13507a

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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              CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente:   

          Dr. JORGE E. CORDOBA POVEDA   

          Aprobado      acta     N�13   

          (Febrero 3/99)   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  cinco  (5) de  febrero de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  REMIGIO ORTÍZ RUIZ.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-   El  juzgador de primera instancia  sintetizó los hechos así:   

         “El  día  15 de enero de 1996, a las 7:00 a.m. aproximadamente, en  la  avenida  9  con  calle 11 del barrio Sevilla del Cerro Norte, Parte Alta, de  esta    ciudad,    el   procesado   Remigio   Ortíz  Ruíz,  quien  tenía  problemas  de  linderos con el  señor  José  David  Tiria Montañez, sacó una escopeta que tenía guardada en  su  vivienda  y  se  dirigió a la residencia de este último a quien le hizo un  disparo  con  arma  de  fuego de carga múltiple, que de acuerdo con el dictamen  del  forense  tenía una trayectoria de izquierda a derecha, de arriba a abajo y  de  atrás  adelante,  causándole gran número de lesiones que le produjeron la  muerte en forma instantánea.”.   

2.-   El  Juzgado  Octavo  Penal  del  Circuito  de Cúcuta, mediante sentencia del 5 de noviembre de 1996, condenó al  procesado  Remigio  Ortíz Ruíz a la pena principal de 25 años de prisión y a  las  accesorias  de  rigor,  como autor del delito de homicidio en la persona de  José David Tiria Montañez.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, el  procesado  y  su  defensor la recurrieron en apelación, la cual al ser desatada  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de la misma ciudad, el 10 de  abril  de  1997,  la confirmó en su integridad, fallo contra el cual la defensa  interpuso el recurso extraordinario de casación.   

         LA DEMANDA DE CASACION   

Considera  el  defensor  del  acusado que el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  “incurre  en  el  fallo  casado  en  la  causal  tercera…,  por  violación  directa  a  lo normado en el numeral 3�  del  artículo  304”  del  Código de  Procedimiento Penal.   

Como  fundamentos  de  la  causal  invocada,  expone los siguientes:   

Sostiene  que  una  vez ocurridos los hechos  juzgados  el procesado le otorgó poder para que lo representara, solicitando al  mismo  tiempo  se fijara fecha para la recepción de la indagatoria, escrito que  fue  presentado  ante  la  Fiscalía.  No  obstante,  dice,  no se le reconoció  personería  ni  tampoco  fue  resuelta  su  petición,  lo que, en su criterio,  constituye  violación a los artículos 353 del Código de Procedimiento Penal y  23  de la Constitución Política, irregularidades que pese a ser expuestas ante  las instancias, fueron desconocidas.   

Por   consiguiente,  considera  que  tales  irregularidades  deben  ser  reconocidas  por  la  Corte declarando la nulidad a  partir, inclusive, de la resolución de apertura de instrucción.   

También  asevera  que  los  juzgadores  de  instancia  violaron  el  artículo  201 del Código Penal, por cuanto que pese a  que  el  procesado  confesó  haber  causado  el  homicidio con una carabina que  había  adquirido  días antes sin el permiso legal, los funcionarios judiciales  nunca  se  ocuparon  de investigar el porte ilegal de armas de fuego, lo que, en  su  criterio,  constituye  una  nulidad  que  debe  decretarse a partir del auto  calificatorio.   

De  otra parte, afirma que como el procesado  confesó  la  autoría  de  los  hechos,  era  merecedor  a  la  rebaja  de pena  establecida  en el artículo 299 del Código de Procedimiento Penal, derecho que  al   no   ser   reconocido   por   los   falladores,  la  Corte  debe  entrar  a  concederlo.    

Por  último,  dice  que  en  el  proceso no  existen  los  requisitos del artículo 247 del Código de Procedimiento Penal en  lo  referente  a  la  responsabilidad,  por  cuanto  que  en  la  recepción del  testimonio  de Rosalba Tiria y sus ampliaciones, “no le colocaron de presente lo  normado en el artículo 283” del citado código.   

Por tal razón, solicita a la Corte que entre  a absolver a su defendido.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La  demanda  presentada  por el defensor del  procesado    REMIGIO    ORTÍZ    RUÍZ  no  reúne los requisitos formales que exige el artículo 225 del  Código de Procedimiento Penal para su admisión.   

El  escrito  con  el  cual  se  pretende  el  quebrantamiento  de  la  sentencia  riñe  con  la lógica y con la técnica que  exige el recurso extraordinario de casación.   

Debe  recordarse que la Sala, en providencia  del  24 de enero de 1996, con ponencia de quien hoy funge como tal, reiteró las  exigencias  técnicas  que  la  ley  impone  para  la  admisión  de  la demanda  sustentada  bajo  la  hipótesis  de  la  causal  tercera  de  casación. En esa  oportunidad se dijo:   

         “Una  vez  más  debe  reiterar  la  Corte que la causal tercera de  casación  no  es  de libre postulación, pues dada la naturaleza y especialidad  del  recurso  extraordinario,  no  escapa  a  las  exigencias  técnicas  que la  gobiernan.  Por  tanto,  cuando  se  trata de esta causal, no solo el recurrente  está  en la obligación de señalar la clase de nulidad invocada, sino que debe  precisar,  con  logicidad  y orden, los fundamentos y la trascendencia del yerro  in procedendo alegado.   

         “Conforme  a estas ineludibles premisas, debe tenerse en cuenta que  si  la  nulidad  invocada  atañe  a  la  violación del debido proceso, como se  enuncia  en  este  caso,  se  impone  establecer la demostrada existencia de una  irregularidad sustancial que altere su estructura …”.   

         “Y  si de violación del derecho de defensa se trata, el recurrente  tiene  el  deber de precisar tanto la actuación procesal que estima lesiva como  la  respectiva  norma  transgredida,  para  posteriormente  demostrar  cómo esa  violación   incidió  adversamente  sobre  las  garantías  constitucionales  y  legales del procesado”.   

Como bien puede observarse, estos postulados  no  fueron  tenidos  en  cuenta  en la elaboración del libelo, toda vez que los  reparos   que  deshilvanadamente  formula  el  actor  se  reducen  a  simples  y  desordenadas  quejas  a  las que ha pretendido darles la categoría de yerros in  procedendo.   

De  otra parte, sin respetar el principio de  autonomía   de   las   causales,   plantea   bajo   un   mismo   ataque  cuatro  inconformidades,  las  cuales han debido formularse en forma separada y bajo las  hipótesis casacionales respectivas.   

En efecto, respecto a la primera censura, si  bien  es  cierto que el yerro denunciado se encasilló bajo los lineamientos del  derecho  a  la  defensa, se quedó en un mero enunciado, pues no demostró ni la  gravedad de la irregularidad ni su trascendencia.   

Es  así  que  simplemente  sostiene  que el  escrito  que  presentó  ante  la  fiscalía   un  día  después  de   cometidos  los  hechos, no fue  tenido en cuenta,  pero en modo alguno  enseñó  a  la  a  Sala cómo tal circunstancia afectó el derecho de defensa y  cómo  de  haberse   considerado  otra  hubiese sido la decisión  de la sentencia ahora impugnada.   

En cuanto atañe a la segunda inconformidad,  basta  decir que el impugnante carece de legitimidad para proponerla, pues no es  lógico  ni  entendible que la defensa técnica formule peticiones que conduzcan  a  desfavorecer  abiertamente  los  intereses  que  le fueron encomendados, como  sucede  en  este  caso, ya que lo que el casacionista está solicitando es que a  su  procurado  se le investigue y juzgue por la comisión de otro hecho punible.   

En  lo que corresponde al tercer reparo, el  cual  hace  consistir en la no concesión de la rebaja punitiva por razón de la  confesión,  debe  decirse  que  por  tratarse  de un error in iudicando, debió  invocarse  bajo  los  postulados  de  la  causal primera de casación y no de la  tercera,  equivocación  técnica  que  por  si  sola  conduce  al rechazo de la  demanda.   

Igual  que  el anterior, por tratarse de un  error  in  iudicando,  el  último  ataque  ha  debido  soportarse  en la causal  primera,  pues si advirtió que no había prueba para inferir la responsabilidad  del  procesado,  así  debió  demostrarlo  bajo los lineamientos propios de los  errores de hecho o de derecho.   

Si  se  entiéndiese,  además,  que  está  cuestionando  la legalidad del testimonio rendido por Rosalba Tiria, sobrina del  occiso,  la  censura  debió  enrutarse  por  la  violación indirecta de la ley  sustancial,  por  error  de  derecho,  generado en un falso juicio de legalidad.   

De   esta  manera,  al  omitirse  por  el  recurrente   los   presupuestos   que  orientan  el  recurso  extraordinario  de  casación,  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  por el artículo 226 del Código de  Procedimiento Penal, la demanda se rechazará.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

RECHAZAR     IN    LIMINE  la demanda de casación presentada por el defensor del procesado  REMIGIO  ORTÍZ RUÍZ. En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra esta decisión no cabe recurso alguno  (arts. 197 del C. de P.P.).   

Cópiese y cúmplase.  

        JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                               RICARDO     CALVETE  RANGEL                                     

JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA              CARLOS  AUGUSTO   GALVEZ   ARGOTE                         

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                 CARLOS  E.  MEJIA ESCOBAR                                    

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON E. PINILLA PINILLA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

    

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