36033(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 36033  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 382   

Bogotá  D. C., veintiséis (26) de octubre  de dos mil once (2011).   

VISTOS  

En  esta  oportunidad,  la Sala califica el  aspecto  formal de la demanda de casación presentada por la defensora de MARÍA  FERNANDA  JULIAO  FERREIRA,  contra  la  sentencia  de  22  de  octubre  de 2010  proferida  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, por medio de la  cual  confirmó  la dictada por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de la misma  ciudad  el 29 de mayo de 2009, que la condenó como determinadora de los delitos  de  falsedad  en  documento  público agravada por el  uso    en   concurso   con   el   de   falsedad       en      documento privado.   

HECHOS  

El  3  de  febrero de 2003, en la ciudad de  Bogotá,  MARÍA  FERNANDA  JULIAO  FERREIRA  presentó  a la entidad financiera  Apoyar     S.A.     una    solicitud    de    crédito    por    $19’300.000.oo para el pago del vehículo  que  compró  al  Concesionario  Motriz Car, donde como codeudor firmaba Ricardo  Acosta  Posada,  negocio  en  el cual entregó copia de la licencia de tránsito  No.  92-1658988  de  un  automotor  a  su  nombre  y  fotocopia de la cédula de  ciudadanía expedida a nombre de Ricardo Acosta Posada.   

Al presentarse incumplimiento en el pago del  crédito  y realizado el cobro jurídico de la obligación se estableció que la  licencia  de  tránsito correspondía a otra persona y que la firma y cédula de  ciudadanía del codeudor estaban adulteradas.   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Mediante resolución de 29 de diciembre  de    20061,  la  Fiscalía  acusó  a  MARÍA  FERNANDA JULIAO FERREIRA, como  autora  de  los  delitos  de estafa en concurso con los de falsedad en documento  público agravado por el uso y falsedad en documento privado.   

2. Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  el  23  de  noviembre de 2007 se llevó a cabo la audiencia  preparatoria2,   el   1°   de   febrero   de   2008   la   vista   pública  de  juzgamiento3,   al  cabo  de  la  cual,  el  29  de  mayo  de  20094,  el Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  absolvió  a  MARÍA FERNANDA JULIAO  FERREIRA,  como  autora  del  delito  de  estafa  y  la  condeno  en la forma de  determinadora  de  los delitos de falsedad en documento público agravado por el  uso  y falsedad en documento privado en concurso homogéneo y  heterogéneo  a  36  meses  de  prisión;  a  la  inhabilidad  para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  periodo;  y  le  concedió  la suspensión  condicional   de   la   ejecución   de   la   pena5.   

3. Apelada la sentencia por la apoderada de  la  acusada,  el  22  de  octubre  de  2010  el  Tribunal Superior de Bogotá la  confirmó.   

4.   Inconforme   con  la  determinación  anterior,  la  misma defensora interpuso el recurso extraordinario de casación,  aspecto formal del libelo, que ahora se estudia.   

LA  DEMANDA   

         Debe  acotar  la  Sala, que el escrito es confuso, por tanto y para  alcanzar   algo   de  comprensión,  se  transcribirán  varios  apartes  de  su  contenido.   

La libelista bajo la causal segunda, cuerpo  primero  del  artículo  207  de  la  Ley 600 de 2000,  ataca  la sentencia del Juzgado Quinto Penal del Circuito de Bogotá,     y     formula     como     cargo  único,   el   desconocimiento   del   principio  de  congruencia    entre    acusación   y   sentencia6.   

Para el desarrollo de la censura anuncia que  “Con  relación a la inculpabilidad por error sobre  el   –tipo,  (sic)  el  Honorable  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial,  en  auto  se pronunció  así:”,   y evoca el contenido de la decisión  del  ad  quem donde analiza  los  diferentes  medios  de  prueba  para declarar la materialidad del hecho, la  tipicidad  en las descripciones de los delitos de falsedad en documento público  agravado  por  el  uso  y  falsedad  en documento privado, la responsabilidad de  MARÍA  FERNANDA  JULIAO FERREIRA, su forma de participación como determinadora  y  se  expresa  acorde con lo declarado por el funcionario de  primer nivel  sobre tales temas.   

Con   base   en   lo   anterior,   dice  que:   

“Como  podemos  observar  el  error en la  culpabilidad  (sic) no se da por ausencia de dolo en cuanto faltaría uno de sus  elementos  el  de conocimiento de la concreta tipicidad de la propia conducta, o  lo  que  es igual, del aspecto cognoscitivo del actuar doloso. Sí en cambio, el  error  existió  pero fue fruto de la negligencia, descuido, desatención, en el  caso  sub  examine  de  la  Financiera ‘APOYAR         S.A.’al  momento  del  estudio del crédito presentado, pues es evidente  que  este  tipo de entidades sostiene un  equipo de analistas de crédito y  de  seguridad  bancaria  para  dar  o  denegar  la aprobación del crédito y la  veracidad  de  la  documentación  allegada, ya que son los únicos que podrían  establecer  la  falsedad  antes  de  haber  dado el SI al crédito, por lo tanto  estarían incursos en una complicidad al callar lo sucedido.”   

Refiere,  que la financiera exige  una  clase  de requisitos, como pagarés, prendas, toma de huellas dactilares, copias  de  cédulas  de  ciudadanía,  poseen  una  base  de  datos  para  ‘cotejar’  que  las  personas que solicitan el  crédito  sean  ellas y no una supuesta, por tanto, pone en consideración de la  Sala,  qué sucedió con la seguridad bancaria y por qué sólo se dieron cuenta  de  la  falsedad  documental  cuando se incumplió el pago de la deuda y ahí si  lograr ubicar al verdadero Ricardo Acosta Posada.   

“Si el agente en este caso MARÍA FERNANDA  JULIAO  FERREIRA debió y pudo superarlo habida cuenta de su condición personal  y  de  las  circunstancias  en que actuó, persiste la inculpabilidad dolosa por  desconocimiento  del  intelectivo  (sic)  de  la  específica  tipicidad  de  su  conducta,  pero  se  abre  la  perspectiva de una culpabilidad culposa en cuanto  incumplió  en  el  pago  de  unas  cuotas  y no de todo el plazo otorgado en el  crédito    toda    vez    que   hubo   acuerdos   de   pago   a   estas   moras  crediticias.”   

Reitera,  que  la  personalidad  ingenua  e  ignorante  de  la  acusada, la llevó a confiar en el trámite adelantado por el  asesor  de  MOTRIX  CAR  LTDA  y  sólo  fue a la concesionaria una vez a firmar  documentos  y  colocar  su  huella,  circunstancias  que  no  fueron  puestas de  presente por la defensa y tampoco analizadas por el Tribunal.   

Afirma,  que no desconoce la existencia del  punible  de  falsedad,  pero  también  lo  es,  que  la  empresa APOYAR S.A. es  partícipe de los ilícitos.   

Lleva  su alegación a presentar hipótesis  para  radicar  responsabilidad por las omisiones de las empresas concesionaria y  financiera;  la  inexistencia  del  negocio  jurídico,  la nulidad relativa del  contrato    por   “error   en   los  móviles  determinantes”,  los que dice, no fueron advertidos  por el juez de segundo grado.   

Concluye,   que   la  procesada  no  tuvo  conciencia  de  la ilicitud de su comportamiento; incurrió en insuperable error  de  “interpretación  de  la  situación fáctica y  jurídica”;   existió  ausencia  de  dolo  en  su  conducta;   obró   bajo   la   descripción  de  la  causal  de  inculpabilidad  “concurrente”  la cual  se  habría verificado si se hubiera tenido en cuenta sus condiciones personales  ya  reseñadas,  que  condujo  a la violación de la ley por exclusión evidente  del  artículo  30,  numeral 3° del Código Penal y la aplicación indebida del  287  del  mismo  ordenamiento  y  289  del  estatuto  instrumental; y se omitió  investigar a otros partícipes.   

Solicita se case la sentencia y en su lugar  se absuelva a MARÍA FERNANDA JULIAO FERREIRA.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. La demanda presentada por la apoderada de  MARÍA   FERNANDA   JULIAO   FERREIRA,  no  satisface  los  requisitos  formales  establecidos  en  el  artículo  212 de la Ley 600 de 2000. Debido a ello, será  inadmitida7.   

Dado que el recurso de casación se rige por  el   principio   dispositivo,  las  pretensiones  de  la  demanda  delimitan  la  competencia  de  la  Sala  de  Casación Penal, excepto la nulidad que puede ser  decretada   oficiosamente   -si   a   ello   hubiere  lugar-  en  aras  de la protección de las garantías  fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye  una especie de  tercera  instancia;  tampoco consiste en someter a un nuevo juicio al procesado,  ni  en  esta  sede  puede  postularse  un  debate  probatorio generalizado y sin  acatamiento  de la lógica argumentativa que le es inherente, pues esta clase de  impugnación  fue concebida, no como un medio adicional para litigar libremente,  sino  como una excepcional manera de llevar al conocimiento del máximo tribunal  de   la   jurisdicción   ordinaria  el  fallo  proferido  por  el  ad  quem,  por  las  causales  taxativas  señaladas en la ley y, seleccionadas en la demanda.   

De  este  modo,  el recurso de casación se  concibe  como  un  instituto  procesal  extraordinario  en procura de remediar o  poner  fin  a  la  violación  de  la  Constitución  Política,  del  bloque de  constitucionalidad  en  lo  pertinente y de la ley, ocurridos en la sentencia de  segunda  instancia, por errores de juicio o de actividad, y como tal comporta la  elaboración  de  un razonamiento jurídico, sobre ésta, siguiendo el derrotero  trazado  en  las causales invocadas, donde se espera del censor, su discurrir de  un  modo  claro,  preciso,  entendible  y  profundo,  hasta  demostrar  defectos  protuberantes  en  la  estructura  jurídica  del fallo, de tal suerte que no es  factible mantener su vigencia.   

2.  La impugnante propone como cargo único  fundado  en  la causal segunda del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, la falta  de  consonancia  entre los cargos formulados en la acusación y los deducidos en  la  sentencia.   

Sin embargo, el reproche no llega más allá  de  su  escueta  formulación,  anunciado  nunca se volvió a hablar de él, fue  abandonado  en su simple proposición, huérfano de cualquier argumento, carente  de   la  razón  suficiente  exigida  como  presupuesto  mínimo  a  una  debida  demanda.   

Es  que el escrito de sustentación se debe  permitir  bastarse  a  si  mismo,  característica extraña en el libelo, que lo  lleva  a constituir el vicio lógico de petición de principio, conforme al cual  se  pretende sostener una tesis a partir de su sola enunciación, inadmisible en  esta  sede  extraordinaria,  dado el carácter rogado y consecuente principio de  limitación propios del recurso de casación.   

Es  que  con  relación  al  único  yerro  propuesto,  expresado en la inexistencia de consonancia entre la sentencia y los  cargos  formulados  en la resolución de acusación, no se dice nada, motivo por  el  cual  encuentra la Sala oportuno precisar, que la congruencia como garantía  y  postulado  estructural  del  proceso,  implica  que la sentencia debe guardar  armonía  con  la resolución de acusación o el acta de formulación de cargos,  en los aspectos personal, fáctico y jurídico.   

En  el  primero, debe haber identidad entre  los  sujetos  acusados  y  los  indicados  en el fallo; en el segundo, entre los  hechos  y  circunstancias  plasmadas  en  la  acusación y los fundamentos de la  sentencia;  y,  en  el tercero, correspondencia entre la calificación jurídica  dada a los hechos en la acusación y la consignada en el fallo.   

La  consonancia  personal  y  fáctica  es  absoluta  y  la  jurídica  es  relativa  porque  el juez puede condenar por una  conducta  punible  diferente  a  la  imputada  en el pliego de cargos, siempre y  cuando  no  agrave  la  situación  del procesado con una pena mayor8.   

Nada  de esto plantea la demandante, por el  contrario  dedicó su esfuerzo a una alegación indefinida y generalizada que no  descuella  la  propia  de  las  instancias, las que ya fueron superadas, dado el  decurso procesal surtido.   

Así,  la  demanda corresponde a un escrito  confuso,   enmarañado,  inexpugnable  y  atestado  de  multiplicidad  de  ideas  deshilvanadas, e inconsecuentes.   

Cuando  se esperaba le mostrara a la Corte  en  qué  consistía  la  incongruencia  entre acusación y sentencia anunciada,  pasó      a      expresar      inconformidad      por:     (i)     “inculpabilidad     por     error     sobre    el    –tipo,     (sic)…”;  (ii)  “ausencia  de  dolo en cuanto  faltaría  uno  de  sus elementos el de conocimiento de la concreta tipicidad de  la  propia  conducta…”;  (iii)  que  el hecho fue  realizado  por  personas  diferentes a la acusada, en este caso, los empleados y  asesores   de   la  empresa  financiera  que  le  concedió  el  crédito  y  la  concesionaria  que  le  vendió  el  vehículo;  (iv)  la omisión por parte del  Tribunal  para valorar las condiciones de la personalidad ingenua e ignorante de  la  acusada;  (v)  la  deficiencia  en  el  ejercicio  de  la defensa técnica y  material  por  no  haber  puesto  de  relieve en la instrucción y el juicio las  anteriores   circunstancias   fácticas;   (vi)   la  inexistencia  del  negocio  jurídico;  (vii)  la  nulidad  relativa  del  contrato   por  “error     en     los    móviles    determinantes”;   (viii)   que   la  acusada  obró  bajo  insuperable  error  de  “interpretación   de  la  situación  fáctica  y  jurídica”;  (ix) amparada en la descripción de la  causal  de  inculpabilidad  concurrente  la  cual  se  habría  verificado si se  hubiera  tenido en cuenta sus condiciones personales; y, (x) la violación de la  ley  por  exclusión  evidente del artículo 30, numeral 3° del Código Penal y  la  aplicación  indebida  del  287  del  mismo  ordenamiento y 289 del estatuto  adjetivo.   

Con  esta  manera de argumentar, antes que  controvertir   y   demostrar   la   clase  de  dislate  presentado,  desvía  su  intelección  a  multiplicidad  de posibilidades de reproche, como podrían ser,  violaciones  directas  e indirectas de la ley sustancial y nulidades, propias de  ser   alegadas   en   otras   causales   -primera  y  tercera-,  las  que solo esboza y carecen también de  todo  desarrollo,  carga  argumentativa conforme a la cual se conduce al rechazo  de  la  demanda,  al  desconocer  los principios de claridad, precisión, debida  argumentación,  identidad,  no contradicción y autonomía, último conforme al  que,  resulta  oportuno  precisar  su  razón  de  ser,  la  cual consiste en la  prohibición  al  interior  de  una  misma  censura,  para  entremezclar ataques  propios  de  causales diferentes, al tener cada una distintas características y  parámetros    lógicos    de    demostración    con   diversas   consecuencias  jurídicas9.  Es  que  la  decisión  a  adoptar  por  la  Corte  en  caso  de  prosperidad  del  reproche formulado contra la sentencia, debe compaginar con el  motivo    invocado    y    el    error    aducido10.   

La inconsecuencia de la demanda es tal, que  el  cargo  único  formulado,  fue  dirigido  contra la sentencia emanada por el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Bogotá, con lo cual la censora dejó  carente  de objeto procesal al mecanismo de impugnación, pues olvidó de manera  absoluta,  que  el ataque en esta sede, dentro del proceso de la Ley 600 de 2000  y  en  la  vía  ordinaria, se dirige, de manera exclusiva contra las sentencias  emanadas  de los Tribunales Superiores de Distrito y del Tribunal Penal Militar,  como  lo  dispone  el  artículo  205  del  estatuto  adjetivo,  máxime, que la  decisión  de  segundo  grado, fue producida por uno de estos colegiados, lo que  conlleva a que su firmeza sea aceptada, al no estar controvertida.   

Pero la incoherencia argumentativa no para  aquí,  llega  hasta el punto de expresar su aceptación de la existencia de los  punibles  de  falsedad,  pero controvierte la decisión por el hecho de no haber  vinculado  a  los  integrantes  de  la  empresa APOYAR S.A., a quienes considera  partícipes  de  los  ilícitos;  es  decir,  sin  más,  termina por aceptar el  reproche  jurídico  penal  en  contra de su defendida, pues su disentimiento se  enrruta  a  reclamar  la  judicialización de otras personas y adicionales a las  convocadas  a  juicio,  aspecto  que hace incomprensible la censura al tornarla,  contradictoria por lo excluyente de sus premisas.   

Por  último,  otra  glosa  merecida es el  soslayo  de  la   trascendencia  del  cargo, pues siquiera la demandante lo  menciona,  tampoco, dedica una línea o acápite al tema, por tanto se desconoce  en  que  resultó  más gravosa a los intereses de su cliente con relación a la  resolución  de  acusación,  haber  sido condenada de la forma como lo hicieron  los   juzgadores,   circunstancias   que   llevan   el   cargo  formulado  a  su  insustancialidad.   

4.  En  cumplimiento  del  principio  de  limitación  propio  del  recurso  de  casación,  no  le  es  dable  a  la  Corte,  suplir  las omisiones  argumentativas  del  escrito  de  sustentación.  Por  tanto, no puede corregir,  complementar  o  de  cualquier  otra  forma  suplantar  al  casacionista  en  la  construcción  de  la  demanda;  no  obstante,  cuando  atendiendo los fines del  extraordinario   recurso   y   en  procura  de  la  defensa  de  las  garantías  fundamentales   deba   hacerlo,   evento   que   -se  repite- aquí no acontece.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de MARÍA FERNANDA JULIAO FERREIRA, conforme a lo  expuesto en la parte motiva.   

2.  Contra  la  presente  providencia  no  procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                    JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                                                                                AUGUSTO       J.      IBÁÑEZ  GUZMÁN   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                     

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria.  

    

1  Cuaderno No. 1, folio 157.   

2  Cuaderno No. 2, folio 11.   

3  Cuaderno No. 2, folio 18.   

4  Cuaderno No. 2, folio 64.   

5  Cuaderno No. 5, folio 197.   

6  Cuando  la  sentencia  no  esté  en consonancia con los cargos formulados en la  resolución de acusación.   

7  “Artículo  213. Calificación de la demanda. Si el  demandante  carece  de  interés  o  la  demanda  no  reúne  los  requisitos se  inadmitirá  y  se  devolverá  el  expediente  al  despacho  de origen. En caso  contrario  se  surtirá  traslado  al  Procurador  delegado  en  lo penal por un  término    de    veinte    (20)   días   para   que   obligatoriamente   emita  concepto.”   

8 Autos  de  Casación  de  30 de junio de 2004, radicación No. 20965 y de 20 de febrero  de 2008, radicación No. 28954.   

9  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

10  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.     

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