35935(09-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35935  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 78.   

Bogotá,  D.C.,  nueve  de  marzo  de dos mil  once.   

V I S T O S  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor del procesado MANUEL ANTONIO  MENDEZ  ÁVILA,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, el 25 de noviembre de 2010,  confirmatoria  en  todos  sus  apartes  de la emitida el 28 de septiembre de ese  mismo  año  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  esta  ciudad,  en  la  cual  se  condenó al acusado a la pena  principal  de  100 meses y 10 días de prisión, como autor del delito de acceso  carnal  abusivo,  agravado,  en  concurso  homogéneo  sucesivo.  Allí mismo se  decretó  la sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos  y   funciones  públicas,  por  un  lapso  igual  al  de  la  privación  de  la  libertad,   se  ordenó  el  pago,  a  título  de perjuicio morales, de 20  salarios  mínimos  legales  mensuales, y se negaron al procesado los subrogados  de   la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  prisión  domiciliaria.   

H E C H O S  

Fueron  narrados  en la sentencia de segunda  instancia, del siguiente tenor:   

“El adelantamiento  del  presente asunto ha tenido su origen en la denuncia formulada por la señora  Alba  Rocío  Guzmán  Rojas  madre  de  la  menor  D.T.G,  en  cuanto  puso  en  conocimiento  que  Manuel Antonio Méndez Ávila convivía con su referida menor  hija  de  13  años  de  edad.  Que  el endilgado posteriormente, adujo tener la  calidad  de  empleado  de  Colsubsidio  y  por  ello  prometió a la denunciante  aludida  subsidios de vivienda y a la menor el poder recibir cursos de sistemas.  Con  tales ofrecimientos el incriminado se ganó la confianza de aquellas y así  sacó  a  la  menor  de sus casa y del colegio llevándola a varios sitios de la  ciudad  para mantener relaciones sexuales advirtiéndole que no le dijera nada a  su  mamá  o  sino  (sic) no le daría los cursos en cita, así como tampoco los  subsidios de vivienda a su madre.”   

DECURSO PROCESAL  

Luego  de obtenerse la captura del procesado  –orden emitida por el Juez  7°  Penal  Municipal  con  Funciones de Garantías de Bogotá, el 28 de mayo de  2007-,  en  audiencias  preliminares  realizadas  el  1 de junio de 2010 ante el  Juzgado   1°   Penal   Municipal   de  Bogotá  con  funciones  de  control  de  garantías,   la  Fiscalía  obtuvo  la  legalización  de la aprehensión;  formuló  imputación en contra de MANUERL ANTONIO MÉNDEZ ÁVILA, en calidad de  autor  del  concurso  de delitos de acceso carnal abusivo, agravado en razón al  numeral  2° del artículo 211 del C.P.; y, solicitó que se le impusiera medida  de   aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario,  aceptada por el funcionario.   

Empero,  como  quiera  que  al formularse la  imputación  el procesado se allanó a los cargos, con fecha del 24 de agosto de  2007,  el  Juzgado  25 Penal del Circuito de Bogotá, anuló lo actuado a partir  de  la  diligencia  de  formulación  de  imputación,  pues,  no se informó al  indiciado  que la aceptación de cargos, por expresa prohibición legal respecto  de este tipo de delitos, no acarrea ningún beneficio punitivo.   

Como  quiera  que  la decisión del Juez del  Circuito  fue apelada, el Tribunal Superior de Bogotá, en  providencia del  3  de  octubre  de  2007,  confirmó  la  nulidad, pero advirtió que esta sólo  cobijaba  el  allanamiento  a  cargos,  más  no  la imputación ni la medida de  aseguramiento impuesta al imputado.   

Previamente,  el  15  de  junio  de 2007, la  Fiscalía  presentó el correspondiente escrito de acusación. Consecuentemente,  el  5  de  diciembre  de  2007, se dio inició a la audiencia de formulación de  acusación,  interrumpida  porque se puso en duda la competencia territorial del  Juez de Conocimiento.   

En  auto  del  13  de  febrero de 2008, esta  Corporación  determinó  que  la  competencia para seguir conociendo del asunto  correspondía  al  Juzgado  25 Penal del Circuito de Bogotá y allí se remitió  la carpeta.   

La  audiencia  de formulación de acusación  continuó  el  7 de marzo de 2008. Allí se precisó que la conducta punible por  la  cual  se  vincula a MANUEL ANTONIO MÉNDEZ ÁVILA, corresponde a un concurso  homogéneo sucesivo de acceso carnal abusivo.   

La  audiencia preparatoria se realizó el 18  de junio de 2008.   

Los días 6 de noviembre de 2009, 13 de enero  y  11  de  febrero de 2010, se celebró la audiencia de juicio oral, al término  de   la   cual   el  funcionario  judicial  anunció  sentido  condenatorio  del  fallo.   

Después  de realizar las audiencias propias  del  incidente  de reparación integral, el 28 de septiembre de 2010, se emitió  la  sentencia de primera grado. En esa audiencia la defensa interpuso recurso de  apelación.   

La sentencia de segundo grado se profirió el  25 de noviembre de 2010.   

Oportunamente   la   defensa  del  acusado  presentó  el  escrito de casación que ahora se analiza en su fundamentación y  adecuada argumentación.   

SÍNTESIS DE LA DEMANDA  

Único cargo  

El demandante parte por señalar que ataca el  fallo  de  segundo  grado  fundado  en “…la  CAUSAL  PRIMERA del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, por  FALTA  DE  APLICACIÓN  del  artículo  once  (11) del Código Penal (Ley 599 de  2000),  en  el  sentido  de  que  EL  PRINCIPIO  DE  LESIVIDAD  PRIMA  SOBRE  LA  PRESUNCIÓN   DEL   ARTÍCULO   208  DEL  MISMO  ESTATUTO  PUNITIVO.”   

En  fundamento  de  su  tesis  el recurrente  afirma  que  la  conducta  ejecutada  por  su  representado  legal  no  lesionó  efectivamente el bien jurídico tutelado con la norma típica.   

A renglón seguido, acude a lo advertido por  varios  de  los  testimoniantes, quienes significaron cómo la víctima parecía  contar  con  más   de  18  años  de  edad; o lo consignado por el médico  forense  acerca  de  que  la  afectada,  al  acudir a su consultorio, manifestó  superar  los  18  años,  a  pesar  de  determinarse  cercana  a los 14 años su  edad.   

Estima  el impugnante que la menor, conforme  lo     afirmado     ante     el    galeno,    se    consideraba:    “…en  la  unión  libre  con  MENDEZ  ÁVILA, como mayor de 18 años.”   

Acorde con ello, señala el casacionista que  si    bien,    el    principio    de    lesividad    no    tiene    “…el rango  de  supralegal,  sí  está  dentro  de  las  normas  rectoras  de  la Ley Penal  colombiana,  concretamente,  en  el  artículo  once  (11)  del  C.P.:”.   

Para  elaborar  la  que  entiende  necesaria  “PROPOSICIÓN  JURÍDICA  COMPLETA”,  el demandante  cita  los  artículos  1, 2, 5, 6, 12, 13 y 214 de la Carta Política; así como  los artículos 2, 11  y 208 del C.P.   

En   concordancia  con  ello,  cita  breve  pronunciamiento   jurisprudencial   de   la   Corte   Constitucional1,  atinente al  principio  de  lesividad,  añadiendo que la víctima convivió, en la ciudad de  Cúcuta,    por    cerca    de   6   meses   con   el   procesado   “…con   lo   que   desmentía   la  vulneración  ocasional  que  previene  el  artículo  208  del C.P.”.   

Acorde  con lo resumido, depreca el defensor  del  procesado, se case la sentencia y en su lugar sea emitido fallo absolutorio  a su favor.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Previo a examinar el cargo presentado por la  impugnante  en  contra  de la sentencia objeto de censura, debe relevarse cómo,  con  el advenimiento de la Ley 906 de 2004, se ha buscado resaltar la naturaleza  de  la casación en cuanto medio de control constitucional y legal habilitado ya  de  manera  general  contra todas las sentencias de segunda instancia proferidas  por  los  Tribunales,  cuando  quiera  que  se adviertan violaciones que afectan  garantías  de  las partes, en seguimiento de lo consagrado por el artículo 180  de la Ley 906 de 2004, así redactado:   

“Finalidad.   El   recurso  pretende  la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos,  y  la  unificación de la jurisprudencia”   

Precisamente,  en  aras  de  materializar el  cumplimiento  de  tan  específicos  intereses, la Ley 906 de 2004, faculta a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia, entre otros, de la  potestad  de  superar  los defectos de que adolezca la demanda, a efectos de que  pueda       emitirse       pronunciamiento       de      fondo      –art. 184, inciso 3°-.   

          Es  necesario, sin embargo, inadmitir la demanda si, como postula el  inciso  segundo  de  la  norma citada: “el  demandante carece de interés, prescinde de señalar la causal,  no  desarrolla  los  cargos de sustentación o cuando de su contexto se advierta  fundadamente  que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las finalidades  del recurso”.   

Atendidos  estos  criterios, ha señalado la  Corte2:   

“De allí que bajo  la  óptica  del  nuevo  sistema  procesal penal, el libelo impugnatorio tampoco  puede  ser  un escrito de libre elaboración, en cuanto mediante su postulación  el  recurrente  concita a la Corte a la revisión del fallo de segunda instancia  para  verificar  si  fue  proferido o no conforme a la constitución y a la ley.   

“Por lo tanto, sin  perjuicio  de  la  facultad oficiosa de la Corte para prescindir de los defectos  formales  de  una demanda cuando advierta la posible violación de garantías de  los  sujetos procesales o de los intervinientes, de manera general, frente a las  condiciones    mínimas    de    admisibilidad,    se    pueden    deducir   las  siguientes:   

“1. Acreditación  del  agravio  a  los  derechos  o  garantías  fundamentales  producido  con  la  sentencia demandada;   

“2. Señalamiento  de  la  causal  de  casación,  a  través  de  la  cual  se  deja  evidente tal  afectación,  con  la  consiguiente  observancia  de  los  parámetros lógicos,  argumentales    y    de    postulación    propios    del    motivo   casacional  postulado;   

“3. Determinación  de  la  necesariedad  del  fallo  de  casación  para  alcanzar  alguna  de  las  finalidades  señaladas  para el recurso en el ya citado artículo 180 de la Ley  906 de 2004.   

“De otro lado, con  referencia  a las taxativas causales de casación señaladas en el artículo 181  del nuevo Código, se tiene dicho que:   

“a)  La  de  su  numeral   1º   –falta  de  aplicación,  interpretación  errónea, o aplicación indebida de una norma del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional  o  legal,  llamada a regular el  caso-,  recoge  los  supuestos de la que se ha llamado a lo largo de la doctrina  de esta Corporación como violación directa de la ley material.   

“b) La del numeral  2º  consagra  el  tradicional  motivo  de nulidad por errores in iudicando, por  cuanto  permite  el  ataque  si  se  desconoce el debido proceso por afectación  sustancial  de  su  estructura  (yerro de estructura) o de la garantía debida a  cualquiera de las partes (yerro de garantía).   

“En tal caso, debe  tenerse  en  cuenta  que las causales de nulidad son taxativas y que la denuncia  bien  sea de la vulneración del debido proceso o de las garantías, exige clara  y       precisas      pautas      demostrativas3.   

“Del mismo modo,  bajo  la  orientación  de  tal  causal  puede postularse el desconocimiento del  principio    de    congruencia    entre   acusación   y   sentencia4.   

“c) Finalmente, la  del  numeral  3º  se  ocupa  de  la  denominada  violación indirecta de la ley  sustancial   –manifiesto  desconocimiento  de  las reglas de producción y apreciación de la prueba sobre  la  cual se ha fundado la sentencia-; desconocer las reglas de producción alude  a  los errores de derecho que se manifiestan por los falsos juicios de legalidad  –práctica o incorporación  de  las  pruebas  sin  observancia de los requisitos contemplados en la ley-, o,  excepcionalmente  por  falso  juicio  de convicción5,     mientras     que    el  desconocimiento  de  las reglas de apreciación hace referencia a los errores de  hecho   que  surgen  a  través  del  falso  juicio  de  identidad  –distorsión   o   alteración   de  la  expresión  fáctica  del  elemento  probatorio-, del falso juicio de existencia  –declarar un hecho probado  con  base  en una prueba inexistente u omitir la apreciación de una allegada de  manera    válida    al   proceso-   y   del   falso   raciocinio   –fijación   de  premisas  ilógicas  o  irrazonables    por    desconocimiento    de    las    pautas    de    la   sana  crítica-.   

“La invocación de  cualquiera  de  estos  errores  exige  que el cargo se desarrolle conforme a las  directrices  que  de  antaño  ha desarrollado la Sala, en especial, aquella que  hace  relación  con  la  trascendencia  del  error,  es decir, que el mismo fue  determinante del fallo censurado.”   

Establecidas   las  premisas  básicas  de  evaluación,  abordará  la  Sala la demanda de casación, de conformidad con el  cargo planteado por la casacionista.   

Cargo Único.  

Pese  a que el demandante afirma acudir a la  causal  primera  consignada  en  el  artículo  181  de  la  Ley 906 de 2004, el  desarrollo  del  tópico  se  ofrece  confuso,  cuando  no contradictorio, pues,  entremezcla,  sin sustentar ninguno, asuntos propios del error directo por falta  de  aplicación  de una norma, con aspectos eminentemente probatorios, partiendo  de presupuestos ajenos a lo que las instancias dieron por probado.   

A   este   respecto,  debe  precisarse  al  impugnante  que  desde  antaño,  pacíficamente,  la Corte, por razones lógico  jurídicas  incontrastables,  tiene  dicho  que  si  la  controversia se plantea  dentro  de los presupuestos de la violación directa de la ley, el asunto deriva  hacia  argumentaciones eminentemente jurídicas, dado que se postula la falta de  aplicación  o  indebida  interpretación de una norma sustancial, pero, para el  efecto,  deben  respetarse los hechos y valoración probatoria efectuados por el  fallador.   

De  esa  manera,  si  el recurrente pretende  alegar  que  los  falladores  aplicaron  indebidamente el artículo 11 del C.P.,  debió  demostrar  que  estos,  a  pesar de reconocer carente de antijuridicidad  material  lo  ocurrido,  o  mejor,   no  producido  un  daño,  sin embargo  decidieron  condenar  al  procesado, pasando por alto la exigencia puntual de la  norma en trato.   

Lejos de ello, en las providencias de primera  y  segunda  instancias  se hace cabal estudio del elemento de antijuridicidad en  su  cariz  material,  significando cómo la minoría de edad representa, además  de  un  criterio jurídico, una evaluación sicológica que termina por aceptar,  a  manera  de  presunción  de  derecho, que el vejamen sexual, consentido o no,  debe asumirse afectar el bien jurídico tutelado.   

En  concreto, esto dijo el tribunal sobre el  tópico:   

“Dentro  de  la  política  criminal  del  Estado se preserva, a través del tipo penal referido,  la  formación  y  desarrollo  de la sexualidad de los menores de edad que no se  encuentran  en  condiciones  de  asumir  decisiones  en  cuanto  a  tal  tipo de  relaciones  que  pueden  llegar a afectar en esa etapa sus esferas intelectivas,  volitivas y afectivas.   

       De ahí  porqué  el  legislador incluye la disposición en comento dentro del Título de  los  Delitos  contra  la libertad, integridad y formación sexuales, siendo este  el  bien  jurídico  que  se  ampara,  y  que  en  el  caso  concreto se refiere  específicamente      a      la     “formación       sexual”  de  los menores de catorce años que al ser sometidos a relaciones  de     esa     índole     se     afectan     en    su    desarrollo”   

Sobra  anotar  que  similar  posición  han  mantenido,   invariable,   desde   antaño   la   Corte  Constitucional  y  esta  Corporación.   

En  contrario,  el  demandante  ni  siquiera  ensaya  un  tipo  de  propuesta  crítica  que se entienda dirigida seriamente a  cuestionar  los  fundamentos  de la decisión, pues, como verdadera petición de  principio  –yerro lógico  que  consiste  en  asumir  demostrado  lo  que  precisamente  debe ser objeto de  comprobación-,  asume,  porque  sí,  ajeno a cualquier tipo de daño el delito  que   en   concurso   sucesivo   homogéneo   se   atribuye  a  su  representado  legal   

Si acaso insinúa ya dentro de lo probatorio,  con  lo  cual abandona el tipo de propuesta casacional ofrecida, que la víctima  aparentaba  una  edad  superior a los 18 años, aspecto absolutamente inane para  el  objeto  del  proceso  penal,  si  claramente  se determinó cómo el acusado  conoció  amplia  y  suficientemente  desde  un  principio,  que  la afectada no  llegaba  a los 14 años –el  procesado  diciéndose al servicio de una caja de compensación familiar, logró  acercarse  a la familia de la menor ofreciendo su intermediación para acceder a  subsidios  y ayudas académicas, para lo cual le fueron entregados los registros  civiles de los menores, incluida la afectada-.   

Anotó,  así  mismo,  el recurrente, que la  víctima  consolidó  una relación de pareja con el acusado y en virtud de ello  no existe afectación o daño.   

Ello dista mucho de haber sucedido en el caso  concreto,  vale  decir,  la  afirmación que sustenta el cargo del demandante no  posee  corrección  material,  en  tanto,  claramente  se  estableció  por  las  instancias  que  los hechos aquí juzgados remiten a la forma en que el acusado,  diciéndose   en   posibilidad   de  conseguir  para  la  víctima  y  su  madre  –en precarias condiciones  económicas-,  subsidios  y  ayudas  en  formación técnica, conseguía estar a  solas  con  la  menor  en  lugares  diferentes  a  su  casa, y allí la accedía  carnalmente,  no sin la ayuda, para el efecto, de presuntos amigos o compañeros  suyos, quienes se encargaban de soportar la trama  mendaz.   

En  esos  hechos,  cabe  resaltar,  ninguna  convivencia o relación estable de pareja se materializó.   

Y  si  después  el procesado, con similares  argucias,  llevó  a  la  menor  hasta la ciudad de Cúcuta y allí la tuvo a su  merced  por  algún  tiempo,  ello  no sólo es ajeno a lo que ahora se discute,  sino  que  perfila,  en principio, algo sustancialmente diferente a esa supuesta  convivencia  jamás  demostrada  en  su  naturaleza  o  efectos frente al delito  examinado.   

En   suma,   ora   por   la   carencia  de  fundamentación  adecuada,  ya  en  atención  a  la  confusión  argumental que  encierra  el  sustento  del  único  cargo  formulado o, en fin, porque  lo  aducido  carece  de  sustento  fáctico,  menester  se hace inadmitir la demanda  allegada  por  el  defensor  del  acusado.  Mucho  más,  si la Sala no advierte  afectación   de   derechos   fundamentales   que   faculte  acudir  a  la  vía  oficiosa.   

Cuestión       final.   

Habida  cuenta de que contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  procede  el  mecanismo  de insistencia de  conformidad  con lo establecido en el Art. 186 de la Ley 906/04, impera precisar  que  como  dicha legislación no regula el trámite a seguir para que se aplique  el  referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación6 como sigue:   

         

          a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  -siempre  que  el  recurso  de  casación   no   hubiera  sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

          b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

          c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

Página contiene parte  resolutiva y firma de 3 Magistrados   

Casación  sistema  acusatorio  N°  35.935  –Inadmisión  demanda-  

          d)  El  auto  a  través  del  cual  no  se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la demanda de casación presentada en nombre de MANUEL  ANTONIO  MÉNDEZ  ÁVILA, en  seguimiento  de   las  motivaciones  plasmadas  en  el  cuerpo del presente  proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es facultad de la demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                FERNANDO     CASTRO  CABALLERO   

Página contiene firma  de 6 Magistrados   

Casación  sistema  acusatorio  N°  35.935  –Inadmisión  demanda-  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO J.  IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia C- 070 de 1996   

2 Auto  del 2 de noviembre de 2006, Radicado 26.089   

3 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.323.   

4 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.530.   

5 ib.  radicación 24.530   

6  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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