27870(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27870  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  245   

Bogotá,  D.  C.,  miércoles,  cinco (5) de  diciembre de dos mil siete (2007).   

VISTOS:  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  la  demanda de casación presentada por el defensor del procesado Wilmar Andrés  Salamanca  Caro  contra  la  sentencia  proferida  el 25 de enero de 2007 por el  Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de  Viterbo,  que  lo  condenó  como autor  responsable  del  delito  de  receptación.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1. Los sucesos que  dieron   lugar  a  la  sentencia  de  condena  atacada  por  medio  del  recurso  extraordinario  ocurrieron a finales del mes de noviembre de 2001, cuando de las  instalaciones   del   Colegio   Nacional   de  Nobsa,  Boyacá,  fue  sustraído  ilícitamente   por  personas  sin  identificar  un  computador  que  luego  fue  adquirido  por Wilmar Andrés Salamanca Caro, a quien le fue encontrado el mismo  en  diligencia de allanamiento cumplida el 29 del mes y año citados en la calle  58 N° 7-23 de Sogamoso.   

          2.  Con  motivo  del  hurto se adelantaron  unas  diligencias  por  parte  de  la  Unidad  de  Fiscalías Delegadas ante los  Juzgados  Penales  Municipales  de  Duitama,  disponiendo compulsar copias de la  actuación  para que la autoridad judicial competente de Sogamoso investigara la  posible       ocurrencia       de       un      delito      de      receptación.   

3. Con base en las  copias   aludidas  la  Fiscalía  28  Local  de  Sogamoso  dispuso  apertura  de  instrucción,  lo  que  ocurrió  el  16 de octubre de 2002, vinculando mediante  indagatoria a Wilmar Andrés Salamanca Caro.   

4.  Clausurada  la  investigación   se   procedió   a   la   calificación  del  mérito  sumarial  profiriéndose  el  9  de  junio  de  2003  resolución acusatoria en contra del  indagado,   como   presunto   autor   responsable  del  delito  de  receptación,  artículo  397  del Código  Penal.   

5.   El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Sogamoso avocó el conocimiento de la causa y  luego  de  cumplir  el trámite pertinente profirió el 13 de febrero de 2006 el  fallo     de     primer     grado,    mediante  el  cual  condenó por el cargo imputado al acusado Wilmar  Andrés  Salamanca Caro a las penas de prisión de 2 años, multa en cuantía de  5  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo lapso de la pena de  prisión,  concediéndole  el  beneficio  de  la  suspensión  condicional de la  ejecución de la pena, decisión que oportunamente fuera apelada.   

6.  El  Tribunal  Superior  de  Santa Rosa de Viterbo tramitó la alzada y el 25 de enero del año  en  curso  confirmó  integralmente  la  providencia impugnada, decisión que el  defensor recurrió en casación.   

7.  Concedido  el  recurso  en  proveído  de  8 de marzo de 2007 y presentado el libelo dentro del  término  allí  dispuesto,  se  ordenó el traslado por quince (15) días a los  sujetos  procesales no recurrentes, luego de lo cual se enviaron las diligencias  a esta Corporación para los fines consiguientes.   

LA  DEMANDA:   

Con el fin de que se case el fallo de segunda  instancia,  el  recurrente  presenta  un  cargo  principal y otro subsidiario en  contra de la sentencia demandada, así:   

Primer   cargo   (principal):  Bajo  el  amparo  de la causal tercera del artículo 207 de la Ley  600   de  2000  reclama  la  nulidad  del  proceso,  al  considerar  que  fueron  quebrantadas las reglas propias del mismo.   

Luego   de   hacer   una  serie  de  citas  jurisprudenciales  y aludir al principio de legalidad, señala que la diligencia  de  allanamiento  no  se  realizó  con las formalidades legales y que tanto los  sujetos   procesales   como   el   a  quo   omitieron   realizar  un  control  de  legalidad  estricto  a  la  actuación.   

Indica  que en la diligencia de allanamiento  se   practicó  sin  que  existiera  en  el  proceso  resolución  ordenando  la  indagación  preliminar  o  el inicio formal de investigación y que en el curso  de  ella no se podía recibir declaración bajo juramento a quien luego resultó  siendo procesado.   

Dice que se debe casar la sentencia y ordenar  la  nulidad  de  lo  actuado  a  partir  de la resolución de 28 de noviembre de  2001.    

Segundo  cargo  (subsidiario):  Con  fundamento  en  la causal primera cuerpo segundo denuncia una  violación  indirecta  de  la ley sustancial al configurarse un error de derecho  por  falso  juicio  de  legalidad  y falso raciocinio, por dar el Tribunal valor  probatorio a medios de prueba acopiados en forma ilegal.   

Apoyándose  en  doctrina  y  jurisprudencia  expone  que toda prueba debe ser recolectada de acuerdo con la legalidad vigente  pues  el  incumplimiento de las formas genera nulidad de pleno derecho, lo que a  su  juicio  ocurrió  con  la diligencia de allanamiento que obra en el proceso.  Reitera  que  de  allí  surge un error de derecho por falso juicio de legalidad  unido a un falso raciocinio.   

Solicita que la sentencia sea casada y que el  procesado sea absuelto mediante providencia de reemplazo.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Primer  cargo  (principal).  Nulidad por  violación del debido proceso:   

1.1.  La  nulidad  como causal de casación:   

De  esta causal se ha dicho de tiempo atrás  que  aun cuando admite cierta flexibilidad en su proposición y desarrollo no es  de  libre  alegación,  porque  la  naturaleza y la especialidad de la casación  hacen  ineludible  la  observancia  de  las exigencias técnicas que gobiernan a  este medio de impugnación extraordinario.   

Al  censor  se  le impone en su postulación  identificar  la  clase  de  vicio, esto es, si se trata de una irregularidad que  afecta  la estructura del proceso  o desconoce las garantías fundamentales  del  procesado,  proponerlo de acuerdo con su alcance y autonomía invalidatoria  debiendo   hacerlo   en   cargos  separados  cuando  son  varios,  señalar  sus  fundamentos  y  las  normas que se estiman lesionadas y demostrar de qué manera  la  irregularidad  repercute  en  el  trámite  y  cómo  ella  trasciende  a la  sentencia impugnada conduciendo a su anulación.   

También  será  imprescindible  indicar  la  etapa  procesal  a partir de la cual se debe invalidar la actuación y demostrar  que  no existe otro medio para subsanar la irregularidad sustancial distinto que  proceder  a  su  reconocimiento,  conforme  a  los  principios  que  orientan la  declaratoria de las nulidades y su convalidación.   

Del  mismo  modo,  la  principialística que  gobierna  las nulidades en el proceso penal, en síntesis, impone a quien invoca  una  nulidad,  además  de  la  referencia a la causal específica (principio de  taxatividad),  el  deber  de  argüir  de  manera  clara  y precisa en dónde se  origina  el  defecto  de  actividad y si éste no satisfizo la finalidad para la  que  estaba  previsto  (principio de instrumentalidad de las formas) y demostrar  si  el vicio afectó las garantías o las bases fundamentales de la instrucción  y  el  juzgamiento (principio de trascendencia). Frente a este último postulado  la  Sala  ha  dicho  que  “significa  que  no hay nulidad sin perjuicio y sin la  probabilidad  del  correlativo  beneficio  para  el  nulidicente. Más allá del  otrora  carácter  puramente  formalista del derecho, para que exista nulidad se  requiere  la producción de daño a una parte o sujeto procesal. Se exige, así,  de  un  lado,  la  causación  de  agravio  con  la  actuación; y, del otro, la  posibilidad  de éxito a que pueda conducir la declaración de nulidad. Dicho de  otra  forma,  se  debe  demostrar que el vicio procesal ha creado un perjuicio y  que  la  sanción  de  nulidad generará una ventaja1.   

1.2.    La    nulidad    en    el   caso  concreto:   

La nulidad reclamada por el demandante en el  primer  cargo de su escrito la cimienta en que la diligencia de allanamiento fue  practicada  sin  orden  judicial  previa  y  en  que  la  Fiscalía  carecía de  facultades  para  recibir  en  el  curso  de la misma declaración juramentada a  Wilmar Andrés Salamanca Caro.   

En  su relato de hechos y en la elaboración  de  su argumento el libelista olvida que la presente actuación se inició el 16  de  octubre  de  2002 por parte de la Fiscalía Local de Sogamoso, teniendo como  soporte unas copias remitidas por la Fiscalía de Duitama.   

Las  referidas  copias,  cuyos  originales  reposan  en  la  investigación  previa 25808-F30 adelantada por la Fiscalía 30  Local de Duitama, consta de las siguientes diligencias:   

    

1. Denuncia  penal  formulada  el  16  de  noviembre  de 2001 por José  Miguel  Zabala  Suárez en contra de averiguación de responsables por un delito  de    hurto2.     

    

1. Ampliación  de  denuncia  de  25  de noviembre de 2001 en la que se  informa  que  el computador hurtado se encontraba en el tercer piso del inmueble  ubicado  en  la  calle  58  N°  7-23  de  Sogamoso3.     

    

1. Resolución  de  29  de noviembre de 2001 proferida por la Fiscalía  30  Local  de  Duitama  ordenando  el  allanamiento  del inmueble indicado en la  ampliación           de           denuncia4.     

    

1. Diligencia  de  allanamiento en la que se recuperó el bien hurtado.  En  la  misma  diligencia  se recibió declaración juramentada a Wilmar Andrés  Salamanca   Caro,   quien  manifestó  haber  adquirido  el  computador  a  unos  desconocidos  por  intermedio  de  alias “Pecuela” y que sabía que el mismo  había       sido      hurtado      previamente5.     

    

1. Diligencia     de     entrega    del    elemento    recuperado    al  denunciante6.     

    

1. Misión  de  trabajo  N° 1066 de 3 de enero de 2002 en la que se da  cuenta  de  averiguaciones  adelantadas  en  busca  de la identificación de los  responsables           del           hurto7.     

    

1. Oficio  de la Unidad de Policía Judicial de la Policía Nacional de  Sogamoso    de   fecha   3   de   mayo   de   20028.     

    

1. Informe  0563  procedente del CTI del 30 de junio de 2002, en el que  se  da  cuenta de las diligencias adelantadas con el propósito de identificar a  los    sujetos    alias   “El   Zorro”   y   alias   “Caín”9.     

    

1. Resolución  inhibitoria  del 11 de septiembre de 2002 proferida por  la      Fiscalía      Local      de     Duitama10 en la que también se ordenó     

compulsar  copias  de las piezas procesales  pertinentes  a  la  Unidad  de  Fiscalías  Seccionales de Sogamoso, para que se  investigue   el  delito  de  receptación  en  el  que  pudo  haber incurrido Wilmar Andrés Salamanca Caro,  identificado    con    la   C.C.   74’081.556        de        Sogamoso11.   

1.3.  De la reseña  anterior  se  colige  que  no  es  cierto  lo  que afirma el demandante sobre la  inexistencia  de  orden  judicial disponiendo el allanamiento del inmueble, pues  dentro  del  proceso  que  se  tramitó  por  el hurto del computador se ordenó  oportuna y legalmente la realización del referido acto.   

Así  mismo,  en  dicha  actuación  y  en  desarrollo  de la diligencia de allanamiento se dispuso escuchar en declaración  juramentada  a  la  persona  que se encontraba en poder del aparato hurtado, sin  que  al  declarante  se  le  hicieran  cargos  por  el delito que investigaba la  Fiscalía  de  Duitama,  razón  por la que no resulta cuestionable lo ejecutado  por dicha autoridad requirente.   

De lo expuesto se sigue que la argumentación  del   demandante   carece   totalmente  de  refrendación  procesal  porque  las  diligencias  se  cumplieron  con  estricto  apego  a las reglas que gobiernan la  actuación;  sin  sustento  fáctico  la  argumentación del recurrente queda en  simple  controversia  conceptual  enderezada  a  hacer imperar su punto de vista  sobre lo dispuesto por las instancias.   

En estas condiciones resulta palmario que los  puntos   de  partida  que  sirven  de  soporte  para  el  alegado  vicio  no  se  corresponden  con la realidad procesal, lo que conduce a que el cargo devenga en  inadmisible.   

2.  Segundo cargo (subsidiario). Violación  indirecta   de   la   ley  sustancial    por   error   de   derecho por falso juicio de legalidad y falso raciocinio:   

2.1.   En   la  identificación  del  cargo  así  como  en su desarrollo el demandante habla de  violación  indirecta,  hace referencia a un error de derecho y simultáneamente  explica  que  se  incurrió  en falso juicio de legalidad y falso raciocinio, de  donde  se  tiene  una  argumentación  contradictoria,  incoherente,  confusa  y  asistemática  que  desatiende  las  reglas  técnicas  mínimas  que  han  sido  desarrolladas jurisprudencialmente desde antaño.   

2.2.  La  Sala ha  precisado  reiteradamente  en  punto  de  la violación  indirecta   de  la  ley  sustancial  determinada  por  errores  de  hecho, que estos  se  presentan  cuando  el  juzgador  se equivoca al apreciar la prueba, bien sea  porque  obrando  en  el  proceso omite valorarla (falso  juicio  de  existencia  por  omisión);  ya porque sin  figurar  en  la  actuación  supone que allí aparece y la tiene en cuenta en su  decisión    (falso   juicio   de   existencia   por  suposición);  ora  porque al considerarla distorsiona  su  contenido  cercenándola,  adicionándola  o  tergiversándola  (falso  juicio  de  identidad);  también,  cuando  sin  incurrir  en  alguno  de  los  yerros  referidos  deriva  del medio  probatorio  deducciones  que  contravienen  los  principios de la sana crítica,  esto  es,  los postulados de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas de  la    experiencia    (falso   raciocinio).   

2.3.  A su turno,  los  errores  de  derecho se  refieren  a  la  apreciación  material  de  la prueba por el juzgador, quien la  acepta  no  obstante  haber  sido  aportada  al  proceso  con  violación de las  formalidades   legales   para  su  aducción,  o  la  rechaza  porque  considera  erróneamente  que  no  las  cumple  (falso  juicio de  legalidad); también se puede incurrir en esta especie  de  error  cuando el juez desconoce el valor prefijado a la prueba por la ley, o  a  la  eficacia  que  esta  le  asigna (falso juicio de  convicción),  error  que  por  su  naturaleza solo es  susceptible  de  ser  alegado dentro de un sistema de apreciación probatoria de  tarifa  legal,  o prueba tasada, cuya característica básica consiste en que la  ley  señala  a  priori el mérito o eficacia probatoria de cada medio, y porque  el  Juez  debe  limitarse  solamente  a  reconocer  el  grado  de  verosimilitud  prefijado en la normatividad legal.   

2.4. De lo expuesto  se  tiene  que  la  formulación del cargo por parte del libelista no respeta la  técnica  casacional  pues confunde una modalidad de error de hecho (falso  raciocinio) con un error de derecho  (falso  juicio de legalidad),  lo   que   por   sí  sólo  constituye  motivo  suficiente  para  inadmitir  la  demanda.   

En  gracia de discusión y de aceptarse que  la  pretensión  del  libelista  está  dirigida  a demostrar un falso juicio de  legalidad,  la  exposición  hecha  por  la  Sala al considerar el cargo primero  despeja  cualquier  duda  sobre  la  existencia  de  irregularidades tanto de la  práctica  como  en  la  valoración  de  la  diligencia  de  allanamiento  y la  declaración  juramentada  que  en  la  misma  fuera  recibida,  por  lo  que la  apreciación  que se hizo de las mismas por los jueces de primer y segundo grado  se   hicieron   con   estricto   respeto  de  las  reglas  que  gobiernan  estas  materias.   

Y  si  lo  pretendido  por el libelista era  cuestionar  el  proceso  de  valoración  de  la  prueba  al interior de la sana  crítica,  olvidó  señalar de que manera fueron desconocidos los postulados de  la  lógica, la experiencia o la ciencia, amén de desconocer que ésta clase de  error  no  es de derecho sino de hecho, y su demostración no debe hacerse sobre  el  criterio  de  haberse  violado la legalidad en el decreto y práctica de una  prueba,  sino  de  la  transgresión  manifiesta  de  los  principios de la sana  crítica.   

No resulta compatible con la lógica y no es  de  recibo  en  la  casación  que  frente  a la misma prueba y dentro del mismo  cargo,  o  en otro postulado fijado en el mismo plano, sin indicar la prelación  con  que  la Corte ha de abordar su análisis, se mezclen argumentos referidos a  desaciertos  probatorios de naturaleza distinta como lo son los errores de hecho  y los de derecho.   

Es  necesario,  en  aras  de  la claridad y  precisión  que  debe regir la fundamentación del instrumento extraordinario de  la  casación,  que  el  actor identifique nítidamente el tipo de desacierto en  que  se  funda,  individualice el medio o medios de prueba sobre los que predica  el  yerro,  e indique de manera objetiva cuál es su contenido, cuál el mérito  atribuido  por  el  juzgador,  la  incidencia  de  éste en las conclusiones del  fallo,  y  la norma de derecho sustancial que indirectamente resultó excluida o  indebidamente  aplicada  y cómo, de no haber ocurrido el desacierto, el sentido  del  fallo  habría  sido  sustancialmente  distinto  y  opuesto  al  impugnado,  integrando  de  esta  manera  lo  que  se conoce como proposición jurídica del  cargo y  la formulación completa de éste.   

Finalmente es oportuno resaltar que la Sala  no  observa  con  ocasión  del  trámite  procesal  o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos  o  garantías  del  procesado Wilmar Andrés Salamanca  Caro,  como  para  que  se  hiciera  necesario el ejercicio de la facultad legal  oficiosa  que  le  asiste  a fin de asegurar su protección en los términos del  artículo 216 de la Ley 600 de 2000.   

A   mérito   de  lo expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

         1°.  INADMITIR  la demanda presentada por  el defensor del procesado Wilmar Andrés Salamanca Caro.   

2°.  ADVERTIR que  contra la presente decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                           MARIA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                 JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                               JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, sentencia de casación, 26 de  noviembre de 2003, radicación 11135.   

2  Folios 2-4 cuaderno original.   

3 Folio  5 frente y vuelto cuaderno original.   

4 Folio  6 cuaderno original.   

5  Folios 7-8 cuaderno original.   

6 Folio  9 cuaderno original.   

7  Folios 10-11 cuaderno original.   

8 Folio  12 cuaderno original.   

9  Folios 13-14 cuaderno original.   

10  Folios 15-18 cuaderno original.   

11  Folio 18 cuaderno original.     

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