36889(21-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado            Acta:  269.        

Bogotá,  D.  C, veintiuno (21) de agosto de  dos mil trece (2013).   

D   E   C   I   S   I  Ó  N   

Resuelve  la Sala el recurso de casación  discrecional, interpuesto por el  defensor   de   ENELIA  MONDRAGÓN  BRAVO,  contra  el fallo expedido por el Tribunal  Superior  Militar1,      el  cual  confirmó la       sentencia       adoptada   por   el   Juzgado  de  Primera  Instancia  de  Santiago  de  Cali,  que la condenó     a     la     pena   de  6.4  meses  de  prisión,  como  autora   responsable   del  punible  de  lesiones  personales culposas.   

H    E    C    H   O   S   

El  7  de  octubre de 2006, en el perímetro  urbano  de la ciudad de Santiago de Cali (Valle), Diego  Fernando   Landazury   Mosquera,  manifestó  que  se  desplazaba  en  su  motocicleta   DT-125  con  destino  a  su  casa  con el  parrillero  Adrian  Arley Medina Escobar, menor  de  16  años  y vecino suyo, luego de haber ingerido algunas  bebidas  embriagantes  con  varios  amigos  en  el  barrio la Isla; cuando en la  carrera   8  A  con  Calle  43  A, escuchó un disparo de arma de fuego, al  momento  sintió  un  dolor  en  su brazo izquierdo, motivo por el cual paró su  vehículo  e  instantes  después  arribó  la policía motorizada y se bajó la  procesada    ENELIA   MONDRAGÓN   BRAVO  -quien  ostentaba  el  cargo  para la época de los actos ilegales  como  Subintendente-  apuntándole  al herido, el cual los increpó por la causa  de  la  agresión,  obteniendo  como  respuesta  una patada del compañero de la  uniformada  que  lo botó al piso y, como no fue posible conseguir otro medio de  trasporte,   una   patrulla   lo   transportó   al   Hospital   San   Juan   de  Dios.   

El  lesionado sostuvo no haberse dado cuenta  que  la  policía  lo estuviera siguiendo y, a su turno, la inculpada manifestó  que  inició  la  persecución porque él hizo caso omiso al pare con el pito de  la  moto  de  la policía nacional, por cuanto ellos, no portaban ni chalecos ni  cascos  de  protección,  además,  informó que por un ademán del acompañante  del   herido   la   “hizo   suponer   que  trataba  de esgrimir algún tipo de arma situación que me hizo  reaccionar  con  mi  revólver  de  dotación  oficial,  revólver  Smith Wesson  calibre  38,  tratando  de inmovilizar la moto, disparando a la llanta delantera  de  la  misma,  terminando  por  impactar  al señor conductor de la motocicleta  DIEGO  FERNANDO  LANDAZURY  a  la  altura  del  antebrazo  izquierdo”2.   

El  26  de  febrero  de 2007, se realizó el  segundo   reconocimiento  médico  legal  al  denunciante,  el  cual  concluyó:  “MECANISMO  CAUSAL:  proyectil  de  arma  de fuego.  Incapacidad  Médico  Legal:  DEFINITIVA,  Setenta  (70) Días. Secuelas Médico  Legales;    Deformidad    física   que   afecta   el   cuerpo,   de   carácter  permanente”.    

A C T U A C I Ó N    P R O C  E S A L   

1.  El 29 de agosto de 2008, la Fiscalía     145    Penal    Militar    de    Cali,    dictó             resolución   de   acusación  contra  la  SI.     ENELIA  MONDRAGÓN  BRAVO,  como  presunta  autora   responsable   del  punible  de  lesiones  personales culposas,  perpetradas contra la humanidad de Diego  Fernando  Landazury  Mosquera.   

2.  El  4  de marzo de 2009, el Juzgado   de   Primera   Instancia   del  Departamento  de  Policía  Metropolitana  de  la  misma  ciudad, le impuso por la  consumación  del punible aludido, la pena de 6.4 meses  de           prisión,           multa        de        2´480.940  pesos y como sanción accesoria  la  privación  del  derecho a la tenencia y porte de arma por el término de 16  meses;  además,  le  concedió  la  condena  de  ejecución  condicional por un  período de prueba de 2 años.   

3. El 23 de febrero  de  2011,  el  Tribunal  Superior Militar,   confirmó  la  providencia   aludida,   la   cual   fue  recurrida  por  la  defensa  técnica.   

El  mismo sujeto procesal, inconforme con la  decisión  referida,  la impugnó en sede extraordinaria y, una vez presentó el  libelo,  fue  calificado  por la Sala el 28 de marzo de 2012, donde admitió uno  de  los  cargos  elevados, motivo por el cual, el 6 de  junio  de 2013, la Procuradora  Tercera  Delegada para la Casación Penal, devolvió la  actuación con el respectivo concepto.    

D   E   M   A   N   D  A    

El ataque seleccionado por vía discrecional  se   motivó   bajo   la  égida  de  la  Ley  600  de  2000,    por   violación  directa   de  la  ley  sustancial  del  postulado  de  legalidad  de  la  pena  al  incrementarla  con  fundamento en el artículo 14 de la  Ley  890  de 2004, pues de suyo se sabe que tal aumento  solo es posible su aplicación en el régimen procesal acusatorio.   

Para  demostrar su aserto, trajo a colación  la  dosificación  realizada  por las instancias, en especial algunas decisiones  de  esta  Sala3,  donde se puntualiza que tal extensión punitiva exclusivamente se  justifica   con   el   advenimiento  del  sistema  acusatorio  contenido  en  la  Ley  906  de  2004  y jamás  puede  aplicarse  en  la  justicia penal militar, motivo por el cual, peticionó  casar  la  sentencia recurrida para en su lugar, tasar legalmente la pena a ella  atribuida.   

M   I   N   I   S   T   E   R   I   O      P   Ú   B  L  I  C  O   

Se  refirió  a  los hechos, a la actuación  procesal  y  sintetizó  el libelo, luego -con base en la línea jurisprudencial  sobre  el  tópico  objeto  de  estudio-,  le  sugirió  a  la Sala casar             parcialmente        el        fallo  impugnado.   

Indicó que el libelista tenía razón en su  requerimiento,  en  tanto,  la  aplicación  de la Ley 890 de 2004, se encuentra  vinculada   al   nuevo   esquema   procesal   penal   consolidado   en   la  Ley  906                                                                                  de   2004,   para   casos   especiales  de  descuentos  punitivos  con  base  en  “figuras    de    justicia    premial”.   

Para  demostrar  su  aserto, la Procuradora    Tercera    citó   varias  jurisprudencias  en  las  que  se determinó “que el  incremento  punitivo  establecido en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004 está  atado   a   la   aplicación   del   nuevo  esquema  procesal  penal”4;  en  igual  sentido, aludió a una reciente decisión en la que se  determinó:   “Significa  ello  que  el  legislador  estableció  un  régimen  diferencial, en el que el aumento general de penas de  la  ley  890  de 2004, no aplica a los procesos tramitados bajo los lineamientos  de   la   ley   600   de   2000,   so   pena   de  trasgredir  el  principio  de  legalidad”5.   

Aseguró,  que como el trámite del presente  asunto  lo  llevó  a  cabo  la justicia penal miliar, en esencia tal sistema se  equiparaba  al anterior código de procedimiento penal previsto en la Ley 600 de  20006,  con  el  cual, descartó de plano la aplicación de la Ley 890 de  2004, motivo suficiente para la prosperidad del cargo admitido.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

1. La Corte advierte  que  al  haber  sido  admitida  la  demanda de casación en lo atinente al cargo  referido,  superó los defectos lógicos argumentativos exhibidos en él, con el  exclusivo  propósito  de  analizarlo  a  fondo  y entrever posibles     falencias    a    las    garantías  constitucionales materializadas por las instancias.   

2.  Como  el  problema  jurídico  planteado  se  relaciona  con  la  dosificación punitiva plasmada en los fallos  condenatorios  cuestionados,  será  allí  donde  se  detendrá  la  Sala  para  corroborar o descartar lo afirmado por el demandante.   

2.1. El Juzgado    de   Primera   Instancia   con  jurisdicción   y  competencia en Santiago de Cali, adjunto al Departamento  de   Policía   Metropolitana,   condenó   a   la   Subintendente  ENELIA    MONGRAGÓN   BRAVO,   vinculada  laboralmente   a   ese   cuerpo   colegiado,  sobre  la  base  de  la  siguiente  dosimetría:   

Determinó la lesión más grave sobrellevada  por  el  herido  a  fin de identificar el precepto sustancial penal a aplicar, a  tono  con  el  canon  117  de  la  Ley  599  de 2000, con base en el dictamen de  medicina   legal,   donde  se  explicó  que  Fernando  Landazury  Mosquera,  presentó  deformidad permanente  que  afectó  el  cuerpo,  por tal razón, se ubicó en el artículo 113, inciso  2º  de  la  normatividad  sustancial  aludida,  disminuyendo la sanción de las  (4/5)   a   las   (3/4)   partes   por   atender   el   punible   la   modalidad  culposa.   

Bajo  tales  parámetros,  se  centró en el  proceso  de  individualización  de  la  pena  con  base en artículo 60 ibídem  (mínimos-máximos); acto seguido, explicó:     

Como  la  pena guía del artículo 113 inc.  2º,  es  de  prisión  de treinta y dos (32) a ciento veintiséis (126) meses y  multa  de  treinta  y  cuatro  punto sesenta y seis (34.66) a cincuenta y cuatro  (54)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes; la que disminuida bajo las  reglas  del artículo 60, queda en PRISIÓN DE SEIS punto CUATRO (6.4) a TREINTA  Y  UNO  punto  CINCO  meses  y MULTA de SEIS punto NOVENTA Y TRES (6.93) A TRECE  punto CINCO (13.5) S.M.L.M.V.   

Partiendo del hecho innegable, que no existe  ninguna  circunstancia de agravación o mayor punibilidad en la conducta juzgada  y  desplegada  por la señora SI. ENELIA MONGRAGON BRAVO, partiremos del mínimo  correspondiente,  toda vez que por el contrario no posee antecedente alguno y su  ejercicio  policial  es  destacado  según  el  folio  de  vida  obrante  en  el  expediente.   

Por  lo  expresado,  la  pena  principal  a  imponer  a  la  señora  Subintendente… será de PRISIÓN de SEIS punto CUATRO  MESES  y  MULTA de SEIS punto NOVENTA Y TRES S.M.L.MV.; esta último equivalente  a  DOS  MILLONES  CUATROCIENTOS  OCHENTA MIL NOVECIENTOS CUARENTA pesos m/cte…  como  accesoria  privación  del  derecho  a  la  tenencia de porte de arma, por  dieciséis            (16)           meses7.   

2.2. Por su parte,  el  Tribunal Superior Militar,  confirmó  el  proveído con  los  yerros  de  dosimetría  punitiva  denunciados por la defensa técnica, sin  hacer  ninguna  referencia  a  las  penas  principales  impuestas  y,  de  paso,  convalidó  la  omisión  respecto  a  la  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas,  por la que no fue sancionada en la instancia  inferior.   

3.  Lo  precedente  informa  que le asiste razón  al  demandante  y  al  aval  de la Procuradora -pues aunque cada uno, no hubiese  detallado  puntualmente  el  desafuero  en  el  libelo  y  en  el concepto, como  corresponde-,  la  funcionaria de primer nivel determinó los límites punitivos  entre  32  y  126  meses, lo  cual,  como  es obvio, no se compadece con la descripción típica del artículo  113,  inciso  2,  de  la  Ley 599 de 2000, que aplicó al caso, toda vez que las  grafías  numéricas  allí  previstas  enseñan  un guarismo distinto, esto es,  24   a   84   meses   (2   a   7   años):  aumentó  de  pena que ni siquiera fue  motivado  por  la  juzgadora,  menos  aún, determinó la causa legal del citado  aumento, como era su deber.   

Se   colige  de  lo  precedente,  que  los  juzgadores  aplicaron  el aumento punitivo descrito en el artículo 14 de la Ley  890  de  2004,  el cual, les era prohibido acoplar al caso, en tanto, los hechos  culposos  producto  del acto antijurídico se consumaron bajo el marco jurídico  procesal  de  la  justicia  castrense  (Ley  522 de 1999) que se articula por su  filosofía,   naturaleza,   recursos,   términos,   criterio   de   valoración  probatoria,  entre  otros  institutos, al previsto en la Ley 600 de 2000, que de  contera  excluye  la  aplicación  del canon 14 de la Ley 890 de 2004, según el  pensamiento  jurisprudencial  varias  veces  reiterado  por  esta  Sala sobre el  particular,  por  cuanto,  tal  incremento punitivo regula en conexidad procesal  con  la  Ley  906  de  2004, todo lo relacionado con la justicia premial, motivo  suficiente,  con  el  que  se  corrobora  el vilipendio material al principio de  legalidad de la pena.   

Por  manera  que  es dable atender una nueva  dosificación  punitiva,  la  cual,  respetando los parámetros determinados por  las  instancias,  pero  con  la  exclusión del incremento tantas veces aludido,  quedará  en  4.8  equivalente  a  4 meses 24 días de  prisión  y  multa  de  5.2  salarios  mínimos  legales  vigentes,  tal  y como se  ordenará  en  la parte pertinente del presente proveído, sin hacer énfasis en  la  pena  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas,  por  vigencia del principio de prohibición de reforma en peor, toda  vez     que     los     falladores     no     la     condenaron     por     este  factor.     

   

Con  fundamento en lo expuesto, la      Sala      de     Casación   Penal   de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

Primero:         Casar         parcialmente  el  fallo  proferido  por el  Tribunal  Superior  Militar,  con  base  en  la  prosperidad  del cargo elevado por violación al principio de  legalidad  de  la  pena,  en  consecuencia,  el  nuevo quantum punitivo que debe  purgar     ENELIA    MONDRAGÓN    BRAVO,     es    de    4    meses,   24   días   de  prisión  y  multa de 5.2 salarios mínimos legales  vigentes,  tal  y  como  se  puntualizó  en  la parte  pertinente del presente proveído.   

Segundo: En todo lo  demás, el fallo atacado permanece incólume.   

Tercero:   Cópiese,  notifíquese,  cúmplase y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

             

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

                                  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO                               ENRIQUE                               MALO  FERNÁNDEZ                   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                                                                JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

                                           

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Las  sentencias  condenatorias fueron proferidas el 4  de  marzo de 2009 y 23 de febrero de 2011, respectivamente.   

2 Ver  folio 133, c.o. 1.   

3  Citó los radicados: 24890 (1-6-06), 26065 (21-4-07),  24986  (25-3-07),  24986  (20-7-07),  25667  (6-8-07),  24786  (23-1-08),  28871  (29-7-08), 27263 (17-6-09), 28199 (23-8-09), entre otros.   

4 Cas.  25.667 de 20 de junio de 2007.   

5 Cas.  32.764 de 18 de enero de 2012.   

6 Para  tal efecto se apoyó en el radicado 29.934 de 18 de agosto de 2010.   

7 Ver  folio 570, c.o. 1.     

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