13413a

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                            Aprobado acta No. 18   

Santafé de Bogotá D.C., febrero once (11) de  mil novecientos noventa y nueve (1.999).   

Vistos:  

Procede  la Corte a resolver si la demanda de  casación  presentada  a  nombre  de  los  procesados BENJAMIN DE AVILA CASTRO y  ANTONIO  ORTIZ  LOPEZ,  satisface  las  exigencias  formales  señaladas  en  el  artículo 225 del Código de Procedimiento Penal.   

Antecedentes:  

“El día 20 de enero de 1995, en el Barrio  República  de  Venezuela  de  Cartagena,  siendo  aproximadamente  las 10 de la  noche,  el  joven  de  18 años CARLOS LUIS NARVAEZ MEDRANO, quien había salido  momentos  antes  a dar una vuelta en bicicleta, se encontraba charlando con unos  amigos,  cuando  fue sorprendido por dos sujetos uno de los cuales le quitó una  gorra  que llevaba puesta, un reloj y como opusiera resistencia para entregar la  bicicleta   le   propinaron  un  disparo  en  la  región  parietal,  lesión  a  consecuencia  de  la  cual  falleció horas más tarde.  Mientras estos dos  sujetos  despojaban  a  NARVAEZ  MEDRANO  de  sus  pertenencias, un tercero hizo  varios   disparos   distrayendo   la  atención  de  quienes  concurrían  a  un  ‘cervecero’ que había en la esquina contigua a la  en      que     sucedieron     los     hechos”.1   

La  misma  noche  de  la  tragedia  fueron  aprehendidos  BENJAMIN  DE  AVILA CASTRO y ANTONIO ORTIZ LOPEZ, a quienes se les  vinculó  al  proceso  a  través  de  indagatoria  y  se  les dictó detención  preventiva  por  el  cargo  de  homicidio  el  28 de enero de 1995, al primero a  título  de  autor  y  al  segundo  como  cómplice.  En calidad de coautor  resultó  igualmente  detenido,  el  27  de  abril  siguiente,  NARCISO  PADILLA  MORALES,  al  cual  se  le vinculó mediante indagatoria el día 18 de ese mismo  mes.   

La  calificación  del mérito sumarial tuvo  ocurrencia  el  25  de  mayo  de  1995.   Por  el  cargo de homicidio, como  coautores, resultaron todos los procesados acusados.   

Se  tramitó  el juicio y el 8 de febrero de  1996  el  Juzgado  5º Penal del Circuito de Cartagena profirió la sentencia de  primera  instancia.  Condenó a los mencionados a 40 años de prisión cada  uno,  por  el  delito  de homicidio agravado por la causal 2ª del artículo 324  del  Código  Penal.   E igualmente a la pena accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  lapso  de 10 años.  Apelada la  determinación  el  Tribunal Superior de Cartagena la confirmó en su integridad  a  través del fallo objeto del recurso de casación, expedido el 4 de diciembre  de 1996.   

La demanda:  

La  presentó  el defensor de los procesados  BENJAMIN  DE  AVILA  CASTRO y ANTONIO ORTIZ LOPEZ.  Invocó como causal del  único  cargo  propuesto,  el  inciso  2º del numeral 1º del artículo 220 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  al  haber  violado  de  manera  indirecta el  Tribunal,    por    error    de    hecho    originado   en   falso   juicio   de  identidad,   los artículos 247 y 445 de la misma obra.   

Señala   que   el   juzgador  derivó  la  responsabilidad  penal  de  sus  representados de las declaraciones rendidas por  JULIAN  MEDRANO ESCOBAR, ALBERTINA VERGARA y RAFAEL FERNANDEZ MARTINEZ.  Y,  además,  de  lo  dicho  por dos “informantes” que jamás dieron su versión  dentro del proceso.   

Los dos primeros testigos, sin embargo, como  se  demostró  plenamente,  eran  parientes  de  la víctima y aunque no podían  rechazarse  sus  dichos,  debieron  someterse  a un estudio mucho más profundo,  severo  y  exigente, lo cual no se hizo “…dándole toda la credibilidad cual  testigo     común”.      En     cuanto    a    las    “informantes”,  “…jurídicamente  no  existen,  pues  sus  testimonios  no  fueron recogidos  procesalmente”.   

“Así las cosas, finaliza el demandante, no  podemos  hablar  de  que  se  dan  los  requisitos  para  condenar  que exige el  artículo  247 del C. de P.P., subsistiendo, aún, la presunción de inocencia a  favor  de  mis  representados;  pues la duda que surja deberá resolverse a  favor  de ellos”.  Solicita, por lo tanto, dejar sin efectos la sentencia  objeto de la impugnación.   

Consideraciones de la Sala:  

Aunque cada actividad que realiza un abogado  como  sujeto  procesal  debe  encontrarse revestida del mayor rigor profesional,  cuando  asume  demandar  en  casación,  es  decir cuando hace uso de la última  oportunidad  que  le  brinda  el  proceso  penal en defensa de los intereses que  representa,  el  esfuerzo  debe  ser  aún  más exigente, al punto de lograr la  formulación  de  una  propuesta  estructurada que colme los requisitos formales  señalados  en  el  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento Penal y así  obtener    que    la   Corte   admita   la   demanda   y   le   dé   el   curso  pertinente.   

Lo  anterior  no  sucedió  en  el  presente  caso.   El escrito del censor denota unas falencias evidentes.  Aparte  de  enunciar que el juzgador violó de manera indirecta los artículos 247 y 445  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  al incurrir en error de hecho por falso  juicio  de  identidad,  no  ofreció  un  solo argumento dirigido a demostrar la  pretendida  equivocación.   Le  bastó señalar que los testimonios en los  cuales  se  sustentó la sentencia ameritaban un análisis más profundo, que lo  dicho  por  dos  “informantes”  no  podía ser tomado en cuenta y que por lo  tanto  no  se  daban los requisitos para condenar, sino que subsistía la duda y  que la misma debía resolverse a favor de los procesados.   

Exactamente  esos fueron los fundamentos del  ataque.   Y con ellos, ni le define ni le demuestra a la Corte cuál fue en  concreto  la  equivocación  del  Tribunal  y  de  qué  manera,  de  no haberse  producido,   otra   hubiera   sido   la   orientación  de  la  sentencia.    

Si a su parecer el error de hecho que condujo  a  la  violación  de  la ley se originó en la circunstancia de que el juzgador  tergiversó  el  contenido  material  de  los  medios de prueba (falso juicio de  identidad),  tenía  el  deber  de especificarlos y naturalmente el de probar su  falseamiento,   lo   mismo  que  indicar  su  incidencia  en  el  resultado  del  proceso.   

Nada de eso hizo, en un escrito que inclusive  como  alegato de instancia sería precario y que lejos estaría inclusive de ser  aceptable como sustentación de un recurso de apelación.   

La  Sala,  en  consecuencia, no admitirá la  demanda.   

Por  lo  expuesto,  de  conformidad  con  el  artículo  226 del Código de Procedimiento Penal, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

1º.     INADMITIR    la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de los procesados  BENJAMIN DE AVILA CASTRO y ANTONIO ORTIZ LOPEZ.   

2º.  Declarar  desierto    el    recurso    y   devolver el proceso al Tribunal de origen.   

3o.  Contra la  presente   decisión   no   procede   recurso   alguno   (art.  197  del  C.  de  P.P.   

Cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                  RICARDO    CALVETE  RANGEL   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                             CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                                CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                           NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

1  .  Resumen tomado de la sentencia recurrida en casación.     

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