27587(25-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27587  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobada Acta N° 130  

                               

Bogotá, D. C., veinticinco (25) de julio de  dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S  :   

          Resuelve  la  Sala  el  conflicto negativo de competencias suscitado  entre  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Ibagué y el  Séptimo Penal del Circuito del mismo lugar.   

ANTECEDENTES      FÁCTICOS      Y  PROCESALES:   

1.            Los  sucesos  materia  de investigación  fueron  puestos  en  conocimiento  de  la Fiscalía mediante el informe N° 7477  sucrito  por  el  Comandante  de  la Patrulla Trece de la Policía Nacional, con  sede  en  Ibagué,  dando cuenta de la aprehensión, en horas de la noche del 27  de  mayo  de 2002, en la ladrillera de propiedad del señor José Estelio Basto,  ubicada   en   el   sector   rural   conocido   como  “La  Cabaña─El  Chircal”  en  circunscripción de  dicho  Municipio,  de  una persona de nombre Orlando Guzmán Orjuela por haberse  presentado  a  exigir a nombre del grupo subversivo FARC, a Carlos Antonio Basto  Suárez,    hijo    del   antes   nombrado,   la   entrega   de   $1’200.000.00,   advirtiéndole   que  la  desatención  a  dicho  requerimiento le acarrearía graves daños a su familia,  constreñimiento  que  según  el  último  nombrado  les había sido comunicado  desde tiempo atrás en varias cartas y llamadas telefónicas.   

En  el  curso  de la indagatoria el retenido  contó  que  Agapito  Yate Cocoma había sido quien lo había enviado a reclamar  dicho  dinero prometiéndole retribuirle la gestión con $300.000.00, razón por  la  cual  ambos fueron vinculados mediante indagatoria a esta actuación, aunque  en  diferentes  oportunidades, lo cual dio lugar a la calificación por separado  del mérito de la investigación respecto de cada uno de ellos.   

          2.        En  relación con Agapito Yate Cocoma la Fiscalía Tercera Seccional  Especializada  de  Ibagué,  en  resolución del 15 de junio de 20051 lo acusó como  presunto  coautor  responsable  del  delito  de  extorsión  en  la modalidad de  tentativa,   decisión   cuya   ejecutoria   se  surtió  el  21  inmediatamente  siguiente.   

3.            Correspondió  al Juez Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  Ibagué imprimir el trámite de rigor al juicio, en  cuyo   desarrollo   celebró  audiencia  preparatoria  el  27  de  diciembre  de  20052  y  pública  el  27  de  julio de 20063,   sin   embargo,   antes  de  proferir  sentencia,  planteó  colisión  negativa de competencias a los jueces  penales  del  circuito  de  la citada capital, aduciendo las siguientes razones:   

3.1.          Con  el  advenimiento  de la Ley 1121 de  2006  perdió  competencia  porque  el artículo 23 le atribuyó el conocimiento  del  delito  de  extorsión  pero  en  cuantía superior a 150 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  como  a  dicha  cifra  no  alcanzó  la exigida  ilícitamente,  le  corresponde  proseguir  el juicio a los juzgados penales del  circuito  en virtud de la “competencia residual”, según lo dispuesto por el  artículo 77, literal b), numeral 1º de la Ley 600 de 2000.   

3.2.          Además,  la  derogatoria expresa de las  disposiciones  contrarias  a la invocada Ley 1121, contenida en el artículo 28,  implica  la  pérdida  de vigencia del artículo 14 de la Ley 733 de 2002 que le  había  otorgada  competencia  a  los  juzgados de su categoría para conocer de  todas    las    conductas    punibles    de    extorsión    sin   importar   la  cuantía.   

4.            El  Juez  Séptimo Penal del Circuito de  Ibagué  acepta  el  conflicto  y  rechaza  el  conocimiento  del asunto con los  siguientes argumentos:   

4.1.          Reseña  los  compromisos adquiridos por  Colombia  con  la  comunidad  internacional para la lucha contra el terrorismo a  través  del  desmantelamiento  y  neutralización de las redes y estructuras de  financiación  de  las  organizaciones  criminales  dedicadas  a dicha actividad  criminal  y su cumplimiento mediante la promulgación de la Ley 1121 de 2006, en  la  cual quedaron tipificadas penal y autónomamente dichas conductas con el fin  de  superar  las dificultades inherentes a su represión dentro del contexto del  concierto  para  delinquir  o  la  coparticipación  criminal  en  el  delito de  terrorismo.   

4.2.          Lo  anterior  implica que la Ley 1121 en  ningún  momento  redujo  la  competencia  que  ha venido asignando a los jueces  penales  del  circuito  especializados  para  conocer de un determinado grupo de  injustos  penales,  sino  que  la amplió creando el tipo antes mencionado tal y  como  consta  expresamente en la Gaceta del Congreso que recoge la ponencia para  primer  debate  del  respectivo  proyecto  de ley, propósito que obedeció a la  necesidad  de  adaptar  la  normatividad  vernácula  a  la  Ley  808  de  2003,  aprobatoria  del  Convenio  Internacional para la Represión de la Financiación  del  Terrorismo,  adoptado  por  la  Asamblea General de Naciones Unidas el 9 de  diciembre  de  1999,  cuya  exequibilidad  declaró  la  Corte Constitucional en  sentencia    C—037   de  2004.   

En  consecuencia,  remite la actuación a la  Corte.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  SALA :   

1.            Es indiscutible la competencia de la Sala  para  resolver  el  conflicto  jurídico suscitado alrededor de dicha categoría  procesal,  entre  el  Juez  Primero  Penal  del Circuito Especializado y el Juez  Séptimo  Penal  del  Circuito  de de Ibagué, según lo dispone el artículo 18  transitorio de la Ley 600 de 2000.   

2.            Origina  el  conflicto  que  concita  la  atención  de  la Sala la entrada en vigencia  de la Ley 1121 de 2006, pues  mientras   el  funcionario  mencionado  en  primer  término  considera  que  el  artículo  23  redujo  la  competencia  de los jueces de su rango respecto de la  extorsión,  al  asignarles aquellos casos en los cuales la cuantía es superior  a  150  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  durante  el  lapso  de  ocurrencia  de  los  hechos  investigados,  el  otro  servidor  opina  que dicho  ordenamiento  legal  antes  que introducir variaciones en punto de la mencionada  conducta   punible,   amplió   el   ámbito   de   competencia  de  los  jueces  especializados  al  asignarles  el  conocimiento  del  nuevo tipo que creó para  reprimir   las   organizaciones   criminales  dedicadas  al  financiamiento  del  terrorismo,  entre  otras  razones, para cumplir los compromisos internacionales  adquiridos por Colombia para combatir dicho flagelo social.   

3.                La     solución     de     esta  discusión  impone establecer  la  aplicabilidad  de  la  Ley  1121 de 2006 al caso examinado propósito que se  logra  mediante  la  revisión  de  la  legislación  que  a partir de la época  delictual    ─mayo   de  2002─  ha indicado cuáles  son   las   autoridades  judiciales  competentes,  en  primera  instancia,  para  adelantar el juzgamiento de la conducta punible de extorsión:   

3.1.          La  ley 733 del 29 de enero  2002, por medio  de  la cual se dictaron medidas tendientes a erradicar los delitos de secuestro,  terrorismo  y extorsión, y se expidieron otras disposiciones, en los artículos  5°   y   6°  incrementó  las  penas  y  las  circunstancias  específicas  de  agravación  para  el  injusto  penal mencionado en último lugar,  y en el  artículo 14° dispuso:   

“El conocimiento de los delitos señalados  en   esta   ley   le   corresponde   a   los   Jueces   Penales   del   Circuito  Especializados”.   

En  aplicación  de  dicha norma el presente  juicio  fue  iniciado  por  el  Juez Primero Penal del Circuito Especializado de  Ibagué  quien   celebró  audiencia  preparatoria y pública por cuanto la  cuantía  del  delito  de  extorsión  dejó  de  ser  factor  determinante para  establecer  la competencia, como lo había sido en la ley 600 de 2000, que en el  artículo  5°  transitorio,  numeral 7°, había atribuido a los jueces penales  del  circuito  especializados,  la  competencia,  en  primera  instancia,  de la  extorsión  en  cuantía  superior  a  ciento  cincuenta (150) salarios mínimos  legales mensuales.   

3.2.          La Ley 1121 del 29 de diciembre de 2006,  publicada  en  el  Diario  Oficial  N° 46497 del día siguiente, por la cual se  dictaron  normas  para  la prevención, detección, investigación y sanción de  la  financiación  del  terrorismo y otras disposiciones, modificó expresamente  el  numeral  7°  del  artículo  5° transitorio de la Ley 600 de 2000, y en su  artículo  23  asignó  a  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializados el  conocimiento, en primera instancia:   

“Del  concierto  para  cometer  delitos de  terrorismo  y  de  financiación  del  terrorismo  y administración de recursos  relacionados  con  actividades  terroristas, narcotráfico, secuestro extorsivo,  extorsión  o para conformar escuadrones de la muerte, grupo de justicia privada  o  bandas  de  sicarios,  lavado de activos u omisión de control (artículo 340  del   Código   Penal),   testaferrato   (artículo   326  del  Código  Penal);  extorsión  en  cuantía  superior  a ciento cincuenta  (150)   salarios   mínimos   mensuales   vigentes”  (Énfasis agregado).   

4.            Es decir: si bien el precepto transitorio  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000 fue modificado tácitamente por el  legislador   ordinario   mediante  el  artículo  14  de  la  Ley  733  de  2002  ─según el cual los Jueces  Penales  del  Circuito Especializados conocerían de la extorsión sin sujeción  a     límite     alguno     por     razón     de    la    cuantía─, y por el extraordinario a través del  artículo  1°,  numeral  13°  del  Decreto  Legislativo  2001  del  mismo año  ─que   les  contrajo  la  competencia   a   dichos  funcionarios  al  asignarles  el  conocimiento  de  la  extorsión  en  cuantía  superior  a  500  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes─,   de   manera  expresa  volvió a ser modificado por el artículo 23 de la Ley 1121 de 2006, al  reasignar  a  los  Jueces Penales del Circuito Especializados el conocimiento de  la  extorsión  en  cuantía  superior a 150 salarios mínimos legales mensuales  vigentes durante el acontecer delictual.   

5.            La  cantidad  de  dinero  materia  de la  extorsión     intentada     en     el     2002     fue     de    $1’200.000.00,   equivalentes   a   3,88  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  ese entonces, factor éste  determinado  por  aquella anualidad, mediante decreto, en $309.000.00, es decir,  en  cuantía  inferior  a  150  salarios  mínimos  legales  mensuales, luego la  competencia  para  conocer  de  tal  suceso  no  le correspondería a los jueces  penales del circuito especializados.   

6.            Sin  embargo,  aún  si se dijera que la  competencia  debe  radicar  en  un  Juzgado  Penal del Circuito ordinario, es lo  cierto  que  ello  no  implica  necesariamente  el  envío  de  la actuación al  Séptimo  Penal  de  Ibagué,  dado  que  el  trámite del juicio, incluidas las  audiencias  preparatoria  y pública han venido siendo realizadas por un juzgado  penal  del  circuito  especializado,  razones  para  remitirle  por prórroga de  competencia  el  proceso al que provocó el conflicto para que profiera el fallo  respectivo.   

7.            Dicha figura ha sido implementada por la  Sala     en     oportunidades     anteriores     aduciendo     los    siguientes  argumentos:   

“La  prórroga  de  competencia es un sano  remedio  procesal  frente a los constantes e intempestivos cambios legislativos,  con  el  que  se  permite, además, que el juez de mayor jerarquía en la escala  judicial   mantenga   la   competencia  para  continuar  el  trámite  hasta  la  terminación  del  proceso.  La  regulación de esta institución en la fase del  juicio,  indica  que  únicamente  en  dicha  etapa procesal puede ser aplicada,  según  lo  revela  la  legislación procesal penal de 2000 al respetar la regla  según  la  cual  en la ritualidad de los juicios (i) los términos que hubieren  empezado  a  correr,  y  (ii)  las  actuaciones  y diligencias que ya estuvieren  iniciadas,  se  regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su iniciación,  manteniendo así la coherencia del sistema jurídico.   

Tales directrices prolongan su validez en la  normatividad  que  desarrolla  el  sistema  acusatorio  colombiano, en el que es  preciso  advertir  la  regulación  de unas excepciones consagradas expresamente  por  el  legislador (art. 55 de la Ley 906 de 2004), como lo son (i) los asuntos  que  se refieren a aforados, (ii) aquellos supuestos en los cuales la actuación  corresponde  a  juez de mayor jerarquía, y, (iii) los procesos en los que luego  de  celebradas  las  audiencias de imputación o acusación sobreviene causal de  incompetencia  al  establecerse  que  el  hecho se adecúa a otro tipo penal que  compete  a  diferente servidor judicial, supuestos en los cuales inexorablemente  quien    viene    conociendo    del    proceso    debe    remitirlo    al   juez  competente.   

Tal determinación apareja la aplicación de  los  principios de inmediación, eficiencia y economía procesal, sin que, desde  luego,  se  sacrifiquen  axiomas  jurídicos  del rango del debido proceso o del  derecho  de  defensa,  porque  ha sido la justicia especializada la encargada de  tramitar  con  plenas  facultades el juicio y a pesar de la promulgación de una  nueva  norma  que defiere la competencia a otro funcionario de igual categoría,  lo  cierto es que la prórroga de competencia es figura de añeja aplicación en  el  sistema procesal colombiano para casos como el sometido a estudio, vigente a  través  de los artículos 55 de la Ley 906 de 2004, 405 de la Ley 600 de 2000 y  40  de la Ley 153 de 1887, amén de la previsión constitucional derivada de los  cambios  que  se dieron con la promulgación de la nueva Carta Política de 1991  (artículo         24        transitorio).”4   

8.            La aplicación sistemática de las normas  invocadas  en precedencia conlleva a concluir que le corresponde al Juez Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Ibagué continuar con el presente asunto  hasta  su  terminación  por tener prorrogada su competencia, la cual no aparece  afectada por las excepciones señaladas.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA  DE  CASACIÓN PENAL de la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

R E S U E L V E :  

1.             DIRIMIR  el  conflicto  de  competencias planteado, asignando el conocimiento de este proceso  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Ibagué, a donde se  dispone remitir la actuación.   

            

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al  Juzgado  Séptimo  Penal  del Circuito de Ibagué, mediante  remisión de copia de la presente decisión. Y,   

3.             ADVERTIR  que  contra esta providencia no proceden recursos.   

CÚMPLASE.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Excusa justificada  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ     MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS                                                 YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                              MAURO  SOLARTE  PORTILLA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1  C.  orig. N° 1, fols. 276-280.   

2  C.  orig. Nº 2, Fol.. 29-33.   

3  C.  orig. Nº 2, Fol.. 107-128   

4 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  del  16  de  mayo  de  2007,  rad.  N° 27.130, en el mismo sentido Auto  del  3  de  mayo de 2007, rad. N°  27.103.     

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