28549(11-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28549   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ           DE           LEMOS   

Bogotá  D.C., octubre once (11) de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

De  conformidad  con  lo  establecido en el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, procede la suscrita Magistrada a resolver  la  impugnación  interpuesta  contra la providencia del pasado 25 de septiembre  proferida  por  un  Magistrado  del Tribunal Superior de Neiva, mediante la cual  declaró   improcedente   la   acción   de   habeas  corpus   interpuesta  por  el  abogado  Orlando  Trujillo  Morales  a  favor del  ciudadano    RODOLFO   TAFUR   CALDERÓN.   

ANTECEDENTES  

         1.-  El  15  de  mayo  del año en curso, en la ciudad de Neiva, el  señor    RODOLFO    TAFUR    CALDERÓN  fue  aprehendido  por  miembros de la Policía Nacional, luego de  hallarse  en  su  poder  arma  de  fuego de uso personal, sin el correspondiente  salvoconducto.    

2. En desarrollo del trámite previsto en la  Ley  906 de 2004, el 30 de julio siguiente se llevó a cabo audiencia preliminar  ante  el Juzgado Cuarto Penal Municipal con Función de Control de Garantías de  dicha   ciudad,   durante   la  cual  se  formuló  imputación  a  TAFUR  CALDERÓN   por el delito de  fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego y municiones, imponiéndose en  su  contra, a petición de la Fiscalía, medida de aseguramiento no privativa de  la   libertad.    En   el  mismo  acto,  el  mencionado  se  allanó  a  la  imputación.   

3.   El 14 de septiembre posterior, el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de Conocimiento de la misma  ciudad,  celebró  audiencia  de  lectura  de  fallo,  por cuyo medio condenó a  TAFUR  CALDERÓN a la pena  principal  de dieciocho (18) meses de prisión como autor penalmente responsable  del  delito  aceptado,  al tiempo que le negó la concesión del subrogado de la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena, motivo por el cual dispuso  su captura inmediata.   

4.  Contra  esta  decisión, la defensa del  procesado  interpuso  recurso  de apelación, el cual fue concedido en el efecto  suspensivo,  dejándose  en claro que la orden de captura se cumpliría de forma  inmediata.   

5. En la misma fecha, el señor TAFUR  CALDERÓN  fue  capturado,  quien  desde  esa  fecha  se  encuentra   privado de su libertad en la Cárcel del  Distrito Judicial de la capital huilense.   

6.  El  pasado  24 de septiembre el abogado  Orlando     Trujillo     Morales     instauró     derecho     de    habeas  corpus  a  favor de RODOLFO  TAFUR  CALDERÓN, argumentando que éste se encuentra  privado  de  la  libertad  de manera ilegal por cuanto la sentencia condenatoria  proferida  en  su  contra  no está en firme en virtud del recurso de apelación  que la defensa interpuso en su contra.   

Por  esa  razón,  encontró  vulnerado  el  derecho   de  libertad  consagrado  en  el  artículo  28  de  la  Constitución  Política.   

LA DECISIÓN IMPUGNADA  

         El    Magistrado    a   quo,  mediante decisión del pasado 25 de septiembre, negó la acción  señalando  que  si  bien  el  ciudadano RODOLFO TAFUR  CALDERÓN  venía gozando de su libertad a raíz de la  imposición  de  una  medida  de  aseguramiento  no privativa de la libertad, de  conformidad  con  lo previsto en el literal b del artículo 307 de la Ley 906 de  2004,  ella  perdió  eficacia  desde  el  instante  mismo  en que el juzgado de  conocimiento  profirió  el  fallo  de  primer grado a través del cual negó la  concesión  de  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y, como  consecuencia  de  esa  determinación,  dispuso  su  captura inmediata, pues los  presupuestos  exigidos  para  adoptar  una  medida  de  aseguramiento no son los  mismos que para dictar sentencia condenatoria.   

         Además,  porque  cuando el fallador condenó al acusado y decidió  hacer  efectiva  la  pena  privativa  de  la  libertad  impuesta  por  negar  su  suspensión  condicional,  se tornaba imperativo expedir las órdenes de captura  “independientemente  de  si  se  recurre  o  no  la  decisión”,  pues  el  efecto  suspensivo en que se  concede  la  apelación implica, de acuerdo con lo estatuido en el artículo 177  del  estatuto  procesal  penal,  la  suspensión de la competencia pero no de la  determinación impugnada.   

Así mismo, al posibilitar el artículo 450  de  la  Ley 906 de 2004 la detención del acusado no privado de la libertad, con  mayor  razón ello es viable cuando se trata de un sentenciado, habida cuenta no  de  otra  manera se entendería lo dispuesto en los artículos 20 y 23 de la Ley  1142  de  2007,  modificatorios  de los artículos 299 y 304 de la Ley 906 en el  sentido  de  que cuando el capturado deba ser privado de la libertad, una vez se  imponga  medida  de  aseguramiento  o  sentencia  condenatoria,  el  funcionario  judicial  a cuyas órdenes se encuentra lo entregará inmediatamente en custodia  al INPEC.   

En   conclusión,  para  el  a  quo  una vez se haya dictado sentencia  condenatoria   negando   el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  ella  debe  ser  materialmente  purgada  “sin  tener  que  esperar  que  eventualmente  se  surta hasta el  recurso  de  casación”,  de  donde  deviene que la  orden  de captura librada en contra de TAFUR CALDERÓN  no  fue  caprichosa  sino  que  se  soportó  en  una  decisión judicial que puso fin al proceso.   

LA IMPUGNACIÓN  

         Según  el  peticionario, con la decisión recurrida se desconoció  totalmente  el valor constitucional del derecho a la libertad, por apegarse más  a  la  interpretación de las normas sustanciales que a la valoración jurídica  del    derecho    de    habeas   corpus.   

         Así,  agrega,  en  los  casos  en  que  el  fallo  sea  impugnado,  cualquier  decisión  allí  contenida, por el principio de favorabilidad, queda  suspendida  hasta  cuando  dicha  determinación  cobre  ejecutoria luego de ser  resuelta  por  el  superior, por cuanto el procesado continúa beneficiado de la  presunción de inocencia.   

         Además,  porque  la parte final del artículo 450 de la Ley 906 de  2004  invocado  en  la  decisión impugnada resulta contradictoria con el inciso  último  del  artículo  anterior,  toda  vez  que mientras aquél condiciona la  libertad   de   las   personas  absueltas  por  delitos  de  competencia  de  la  jurisdicción  especializada  a  que  el  fallo  quede ejecutoriado, en éste se  faculta  al  juez para ordenar la detención de una persona con fundamento en la  necesidad,  lo cual, desde su punto de vista, desdibuja el principio general que  distingue  al  sistema  acusatorio del inquisitivo en cuanto la norma general es  la libertad y la excepción es su privación.   

         Tras  reseñar  que  históricamente  el  derecho  de  habeas  corpus  apunta  a  garantizar la  libertad   corporal   y   que   en  este  caso  la  detención  de  TAFUR  CALDERON es injusta, indica que al  concederse  el  recurso de apelación   interpuesto contra el fallo en  el  efecto  suspensivo,  ello  también  afectó  la  orden  de  restricción de  libertad   por   ser   consecuencia   de   lo   declarado   a   través  de  esa  decisión.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  suscrita  Magistrada es competente para  conocer  en segunda instancia de la impugnación interpuesta contra la decisión  a  través  de  la  cual  se negó por improcedente la solicitud de habeas  corpus  presentada  a  favor del  señor    RODOLFO    TAFUR    CALDERÓN,  habida  cuenta  que  el  numeral 2º del artículo 7º de la Ley  1095  de  2006  dispone  que  “cuando  el  superior  jerárquico  sea  un  juez  plural,  el  recurso  será  sustanciado  y  fallado  integralmente  por  uno  de  los magistrados integrantes de la Corporación, sin  requerir  la  aprobación  de  la  sala  o  sección respectiva. Cada uno de los  integrantes  de  la  Corporación  se  tendrá  como juez individual”.   

De acuerdo con lo señalado en el artículo  1º  de  la  precitada  disposición  legal, el habeas  corpus procede en los siguientes casos:   

         “1.-  Cuando  la  aprehensión de una persona se lleva a cabo por  fuera  de las formas o especies constitucional y legalmente previstas para ello,  como  son:  con  orden  judicial  previa  (arts  28  C  Pol,  2 y 297 L 906/94),  flagrancia  (arts.  345  L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente requerida (art.  348  L  600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última con fundamento  directo  en  el  artículo  28  de  la  Constitución y por ello de no necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de  2000.   

2.-  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L  906/04- entre otras)”1.   

No obstante ese preciso marco jurídico, se  advierte  que  el impugnante en este caso no cuestiona ninguno de los anteriores  aspectos  que  dan  lugar  a instaurar el derecho constitucional de habeas  corpus,  pues  lo que persigue a  través  de  esta vía es obtener la libertad de TAFUR  CALDERON,  desconociendo  la decisión que soporta en  este  momento  su  detención, cuya censura sólo resulta pertinente al interior  de  la  respectiva  actuación  y  mediante  los  mecanismos  dispuestos para el  efecto,   por   lo   cual   oportuno   se   ofrece   efectuar   las   siguientes  consideraciones2:   

(i)          En  punto  del ámbito de la acción de  que  aquí  se  trata  es  claro que corresponde a un mecanismo extrasistémico,  cuya  prosperidad  tiene  lugar  cuando  la afrenta a las garantías que protege  tiene  su  origen  en causas externas al proceso, pues de lo contrario, esto es,  si  la  violación  del  derecho a la libertad personal tiene su génesis dentro  del   diligenciamiento,   es  al  interior  de  éste  que  debe  demandarse  su  amparo.   

Lo  anterior se sustenta en la necesidad de  reconocer  que  dentro  de  los  trámites  judiciales  las  diferentes partes e  intervinientes  cuentan  con  mecanismos  tales  como  los  recursos ordinarios,  mediante    los    cuales    pueden   abogar   por   la   protección   de   sus  derechos.   

Precisamente esa circunstancia ha llevado a  la Sala a sostener lo siguiente:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…).   

Y no puede aseverarse, so pena de desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que  como  la autoridad judicial puede incurrir en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas por el Juez de Habeas Corpus, en  tanto  una  postura  de  tal  tenor  pone en riesgo un  sistema  penal  que está sustentado en la protección de la libertad personal a  través   de  los  recursos  ordinarios  que  pueden  impetrarse  dentro  de  la  actuación,  y  las  acciones  que como el control de  legalidad   se   promueven   ante   órgano   diferente   del   investigador   y  acusador”.   

En   ese   orden  de  ideas  resulta  extremadamente  nocivo  para  el desarrollo sistémico del  proceso  penal  un entendimiento que no armoniza los instrumentos de protección  constitucional  y  procesal  del derecho fundamental a la libertad, haciéndolos  coexistir   dentro   de   su   respectivo   ámbito  de  aplicación,  sino  que,  al contrario, entrega prelación a uno, subordinando  el  otro a extremo que de aceptarse terminaría en su extinción al convertir lo  extraordinario  en  corriente,  que  a su vez es su propia negación”3    (subrayas    fuera    de  texto).   

         

         (ii)                     El              derecho–acción      de      habeas    corpus   es   de   carácter  fundamental  y  de  aplicación inmediata. También el derecho al debido proceso  tiene tales características.   

         Por   tanto,   en   la   tensión   entre  los  referidos  derechos  fundamentales  se  impone  reconocer  que  los  procesos  judiciales  deben  ser  adelantados  con  “observancia de la plenitud de las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)              No  se  puede  confundir  la  naturaleza  jurídica  de  la petición de libertad provisional con el ejercicio  de   la   acción   de   habeas   corpus,  pero  lo  cierto  es que, precisamente dentro de la comprensión  del  derecho  fundamental  al  debido proceso, argumentos jurídicos y de razón  práctica   permiten   colegir   que   antes   de   acudir   a   los  mecanismos  constitucionales  o legales de protección de los derechos, su reclamación debe  efectuarse,  siempre  que  ello  sea  posible,  al  interior  de las actuaciones  ordinarias,  todo  lo cual dota al proceso penal de unos mínimos de coherencia,  reconoce  su  progresividad  y, a la vez, proscribe la posibilidad de eventuales  decisiones    contradictorias    de    la    jurisdicción   sobre   una   misma  temática.   

         

Con   fundamento   en  lo  anterior,  sin  dificultad  se  advierte como manifiestamente improcedente que el actor pretenda  acudir  a  la  acción  de  habeas corpus  en  procura de conseguir la protección del derecho a la libertad  personal  de TAFUR CALDERON,  cuando  es evidente que contra la sentencia condenatoria a través de la cual le  fue  negado  el  subrogado de la sustitución de la ejecución condicional de la  pena  y, consecuentemente, dispuso su captura, procede el recurso de apelación,  impugnación  a  la  postre  interpuesta  según  referencias  procesales.    

         Finalmente,  debe  resaltar  la  suscrita  Magistrada  que  como el  accionante  centra  fundamentalmente sus argumentos en la interpretación que le  merecen  preceptos  tales  como  los  artículos 449, 450 y 177 de la Ley 906 de  2004  para discutir la decisión adoptada por Juzgado Primero Penal del Circuito  de  Neiva  de  disponer  la orden de captura del mencionado consecuentemente con  haber  negado el subrogado de la sustitución de la ejecución condicional de la  pena  a  TAFUR  CALDERÓN,  ello  por  sí solo no permite evidenciar que se trate de decisión arbitraria o  caprichosa,  constituyéndose  en razón adicional para colegir la improcedencia  de esta acción.   

         Por   consiguiente,  se  confirmará  la  providencia        impugnada       mediante    la   cual   un   Magistrado  del     Tribunal    Superior    de    Neiva  negó  la acción de habeas      corpus     objeto     de  examen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la suscrita  Magistrada  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Auto  del  27 de noviembre de 2006, rad. 26503.   

2 Cfr.  Providencia     de     Habeas    corpus 26699 del 19 de diciembre de 2006.   

3  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

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