11560b1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 11560  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Sustanciador:  

YESID RAMIREZ BASTIDAS  

Aprobado  Acta  N0  187   

Santafé   de  Bogotá,  D.  C.,  noviembre  veinticuatro 24 de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS:  

Se  procede a resolver sobre la viabilidad  de  la  demanda  de casación  presentada  a  favor del procesado EGIDIO TEUTA LOMBANA, contra la sentencia del  Tribunal  Nacional  que  confirmó  la condena impuesta por secuestro extorsivo,  hurto    agravado    y   porte   ilegal   de   armas   de   fuego   de   defensa  personal.   

HECHOS:  

La  mañana  del  21 de abril de 1994, tres  individuos  portando  armas  de  fuego  irrumpieron  en  la  finca  “Los  Cerezos”,  ubicada en el municipio  de  Cogua  (Cund.),  encerraron  y ataron a Ninfa Ruano de Rivera y al mayordomo  Hermilo  Orjuela Grimaldo, exigieron la entrega de $300’OOO.OOO ante su negativa  de  cancelar  los  $30’OOO.OOO  solicitados   en   una  carta  extorsiva  anterior, secuestraron a Orlando  Rivera Ruano y se apropiaron de algunos bienes.   

Puesta en aviso la Policía, el siguiente 23  de    abril    fueron    capturados    Jesús   María   Vargas  Vargas  y  EGIDIO  TEUTA  LOMBANA,  cuando  entablaban  conversación  con  familiares  del  secuestrado  desde un teléfono  público  en  el  sur  de Bogotá, quienes dieron informaciones que permitió la  liberación  de  Orlando  Rivera  Ruano,  la  aprehensión  de  Vicente  Acosta,  Guillermo  Pinzón  y  Doris  Pinzón,  y  la  incautación  de  dos revólveres  Smith  &  Wesson,  en el  inmueble   de   la   calle   77   A  N0  21-91,  como  también la captura de Hermilo Orjuela Grimaldo,   mayordomo   del   mencionado   predio  rural,  señalado  como  jefe  del  grupo  delictivo.   

ANTECEDENTES  PROCESALES:   

Una   Fiscalía   Regional   de   Bogotá  abrió  investigación, oyó  en  indagatoria  a Guillermo  Pinzón,  EGIDIO  TEUTA  LOMBANA,  Jesús  María  Vargas  Vargas, José Hermilo  Orjuela  Grimaldo,  María  Doris Contreras de Pinzón y Vicente Acosta, y el 12  de  mayo  de  1994  ordenó  su  detención preventiva  (fs. 118 y Ss., cd.    1°).  El  25  de noviembre de 1994 se celebró la diligencia  prevista  en  el art. 37 del Código de Procedimiento Penal, en cuya sede EGIDIO  TEUTA  LOMBANA  aceptó  los  cargos  de  secuestro  extorsivo,  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa  personal  y  hurto agravado, y se rompió la   unidad  procesal  (fs.  204  y  Ss.1  cd. 2).   

   

Correspondió  a un Juzgado Regional de esta  ciudad   conocer   de  la  actuación  y  el  28  de  diciembre  de 1994 condenó  como  sujeto-agente de ese concurso delictivo a EGIDIO  TEUTA  LOMBANA, a 18 años de prisión, multa de 73,34 salarios mínimos legales  mensuales,1O  años  de interdicción de derechos y funciones públicas, al pago  de  los  respectivos  perjuicios,  ordenó  enviar  las  armas  decomisadas a la  industria  Militar y expedir copia del acta de la diligencia prevista en el art.  37  del Código de Procedimiento Penal con destino a la Fiscalía para que, silo  tiene  a  bien,  inicie  el trámite por colaboración  eficaz   en   ella   solicitado   (fs.   211  y  Ss.,  ib).   

Apelada  la  sentencia  por  el defensor, el  Tribunal    Nacional   la   confirmó   mediante  decisión  que  es objeto ahora del recurso extraordinario  de casación.   

LA  DEMANDA:   

CARGO PRINCIPAL: Al  amparo    de    la   causal   tercera   de   casación  es  formulado  este  reproche,  al  haberse  dictado  sentencia   en   un   juicio   viciado   de  nulidad,  por       presentar       una       irregularidad  que afectó el debido proceso.   

Argumenta  el  recurrente  que el sindicado  aceptó    los   cargos  formulamos  al  someterse  a  la  sentencia anticipada  y        la        Fiscalía       implícitamente     reconoció    una  disminución        punitiva       adicional    por    la    colaboración  prestada  a la administración de justicia al indicar  el  sitio  donde se hallaba el secuestrado y facilitar  la aprehensión de los restantes copartícipes.   

Señala  que  el  Fiscal  hizo mención a la  colaboración  enmarcada en  los  literales  a,  b,  c y d del art. 369 A del Código de Procedimiento Penal,  sin  embargo  de  lo  cual,  el  Juzgado Regional emitió sentencia desestimando   la   dímninuente  con  el  pretexto  que  el  trámite  correspondía a la Fiscalía General de la Nación,  según  los  arts.  369C o 369D, mientras que ese Despacho apenas debía ejercer  el   control   de   legalidad   del   acta   suscrita   por  el  acusador  y  el  procesado.   

Agrega  que  si  el  juzgador  consideraba  necesario  el  concepto  previo  del  Procurador  o su Delegado para conceder la  rebaja  de pena, ha debido formular las respectivas observaciones de conformidad  con    el    art.   369C,   pero   no   guardar  silencio,  con  lo  cual  hizo  nugatorio el beneficio y se  violaron las formas propias del juicio.   

Y  acota, finalmente, que el total de pena a  imponer sería de seis años de prisión.   

PRIMER  CARGO  SUBSIDIARIO:  Con   apoyo   en   la   causal   tercera,  acusa  a  la sentencia de haberse dictado en un juicio  viciado   de  nulidad,  por  violación    del    principio   de   favorabilidad,  pues  el juez reconoció la colaboración eficaz.  Pero no aceptó la rebaja de los  arts. 369C y 369 A.   

Al desarrollar el cargo, afirma que se está  frente  a  uno  de  los  casos  de  analogía in bonam  partem  del art. 65 del Código de Procedimiento Penal,  pues  mayor  reconocimiento  merece quien desde el primer momento contribuye con  las  autoridades, que quien sopesa las circunstancias para contar únicamente lo  que  le  conviene. No corresponde a la Fiscalía adelantar el trámite señalado  en   los  arts.  369C  y  369D  del  Código  en  mención,  por  ser  del  Juez  exclusivamente  la competencia para decidir sobre la libertad de las personas. Y  por  esas  razones  concluye  que  fue  de  esa  manera  como  se  incurrió  en  violación   del   debido   proceso,   por      inaplicación     del     principio     de     favorabilidad.   

Entonces pide que se acepte la nulidad desde  antes  de  la sentencia, según lo expuesto en el cargo principal, con el fin de  obtener  el  concepto  del  Ministerio  Público  sobre  la  rebaja  de pena por  colaboración  y  en  su  defecto,  de aceptarse el primer reproche subsidiario,  casar el fallo y reconocer la diminuente.   

SEGUNDO   CARGO  SUBSIDIARIO:           Con base en  la  causal  primera  de  casación, el impugnante acusa a la sentencia de violar  directamente    la   ley  sustancial  por  falta  de aplicación de los arts. 369 A y 369 C del Código de  Procedimiento Penal.   

Asevera  que  el  Fiscal  consideró que su  representado    había    colaborado    eficazmente,  nada  había  que  agregar  al  trámite  del art. 37  ibídem  y  en  virtud del acuerdo tácito solicitó que esa circunstancia fuera  tenida  en  cuenta  en  la  tasación  de  la  pena. Pero el juzgador, en vez de  improbar el acuerdo con las  observaciones  pertinentes  o  aceptarlo,  desconoció  el  beneficio  al considerar  que  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  le  correspondía  efectuar  el  respectivo  trámite,  con  lo  cual  inaplicó  el  art. 369 A que consagra una  rebaja   punitiva,   motivos   para  solicitar  casar  la     sentencia     impugnada    y    ajustar la pena de prisión.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PUBLICO:   

El  Procurador  Tercero Delegado en lo Penal  estima  que  no  se  debe  casar  la  sentencia impugnada por los motivos que se  resumen a continuación.   

CARGO   PRINCIPAL:  Dentro  del  proceso  no se  efectuó  trámite  alguno encaminado a la concesión  de  beneficio  por  colaboración  eficaz  y,  por  tanto,  no  se  omitió  el concepto del  Procurador  General  o su delegado, ni el reconocimiento de una rebaja punitiva,  ni   la   alegada   violación   del   debido   proceso,   pues   el   sindicado  manifestó  por   escrito   acogerse  exclusivamente       a       la       sentencia    anticipada    y     la     Fiscalía     procedió   a  ello.   

Los   beneficios  por  colaboración  eficaz  son medidas de política criminal con fines y modalidades  específicas,  y  la  titularidad  de  su  reconocimiento  está en la Fiscalía  General  con  el  control  del  Ministerio  Público  y  del juez, sin que estos  últimos  puedan  invadir  competencias  para  reconocer  rebajas  de pena, como  tampoco  la  Corte  en  sede  de  casación puede efectuar consideraciones sobre  peticiones de tales beneficios.   

PRIMER  CARGO  SUBSIDIARIO:  Sostiene     que     no    es   cierto  que  el  juzgador  haya  reconocido  la  existencia  de  colaboración   eficaz  del  procesado y, no obstante, se haya negado a rebajarle la pena.   

Es  que no siempre que hay colaboración del  procesado  con  la  administración  de  justicia  es procedente la disminución  punitiva,  por  razones  de  política criminal y porque el art. 369 A prevé la  posibilidad  de  beneficios  diferente a aquella reducción.   

Y   la   aplicación  de  la  analogía   no   tiene   cabida   al  no  considerar  el  fiscal  que  se  estuviera  frente  a  un  caso que ameritara el  otorgamiento  del  beneficio  por colaboración eficaz  ni  haber  sido  solicitado  por  el  procesado  o  su  defensor  y  tampoco  existe  vulneración  del principio de favorabilidad al no  existir  conflicto  de  leyes sino la aplicación de la norma que procede por la  petición de sentencia anticipada.   

SEGUNDO  CARGO  SUBSIDIARIO:  Anota  el  Procurador  Tercero  que  el  censor  alega  violación  directa de la ley por falta de  aplicación  de  105  arts.  ~  A  y  369  C,  bajo  los  mencionados  supuestos  equivocados  indicados en los reproches anteriores, a pesar de no haber existido  acuerdo  ni  reconocimiento por parte del fiscal, con lo cual no hay presupuesto  de hecho que fundamente la petición.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

CARGO PRINCIPAL: El  recurrente  atribuye a la sentencia condenatoria el no  haberle  reconocido a su defendido rebaja punitiva por  colaboración  eficaz, causa  de vulneración al debido proceso.   

Ese  beneficio es el producto de un acuerdo,  previo  el  trámite  respectivo  y  la  aprobación  de  la  autoridad judicial  competente,  y  si  ese  rito  se  surtió  y  solo falta efectuar la reducción  punitiva,  es  evidente  que  el  reproche no ha debido formularse por la causal  tercera,  pues  la  negativa  a su concesión no estructura irregularidad alguna  del  procedimiento  seguido  sino  la  insatisfacción  de  la  pretensión  del  sindicado.   

El  recurrente  desnaturaliza lo consignado  por  la  Fiscalía  en  el  acta de aceptación de cargos y le pretende dar unos  efectos  que  no  tiene.  En  este  documento  aparece que la Fiscalía Regional  “solicita  al  señor  Juez  respetuosamente  que  al  momento  de  dictar  sentencia, se tenga en cuenta para la tasación de la pena,  la  confesión  y  la  colaboración  prestada para efectos de atenuación de la  pena,  presupuestos  que  sirvieron  para  rescatar al secuestrado sano y salvo,  como  también  para  la  aprehensión  de  los  demás implicados incluyendo al  mayordomo  de la finca, si el señor Juez lo considera pertinente”, queriendo   el  casacionista  convertirla  en  un  acuerdo  tácito  y  pretermitir el trámite  señalado  en  el art. 369 C del O. de P. Penal,  con desconocimiento de la  competencia  otorgada al Fiscal General de la Nación o el Fiscal que designe, y  obviando  el concepto previo del Procurador General de la Nación o su delegado,  con  el  puntual  propósito del reconocimiento de esos  beneficios.   

El  juez  no  podía ejercer ningún control  porque  el  acta  contiene  la  aceptación  de  los  cargos  formulados  por la  Fiscalía  según  el  mencionado  art.  37 y no el convenio exigido por el art.  369C  ibídem,  siendo  su  actuación la acertada, además que compulsó copias  para   que  el  funcionario  competente  iniciara  el  trámite  respectivo  que  permitiera definir sobre la rebaja por colaboración eficaz.   

Y al conocer el procesado la orden de expedir  copias  elevó  la  solicitud  correspondiente  al  Fiscal General de la Nación  después  de  proferida  la  sentencia  de segunda instancia, comportamiento que  corrobora  la inexistencia del presupuesto procesal en el cual descansa el cargo  que resulta así carente de sustento.   

El  reproche,  entonces,  no   está llamado a prosperar.   

PRIMER  CARGO  SUBSIDIARIO:  Por   esta  variable  el  impugnante  atribuye  el  haberse  dictado  sentencia   en   un   juicio   viciado   de   nulidad  porque  el  sentenciador  desconoció  el principio  de  favorabilidad. Sin embargo,  la  presentación  de  la  censura  no  corresponde  con  el exiguo desarrollo a  través   del   cual   concreta   que  se  trata  de  un  caso  de  analogía in bonam partem.   

En  el  evento  de  que  no  se hubiere dado  aplicación  al  enunciado  principio,  ha  debido  acudir el censor a la causal  primera  de  casación  y  no  a la tercera, pues no está endilgado un error in  procedendo sino in judicando.   

Ni  siquiera  menciona  cuál  fue  la norma  sustancial  más  favorable en sucesión de leyes en el tiempo que en apariencia  regulen  el  caso,   supuestamente  inaplicada  por  el  juzgador. Y muy al  contrario,  confunde  el  principio  de  favorabilidad  con  la  analogía in bonam  partem,  y tampoco señala cuál es el precepto legal o  la  figura jurídica semejante al asunto examinado que permitiera hacer por esta  vía   la   subsunción   negada   por   el   fallador   y   resolver   el  caso  concreto.   

Además,  como ya se indicó en la respuesta  al  cargo  principal,  el  recurrente parte de un premisa inexistente como es la  ausencia  de  un  acuerdo y trámites previos que impiden un pronunciamiento que  lleve  a reconocer beneficios por colaboración eficaz, sin que por sustracción  de  materia  pueda ser vulnerado un procedimiento especial que no se ha iniciado  y  tampoco  aparece  mencionado  ni  fundamentado  algún  vicio  que soscave la  estructura del proceso.   

SEGUNDO  CARGO  SUBSIDIARiO:  El  recurrente  señala  que  nada había que añadir al art. 37 del  Código  de  Procedimiento Penal y el Juez en lugar de acepar el acuerdo tácito  desconoció  el  beneficio  por  colaboración eficaz, con lo cual inaplicó los  arts. 369 A y 369 C del Código de Procedimiento Penal.   

Nuevamente  formula la misma censura pero al  amparo  de una causal de casación diferente, por cual lo medularmente expresado  por   la   Sala   con   relación   a   los   otros  reproches  es  aplicable  a  éste.   

La  diligencia  realizada  conforme  al art.  37de1   C.  P.  Penal,  no  es un acuerdo entre fiscal-sindicado. sino aceptación  de  éste  a  los cargos formulados por aquél, de manera que resultan extraños  convenios  de  contenido  implícito  sobre otras materias que en el caso de los  beneficios      por    colaboración    eficaz  exigen  acuerdos  precisos  que  en consideración del  grado  pueden  involucrar disminución de la pena (de 1/6 hasta las 2/3 partes),  exclusión   o   concesión   de   causales   específicas   de   agravación  o  atenuación, libertad etc.;  y,  en  el  caso  concreto,  ese  pacto  no  se realizó, ni siquiera hubo actos  preparatonos,  ni  aún  de  manera  tácita  se sabe a cuál de esos beneficios  supuestamente se refirieron.   

Y  en  complemento,  al  faltar  el concepto  previo  del  Procurador  General  de  la  Nación  o  su  delegado  y el acuerdo  requerido  por  el  mencionado  art. 369 A, que debe celebrarse con la autoridad  competente,  se  nota  la  ausencia  del  trámite  señalado en la legislación  procesal,   con  lo  cual  no  concurren  los  presupuestos  o  requisitos   exigidos     por     la     norma     para    que   hubiera   un  pronunciamiento de fondo del juez, razón que impide concluir  que  hubo  falta  de aplicación de un precepto sustancial, descartando el yerro  in judícando aducido por el  recurrente.   

Este   cargo,   por  supuesto,              tampoco  está  convocado a la prosperidad.   

Amérito de lo expuesto y  de  conformidad  con  el  concepto  del Ministerio Público, la Corte Suprema de  Justicia  en  Sala  de  Casación  Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:   

NO     CASAR  la  sentencia  condenatoria  objeto de impugnación.   

Cópiese, comuníquese y  devuélvase al Tribunal de origen. Cúmplase.   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                          JORGE CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                          EDGAR      LOMBANA     TRUJILLO           

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                                          CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                          YESID RAMIREZ BASTIDAS   

PATRICIA   SALAZAR  CUÉLLAR   

Secretaria     

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