14909i

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14909  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE E. CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado Acta N° 98  

Santafé  de Bogotá, D.C., seis (6) de julio  de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

V I S T O S  

Procede  la   Sala  a  decidir  sobre la  idoneidad  de la demanda de revisión presentada por el defensor del sentenciado  JOSÉ  GUSTAVO  YARA ZAMUDIO,  condenado  por  los  delitos  de  tráfico  de estupefacientes y porte ilegal de  armas de fuego de defensa personal.   

L  A      D  E  M  A  N D  A   

El citado profesional promueve la acción para  que  se  ordene  la  revisión  del  proceso penal en el cual el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  de  San Andrés, Isla, y el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Cartagena, mediante sentencias del 3 de febrero y del 31 de mayo de  1993,  respectivamente,  condenaron  al  acusado  JOSÉ  GUSTAVO  YARA  ZAMUDIO, a la pena principal de 7 años  de  prisión  y  a  las  accesorias  de  rigor,  como  autor  de  los delitos en  precedencia citados.   

La  causal  con  la  cual pretende obtener la  revisión  del proceso es la tercera de las contempladas en el artículo 232 del  Código    de    Procedimiento    Penal,    fundándola    en   los   siguientes  argumentos:   

Asevera  que  al  señor  Yara  Zamudio se le  condenó,  entre  otros,  por  el  delito  de  porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal,  relacionado  con  la  pistola  marca  Browing, calibre 7.65,  número  425PX50054,  cuando  lo  cierto  es  que  la  misma la había adquirido  lícitamente       “EN       LA       INDUSTRIA      MILITAR      ‘INDUMIL’  DE  BOGOTA, COMO DA CUENTA LA FACTURA  1035729  del  21  de  octubre  de  1986,  QUE  NO  FUE  CONOCIDA A TIEMPO DE LAS  SENTENCIAS DE PRIMERA Y SEGUNDA INSTANCIA”.   

Indica que el 29 de julio de 1988, agentes del  D.A.S.,  en  desarrollo  de  un  operativo,  ingresaron a la habitación 303 del  Hotel  El  Dorado de San Andrés, Isla, en donde se encontraban hospedados José  Gustavo  Yara Zamudio y su esposa Aura Cecilia Muñoz de Yara, hallándoseles en  su  poder  un  fusil  ametralladora marca Zastava de fabricación Yugoslava, una  cantidad  determinada  de  cocaína,  la  pistola citada y munición para dichas  armas.   

Iniciada  la  investigación  y adelantado el  correspondiente  juicio,  se  profirieron  la referidas sentencias en las fechas  indicadas,  para  con  posterioridad  a  ellas  conocerse  la certificación que  expidió   el  Departamento  de  Control  y  Comercio  de  Armas,  Municiones  y  Explosivos  del  Comando  General de las Fuerzas Militares, según la cual “la  pistola  Browing  número  425PX50054  calibre 7.65 EFECTIVAMENTE FUE VENDIDA al  señor  JOSÉ GUSTAVO YARA ZAMUDIO el 21 de octubre de 1986,  conforme a la  factura  1035729  y  que  hasta el 17 de ese mes y año, el arma en cuestión no  tenía registro en el sistema”.   

En  consecuencia,  dice, el que los jueces de  primera  y  segunda  instancia hayan condenado a Yara Zamudio, por cuanto que no  estaba  autorizado  para  portar  la  mencionada  pistola,  “ya que dentro del  experticio  (sic)  no  existía  prueba  documental que lo acreditara”, es una  conclusión  que  no  corresponde  a  la  realidad,  originándose  con ello una  equivocación  en cuanto a la certeza del hecho punible, toda vez que sí tenía  la  correspondiente  licencia,  lo que permite inferir que no cometió el delito  imputado en cuanto se refiere a dicha pistola.   

Por  lo  tanto, agrega, ese “ERROR DE HECHO  sobre  la  verdad histórica del acontecimiento delictual”, debe ser corregido  por  vía  de  la  revisión,  para que, una vez removida la cosa juzgada, en el  nuevo  debate  se  tenga  en  cuenta  la  citada certificación y se llegue a la  verdad real.   

Incorpora   al   libelo   los   siguientes  documentos:   

     

a. Las sentencias de primera y segunda instancia.     

     

a. “Fotocopia  de  la  factura  número  1035729 del 21 de octubre de  1986     a     cuya     virtud     la     INDUSTRIA     MILITAR     ‘INDUMIL’  VENDIÓ  AL  SEÑOR JOSE GUSTAVO YARA  ZAMUDIO,  con  C.C. N° 13.880.370 de Barrancabermeja, la pistola marca Browing,  calibre  7.65,  número  425PX50054”,  la  que  solicita  se tenga como prueba  nueva.     

     

a. “Constancia  de  sistematización  de la factura 1035729 del 21 de  octubre  de  1986,  expedida  por  la  Asesoría  Jurídica  del Departamento de  Control  y Comercio de Armas, Municiones y Explosivos del Comando General de las  Fuerzas Militares de Colombia”.     

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Debe  una  vez  más reiterar la Corte que la  remoción  de  la cosa juzgada sólo es posible cuando frente a la demostración  de  alguna de las causales taxativamente consagradas en la ley, se evidencia que  se  cometió una injusticia. Por ello la demanda debe confeccionarse con apego a  los  requisitos  técnicos, para que la Sala, al momento de estudiarla, se forme  un  juicio  anticipado  respecto  de  la  seriedad  y  viabilidad  de la acción  instaurada.   

Significa  ello  que  al  accionante no le es  dable  otorgarle  peculiares  interpretaciones  y, mucho menos, imprimirle a las  causales   de   revisión   un   alcance   que   no   tienen,   pues  dadas  sus  características,  el  legislador fue quien delimitó el marco jurídico para su  procedencia.   

En  el presente caso, el actor afirma que con  posterioridad  al proferimiento de las sentencias de primera y segunda instancia  aparecieron los siguientes documentos:   

     

a. Oficio  suscrito,  el  17 de marzo de 1998, por la Asesora Jurídica  del  Departamento  de  Control  y  Comercio  de  Armas, Municiones y Explosivos,  mediante  el  cual  informa  que  una vez obtenida la fotocopia de la factura de  compra  N°  1035729,  fechada  el  21  de  octubre de 1986, de la pistola marca  Browing,  calibre  7.65,  N°  425PX50054, expedida por el Almacén de Indumil a  nombre   de   José  Gustavo  Yara  Zamudio,  “se  procedió  a  efectuar  las  anotaciones  del caso en el Archivo Sistematizado de Armas, ya que hasta el día  17     de     los    corrientes    el    arma    en    cuestión    no    tenía  registro….”.     

     

a. Fotocopia  de la factura de compra N° 1035729 de la citada pistola,  expedida  por  la  Industria Militar, el 21 de octubre de 1986, a nombre de Yara  Zamudio.     

Con tales pruebas, las que cataloga de nuevas  y,  por  lo  mismo,  “no  se  tuvieron en cuenta al momento de los debates”,  pretende  demostrar  que  su  representado  no  portaba  ilegalmente  la pistola  mencionada,  toda  vez  que  contaba  con la respectiva licencia de la autoridad  competente,  por  lo  que  resulta  un  “error”  mantener la condena por esa  circunstancia.   

Al  respecto  es  necesario precisar que la  prueba  nueva debe tener, en principio, la eficacia necesaria para demostrar que  se  cometió  una injusticia y que, por lo tanto, se justifica el adelantamiento  de  la acción de revisión. No es cualquier elemento probatorio el que tiene la  virtualidad  para  derrumbar la declaración de verdad contenida en un fallo que  ha  hecho  tránsito  a cosa juzgada, sino aquél que, no habiendo sido conocido  en  ninguna  de  las  etapas  de  la  actuación judicial, tenga la credibilidad  suficiente   para   comprobar   los   hechos  básicos  de  la  petición  y  la  trascendencia    jurídica   capaz   de   derruir   las   conclusiones   de   la  sentencia.   

Así,  entonces,  preciso  es advertir que la  prueba  documental  traída  por el libelista no contiene el carácter de nueva,  toda   vez   que   hizo   parte   del   diligenciamiento   pero   con  contenido  diferente.   

En efecto, en el fallo que se pretende revisar  se  relacionó  el  oficio  N°  11574 del 2 de diciembre de 1988, por medio del  cual  la  Industria Militar certificó que la pistola Browing, calibre 7.65, con  número  50054,  “no se encuentra en los registros del Departamento de Control  de  Comercio  de  Armas”,  documento que en fotocopia fue anexado a la demanda  por  el  actor.  Igualmente,  se hizo mención, incluso por la defensa, sobre la  existencia  de  la  multicitada  factura de compra. Sin embargo, ahora se allega  otro  igual,  procedente de la misma oficina, en el que se certifica el registro  del arma.   

Significa ello que se está en presencia de la  misma  prueba,  no  de  una  nueva,  con  la  diferencia  que sus contenidos son  disímiles,  habida cuenta que la última contradice abiertamente lo certificado  por  la  primera  dentro  del  proceso,  medio  de convicción que al haber sido  valorado  mancomunadamente con los restantes, permitió al sentenciador concluir  en la existencia del delito y en la responsabilidad del acusado.   

Por  consiguiente,  como  lo  ha reiterado la  Sala,  ante  tal eventualidad no es dable dar trámite a la acción de revisión  por  el sólo hecho de que la prueba posterior a la sentencia contradiga aquella  que  hizo parte del proceso, toda vez que no se sabe dónde está la verdad, por  lo    que   la   declaración   de   justicia   contenida   en   el   fallo   se  mantiene.   

En  consecuencia,  al no contarse con pruebas  nuevas,    bastarían    las    razones    precedentes    para    inadmitir   el  libelo.   

No  obstante,  si  en gracia de discusión se  aceptara  que  se está en presencia de unos elementos de juicio nuevos, tampoco  tendrían  la  trascendencia  para  concluir  en  la posibilidad de derrumbar la  sentencia,  pues  el accionante no se ocupó en demostrarle a la Corte cómo las  conclusiones  del fallador deben variar frente al caso particular en el cual fue  hallado  responsable  José  Gustavo  Yara Zamudio de los cargos imputados en la  acusación.   

Debe  recordarse  que  al  procesado  se  le  investigó  y  juzgó  por  habérsele  encontrado  una  cantidad determinada de  cocaína  y por portar ilegalmente un fusil ametralladora, la conocida pistola y  munición   para   ambas   armas,   habiéndosele   condenado  por  tráfico  de  estupefacientes  y por un solo delito de  porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal,  ya que, como lo consideró el sentenciador, “el art. 1 del  Decreto  3664  de  1986  no  estipula  que para cada arma que el procesado porte  ilegalmente,  se  le  juzgue  como  si  hubiese  cometido  varias veces el mismo  delito,  más  aún  cuando  la  norma  no hace alusión al hecho de una sola de  ellas,   sino   que   pluraliza,   constituyéndose   este   caso   en  un  solo  delito…”   

Ello  quiere decir que así se demostrara que  el  arma cuestionada hubiese estado legalmente amparada, tampoco se lograría la  modificación  del  fallo,  en  razón  a  que  por  el porte de la otra arma se  mantendría la condena.   

Al  no  reunir  la  demanda  los  requisitos  señalados   en  el  artículo  234  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  se  inadmitirá.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

1°)  Reconocer  al doctor Lázaro Hernández  Durán  como apoderado del condenado JOSÉ GUSTAVO YARA  ZAMUDIO.   

2°)           INADMITIR  la  demanda de revisión contra  el  fallo  proferido  el  31  de  mayo  de  1993,  por  el  Tribunal Superior de  Cartagena,  mediante  el  cual  se  condenó  a  JOSÉ  GUSTAVO  YARA  ZAMUDIO,  como  autor de los delitos de  trafico  de  estupefacientes  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de defensa  personal.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL               RICARDO  CALVETE RANGEL   

JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA                CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                            MARIO   MANTILLA   NOUGÉS   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                          NILSON  E.  PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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