28159(03-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28159  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No.188  

Bogotá. D.C., tres (03) de octubre de dos mil  siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la  Sala  si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   GLADYS  SAAVEDRA  CRUZ, contra la sentencia  dictada el 10 de abril de 2007 por el Tribunal Superior de Buga.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. El 25 de enero de 2007, a las 18:30 horas,  la    señora    GLADYS   SAAVEDRA   CRUZ,  quien  se transportaba en un bus escalera de placas MTG 025 de la  empresa  Trans  Argelia – El  Cairo,  fue  sorprendida  con  3.692  gramos de cocaína que llevaba adherida al  cuerpo,  por  personal  de la policía que se encontraba en el puesto de control  instalado  en  la  vía  que  de San José del Palmar (Chocó) conduce a Cartago  (Valle), motivo por el cual se procedió a su captura.   

2.  Realizada  la  audiencia  preliminar  de  legalización  de la captura, la fiscalía formuló imputación por el delito de  Tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes, tipificado en el artículo  376   inciso  1º   del  Código  Penal.  La  implicada  se  allanó  a  la  imputación,  de manera libre, voluntaria y espontánea, ante el Juez de control  de garantías.   

3.  El  Juzgado  1º  Penal  del  Circuito de  Cartago  con funciones de conocimiento, realizó audiencia de individualización  de  pena,  y  el  7  de  marzo  de  2007 profirió sentencia contra GLADYS    SAAVEDRA   CRUZ   como   autora  responsable  del  delito de Tráfico, fabricación o porte de estupefaciente. Le  impuso  la  pena  principal  de  cuatro  (4)  años  de  prisión y multa de 500  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, y la accesoria de inhabilitación  en  el ejercicio de derechos y funciones públicas por un periodo igual al de la  pena   principal.  Así  mismo,  le  concedió  la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva de la prisión.   

4.  El Tribunal Superior de Buga, al resolver  el  recurso  de  apelación interpuesto por la Fiscalía, modificó la decisión  del  A  quo, en el sentido de  fijar  como  pena  corporal  definitiva,  la  de  sesenta y cuatro (64) meses de  prisión  y  multa  de  666 s.m.l.m.v. y la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  periodo  igual  a la pena  principal. También le revocó la prisión domiciliaria.   

LA DEMANDA  

Cargo primero  

Con  fundamento  en  la  causal  primera  del  artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004,  el  defensor del procesado ataca la  sentencia  de segundo grado por falta de aplicación, interpretación errónea o  aplicación   indebida   de   una   norma   del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional  o  legal,  llamada  a  regular  el  caso,  que atenta contra los  artículos  4º,  6º,  16,  26  y  351 –   1,   del   Código   de   Procedimiento   Penal.  Estos  son  sus  argumentos:   

1.  Las  razones  por  las  cuales el juez de  primera  instancia  no le dio aplicación al artículo 14 de la Ley 890 de 2004,  cuyo   aparte   destaca,  se  fundamentan  en  la  jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional,  especialmente  en  la  sentencia  T-091  de  10  de  febrero de  2006.   

Explica  que el allanamiento a la imputación  es  una  figura jurídica completamente distinta a la que consagra la Ley 906 de  2004  sobre el sistema de preacuerdos y negociaciones, en donde las partes dan y  pierden  para recibir y donde los nexos de política criminal se presentan entre  el  incremento punitivo general y el mecanismo de preacuerdos y negociaciones, y  no, entre aquel y el allanamiento a los cargos.   

Considera  que  si una persona se allana a la  imputación  es  acreedora a una rebaja del 50% de la pena a imponer. Pero si se  le  hace  el  incremento  de  la  ley  890  de  2004, prácticamente se le está  “estafando”  porque  no  se  le  está  reconociendo la verdadera rebaja que  otorga  la  ley  procedimental  de  carácter sustantivo, lo cual constituye una  violación al debido proceso y al principio de favorabilidad.   

No  comparte el criterio del Tribunal, según  el  cual, el aludido fallo de tutela tiene efectos interpartes, porque se atenta  contra  el  principio  de constitucionalidad del cual gozan las decisiones de la  Corte  Constitucional,  máxime  cuando  en  ese  pronunciamiento  se  habla del  principio  de  favorabilidad  que  implica la aplicación de una ley general con  efectos  erga – omnes.   

2. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo  3º   de  la  Ley  890  de  2004  se  presenta,  a  juicio  del  libelista,  una  incongruencia  entre los cargos formulados en la resolución de acusación y los  cargos  deducidos  en  la  sentencia. El ente instructor formuló acusación con  base   en  el  allanamiento  a  los  cargos  imputados  al  la  procesada  y  el  A  quo,   al momento de  individualizar  la  pena,  efectuó  un  estudio  ponderado  y  juicioso  de  la  sentencia  T-091  de  febrero  de  2006,  que  lo  llevó  a  concluir  en la no  aplicación  de la Ley 890 de 2004 y a condenar a la procesada sin el incremento  punitivo  allí  dispuesto,  conforme  a los principios de igualdad, legalidad e  imparcialidad.   

No  obstante  recordar  en  qué  consiste el  principio  de  congruencia,  asegura  a  continuación  que  no  se  presenta un  desconocimiento  al debido proceso por afectación sustancial en su estructura o  por  la  garantía  debida  a cualquiera de las partes, pero sí un conflicto en  cuanto  a  la determinación del quantum de la pena, por aplicación indebida de  una  norma  del  bloque  de  constitucionalidad  o  legal,  llamada a regular el  caso.   

De  haberse dado aplicación a los principios  de  lógica  y  hermenéutica  jurídica, se hubiese confirmado la condena de 48  meses  que le fue impuesta a su defendida en primera instancia, por principio de  favorabilidad.   

En  ese  sentido  solicita  que  se  case  la  sentencia recurrida.   

Cargo segundo  

Acusa  la  sentencia de segunda instancia con  fundamento  en  la causal segunda del artículo 181 del Código de Procedimiento  Penal,  por  manifiesto  “desconocimiento  del debido proceso, por afectación  sustancial  de  su  estructura  o  de  la  garantía  debida a cualquiera de las  partes”.   

Argumenta  el  demandante que la decisión de  revocar  la  prisión  domiciliaria  concedida a la procesada es, a todas luces,  violatoria   del   derecho   a   la   libertad,   al  principio  de  igualdad  y  proporcionalidad,  porque  el  Tribunal  se  apoyó  en  dos puntos que la Corte  considera  odiosos:  (i)  tener en cuenta el quantum de la pena, y (ii) esgrimir  que la procesada no sufre enfermedad grave de muerte.   

Por  virtud  del  principio  de favorabilidad  contenido  en  el  artículo  6º  inciso 2º de la ley 906 de 2004, el operador  judicial  se  debe  acoger al artículo 314 de de esa normativa, no solo por sus  efectos  sustanciales,  sino  porque  contiene los presupuestos que gobiernan la  limitación  al  ejercicio  del derecho a la libertad personal, reconocido en el  artículo 28 de la Carta Política.   

Además  no  se  tuvo  en  cuenta  que  en la  historia  clínica  se  alude a varias enfermedades graves que padece la señora  SAAVEDRA  CRUZ,  pero como el médico de turno no les dio  ese   calificativo,  el  Tribunal  concluyó  que  no  se  hacía  acreedora  al  beneficio.  Sin  embargo,  durante  el  tiempo  que estuvo recluida, fue más el  tiempo  que  estuvo  en el hospital de Cartago. Si el A  quo   consideró  en  su  sabiduría  que  debía  otorgarle   la  prisión  domiciliaria,  es  porque  hizo  uso  de  la  facultad  constitucional  y  legal  que  tiene  todo operador judicial de ser “PERITO DE  PERITOS”    en    aspectos    de    carácter   científico   puestos   a   su  consideración.   

Recuerda, para finalizar, que en la audiencia  de  individualización  de  pena  y  sentencia  demostró  que  su  defendida es  merecedora   del   beneficio   invocado,  dadas  sus  condiciones  individuales,  familiares  y  sociales,  antecedentes  de  todo  orden  y solvencia moral en la  comunidad  de  San  José  del  Palmar  (Chocó)  y ese aspecto subjetivo no fue  analizado.   

Solicita se case la sentencia y en su lugar se  dicte  la  de reemplazo concediendo la prisión domiciliaria como sustitutiva de  la intramural.   

CONSIDERACIONES  

1.  La Sala inadmitirá la demanda formulada,  porque  no  contiene  los fundamentos que evidencien la necesidad de cumplir con  alguna  de las finalidades del recurso de casación, al tenor de lo dispuesto en  el  artículo  180  de  la Ley 906 de 2004; esto es, la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos,  y  la  unificación de la jurisprudencia.   

Además,  porque  en  la  formulación de los  cargos  el  demandante  no  se  ciñó  a  las  reglas que rigen la impugnación  extraordinaria,  en tanto no atendió a los parámetros lógicos, argumentativos  y de postulación, atinentes a los motivos de casación invocados.   

En   el   primer  cargo,  afirma  que  el Tribunal incurrió en falta de  aplicación,  interpretación  errónea  o aplicación indebida de una norma del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional  o  legal,  llamada a regular el  caso,  causal  contenida  en  el  numeral 1º del artículo 181 de la Ley 906 de  2004.   

Para  el  desarrollo  de  ese  reproche,  el  demandante  debía  concretar una de tales alternativas posibles de anunciar por  la  vía  de la violación directa y aceptar la forma como fueron declarados los  hechos  y  valoradas  las pruebas en la sentencia, para incursionar en el examen  del  asunto  desde  un  plano  netamente jurídico, de pleno derecho, en orden a  demostrar  el  dislate  del  juzgador  al  momento  de subsumir los hechos en el  derecho y su trascendencia en la parte resolutiva del fallo.   

Desde esta perspectiva es errado el desarrollo  que  el demandante le imprime a la censura, pues no solo abandonó el enunciado,  sino  que   se  dedicó a exaltar los motivos por los cuales el fallador de  primera  instancia  decidió  inaplicar el artículo 14 de la Ley 890 de 2004 y,  de  contera,  a  controvertir las motivaciones del Tribunal por no haber acogido  esos planteamientos.   

Mayores son las deficiencias que se advierten  cuando,  de  manera  inconexa  con  la  causal  aludida,  anuncia  una  presunta  incongruencia   entre  la  acusación  y  la  sentencia,  pues  los  fundamentos  esgrimidos  en  el  libelo  para  demostrarlo solo evidencian su desconocimiento  acerca de la naturaleza de esa especie de yerros.   

En  el segundo cargo  acusa la sentencia de segunda instancia por manifiesto  “desconocimiento   del  debido  proceso,  por  afectación  sustancial  de  su  estructura  o  de  la garantía debida a cualquiera de las partes”, pero antes  de  evidenciar uno cualquiera de esos errores in iudicando y reclamar la nulidad  del  trámite  que  considera  inválido discrepa, esta vez, de las motivaciones  esgrimidas  por la colegiatura para revocar la prisión domiciliaria concedida a  la  procesada  y  muestra  su  preferencia por los juicios  del fallador de  primera instancia al para adoptar esa decisión.   

2.  Y  si  bien  la  Sala  puede  superar los  defectos  del  libelo  y  ocuparse de su estudio cuando advierta la necesidad de  cumplir  con  las  finalidades  del  recurso,  al  tenor  de  lo dispuesto en el  artículo  184  inciso  3º,  tal  eventualidad no se presenta en esta ocasión.   

3. De la pertinente revisión del proceso que  a  la luz de los postulados de la Ley 906 de 2004 debe hacer la Sala se observa,  además  de  los defectos lógicos y formales advertidos en el libelo, que en el  fondo  del  asunto  tampoco le asiste razón el recurrente en la formulación de  sus reparos.   

3.1.  El incremento punitivo consagrado en el  artículo   14   de   la   Ley   890  de  2004,  ha  dicho  la  Sala1 que se predica  de  todas  aquellas  conductas  que se rigen por las normas contenidas en la Ley  906  de  2004,  sin  que  para  ello incida el allanamiento a la imputación por  parte  del  acusado.  En  el  texto  de  la  Ley  890  no  se  consagró ninguna  excepción   y,  por  tanto, no le es dado al intérprete crear situaciones  no  previstas  por  el  legislador.  En  consecuencia,  no  erró el Tribunal al  modificar  la  pena  impuesta por el A quo a  la  señora  SAAVEDRA  CRUZ   acorde  al  incremento  punitivo consagrado en la Ley 890 de  2004.   

3.2. Aún cuando la presunta incongruencia que  el  demandante  predica  de  la  acusación  y  la  sentencia  se  quedó  en el  enunciado,   tampoco   demostró  la  falta  de  identidad  entre  ambas  piezas  procesales.  No  obstante,  la  Sala  advierte que el Tribunal modificó la pena  impuesta  a  la  procesada,  atendiendo a la imputación hecha por la Fiscalía,  esto  es,  conforme  al  artículo  376 –  1 del Código Penal, con el incremento previsto en el artículo 14  de  la Ley 890 de 2004 y la rebaja del 50% consagrado en el artículo 351 del la  Ley 906 de 2004, por virtud del allanamiento a los cargos.   

3.3  La  decisión  de  revocar  la  prisión  domiciliaria  reconocida en primera instancia está soportada en el análisis de  los  requisitos contenidos en el artículo 38 del Código Penal que, por cierto,  es  consecuente  con  la  modificación  del quantum de la pena de prisión, por  superar  el  monto  mínimo  de  cinco  (5)  años  de prisión requeridos en el  artículo   38   del   Código   Penal.   El  Ad  quem  tampoco  procedió  a  la aplicación de la Ley 750 de  2000, atendiendo a la naturaleza y modalidades de la conducta.   

Además  el  libelista  no  consideró,  al  solicitar  la  aplicación  por favorabilidad del artículo 314 de la Ley 906 de  2004,  que  éste  precepto regula lo concerniente a la detención domiciliaria,  figura  que  no guarda ninguna relación con la prisión domiciliaria consagrada  en  el  aludido  artículo  38,  pues  cada  una  responde  a  una  específicas  finalidades   y   su   aplicación   opera  en  momentos  procesales  distintos.   

Del  anterior  análisis se deriva, sin duda,  que  el  propósito  del  casacionista  es  revivir  un  debate  superado en las  instancias  con  apoyo  en  consideraciones  puramente  subjetivas,  postura que  impide  la  prosperidad  de  los  reclamos  a  la decisión recurrida en sede de  casación.   

4. Como no se encuentran causales ostensibles  de   nulidad   ni  flagrantes  violaciones  de  derechos  fundamentales,  no  es  procedente    admitir    la   demanda   para   un   pronunciamiento   de   mayor  fondo.   

5.   Cuestión  final.   

Habida  cuenta  que  contra  la  decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación2,    como  sigue:   

i)            La  insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  –  siempre  que  el  recurso  de  casación  no  hubiera  sido interpuesto por un Procurador Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisioria.   

ii)            La   solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal,  ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que no haya intervenido en la discusión.   

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)            El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  examinada.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia,  de  conformidad  con  el artículo 184, inciso 2º, del Código de  Procedimiento Penal.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Permiso  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                             MARÍA              DEL             ROSARIO             GONZÁLEZ             DE  LEMOS                

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                  JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                  JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

                                                   TERESA RUIZ NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  Cfr  sentencia  de  19  de  octubre de 2006, radicado  25.724.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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