28121(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 28121  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANES  

Aprobado Acta N° 181  

         

Bogotá  D.C., veintiséis (26) de septiembre  de dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S   

Se  pronuncia  la Sala sobre la admisibilidad  del   recurso   de   casación   interpuesto  por  la  defensora  del  procesado  ERNESTO  CALDERÓN  ESPAÑA,  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Pasto el 14 de febrero de 2007.   

H E C H O S  

Fueron  resumidos  por  el  Ad  quem  de  la  siguiente manera:   

“El señor SAÚL EDUARDO INSIGNARES MELO a  través  de  la  abogada OLARIS ROSENDA CASADO VIDES, recomendada para el efecto  por  el señor ERNESTO CALDERÓN ESPAÑA, presentó en octubre de 1993 solicitud  de   pensión   de   invalidez  ante  la  Caja  Nacional  de  Previsión  Social  – CAJANAL, entidad que la  despachó  favorablemente  mediante  Resolución  N°  043625 de diciembre 15 de  1993,  concediéndole  pensión  permanente por pérdida de la capacidad laboral  en  un  76%  debido  a  la  “limitación  de  miembros inferiores en razón de  radiculopatía  por espina bífida sintomática” con efectos fiscales a partir  del 1° de diciembre de 1991.   

El  beneficiario  de la pensión alcanzó a  recibir  la  suma  de  $16.6363.205,11,  hasta  que se revocó el reconocimiento  mediante  Resolución  N°  003097  de  marzo  20  de 1996, al detectarse que el  certificado médico sustentatorio de la invalidez era apócrifo”.   

   

A N T E C E D E N T E S  

1. Con sentencia del 12 de agosto de 2005, el  Juzgado   Quinto   Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  condenó  a  ERNESTO  CALDERÓN  ESPAÑA, entre otros, a  las  penas  principales  de  36  meses  de  prisión  y  multa de $300.000, a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por similar término fijado para la pena privativa de la libertad, al  pago  de perjuicios y le negó la suspensión condicional de la ejecución de la  pena,  como  coautor responsable del delito de estafa agravada (artículos 356 y  372.1  del  decreto  100  de 1980), por el cual la Fiscalía le había formulado  pliego  de  cargos  el  22  de marzo de 2000, que quedó en firme  el 25 de  octubre    de   2001,   al   resolverse   la   alzada   interpuesta   por   otro  coprocesado.   

2.  Dicho  fallo  fue  apelado por el acusado  mencionado  y  su  defensor,  y la Sala Penal del Tribunal Superior de Pasto, lo  confirmó  mediante  la  sentencia  arriba  señalada,  que  ha  sido objeto del  recurso  extraordinario de casación por parte de la actual procuradora judicial  de  CALDERÓN  ESPAÑA, cuya  revisión ocupa a la Corte.   

L  A      D  E  M  A N D  A   

Dos       cargos      –  principal y subsidiario – formula la  censora  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  al  amparo de la causal  primera  del  artículo  207  de la ley 600 de 2000, los cuales desarrolla de la  siguiente manera:   

1.-  Como  cargo  principal,  asegura  que  el  Tribunal  incurrió  en  violación         directa         de   la   ley  sustancial,  por  error  de  hecho  originado  en  un falso raciocinio, dado que  desatendió  las  reglas  de  la  sana  crítica  al  cualificar las pruebas que  sirvieron  de  base  para  deducir  la  responsabilidad  del  acusado, ya que de  aquellas   –   dictamen  médico  espurio  en  el  que  se  fundamentó  la  concesión  de  la pensión,  comunicado  con  el  cual  se  advierte  lo  anterior, dictamen grafológico que  confirma  ello,  carta aparentemente suscrita por el procesado, las injuradas de  los  enjuiciados  y  la  existencia  de  investigaciones judiciales en su contra  –  no  podía  surgir  la  certeza   necesaria   para  condenarlo,  puesto  que  no  se  puede  atribuir  a  CALDERÓN   ESPAÑA   haber  elaborado  el  dictamen  médico  falso,  ni  hay aceptación de su parte en tal  sentido,  y  tampoco puede colegirse su responsabilidad por tener un hermano que  laboraba  para  Cajanal,  en  la División de Salud Ocupacional, quien no tenía  que  haber  participado  necesariamente  en  los  hechos,  y si lo hizo, ello no  traduce necesariamente en la participación del procesado.   

Aduce que la prueba se analizó en contravía  de  los  intereses del enjuiciado, con desconocimiento de la proscripción de la  responsabilidad  objetiva  y  del  causalismo  simple  porque  de la misma sólo  emerge  la  materialidad  de la falsedad y no la certeza de su participación en  la  estafa,  amén  de  que  la  existencia  de  otras  causas judiciales contra  CALDERÓN  ESPAÑA  no pueden  valorarse  como  prueba de cargo en su contra, menos si no acreditan que ha sido  declarado  judicialmente  culpable  en  sentencia  ejecutoriada;  de  otro lado,  señala  que  la condena está sustentada en indicios de naturaleza leve, con lo  cual   se  vulneran  los  principios  constitucionales  y  fundamentales  de  la  presunción  de  inocencia, buena fe y responsabilidad individual o de acto, por  no  concretar  la  forma  de  participación del acusado en los hechos que se le  imputaron.   

Afirma,  que  de  no haberse incurrido en el  error  de  apreciar  las  pruebas  como  se  hizo  en la sentencia, “al    asignarles   un   valor   distinto   a   el   (sic)  que la prueba misma establece y la  ley   les   da   aún   por   la  via  de  presunción  (Arts.  23,  83  C:N:  y  concomitantes)”,  ésta necesariamente debía ser de  orden  absolutorio,  citando  inclusive la aplicación del in dubio pro reo, que  hace  procedente,  como  lo  reclama,  casar  el  fallo  impugnado por violar el  preámbulo  de  la Constitución Política y sus artículos 1, 2, 4, 13, 29, 83,  el artículo 12 del Código Penal y 7 y 232 del C. de P. Penal.   

2.-  Como  cargo  subsidiario      plantea      la      violación  directa  de  la ley sustancial  “por  error  de derecho por falta de aplicación de  la  norma  procesal  y  sustantiva  no  aplicada”, y  destaca  que  la  prueba  allegada  al  plenario no desvirtuó la presunción de  inocencia  del  acusado,  porque  nada  refutó  la condición de periodista del  acusado  – por la cual no podía ejercer como abogado del coprocesado Insignares  Melo  -,  que  en  razón  de  su programa radial conoció a una profesional del  derecho  a  quien remitía a las personas que llamaban a su programa a quejarse,  lo  cual   “no es fundamento de responsabilidad  penal”,   ya   que  no  tenía  que  responder  por  situaciones acontecidas con posterioridad a ese momento.   

Así,  argumenta,  con  las conclusiones del  fallo  se  conculca el principio de legalidad por falta de aplicación de normas  como  la  que  consagra  el  in  dubio  pro reo “que  determinan   por   su  inaplicación  el  asignarles  un  valor  distinto  a  el  (sic) que las pruebas mismas  establece   y  la  ley  les  da  aún  por  vía  de  presunción”,  indebida  aplicación  que  desvirtúa  la  doble  presunción de  acierto  y  legalidad  de la sentencia con la demostración que realiza de dicha  inaplicación    y    no    con    la    exposición    de    un    “criterio   particular”,   que  hace  procedente  casar  el  fallo  para  que en su lugar se profiera el absolutorio a  favor  de  su  patrocinado,  por  carencia  de  prueba  de responsabilidad en su  contra, como lo solicita.    

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Un análisis de las exigencias de claridad y  precisión  cotejadas  con  el  principio  de autonomía y no contradicción que  rige  la  casación,  dan  al  traste  con  las  pretensiones  del actor, como a  continuación se establece:   

Cuando de violación  directa  de la ley sustancial se trata, que es la vía  escogida  para  censurar el fallo de segundo grado, como se expone en los cargos  principal   y   subsidiario  propuestos,  no  resulta  posible  controvertir  la  apreciación  que  los  juzgadores hicieron de la prueba en la sentencia, ni los  hechos  que  se  declararon  demostrados  en  ella,  puesto  que  esta  forma de  infracción  presupone conformidad absoluta con dichos aspectos y, por tanto, el  debate  debe  ser  de  contenido  estrictamente jurídico, no probatorio, y debe  necesariamente  abordarse  a partir del supuesto de que los juzgadores acertaron  en  la  demostración  de  las  conclusiones  fácticas,  pero se equivocaron al  determinar   la   valoración  jurídico  sustantiva  del  asunto,  bien  porque  aplicaron  una norma equivocada, porque dejaron de aplicar la correcta, o porque  habiendo  acertado  en  su selección, le dieron un significado distinto del que  legalmente corresponde.    

Así,  de entrada se impone lo inadmisible de  la  demanda,  como  quiera que, en el desarrollo de ambos reproches –   principal   y  subsidiario  -,  la  casacionista  señala  que los juzgadores cometieron un yerro relacionado con la  valoración  de la prueba, en un caso por error de hecho consistente en un falso  juicio  de  raciocinio,  y  en  otro,  “por  error  de  derecho  por  falta de  aplicación  de  la  norma  procesal  y sustantiva no aplicada”, acorde con la  presentación  que  se  hace  de  ellos,  según  lo  resumido  en  el  acápite  precedente.   

Por tanto, lo que se advierte es que la actora  equivoca  la  violación  que pregona en sustento de la censura, pues de acuerdo  con  los  argumentos  de  la  demanda, a lo que se refiere la impugnante es a la  apreciación  de  la prueba antes que a la falta de aplicación de una norma que  sugiere no atendida por el fallador.   

Como  queda  visto,  la  demandante  hace una  mixtura  incompatible  con  la censura seleccionada en los cargos que esboza, si  se  tiene  en cuenta que hace reflexiones acerca de la inexistencia de la prueba  para  acreditar  la  existencia  del  delito  y  la responsabilidad del acusado,  cuando,  como se señaló, por la violación directa escogida, ni los hechos que  se  dan por demostrados en la sentencia ni la valoración de la prueba realizada  por  el  juzgador  en  ella,  puede  ser  controvertida,  emergiendo con ello su  transgresión  al  principio  de  autonomía  en  la formulación de los cargos,  según  el  cual  las  diversas  propuestas que apunten al resquebrajamiento del  fallo  deben  ser  esbozadas en forma independiente, con el propósito de evitar  posibles  confusiones  argumentativas  y  conceptuales  que puedan entorpecer la  comprensión del planteamiento.   

Y es que los errores en que puede incurrir el  juzgador  en  la  apreciación probatoria, siempre y cuando ellos conduzcan a la  equivocada   declaración  del  derecho  material  en  cuanto  deja  de  aplicar  determinado  precepto  o por aplicarlo indebidamente, a los cuales se refiere la  casacionista  cuando al valorar la prueba desde su personal perspectiva, asegura  que  no logró demostrar la responsabilidad de su procurado, en contravía de la  que  los  juzgadores  infirieron  de  los  medios  de  convicción,  corresponde  plantearlos  por  vía  de la violación indirecta de la ley, tal como de manera  reiterada  y  pacífica esta Sala lo ha destacado de antaño, lo cual olvidó la  impugnante  no  obstante hacer alusión a presuntos yerros por falsos juicios de  raciocinio que le imputa a los falladores.   

Cuando  se  acude  a  esta  vía  de censura,  compete  al  actor precisar la naturaleza del error, el sentido de la violación  y,  luego  de  identificar  el  desacierto,  demostrar su incidencia en la parte  resolutiva  del  fallo  acusado,  en proceso de demostración completo, esto es,  acreditando   cómo  de  corregirse  el  yerro  sobre  las  pruebas  erradamente  apreciadas  y  valorárselas  adecuadamente junto con las restantes válidamente  incorporadas    al    proceso,   la   sentencia   habría   sido   de   distinto  contenido.   

Dentro  de  un  sistema de libre apreciación  racional  como  el  que nos rige, para los fines de desarrollar y fundamentar un  cargo  en  casación por errores en la valoración de la prueba, le está vedado  al  recurrente  conducirse bajo los parámetros de unas instancias ya superadas,  por  cuanto  de  lo  que  se  trata  en esta sede es de cuestionar el juicio del  juzgador  y su sujeción a la legalidad en el proferimiento de la sentencia y en  la manera como evaluó el acervo probatorio.   

Con  ello,  surge diáfano del análisis de  la    demanda    el    desconocimiento    de    la  censora  de los derroteros de coherencia, concreción  y  logicidad  que gobiernan la casación, cuya consagración tiene por finalidad  cuestionar  la  constitucionalidad  y  legalidad  del  fallo  y  no revivir  los  debates  probatorios  de unas instancias ya superadas,  razón  por  la  cual  todas  las  inquietudes  del  actor deben canalizarse por  causales   taxativamente   dispuestas   en  el  artículo  207  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  sin  que  sea  suficiente  para  tal  propósito  la mera  invocación   de   las   mismas  o  la  utilización  del  lenguaje  propio  del  recurso.   

Conforme   con  lo  anterior,  se  inadmitirá el libelo, aunado a que no  se  advierte  violación  alguna  de los derechos fundamentales o garantías del  acusado,  que  determine  el  ejercicio de la facultad oficiosa de índole legal  que   al   respecto   le   asiste   a   la   Sala   en   punto  de  asegurar  su  salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   ERNESTO  CALDERÓN  ESPAÑA. En  consecuencia,  se declara desierto el recurso extraordinario de  casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                            JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                             JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *