penal seguido contra Fabio  Alejandro  Castañeda Mateus y  Jorge    Enrique    Durán    Arguelles,   en  providencia del 22 de junio de 2012 se ordenó correrle  el  traslado  de  que  trata  el artículo 223 ejúsdem, oportunidad en la que a  través  de  nuevo abogado elevó la solicitud probatoria que a continuación se  precisa.   

LA PETICIÓN DE PRUEBAS  

El representante de la parte civil solicitó  oficiar  a  la  Secretaría  de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para  que  remita  copia auténtica de los fallos proferidos por dicho Tribunal en los  casos  Las Palmeras, 19 comerciantes, Gutiérrez Soler, Masacre de Pueblo Bello,  Masacre    La    Rochela    y    Escué   Zapata,   todos   contra   el   estado  colombiano.   

Para el peticionario dichas providencias son  conducentes   pertinentes   y   útiles   porque   las  profirió  el  organismo  internacional  facultado  para interpretar y aplicar la Convención Americana de  Derechos  Humanos,  se  dictaron contra Colombia por vulnerar los artículos 8 y  25  de  dicho instrumento, tuvieron como fundamento las graves violaciones a los  derechos  humanos  cometidas durante el período comprendido entre 1988 y 1996 y  examinaron  “la  intervención  de la jurisdicción  penal    militar    para    investigar    los   hechos   y   sancionar   a   los  responsables”9.   

Agrega que en dichas decisiones se analizaron  las  normas  y el procedimiento que habilitó que la jurisdicción penal militar  conociera de casos por transgresiones a los derechos humanos.   

ALEGATO DE LA DEFENSA  

La  defensora  se  opuso  al  decreto de las  pruebas  solicitadas  por  el  representante de la parte civil con fundamento en  las siguientes premisas:   

i)   Aunque   el  peticionario  tenía  la  titularidad  para  incoar  la acción de revisión, éste no es accionante en la  que actualmente se adelanta sino el Ministerio Público.   

ii) El enteramiento a la parte civil del auto  del  4  de  marzo  de  2011  por cuyo medio se admitió la demanda se surtió de  forma  correcta  mediante  la  notificación por estado prevista en el artículo  223 de la Ley 600 de 2000.   

iii)   Las   pruebas  solicitadas  no  son  conducentes  ni  pertinentes  porque  las  sentencias  no  son pruebas y tampoco  tienen relación con el asunto examinado.   

CONSIDERACIONES  

1. Cuestión previa.  

La  defensa  discute  que  la  Corte  haya  habilitado  la  facultad  de  la  parte  civil  de  solicitar  pruebas  en tanto  considera  que  si  bien  podría haber intentado la acción de revisión, no lo  hizo y por lo tanto, no tiene la calidad de demandante.   

Así mismo, reprueba que la Sala haya corrido  al  peticionario  el  traslado  de  que  trata el artículo 224 de la Ley 600 de  2000,  pese a que en el auto admisorio de la demanda se ordenó la notificación  de  esta  decisión  a  todos  los  sujetos  procesales y en cuanto concierne al  representante    de    la   parte   civil,   ella   se   habría   surtido   por  estado.   

Sobre el primer tópico basta indicar que no  únicamente  el  accionante goza de la facultad legal de solicitar pruebas, sino  que  pueden  hacer  lo propio todos los sujetos procesales reconocidos dentro de  la  actuación  penal  primigenia  y no solamente las partes en estricto sentido  –demandante-demandado-, en  la  medida  que  tratándose  de  la  eventual  cesación  de  los efectos de la  sentencia  que  se impugna se impone salvaguardar los derechos de todos aquellos  quienes  participaron  en el proceso penal y tienen interés en la decisión que  allí  se  tomó,  máxime cuando por disposición del artículo 229 ejúsdem la  determinación  que  se  profiera  en la acción de revisión se debe extender a  los no recurrentes y accionantes.   

Ahora,  frente  al segundo aspecto, la Corte  advirtió  que no obstante lo imperativo del referido canon 223 en el sentido de  que  la  notificación  a  los  sujetos  procesales no recurrentes se realice de  manera  personal, esta se surtió por estado, opción que si bien está prevista  por   la   misma  norma  como  modo  de  enteramiento  subsidiario,  obedece  al  condicionamiento   según   el   cual   únicamente   es   viable   cuando   no   sea   posible  la  primera,  presupuesto que no se satisfizo en el caso de la especie.   

En  efecto,  la  notificación  personal  al  doctor   Eduardo   Carreño  Wilches  quien  obraba  en  representación  de  la  Corporación  Colectivo  de  Abogados  José  Alvear  Restrepo,  en calidad de parte civil era perfectamente  posible,  sin  embargo, no se intentó, coartando de este modo su posibilidad de  intervención en el presente asunto.   

Es  así que para garantizar el principio de  contradicción,  la  Corte ordenó correrle el traslado de rigor a efecto de que  este  sujeto  procesal  solicitara  las pruebas que estimara conducentes, lo que  hizo  a través del doctor Leonel Alejandro López Morales, quien lo sucedió en  la  representación  de dicha organización no gubernamental, profesional al que  se   le   reconoce   personería   para   actuar   dentro  de  esta  acción  de  revisión.   

2. Sobre la petición probatoria.  

No  hay  lugar a acceder a las “pruebas”  solicitadas  por  la  parte  civil  por  cuanto  tal  como lo destaca la señora  defensora,  los  fallos  de  la  Corte Interamericana de Derechos Humanos en los  casos   Las  Palmeras,  19  comerciantes,  Gutiérrez  Soler,  Masacre  de Pueblo Bello, Masacre La Rochela y Escué Zapata,   no  solo  no  constituyen  medios  de  persuasión  válidamente  aceptados  por  el  ordenamiento  procesal  en  la  medida  que  son  decisiones  públicas,   que   pueden  ser  consultadas  en  la  página  web  del  Tribunal  supranacional  sino  que  pese  a  haberse  dictado  en asuntos relacionados con  graves  violaciones  a  los derechos humanos en los que fue sancionado el estado  colombiano,  ninguna  relación  directa  o  indirecta  tienen  con  los  hechos  juzgados  en  el  proceso donde se profirió la decisión de preclusión que hoy  se cuestiona.   

Al  efecto,  en  pasada  oportunidad la Sala  precisó   que   “[e]l   medio   probatorio  será  pertinente  cuando  acredite  hechos  que  tienen  relación  con la materia del  proceso10;  será  conducente  cuando  es  apto  o  idóneo  legalmente para  demostrar             un            hecho11  y  útil, si aún teniendo  aptitud  probatoria, la información que aporta está suficientemente acreditada  mediante  otro  elemento  de  persuasión o entre otras razones, busca demostrar  hechos   imposibles  e  inverosímiles,  notorios  e  indefinidos,  admitidos  o  confesados  por  ambas  partes  o contrariar presunciones de derecho”12.   

En  ese orden de ideas, las providencias del  referido   organismo   internacional  de  justicia  no  son  pertinentes  porque  no   existe   relación  alguna  entre  ellas  y  el  motivo  de  revisión  invocado,  es decir, ninguno de  dichos  fallos  tiene  la virtualidad de demostrar un incumplimiento categórico  por  parte  del  Estado  colombiano,  para  el  caso  concreto,  en  el deber de  investigar  completa, imparcial y eficazmente los hechos de sangre conocidos por  la  Corte Interamericana, en relación con la masacre de Caloto en la que fueron  investigados   Fabio   Alejandro   Castañeda  Mateus  y   Jorge  Enrique  Durán  Arguelles.   

Tampoco  son  conducentes   porque   el   ordenamiento  adjetivo  no  exige  que  la  verificación  sobre  la  existencia de una investigación real,  completa  e imparcial sobre las violaciones de derechos humanos por los órganos  jurisdiccionales    de    Colombia,    se    acredite   a   través   de   tales  sentencias.   

Siendo  ello  así,  no  se  accederá a la  petición probatoria invocada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.  Reconocer  personería  para  actuar  dentro de la presente causa al doctor Leonel Alejandro López Morales en  representación   de  la  Corporación  Colectivo  de  Abogados   José   Alvear   Restrepo,  en  calidad  de  parte  civil.   

Segundo.  No  decretar  las    pruebas   solicitadas   por   el  representante  de  la  parte  civil,  por  las razones  expuestas    en   la   parte   considerativa   de   esta   decisión.   

Contra    esta    decisión      procede     el     recurso     de     reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ LUIS BARCELÓ  CAMACHO   

            

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO  

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

            

        GUSTAVO          ENRIQUE          MALO          FERNÁNDEZ  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

            

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Cfr.  folios 97-101 del cuaderno original No. 18.   

2 Cfr.  folios  449-463  ibídem  y  5  al 19 del cuaderno de  copias No. 21.   

3 Cfr.  folios 45 a 52 del cuaderno original No. 19.   

4 Cfr.  folios  268-291  ibídem  y  74-97 del cuaderno de copias No. 19.   

5 Cfr.  folios 349-384 del cuaderno original No. 19.   

6  Cfr. folio 94 del cuaderno de la Corte.   

7  Cfr.       folio       98       ibídem.   

8 Cfr.  folios 107 y 108 del cuaderno de la Corte.   

9 Cfr.  folio 90 del cuaderno 2 de la Corte.   

10  DEVIS ECHANDÍA,   Hernando.  Teoría  General  de  la  Prueba     Judicial.    Editorial    Temis    S.A.  Bogotá.   2002.   Pág.  324.   

11  PARRA  QUIJANO, Jairo. Manual de derecho probatorio. Tercera Edición.  Ediciones  Librería del profesional.  Bogotá.   1992.   Pág.  27.   

12  Auto     del    2    de    noviembre    de    2011.  Radicación 35.773.     

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