28548(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28548   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado Acta No. 245.  

         

Bogotá D.C., diciembre cinco (5) de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

Corresponde  a la Sala pronunciarse sobre la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del  procesado    EDILBERTO    DAZA    ORTIZ  contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Armenia,  de  fecha junio 15 de la presente anualidad, mediante la  cual  confirmó el fallo dictado por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de la  misma  ciudad  el  25 de octubre del año anterior que lo condenó por el delito  de     actos     sexuales     abusivos    con    menor    de    catorce    años  agravado.      

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El 20 de mayo de 2004, un defensor de Familia  del     Instituto     Colombiano     de    Bienestar    Familiar    –Regional     Quindío-    denunció  penalmente   a   EDILBERTO   DAZA  ORTIZ,  pastor  de  la Iglesia Presbiteriana Cumberland, a quien atribuye  haber      abusado      sexualmente      de      la      menor      L.F.A.C.,  de 10 años de edad para ese entonces.   

De  acuerdo  con  el  relato  recibido  a la  víctima,  en  alguna oportunidad comprendida entre los meses de enero y mayo de  ese  mismo  año,  visitó  la residencia del mencionado pastor con el objeto de  entregar  parte  de  un  dinero  que  éste  le  había  prestado  a  su  abuela  María  Berenice Conde Puyo,  devota  al  culto  de  la  mencionada  iglesia, ocasión en la cual DAZA  ORTÍZ  llevó a cabo las prácticas  sexuales  aludidas.                              

Sirvieron de fundamento los anteriores hechos  para  decretar  apertura  de  investigación,  dentro  de  la  cual se vinculó,  mediante  diligencia  de indagatoria, a EDILBERTO DAZA  ORTIZ,  a quien la Fiscalía Primera Delegada ante los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de  Armenia resolvió situación jurídica con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva, sustituida por detención  domiciliaria,  como  posible  autor del delito de actos sexuales con menor de 14  años agravado.   

Luego de clausurado el ciclo instructivo, el  mismo  ente  fiscal   calificó  el mérito del sumario el 11 de febrero de  2005  con  resolución de acusación en contra del procesado por el mismo delito  que  sustentó  la  medida  detentiva.   Esta determinación, en virtud del  recurso  de  apelación interpuesto por la defensa del procesado, fue confirmada  por  la Fiscalía Tercera Delegada ante el Tribunal de Armenia el 23 de marzo de  2005.   

El  trámite  del  juzgamiento correspondió  adelantarlo  al  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de la misma ciudad. Dicho  despacho,  luego  de  avocar  conocimiento,  evacuó  las  audiencias  públicas  preparatoria y de juzgamiento.   

Culminada  esta  última,  el  despacho  en  mención  dictó  sentencia  el  25  de  octubre  de  2006, a través de la cual  condenó  al  procesado  a  la  pena  principal de cuarenta y ocho (48) meses de  prisión,  a  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por un tiempo igual al de la pena privativa de la libertad  y  al  pago  de  perjuicios  morales  por  la  suma de dos (2) salarios mínimos  legales  mensuales vigentes, tras encontrarlo autor penalmente responsable de la  conducta  punible  por  la  cual  se  lo  acusó.   Así mismo, le negó la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y le concedió el mecanismo  sustitutivo de la prisión domiciliaria.   

Contra  el  fallo  anterior, el defensor del  procesado  interpuso recurso de apelación, el cual desató el Tribunal Superior  de  Armenia  el  15  de junio de la presente anualidad, confirmando la decisión  impugnada.   

En  desacuerdo con el fallo del ad-quem,  la  defensa  interpuso  recurso  extraordinario   de   casación,  sustentado  mediante  la  demanda  sometida  a  estudio.   

LA DEMANDA  

          El   casacionista  formula  un  único  cargo  contra  la  sentencia  impugnada,  al  amparo  de  la causal primera prevista en el artículo 207 de la  Ley  600  de  2000, por violación indirecta de la ley sustancial a consecuencia  de  errores  de  hecho  por  falso  juicio de existencia por suposición y falso  raciocinio.   

           En   cuanto  a  la  primera  modalidad  invocada,  el  actor  se  limita  a señalar que “el  testimonio  de  la  menor  L.F.A.C.  y el de la señora Berenice Conde Puyo y la  ubicación  de  los  supuestos hechos en día diferente al del doce (12) de mayo  del  año 2004, es lo que ha servido como sustento de las diversas afirmaciones,  sin  embargo,  no existe procesalmente, por lo que supongo  que se trata de  un  prejuicio  del  juzgador  o  de su conocimiento privado lo que da lugar a la  acción correspondiente”.   

Sustentado en lo expuesto, concluye que no se  cumplen  los  presupuestos  del artículo 232 de la Ley 600 de 2000 “como  lo  es  la  certeza  de  la conducta punible y por ende la  certeza   de   la   responsabilidad  del  procesado  en  la  comisión  de  esta  (sic)”.   

Así  mismo,  agrega,  se  vulneraron  los  artículos   232,  235  y  siguientes  de  la  misma  legislación  “en  su  integridad como infracción medio y como infracción fin  el  artículo 29 de la Constitución Política, así como las normas rectoras de  legalidad,     tipicidad,    antijuridicidad    y    culpabilidad”.   

En  lo  atinente  a  la  segunda  modalidad  propuesta,  sostiene  el  libelista que el yerro de apreciación recae sobre los  testimonios  de  la  víctima  y  de la señora María  Berenice       Conde       Puyo      “abuela de la menor”.   

A juicio del censor, dichas probanzas fueron  apreciadas  “con menoscabo de las reglas de la sana  crítica,  dejando  de  lado  las pruebas que confirman el dicho del acusado, lo  que  condujo  a  la infracción medio de los preceptos  adjetivos a los que  se  contraen  los artículos 7, 232 y 277 del C. de P.P. (Ley 600 de 2000), como  también  a  la  transgresión fin de la ley sustancial por aplicación indebida  representada  en  los artículos 10, 11, 12, 22, 29 y 209 del Código Penal (Ley  599  de  2000),  disposiciones  que definen las instituciones de tipicidad,  antijuridicidad,  culpabilidad,  dolo,  autoría  y  actos sexuales con menor de  catorce años”.   

Tras   reseñar   algunos   antecedentes  jurisprudenciales  de  esta  Sala acerca de tal tipo de error, aduce que en este  caso  “son  los factores de la sana crítica que se  denuncian como transgredidos”.   

De  inmediato,  advierte  que dicha falencia  surge  porque esta modalidad de delitos no se comete en sitios en donde el autor  pueda ser presenciado por otras personas.   

A  reglón  seguido, indica que “no  se  puede  sostener  con  sustrato  en  esas  reglas  de  la  experiencia,  como  algo  que  es verificable y determinable, es que mientras la  menor  supuesta  víctima  y la señora María Berenice Conde Puyo, abuela de la  menor,  narran unos hechos ubicados en fecha del doce de mayo de 2004, acontecer  este  que  testimonialmente cuenta con el respaldo de Johan Estebán Daza Rivera  quien  en  esta  forma confirma el dicho del procesado, parte que la regla de la  experiencia  en  estos  casos,  ante  hechos  de tal naturaleza, señala que una  persona  cuando  es doblegada en su resistencia por persona que en su contextura  es  superior,  después  de  ejercitar acto del cual no se quiere posteriormente  salga   como   si   nada  para  su  casa  con  sin  trauma  alguno  (sic)”.   

De  acuerdo  con  ese  punto  de vista, a su  defendido  no se le puede considerar autor del delito por el cual fue procesado,  puesto   que   tal   conducta   nunca   existió,  partiendo  de  las  evidentes  contradicciones que emanan de las pruebas aludidas.   

Esta  situación,  agrega, conduce a inferir  que  no  está  demostrado  en  grado  de  certeza  la existencia de la conducta  imputada   y  sí  la  conclusión  contraria,  “no  obstante  lo  cual no me opongo a que la absolución que surge como resultado de  este  resultado  (sic) sea el  resultado   (sic)  de  la  aplicación     del     principio     in     dubio     pro    reo”.   

Con   fundamento   en   lo   anterior,  el  casacionista  solicita  casar  la sentencia impugnada y, en su lugar, absolver a  su defendido del cargo imputado en la resolución de acusación.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Reiteradamente  tiene  dicho  la Sala que en  vigencia  de  la  Ley  600  de  2000  para  acceder al recurso extraordinario de  casación  se cuenta con dos opciones:  por una parte, la forma tradicional  o  normal,  regulada  en  el  inciso  primero  del  artículo 205 y, por otra, a  través  del mecanismo excepcional, contemplado en el inciso tercero de la misma  preceptiva legal.   

En el primer evento, el medio de impugnación  es  viable  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los  Tribunales  Superiores de Distrito Judicial y por el Tribunal Penal Militar, por  delitos  que  tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo exceda  de ocho años.   

En el segundo, lo será para cuando el fallo  de  segundo  grado  no  sea proferido por los mencionados Tribunales, o para los  eventos  en  que  el  delito  por  el  cual  se procede esté reprimido con pena  privativa   de   la   libertad  inferior  al  quantum  señalado  en precedencia o sanción no restrictiva de  la  libertad,  en  cuyo caso la Sala podrá admitir discrecionalmente la demanda  de  casación presentada si así lo considera necesario para el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la garantía de los derechos fundamentales, siempre y cuando,  además,  el  libelo  cumpla  con  los  restantes  requisitos  exigidos  por  la  ley.   

       

Interesa  destacar  que, por tratarse de dos  modalidades  diversas,  con  presupuestos  disímiles,  resulta  inadmisible  su  reclamo  simultáneo.   Es  necesario,  entonces,  que  del  contexto de la  demanda  aflore,  sin  vacilación,  la  selección  de  una  de  las dos vías.   

Pues  bien,  no  cabe  duda,  frente al caso  sub   examine,  que  el trámite del recurso se ciñe a  los  lineamientos  de  la Ley 600 de 2000, en cuanto el supuesto fáctico por el  cual  se  procede  tuvo  lugar  en  los  primeros  meses  del  año  2004.   Clarificado  ese  aspecto, es necesario establecer cuál de las dos alternativas  para  acceder  al  medio  extraordinario de casación resultaba expedita y si el  casacionista  cumplió  con  los presupuestos establecidos legalmente en orden a  su admisión.   

          Al   procesado   EDILBERTO   DAZA  ORTIZ  se  lo  condenó, a través de la sentencia impugnada,  por  el  delito  de actos sexuales abusivos con menor de catorce años agravado,  conducta  que  no  satisface  el  factor  punitivo exigido para acceder al medio  extraordinario   de  impugnación  por  la  alternativa  normal  o  tradicional.   

          En     efecto,    dicha    infracción    se    reprende    en    el  artículo           209  de  la Ley  599  de  2000  con una pena de tres (3) a cinco (5) años de prisión, agravada,  por     virtud     del     artículo     211,     numeral    4°    ibídem,  de una tercera parte a la mitad  por  realizarse sobre persona  menor      de      12     años;    es decir, que el máximo punitivo a efectos de establecer la  procedencia  del  recurso  de  casación  normal para este reato es de siete (7)  años  y  seis  (6)  meses,  el  cual resulta inferior al exigido por la ley, en  tanto  la  pena  máxima prevista en tal sentido debe exceder de ocho (8) años,  como  así  lo  refiere  el  mencionado  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000.   

Si  ello  es  así,  no  surge  conclusión  distinta  a  la  de  que  al  impugnante  sólo le quedaba como alternativa para  acudir  a  esta medio de impugnación la vía discrecional prevista en el inciso  tercero  de  la  última norma en cita, asumiendo, por tanto, las obligaciones y  exigencias   dispuestas  por  el  legislador  en  esta  materia,  labor  que  no  acometió,  pues  acudió  a  la  vía  tradicional  para  demandar en casación  sustrayéndose  totalmente  al imperativo de plantear las razones por las cuales  debía   intervenir  la  Corte  de  manera  excepcional,  bien  para  evidenciar  vulneración   de   garantías  fundamentales,  ora  porque  el  pronunciamiento  resultaba indispensable para el desarrollo jurisprudencial.   

Temáticas estas últimas que tampoco surgen  del  contexto de la demanda, en donde el casacionista se circunscribe a plantear  un  cargo  por  violación  indirecta de la ley sustancial por errores de hechos  derivados  de  falsos  juicios de existencia por suposición y falso raciocinio,  sin  evidenciar,  de  acuerdo a la forma como las postula, que se esté frente a  alguna  de  tales  situaciones que posibilitan excepcionalmente el acceso a este  recurso extraordinario.   

         

          Lo  anterior constituye razón suficiente, según lo ha precisado la  Corte,  para  inadmitir  el  libelo  de  casación  allegado  por el defensor de  EDILBERTO  DAZA  ORTIZ, sin  que,  por  consiguiente, resulte preciso revisar si el cargo formulado contra el  fallo  de segundo grado atacado reúne los presupuestos de lógica y de adecuada  argumentación, también exigidos para su admisión en esta sede.   

         

          De  esa  manera,  la  conclusión  que emana necesariamente es la de  inadmitir  dicha  demanda,  con sujeción a lo normado en el artículo 213 de la  Ley  600  de  2000.  Además, porque no se advierte que dentro del presente  trámite  o  en  la  sentencia  se hubiera incurrido en violación de garantías  fundamentales que fuera necesario conjurar oficiosamente.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por el defensor de  EDILBERTO  DAZA  ORTIZ, por las razones expuestas en la  anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  de  la Ley 600 de 2000, contra este proveído no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          MARÍA   DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                   JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANES              

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                         JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA       

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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