36034(18-05-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n° 36034  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                            ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 171   

Bogotá,  D.C., dieciocho (18) de mayo de dos  mil once (2011)   

VISTOS  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  la apoderada de  WILLIAM   AUGUSTO   RODRÍGUEZ   URQUIJO,  contra  la  sentencia  proferida  el  8 de octubre de 2010 por el  Tribunal  Superior de Bogotá, mediante la cual confirmó el fallo dictado el 28  de  mayo  de 2009 por el Juzgado Sexto Penal del Circuito de esta ciudad, que lo  condenó  a  prisión  de cuarenta y seis  (46) meses, inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  le  negó  la suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena privativa de la libertad y le otorgó  el  sustituto  de  la  prisión domiciliaria, como determinador de las conductas  punibles  de  falsedad  material  en  documento  público  agravada por el uso y  obtención de documento público falso.   

LOS HECHOS  

En la sentencia de primera instancia, fueron  resumidos de la siguiente manera:   

“Dan  cuenta  los  autos que en el mes de  Abril  de  2.003  WILLIAM  AUGUSTO  RODRÍGUEZ  URQUIJO  presentó  ante el SETT  (Servicios   Especializados   de   Tránsito  y  Transporte)  una  solicitud  de  refrendación  de  su  licencia  de  conducción,  allegando  para ese efecto el  original   de   ese   documento,   obteniendo  de  ese  modo  su  refrendación.  Posteriormente  Tránsito y Transportes estableció que la licencia aportada por  RODRÍGUEZ   URQUIJO,   para   su   refrendación,   era  falsa,  formulando  la  correspondiente        denuncia       penal”1.   

El  18  de  mayo  de  2007, la Fiscalía 115  Delegada  Seccional  de  la Unidad Segunda de delitos contra la fe pública y el  patrimonio   económico,   acusó  a  WILLIAM  AUGUSTO  RODRÍGUEZ  URQUIJO  en calidad de determinador de los  delitos  de  falsedad  material  en  documento  público  agravada  por el uso y  obtención   de   documento   público   falso2.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En  la  demanda se postulan tres (3) cargos,  uno principal y dos subsidiarios.   

Cargo Principal. Con  fundamento  en  la  causal  tercera  del artículo 207 de la ley 600 de 2000, se  denuncia  que  la  sentencia fue dictada en un juicio viciado de nulidad, porque  la  acción  penal  por  el  delito  de  falsedad material en documento público  agravada   por   el   uso,   había   prescrito   antes  de  la  resolución  de  acusación.   

Cargo   Primero  (Subsidiario).  Con  fundamento en la causal primera del artículo 207 de la ley  600  de  2000,  se aduce la violación directa de la ley sustancial por falta de  aplicación de los artículos 7, 20, 24 de la ley 600 de 2000.   

Se  reprocha  al Tribunal haber ignorado las  argumentaciones  de  la  defensa  que  pedía  la  absolución del acusado y las  tipicidades  de  los delitos de falsedad, ocupándose únicamente en resolver la  nulidad alegada.   

Considera  que  la  tipicidad  se  da  por  acreditada,   sin  soporte  o  análisis  de  la  estructura  de  las  conductas  imputadas,  y  que la inexistencia de tarifa legal, no eximía al Tribunal de su  obligación  de  establecer  más  allá  de toda duda el supuesto fáctico y la  configuración del reato.   

Señala que el estudio técnico debe hacerse  sobre  el  original  del  documento;  no  obstante,  el  Tribunal  lo consideró  innecesario  para  efectos  de  la  tipicidad,  sin  tener  en  cuenta  que  los  servidores  públicos  encargados  de  los  registros  de las licencias pudieron  omitir  sus  obligaciones  o  incurrir  en  error,  falencias  que no pueden ser  atribuidas al procesado.   

En fin, que fue un hermano y no RODRÍGUEZ     URQUIJO   quien  tramitó  la licencia, al mismo tiempo que la base de datos  del  Ministerio  no  fue  confiable  antes  del  2006, razones por las cuales la  condena  obedece  a  una  responsabilidad  objetiva proscrita derivada del error  denunciado.   

Cargo   segundo  (Subsidiario).  Con  sustento  en  la causal primera del artículo 207 de la ley  600  de  2000,  denuncia la violación indirecta de la ley por un error de hecho  por falso raciocinio.   

El Tribunal en la contemplación de la prueba  desconoció  la  sana  crítica, cuando sus inferencias se apartan de las reglas  de  la  experiencia,  señalando  la  costumbre  de acudir a tramitadores en las  diligencias  de  tránsito  y  expresando  que la persona que porta un documento  falso   no   lo   presenta   a  las  autoridades  asumiendo  el  riesgo  de  ser  descubierto.   

Considera que tampoco examinó debidamente la  declaración  de Jorge Borda ni la cotejó con las de Anaís Gómez de Quevedo y  Sandra  Milena  Quevedo,  suegra  y  esposa  del  acusado,  a  pesar  del relato  circunstanciado  hecho  por ellas, y en vez de acoger la buena fe con que actuó  RODRÍGUEZ  URQUIJO presumió  su  mala  fe,  mientras  las  diligencias echadas de menos y que nadie cumple en  Colombia   son   deducidas   adversamente,   como   su   franqueza  “fuera            hostil            jurídicamente”.   

CONSIDERACIONES  

Los dos cargos subsidiarios propuestos en la  demanda  no  reúnen  los  requisitos  de  contenido  y  de  forma, porque en su  proposición  y  desarrollo,  la  actora  desconoce  la  técnica  propia  de la  casación  señalada en el numeral 3 del artículo 212 de la ley 600 de 2000, el  que  impone la obligación de expresar de manera clara y precisa los fundamentos  por  los  cuales lo invoca, mediante una debida fundamentación y argumentación  lógica.   

Cargo   primero  (Subsidiario)   

Cuando  se denuncia la violación directa de  la  ley  sustancial  en cualquiera de sus modalidades, el actor debe aceptar los  hechos  tal  como  fueron  declarados probados y la valoración probatoria hecha  por  el  fallador,  en el entendido que la vía escogida corresponde a un juicio  en puro derecho sobre la sentencia.   

Aunque se propone la falta de aplicación de  la  ley  sustancial,  pronto se advierte la equivocación en la formulación del  reproche,  al sustentarlo el recurrente en las respuestas parciales del Tribunal  al  recurso  de  apelación,  cuando  se  ocupó  únicamente de la petición de  nulidad  e  hizo  caso  omiso  de  las argumentaciones de la defensa pidiendo la  absolución del acusado y de la tipicidad.   

La ausencia de análisis de la estructura de  las  conductas,  la  inexistencia  de  tarifa legal en materia de falsedades, la  necesidad  del  estudio  técnico  sobre  el  original  y  no  la  fotocopia del  documento  y  los  dictámenes  periciales  considerados  innecesarios, aspectos  traídos  a  colación  por  la recurrente desnudan las deficiencias del cargo e  impiden identificar el ataque a la sentencia.   

La  existencia de circunstancias ajenas a la  voluntad  de  los  servidores públicos encargados del registro de las licencias  de  conducción,  el  incumplimiento  de  sus  funciones,  las  deficiencias del  sistema  o  cualquier otra razón desconocida, hechos hipotéticos que según la  casacionista  al  ignorarse  afectan  el debido proceso y el derecho de defensa,  además  de  extraños,  confusos  y  etéreos, ninguna relación guardan con la  clase de reproche propuesto.   

Comportamiento   en   el   cual  persiste,  manifestando  que  en  el  proceso  hubo  decisiones  insólitas,  como  la  que  favoreció  a  quien  gestionó  el documento, o expresando que la base de datos  del  Ministerio  de Transporte sólo fue confiable a partir de 2006, de modo que  como  las  licencias  anteriores  a  ese  año denominadas históricas no fueron  incluidas  en  ella,  no podía afirmarse que el documento expedido al procesado  fuera falso.   

Consideraciones  como  la  anterior,  hacen  evidente  la  ausencia de los requisitos exigidos en esta sede cuando se acude a  postular  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  con mayor razón al  reiterar  que  “el Tribunal desconoció el deber ser  de  examinar  las  supuestas conductas punibles actualizadas por mi cliente y en  su  lugar  aplicó  la  responsabilidad objetiva”, en  cuyo  caso  por  tratarse  de un problema probatorio la clase de error ha debido  ser otro.   

Cargo   Segundo  (Subsidiario)   

Cuando  se  denuncia  un  error de hecho por  falso  raciocinio,  el  censor  está  obligado  a señalar lo que objetivamente  expresa  el  medio  probatorio  cuestionado,  las  inferencias  que  el juzgador  extrajo  de  él,  el  mérito  suasorio  otorgado, indicando a continuación la  regla  de  la  experiencia o el principio de la lógica o la ciencia ignorados y  cuál  de  ellas  era  la  correctamente  aplicable,  finalmente  demostrando la  trascendencia del error en la sentencia.   

La  proposición  de  esta  clase de reparo,  impone  el deber al actor de probar que a él se llegó mediante la trasgresión  de  las  reglas  de  la sana crítica en la apreciación de las pruebas, de modo  que  en  esta  sede son ajenas las disparidades de criterios entre el fallador y  el  recurrente  acerca  del valor probatorio que merezca determinado elemento de  convicción.   

El  mismo,  tiene  fundamento  en  la  doble  presunción  de  acierto y de legalidad que ampara al fallo de segundo grado, en  la  medida que el análisis probatorio realizado por el juzgador prevalece sobre  el  que  hagan  los sujetos procesales, debido a la libertad relativa de la cual  goza  en  el  sistema de persuasión racional, siempre que respete las reglas de  la sana crítica.   

A  pesar  que en el reparo se señala lo que  objetivamente  dice  la  prueba  sobre  la cual predica el error, lo que dijo el  juzgador  y  el valor probatorio otorgado a ella, y dos reglas de la experiencia  que  a  juicio  de  la  impugnante  son ignoradas por el Tribunal, no muestra la  incidencia  del  vicio en la sentencia, olvidando que constituyendo la misma una  unidad  jurídica  inescindible  con  la  de primera instancia, le correspondía  enseñar que el error también era predicable de ella.   

Adicionalmente, critica la labor del Tribunal  reprochándole   no   examinar   “debidamente   la  declaración  de  Jorge  Borda”  ni haberla cotejado  “debidamente  con las de las señoras Anaís Gómez  de  Quevedo  (suegra  de  William  Augusto)  y  Sandra Milena Quevedo Gómez (su  esposa)”,         quienes        “hicieron   en   cambio   unos   relatos  muy  completos  de  los  hechos”, imponiendo de ese modo su criterio sobre el  alcance probatorio de dichos medios de convicción.   

Después cuestiona la inferencia en la que en  la  sentencia  se  edifica la responsabilidad del acusado, sin explicar por qué  “Continuó  el  Tribunal  errático  en  el  examen  jurídico”,   concluyendo   inmediatamente  que  el  acusado  “demostró una palmaria ingenuidad, propia  de  la  gente  que actúa desprevenidamente” y que la  gran  paradoja  fue  “que  en lugar de inferirse un  comportamiento   ajeno   al  derecho  penal,  se  presumió  la  mala  fe  o  el  dolo”.   

Considera  la impugnante, que transcribiendo  los  apartes  de  la  sentencia  respecto  de  las cuales adelanta las críticas  reseñadas   desarrolla  el  cargo,  puesto  que su labor la circunscribe a  resaltar  las  conclusiones  probatorias  del  fallo  que  tilda de equívocas o  erróneas,  sin  percatarse  que  corresponden a juicios personales suyos y no a  errores sin demostrar del Tribunal.   

En  esas  condiciones,  el reparo es asumido  como  medio  para  hacer  su  propio  análisis  probatorio y anteponerlo al del  Tribunal,  cuando  más  adelante  agrega  que  “él  admitió  con  la  sinceridad de un hombre bueno que carecía de certificados de  academias,    sin    pensar    jamás    que    su    franqueza   fuera   hostil  jurídicamente”,     y    discute    “el   hecho   indicador   para   el   Tribunal   en   contra  del  sindicado”  de  la  refrendación  de la licencia de  conducción  con  otra  falsa,  alegato  propio  de  la  instancia  y  no  de la  casación.   

Pero  además,  según  lo  visto falta a la  autonomía  en  la  proposición  del  cargo,  pues  en  el  mismo  se refiere a  distintas  clases  de  errores que si bien pueden identificarse como modalidades  del  falso  raciocinio, ha debido proponerlos en capítulos separados de acuerdo  con  lo  previsto  en  el  numeral  4  del  artículo  212  de  la  ley  600  de  2000.   

En consecuencia, la Sala inadmitirá los dos  cargos  propuestos  en  la  demanda  de  manera  subsidiaria por las manifiestas  falencias  de  técnica,  las cuales no entrará a subsanar, corregir o enmendar  en  virtud  del principio de limitación -artículo 216 de la ley 600 de 2000- y  de la naturaleza rogada de la impugnación extraordinaria.   

Ahora  bien,  como  el cargo principal de la  demanda,  reúne  en  su  aspecto  formal  los requisitos mínimos se declarará  ajustado.  Así  mismo, se ordenará correr traslado a la Procuraduría Delegada  en lo Penal por el término de 20 días, para que rinda concepto.   

En  mérito  de  lo  expuesto,   la   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE  

1.  Inadmitir  los  cargos primera y segundo  subsidiarios  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  apoderada  de  WILLIAM   AUGUSTO   RODRÍGUEZ   URQUIJO.   

2. Ajustar el cargo  principal  de  la  demanda  de  casación  de  WILLIAM  AUGUSTO  RODRÍGUEZ  URQUIJO, por reunir en su aspecto  formal los requisitos mínimos exigidos por la ley.   

En consecuencia, córrase traslado del mismo  a  la  Procuraduría  Delegada en lo Penal por el término de veinte (20) días,  para el concepto de rigor.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ            LEONIDAS            BUSTOS  MARTÍNEZ        

                                                                                               Excusa Justificada   

FERNANDO         ALBERTO               CASTRO  CABALLERO                SIGIFREDO                   ESPINOSA  PEREZ                                                          

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO                      MARIA      DEL      ROSARIO      GONZALEZ      DE  LEMOS                     

AUGUSTO   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                                     JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Sentencia  mayo  28  de 2009, Juzgado Sexto Penal del Circuito de Bogotá; folio  33, cdno original 2.   

2  Folios    117  a  123,  cdno original 1.     

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