35235(09-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35235  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 78  

Bogotá  D.C.,  nueve  de  marzo  de  dos mil  once.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda  de  casación  propuesta  por  el  defensor  de  Heli  Rojas  Rojas, contra la sentencia de  segunda  instancia   en  virtud de la cual el Juzgado 44 Penal del Circuito  Adjunto  de  Bogotá, confirmó la condena de 20 meses de prisión y multa de 19  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, que le impuso el Juzgado 18 Penal  Municipal    al    hallarlo    responsable    del    delito    de   inasistencia  alimentaria.   

HECHOS  

En septiembre de 2003 la señora Sandra Elena  Malagón  Barbosa,  formuló querella en contra de Heli  Rojas  Rojas, por haber rehusado el cumplimiento de las  obligaciones  alimentarias  debidas  a  su  hija  Sandra Liliana Rojas Malagón,  persona   menor   de   edad   al    momento   de   presentarse  la  noticia  criminal.   

La  querellante  precisó  que  Rojas    Rojas   rehusó   los   deberes  alimentarios  desde  el nacimiento de su hija e ignoró los diversos compromisos  que   para   el   pago   de  los  alimentos,  suscribió  ante  las  autoridades  administrativas de familia.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

El Fiscal 45 Local de Bogotá ordenó apertura  de   instrucción   el   7   de   octubre  de  2003.1   Agotadas   las   gestiones  posibles  para  hacer  comparecer  al  implicado  a  la  actuación, lo declaró  persona  ausente  mediante  proveído  del  14  de  agosto  de 2006,2  y  el  22  de  noviembre  de  2006  dictó en su contra resolución de acusación por el delito  de          inasistencia         alimentaria,3  determinación  que  no  fue  objeto    de    impugnación   y   cobró   ejecutoria   el   4   de   diciembre  siguiente.4   

La causa correspondió inicialmente al Juzgado  23  Penal Municipal de Bogotá, en donde se verificó la audiencia preparatoria.  No  obstante,  el  asunto  fue fallado por el Juzgado 18 Penal Municipal Adjunto  mediante  sentencia  del  30 de septiembre de 2009, con la cual lo condenó a la  pena  referida  que  confirmó  el Juzgado 44 Penal del Circuito Adjunto el 7 de  diciembre             de             2009.5   

Contra   esta  decisión  el  defensor  del  procesado  presentó  la  demanda de casación que la Corte procede a calificar.   

DEMANDA DE CASACIÓN  

En  criterio del actor la sentencia recurrida  viola  de  manera  directa  los  artículos  13  y  32  del Código Penal. En su  criterio,  la  conducta  del  delito  de  inasistencia  alimentaria para que sea  típica   requiere   que   el   obligado,  sin  justa  causa,  rehúse el cumplimiento de sus obligaciones, a  pesar    de    contar    con    los    medios   económicos   suficientes   para  hacerlo.   

Lo anterior, agrega, implica que en cada caso  se  debe establecer que el obligado en realidad desarrolló la conducta, pues no  se    ubica   dentro   de   la   norma   (art.   233  C.P.) quien demuestra una justa causa que imposibilita  el cumplimiento de sus obligaciones.   

En  ese  sentido,  da  en  entender  que  el  sentenciador  observó  un  motivo que justificaba la  conducta       del       acusado      “…  pero omitió su pronunciamiento,  reafirmando   erróneamente   el   acervo   probatorio  precario  como  son  los  testimonios,  lógicamente  a  favor  de  la  denunciante, por ende y existiendo  plena  prueba  que  la denunciante no demostró la solvencia económica como era  su  obligación,  el  juzgador  de segunda instancia se remitió al Art. 155 del  Código  del  Menor,  acreditando el monto de los ingresos del alimentante en un  salario  mínimo,  sin  acreditar  el  patrimonio,  costumbres, antecedentes del  aquí  condenado, que como se acreditó en el proceso de marras en la actualidad  no  posee, bienes de su propiedad, ni cuentas bancarias, ni una posición social  privilegiada     para     confirmar     la    respectiva    condena.”   

Por  lo  anterior  solicita  que  la  Corte  invalide   la   sentencia  impugnada    y,   en   su   lugar,   “reconozca  que  la conducta cometida por mi defendido, se encuentra  inmersa  en  una causal de ausencia de responsabilidad, o subsidiariamente se le  conceda  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena por darse los  requisitos  objetivo  y subjetivo de la normatividad rigente (sic) en el Art. 63  del C.P.”   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En   consideración  a  la  categoría  del  funcionario  judicial  que  profirió  la sentencia de segunda instancia en este  asunto,   refulge   que   la   única   posibilidad   de  impugnarla  de  manera  extraordinaria,  era  a  través  de  la  casación  discrecional, siguiendo los  presupuestos que para su formulación establece la ley.   

El  recurso  de  casación procede contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial  y por el Tribunal Penal Militar, en los procesos adelantados  por   delitos   que   tienen   asignada   una  pena  cuyo  máximo  excede  de 8 años de prisión, de acuerdo  con lo previsto por el artículo 205 de la ley 600 de 2000.   

De  manera  excepcional  la  Corte Suprema de  Justicia  puede  admitir  demandas  de  casación  contra  sentencias de segunda  instancia  distintas  de  las  indicadas,  cuando  el  interesado  en el recurso  demuestre   que   su   intervención  se  hace  necesaria  para  desarrollar  la  jurisprudencia,  o  para  restablecer garantías fundamentales conculcadas en el  proceso, según dispone el inciso final del artículo citado.   

En  estos eventos debe el demandante explicar  cuál  de  esos  propósito persigue con la proposición del recurso, lo cual le  implica  acreditar,  en  el  primer  caso,  el tema jurídico que requiere de un  pronunciamiento  con criterio de autoridad para unificar posturas, actualizar la  doctrina  o  desarrollarlo  porque  se  ofrece  incipiente,  o quizás oscuro, y  exponer,  además,  la  utilidad  que  tendría  en  la  solución  del  caso; o  demostrar,  en  el segundo, el quebrantamiento de las garantías, las normas que  las   reconocen   y   cómo   se   refleja   su   desconocimiento  en  el  fallo  recurrido.   

Sin embargo, el actor no manifiesta que ataca  el  fallo  a  través  de  la  casación  discrecional ni persuade a la Corte de  intervenir  con  el  fin  de alcanzar alguno de los fines establecidos para esta  forma   de  impugnación  extraordinaria,  exigencia  que  resultaba  ineludible  además,  porque  el delito de inasistencia alimentaria aparece sancionado en el  artículo  233  del  Código  Penal  con  pena  de  prisión  de  1  a  3 años,  circunstancia  sobre  la  cual  se  ratifica  que  el recurso en este caso sólo  podía intentarse por vía discrecional.   

Desconoce,  de ese modo, que debe cumplir con  dos  requisitos:  primero justificar la procedencia de la casación discrecional  y,  segundo,  proponer  y  desarrollar  la causal en que se apoya, razón por la  cual  el  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento Penal establece que la  Corte,  en los casos de excepción, puede admitir la demanda cuando lo considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos   fundamentales,   siempre  que  reúna  los  demás  requisitos exigidos por la ley, es decir, que  comprenda  la  identificación  de  los  sujetos procesales, la sentencia que se  cuestiona,  la  síntesis  de  los  hechos  y  de  la  actuación  procesal,  la  enunciación  de  la  causal,  el cargo respectivo, los fundamentos del ataque y  las normas que se estimen infringidas (art. 212 Ib.)   

La  omisión  que la Corte identifica en este  asunto  constituye motivo fundado para inadmitir la demanda objeto de análisis,  toda  vez  que  no  satisface  los  requerimientos  básicos  de procedencia del  recurso por vía excepcional o discrecional.   

En  Forma  adicional,  los  defectos  que  se  advierten en el cargo que contiene conducen a la misma conclusión.   

El  actor  acusa  la  sentencia  de violar de  manera  directa  los artículos 13 y 32 del Código penal. El primero referido a  la  prevalencia  de las normas rectoras que orientan y constituyen la esencia de  esa   codificación.   El  segundo,  alusivo  a  las  causales  de  ausencia  de  responsabilidad en materia penal.   

En relación con este cargo la jurisprudencia  de  la  Corte  tiene  dicho  que cuando el reproche se orienta por la violación  directa  de  la  ley  sustancial, al actor le resulta de exigencia aceptar en su  integridad  los  hechos  y  las  pruebas  como fueron demostrados los primeros y  apreciadas  las  segundas  en  el  fallo  impugnado,  pues  es  a  partir de esa  conformidad  que  debe  edificar  la  censura  orientada  a  cuestionar aspectos  eminentemente  jurídicos  con  origen  en  alguno  de  los siguientes sentidos:   

1) falta de aplicación o exclusión evidente.  Se  presenta  cuando el funcionario judicial yerra acerca de la existencia de la  norma,  esto  es,  no  la  aplica  al  caso específico que la reclama. En otros  términos,  ignora  o  desconoce  la  ley  que regula la materia y por eso no la  tiene  en  cuenta,  por lo que incurre en un error sobre su existencia o validez  en el tiempo o en el espacio.   

2) Aplicación indebida. Se origina cuando el  juzgador  se  equivoca al calificar jurídicamente los hechos o, cuando habiendo  acertado   en   su   adecuación,   yerra,  sin  embargo,  al  elegir  la  norma  correspondiente a la calificación jurídica impartida.   

3)   Interpretación   errónea.   En  esta  categoría  de  error  el  juez  acierta  en  la selección de la norma que debe  regular  el caso sometido a su consideración, pero se equivoca al interpretarla  y  le  atribuye un sentido jurídico que no tiene o le asigna efectos contrarios  a su real contenido.   

La  propuesta que se analiza atenta contra la  claridad  y suficiencia que caracteriza la demanda de casación con vocación de  ser  admitida  a  trámite,  porque omite precisar en cuál de estas categorías  enunciadas  se  inscribe  el error que el demandante atribuye al juez de segundo  grado.   

Parece    referir   a   la   falta  de  aplicación  de  la  norma que  establece    el    principio    de   presunción   de   inocencia   (art.  7º C.P.P.), y del artículo 32 del  Código  Penal  que consagra las causales de ausencia de responsabilidad, de las  cuales     (incorrección    adicional)  no  determina  aquella  supuestamente acreditada en la actuación,  cuyos   postulados   habría   dejado   de   aplicar  el  sentenciador  en  esta  especie.   

Además  de  lo  anterior  el  recurrente  no  desarrolla  el  cargo que postula y el ensayo que elabora con ese propósito, lo  fundamenta  con  abierta  oposición a la declaración fáctica y la valoración  probatoria  realizadas en las instancias, porque lo que critica fundamentalmente  es  el  mérito  persuasivo  que el sentenciador otorgó a la declaración de la  denunciante  y  de  la  víctima  del  ilícito,  pues  en  su criterio efectuó  ‘una errónea apreciación  de  los  testimonios  de  cargo  que a todas luces son parcializados’;  de  donde surge que la postulación  debió  orientarla  por  la  senda  de la violación indirecta, establecida para  denunciar  las  transgresiones  que se producen a la ley sustancial a través de  los errores de apreciación probatoria.   

La proposición adecuada de la causal alegada  por  el  demandante, le implicaba acreditar que el sentenciador concluyó en los  planos  fáctico  y  jurídico,  que  la  omisión  del  pago  de  los alimentos  obedeció  a  una  causa  justa debidamente acreditada en la actuación, y que a  pesar  de  ello  dio  en considerar que la conducta del procesado es típica del  punible  de  inasistencia  alimentaria y que procedía, en consecuencia, la pena  dispuesta en su contra.   

El actor no demuestra que este hubiere sido el  proceder  del  juzgador y de la lectura de la actuación se establece que en las  instancias   los   jueces   desestimaron  la  existencia  de  alguna  causa  que  justificara  el incumplimiento de la obligación alimentaria del acusado, quien,  en  forma  adicional, contrario a lo que insinúa el actor, en el interrogatorio  que  se  le  formuló en audiencia pública manifestó que ha contado con empleo  durante  el prolongado período de incumplimiento de la obligación alimentaria,  sólo  que  sus  ingresos  ($600.000 apx.)  resultan  insuficientes  pues los destina para el sostenimiento de  su  familia  (esposa  y  dos hijos de 6 y 13 años de  edad),   circunstancia   que  por  sí  sola  resulta  insuficiente    para    considerar    atípica    la    conducta   que   se   le  atribuye.   

Un  defecto  adicional  surge  aquí  en  la  propuesta  del  recurrente,  pues  supuesto que el acusado contara con una justa  causa  que  explicara  la  habitual  sustracción  a la prestación de alimentos  correspondientes   a   su   hija,   debió  entonces  proponer  la  atipicidad  de  la  conducta  y  que  el  sentenciador  no  la  declaró por haber incurrido en un error en la aplicación  normativa     (violación     directa)   o   por   defectos   de   valoración   probatoria   (violación  indirecta; mas no referir que  el   yerro  hacía  alusión  a  la  inaplicación  del  artículo  32  ibídem,  relacionado con las causales de ausencia de responsabilidad.   

En efecto,  

“2. El legislador  penal   colombiano,   dentro   de  los  Delitos  contra  la  familia,  considera  –  y  lo  ha  hecho  por  tradición  – responsable  de  la  conducta  punible  de  inasistencia alimentaria a quien se sustraiga sin  justa causa a la prestación de alimentos legalmente debidos.   

Así  se  observa,  por  ejemplo,  en  los  artículos  40  de  la  Ley  75  de  1968 (que incluyó también la “inasistencia     moral”),  263 del Decreto 100 de 1980 y 233  de la Ley 599 del 2000.   

El  comportamiento  consiste en sustraerse,  esto  es, en apartarse, en salirse, en “separarse    de    lo    que    es    de    obligación”  (Diccionario de la Real Academia de  la  Lengua  Española), en este caso, brindar los alimentos a los que se refiere  la normatividad citada.   

3.  Las  diversas  disposiciones  han  sido  coincidentes  y uniformes en otro tema: incluir dentro de la definición típica  el  elemento  “sin justa  causa”.  Con  ello  se  quiere  dar  a  entender que el delito se estructura con el incumplimiento en la  prestación  de  alimentos,  siempre y cuando se haga sin motivo, sin razón que  lo  justifique,  esto  es,  el dejar de hacer lo que se debe hacer tiene que ser  infundado, inexcusable.   

…  

6.  Cabe  precisar que la inclusión de ese  elemento  dentro  de  la  definición  del  comportamiento  hace que los motivos  conocidos  tradicionalmente  como causales de justificación y de inculpabilidad  -ahora  causas  de no responsabilidad-, y que al lado de otros pueden constituir  la       “justa  causa”, sean desplazados  desde sus sedes al ámbito de la tipicidad.   

Así,  es  claro que concurriendo alguna de  ellas,   se   disuelve   la   tipicidad   y   no   la   antijuridicidad   o   la  culpabilidad.”6   

Tampoco el actor propone lógica y fundamente  un  cargo  con  el  cual  logre demostrar que el sentenciador trasgredió la ley  sustancial,  al acudir a la regla prevista en el artículo 129 del Código de la  Infancia     y     la    Adolescencia    (155    D.  2737/89),  que  presume  en  el  alimentante  ingresos  mensuales  equivalentes,  al   menos,  a  un salario mínimo legal, pues lo  único   que   afirma   es   que   se   empleó   esa   preceptiva  “…  sin  acreditar  el  patrimonio,  posición  social,  costumbres,  antecedentes  del  aquí condenado {quien}… no  posee  bienes  de  su  propiedad,  ni cuentas bancarias, ni una posición social  privilegiada     para     confirmar     la    respectiva    condena.”   

De  tal exposición la Corte no deduce que el  sentenciador  haya  incurrido  en  alguna suerte de error que conspire contra la  legalidad  y el acierto de la sentencia recurrida, cuando, por el contrario, las  razones  del  recurrente evidencian que ante la falta de información económica  y   financiera   del   procesado,  se  acudió  a  la  presunción  iuris  tantum contenida en la norma, a fin  de  tasar  los  perjuicios  materiales  generados  con  el  delito;  sin  que el  recurrente  exhiba  elementos  fácticos  recopilados  en  la  actuación que se  opongan a la vigencia de la presunción en este asunto.   

Por  último,  el  censor  omite  igualmente  vincular  con  algún   motivo concreto de violación de la ley sustancial,  la  determinación  de  los  juzgadores  de  negarle al sentenciado el sustituto  punitivo  de la condena de ejecución condicional, reproche que se basa sólo en  su personal percepción de ser procedente en el caso analizado.   

En  tales condiciones, teniendo en cuenta las  incorrecciones  de  la  demanda anotadas en precedencia, la Corte la inadmitirá  tomando  en  consideración  el  hecho adicional de que no advierte violación a  las garantías fundamentales que de oficio deba restablecer.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de  casación presentada por el apoderado de Heli Rojas  Rojas.   

Devuélvase  el  expediente  al  Juzgado  de  origen. Sin recursos.   

Notifíquese, cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                            ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

          

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                 AUGUSTO             J.             IBÁÑEZ  GUZMÁN               

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Fol. 4   

2 Fol.  24   

3  Fol. 41   

4 Fol.  44   

5 Fol. 4  c 2   

6  Casación del 19-01-06 Rad. 21023     

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