13898dic1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso 13898  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No. 200    

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa Fe de Bogotá, D. C.,  dieciséis  de diciembre de mil novecientos noventa y nueve.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  JAIME PULIDO.   

          Antecedentes.-   

En horas de la tarde del veintitrés de marzo  de  mil  novecientos  noventa  y  cinco,  dentro del Banco de Occidente Sucursal  Marly  de  Santa  Fe  de  Bogotá,  se aprehendió a JOHN JAIRO SUAREZ FRANCO en  momentos  en  que  la  entidad  le entregaba un cheque por la suma de un millón  cuatrocientos  cincuenta  mil  pesos,  girado a favor de LUIS PENAGOS MORA, para  cancelar  comprobantes  de compras con tarjetas de crédito falsificadas, según  había sido determinado por INCOCREDITO.   

Acorde  con la información suministrada por  el  citado  ciudadano, en el exterior del banco se dio captura a JAIME PULIDO, a  quien  se  le  sorprendió  en poder varios comprobantes de venta con tarjeta de  crédito  Credencial – Banco de Occidente ya diligenciados, un sello de caucho a  nombre  de LUIS EDUARDO PENAGOS MORA, y otros documentos de la misma índole por  diferentes valores,  sin diligenciar.   

Abierta  la  investigación por la Fiscalía  Seccional  Ciento  Sesenta  y  Seis   (fl.  15),  se vinculó mediante  indagatoria  a  JAIME  PULIDO (fls. 17 y ss.) y a JOHN JAIRO SUAREZ FRANCO (fls.  26),    a   quienes   definió   su  situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de   detención preventiva, respecto del primero de ellos, y  absteniéndose    de    hacerlo   respecto   del   segundo   (fls.   58   y  ss.).   

Posteriormente,  previa clausura de la etapa  instructiva  (fl.  107),  el veintisiete de octubre de mil novecientos noventa y  cinco,   calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución  acusatoria  en  contra de JAIME PULIDO por el concurso de delitos de falsedad de  particular   en  documento  privado  y  estafa  agravada,  en  la  modalidad  de  tentativa,  al  tiempo  que  precluyó  la  instrucción  en favor de JOHN JAIRO  SUAREZ  FRANCO (fls. 114 y ss.), mediante decisión que causó ejecutoria en esa  instancia.       

De  la  etapa del juicio conoció el Juzgado  Sesenta  y  Seis  Penal  del  Circuito,  en  donde,  luego de llevarse a cabo la  audiencia  pública  (fl.  169  y  ss.),  se  puso  fin a la instancia condenado  al   procesado  JAIME PULIDO a la pena principal de veinticuatro (24) meses  de  prisión,  y la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  por  término  igual al de privación de la libertad, por encontrarlo penalmente  responsable   del   delito   de  falsedad  en  documento  privado,  en  concurso  homogéneo,  al  tiempo  que  dispuso  expedir  copias  de  lo  actuado  para la  investigación  por  la  conducta relacionada con las contravenciones especiales  contra  el  patrimonio  económico,  atendiendo  su  cuantía  (fls. 202 y ss.),  mediante  sentencia que el Tribunal Superior confirmó íntegramente, al conocer  en  segunda  instancia  por  razón del recurso de apelación interpuesto por el  defensor (fls. 4 y ss. c no. Tribunal).   

Contra  la  sentencia  de  segundo  grado el  defensor  oportunamente  interpuso recurso extraordinario de casación (fl. 31),  el  cual  fue  concedido  por el ad quem (fl. 34), presentándose en el término  legal  el  respectivo  escrito con el cual persigue sustentar la impugnación, y  sobre   cuya   admisibilidad   se  pronuncia  la  Corte  (fls.  38  y  ss.  cno.  Tribunal).     

             La demanda.-   

Apoyado  en  la causal primera de casación,  cuerpo  segundo, el actor denuncia la violación indirecta de la ley sustancial,  “por  error  de hecho manifiesto en distorsión del sentido de las pruebas”,  toda  vez  que  se  irroga  condena  por el delito de falsedad “cuando con una  acertada   interpretación  probatoria  en  la  sentencia  debía  adecuarse  la  conducta  de  Jaime  Pulido  únicamente  como  una  contravención  especial de  Estafa”,  debiéndose,  en  su  criterio,  “proferir  sentencia  absolutoria  respecto  del  delito  contra  la  Fé   pública   (sic) por no estar  probado   con   certeza   que   quien   infringió   esta  norma  penal  fue  mi  defendido”.   

En esa dirección dice no abrigar duda alguna  sobre  la  existencia  de  los  actos  falsarios,  consistentes  en  haber  sido  falsificadas  las  placas  de  impresión  de  los  establecimientos de comercio  denominados  Luis  E. Penagos y Jorge Enrique Pineda, como igual aconteció  con  las  impresiones  de  las  tarjetas  de  crédito, “mas no así sobre los  autores  o  partícipes  de  tales  actos, mucho menos que esta autoría recaiga  sobre mi patrocinado” , según sostiene.   

Está   comprobado,   prosigue,   que  los  documentos  que acreditan las compras con tarjeta de crédito, fueron utilizados  por  el  procesado  con la finalidad de cobrarlos ante la entidad bancaria “no  solamente  porque  así  lo  reconoce  en  su  injurada  sino porque en el mismo  sentido   están  los  demás  medios  probatorios  testimoniales  allegados  al  plenario”.   

   

Con  la  concurrencia  de  estos  dos actos,  sucesivamente  ejecutados  por  el  mismo  agente,  afirma, se configura el  delito   de  falsedad  documental,  conforme  así  ha  sido  sostenido  por  la  jurisprudencia.   

En  este  caso  el  sentenciador atribuyó a  JAIME  PULIDO  no  solamente el uso de los documentos públicos falsos a través  de  un  fallido  intento de estafa a Incocrédito y Credencial, sino también el  acto  de falsificación, con lo cual incurrió en violación indirecta a la ley,  al  tergiversar y distorsionar el sentido de los medios de convicción allegados  al  proceso,   “por  cuanto  valoró como indicios graves las pruebas que  daban  cuenta  exclusivamente  del  uso  de  los  documentos,  a  través de una  tentativa  de  estafa  y les dio la potencialidad de demostrar la autoría en la  falsedad documental”.   

Bajo  el  capítulo  que  el  actor denomina  “aspecto   objetivo  de  la  falsificación  de  documento  privado  y  de  la  estafa”,  refiere que el análisis hecho por el sentenciador, al testimonio de  CARLOS  ARMANDO  SARMIENTO  BAUTISTA,  es  válido  en  cuanto de esta prueba se  establece  la  existencia  material  de   la  falsedad  y de los actos  preparatorios de la estafa.   

En   el  acápite  que  titula  “aspecto  subjetivo  de  la  estafa”,  concluye  que  en  el análisis del  aspecto  subjetivo  del  comportamiento “se puede pensar que el Tribunal tenía razón,  puesto  que  todos estos análisis están referidos exclusivamente al punible de  estafa  mediante  el  cual  mi  defendido  desarrolló  el uso de los documentos  públicos falsos”.   

No obstante, considera, el error se presenta  cuando   el  Juzgador  pretende  atribuirle  al  procesado  la  autoría  de  la  falsificación   con  fundamento  en  “indicios extraídos de pruebas que  exclusivamente  sustentaban  que  mi procurado había participado del uso de los  documentos  a  través  de  una  estafa  tentada,  por  lo  tanto hay violación  indirecta  de  la  ley sustancial representada en los artículos 221 del Código  Penal  que  en  virtud  al  error en la valoración probatoria fue aplicado; del  numeral  10  del  inciso  segundo, artículo 1º de la Ley 23 de 1991 modificado  por  la  Ley  228  de  1995  que  por  error de hecho al valorar las pruebas fue  desconocido,  y  del  artículo 247 del Código de Procedimiento Penal porque se  profirió  sentencia condenatoria por el delito de falsedad en documento privado  cuando  por el error en la valoración de las pruebas impide que haya la certeza  requerida para proferir en tal sentido la sentencia”.   

Con  base  en  lo  dicho,  solicita casar la  sentencia  impugnada  y  en  lugar  de ella absolver al procesado (fls. 38 y ss.  cno. Trib.).   

         SE CONSIDERA:   

De   los   presupuestos  de  admisibilidad  establecidos  por  el artículo 225 del Código de Procedimiento Penal, el actor  desatiende  el  relacionado  con  la  carga  de indicar clara y precisamente los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de la causal de casación en que apoya la  pretensión  invalidatoria  que  postula  contra  el  fallo  de  segundo  grado.   

Esto  se  advierte  incluso  aún  desde  el  enunciado  mismo  del  cargo  que  persigue presentar, pues si bien comienza por  aducir  la  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por haber incurrido el  juzgador  en errores de hecho por haber distorsionado el sentido de las pruebas,  lo  que en principio pareciera ser una denuncia por falso juicio de identidad en  la  apreciación  probatoria  ubicable dentro de la causal primera de casación,  cuerpo  segundo,  para  cuyo  desarrollo  y demostración habría de partirse de  reconocer  la  ausencia  de  vicios  in  procedendo,  a  renglón  seguido queda  desvirtuado  por  la  afirmación  que  se  hace en el sentido de que “con una  acertada   interpretación  probatoria  en  la  sentencia  debía  adecuarse  la  conducta  de  Jaime  Pulido  únicamente  como  una  contravención  especial de  Estafa”,  pues  con  ella  automáticamente  quedaría trasladado el motivo de  cuestionamiento  a  la  validez  del fallo al  ámbito de la causal tercera  por  haber  sido proferido en un juicio viciado de nulidad, en proposiciones que  resultan  contradictorias pues el fallo no pudo haber sido la culminación de un  juicio nulo y válido al mismo tiempo.    

Lo anterior por que si la errada apreciación  probatoria  dio  lugar  a  una equivocada calificación jurídica de la conducta  por  corresponder  ésta  a la contravención especial de estafa definida por el  artículo  1º  de la Ley 23 de 1991, modificado por la Ley 228 de 1995, y no al  delito  de falsedad en documento privado por el que se irrogó condena,  el  camino  para  su  denuncia  no  puede  ser  la  violación  indirecta  de la ley  sustancial  de que trata la causal primera de casación, sino la tercera, porque  en  tales  condiciones  y atendiendo las normas que reglan la competencia de las  autoridades  judiciales,  el  fallo  de  primera  instancia no podía haber sido  proferido  por  un  Juzgado  del  Circuito,  sino  por  uno  Municipal,  dado el  carácter  contravencional  de  la  ilicitud que el actor atribuye a la conducta  realizada.            

Este  desacierto,  de  suyo  suficiente para  disponer  el  rechazo de la demanda, no es el único que ofrece el libelo que, a  manera  de  sustentación  del  recurso extraordinario, se presenta a nombre del  procesado  JAIME  PULIDO.  Cuando pareciera que la pretensión se orienta por el  camino  de  la causal tercera, nuevamente abandona el curso de la argumentación  en  tal  sentido para retomar el correspondiente al inicialmente postulado, pues  perdiéndose  de  vista  que  viene  de  pregonar  la errada calificación de la  conducta  remata  el  párrafo  demandando la absolución “respecto del delito  contra  la  Fe   pública   (sic) por no estar probado con certeza que  quien  infringió  esta norma penal fue mi defendido”, de lo cual no surge con  claridad  si  lo  perseguido  en  últimas  es  la  nulidad  de  lo actuado o la  absolución  del procesado por existir dudas probatorias en cuanto a la autoría  del  delito  de  falsedad imputado en el pliego enjuiciatorio.      

Siguiendo  con  la  misma  tónica   se  persiste  por  el  actor  en  sostener  que  en  la  apreciación probatoria los  juzgadores  distorsionaron  y  tergiversaron los medios de convicción allegados  al  proceso, pero sin llegar siquiera a sugerir a cuáles pruebas en concreto se  refiere,  qué  dicen éstas de manera objetiva, qué dijo de ellas el juzgador,  en  qué  consistió la distorsión y cómo ésto de modo inexorable repercutió  en  la  equivocada declaración de justicia contenida en la parte resolutiva del  fallo.   

Y  aunque  menciona  el testimonio de CARLOS  ARMANDO  SARMIENTO  BAUTISTA,  no  denuncia haberse incurrido por el Juzgador en  errores  en  la apreciación de dicho medio, pues, por el contrario sostiene que  “el  análisis  hecho  por la instancia es válido, es decir, hasta este punto  la  sentencia  presentaba  una  acertada  valoración  del medio probatorio para  reputar  la  existencia  material de la falsedad y de los actos preparatorios de  una estafa”.   

   

Entonces,  como  la demanda no satisface los  presupuestos  de  admisibilidad  legalmente  establecidos,  pues,  como  se deja  expuesto,  en  ella  no se logra establecer clara y precisamente los fundamentos  de  la  causal  aducida, y la Corte no puede corregirla por virtud del principio  de  limitación  que  rige  el  ejercicio  de  este  medio  de  impugnación, lo  procedente  será  rechazarla, y declarar desierto el recurso en cumplimiento de  las    previsiones    del   artículo   226   del   Código   de   Procedimiento  Penal.   

Puesto  que  esta decisión causa ejecutoria  con  su  suscripción,  según  lo  disponen  los artículos 197 y 226 del   Estatuto  que  viene  de  ser  citado, se ordenará la devolución inmediata del  expediente   al   Tribunal   de  origen,  previa  comunicación  a  los  sujetos  procesales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

RECHAZAR la demanda  de  casación  presentada  a nombre del procesado JAIME PULIDO por lo anotado en  la  motivación  de  este  proveído.  En  consecuencia  SE  DECLARA DESIERTO el  recurso.   

   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE             EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON               NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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