27374(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27374  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  124   

Bogotá,  D.  C., dieciocho (18) de julio de  dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  la solicitud de pruebas  elevada  en  el  trámite  de extradición del ciudadano colombiano DIEGO ALBERTO GONZÁLEZ.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.   El   Gobierno  de los Estados  Unidos  de  América,  mediante Nota Verbal  número 0862 del 3 de abril de  2007,  a  través  de  su  Embajada  en  Colombia, solicitó formalmente la  extradición  del  ciudadano  colombiano Diego Alberto  González.   

2.     Mediante    oficio   número  OFI07-10131-DIJ-0100  del  23  de abril de 2007, el Ministerio del Interior y de  Justicia,   luego   de  considerar  perfeccionado  el  expediente,  remitió  la  documentación   relacionada   con  la  solicitud  de  extradición  presentada,  demandando de la Sala el respectivo concepto.   

3.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo II, Libro V del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), en la  medida que no existe en el  momento  convenio  aplicable que regule el  asunto, como así lo conceptuó  el  Jefe  de  la  Oficina  de  Asesoría  Jurídica del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  según  oficio  número  OAJ.E.  0628 del 4 de abril de 2007, quien  además  certificó  que  la  documentación  del  expediente  procedente de la Embajada de los Estados Unidos  de    América,    fue    presentada   “debidamente  autenticada”.   

SOLICITUD  DEL   DEFENSOR   

Corrido el traslado de que trata el artículo  500   del   Código  de  Procedimiento  Penal,  el  defensor  del  requerido  en  extradición,  en  escrito  presentado  dentro  del  término legal, solicita la  práctica de la siguiente prueba:   

Que se oficie a la Fiscalía 41 Seccional de  la  Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos y Derecho Internacional Humanitario,  Unidad   de  Apoyo  de  Cali,  con  el  fin  de  que  expida  y  remita  a  este  diligenciamiento  copia íntegra del proceso penal que en la actualidad cursa en  contra   de   Diego   Alberto   González,   por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir,  tráfico  de  estupefacientes y lavado de activos.   

Luego  de  citar  el  artículo  29  de  la  Constitución  Política, sostiene que la prueba pedida tiene como fin demostrar  que  su  defendido es investigado en Colombia por los mismos hechos y cargos que  ahora  sustentan  la  solicitud  de extradición elevada por los Estados Unidos,  investigación  penal  que  se  inició antes de que se presentara la mencionada  solicitud de extradición.    

Así mismo,  dice que con dicho medio de  convicción  también  pretende  demostrar  que  “los  hechos  que se le imputan al señor DIEGO ALBERTO GONZÁLEZ, por las autoridades  penales   norteamericanas,  y  por  la  Fiscalía  colombiana,  tuvieron  lugar,  en  su  totalidad,  en  el  territorio colombiano”.   

Por ello, reitera que, de conformidad con el  citado  artículo  29  de la Carta Política, según el cual, se prohíbe juzgar  dos  veces por el mismo hecho, y teniendo en cuenta el artículo 504 del Código  de  Procedimiento Penal, a través del cual se difiere la entrega del solicitado  en  extradición cuando hubiere delinquido en Colombia, se impone colegir que la  prueba solicitada es procedente.   

Finalmente,  a  su  escrito acompañó copia  informal  de  varias  piezas  procesales  que  hacen  parte   del   proceso   penal   que   la  Fiscalía adelanta en  contra  de  su  procurado,  documentos  que,  según  su  afirmación,  permiten  evidenciar  la  realidad  de  las  afirmaciones  hechas en el escrito petitorio.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Teniendo en cuenta que el  concepto  de  la  Sala  acerca  de  la  viabilidad  o  no de la extradición, se  fundamenta  en  la  demostración  plena  de  la identidad del solicitado, en la  validez  formal  de  la  documentación  presentada, en el principio de la doble  incriminación,  en la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero  y,  cuando  fuere  el caso, en el cumplimiento de los tratados públicos, según  así  lo  dispone el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal, necesario  es  entonces  que  las  pruebas solicitadas tengan estricta relación con dichos  aspectos y que así lo sustente el peticionario.   

Por lo tanto, lo concerniente a la aducción  y  práctica  de  pruebas  se  rige  por  las reglas generales que establecen la  admisibilidad  por  razón  de su conducencia, como se ha venido resolviendo por  la  Corte, lo que significa que serán inadmitidos los medios de convicción que  no  conduzcan  a  evidenciar  o a enervar los fundamentos del concepto o los que  versen   sobre   hechos   notoriamente   impertinentes   y  los  manifiestamente  superfluos.   

Consecuente con lo anterior, la Sala negará  la  prueba  solicitada  por  el  defensor  del ciudadano colombiano Diego    Alberto   González,   por   las  siguientes razones:   

Pide  la  defensa  que  se  solicite  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  copia  del proceso penal que se adelanta en  contra   de   Diego   Alberto   González,  para  de  esa manera demostrar que i) está siendo investigado en  Colombia  por  los  mismos  hechos que sustentan la solicitud de extradición y,  además,  que  ii)  tales  hechos tuvieron lugar, en su totalidad, en territorio  colombiano.   

En  relación  con  el  primer  punto,  es  necesario  indicar que se trata de un tema que, como lo ha reiterado la Sala, no  atañe  a los específicos aspectos sobre los cuales debe ocuparse al momento de  emitir  el correspondiente concepto previo a la decisión del Gobierno Nacional,  los  cuales  están  precisados taxativamente, como se dijo, en el artículo 502  de la Ley 906 de 2004.   

En efecto, el citado marco legal que señala  la  competencia de la Corte no hace referencia a que esté obligada a establecer  si  el  solicitado  por las autoridades extranjeras también es investigado o no  por  la  justicia  colombiana,  o  si  los hechos por los que se le investiga en  nuestro  país  corresponden  a  los  mismos  sobre  los cuales se fundamenta el  pedido  de  extradición,  de  suerte  que  no  son asuntos que ni inciden en el  trámite,  ni  determinan  el  sentido  en  que se debe emitir el concepto, como  tampoco   están  previstos  en  la  ley  como  circunstancias  que  impidan  la  viabilidad    del    mecanismo    de   cooperación   internacional.1   

Sobre   este  puntual  tema  la  Corte  ha  indicado:   

“…si bien es  cierto  que  el  principio  del non bis in idem es regulado por el artículo 565  del  Código  de  Procedimiento  Penal derogado, pero aplicable a este asunto en  razón  del efecto de la inexequibilidad del artículo 527 del actual Código de  Procedimiento  Penal, al prever que no habrá lugar a la extradición cuando por  el  mismo  delito  la persona cuya entrega se solicita, esté investigada o haya  sido  juzgada  en  Colombia;  también  lo  es  que la Sala tiene establecido de  tiempo  atrás  que  este  principio debe ser en su aplicación estudiado por el  Gobierno  Nacional  al  decidir  si  concede  o  no  la extradición”.2   

Así mismo, en cuanto al segundo punto, como  lo  ha  precisado  la jurisprudencia de la Sala, “los  reparos   en   torno   a   aquello   que  ha  de  entenderse  como  ‘lugar    de    la    comisión   del  hecho’  por  el  cual  se  solicita   la  extradición  (…)  o  la  autoridad  judicial  que  cuenta  con  jurisdicción  y competencia para investigarlo y juzgarlo, resultan incapaces de  condicionar  el  sentido  del  concepto  que compete emitir a esta Corporación,  pues  es  obvio que el texto constitucional contenido en el acto legislativo No.  01  de  1997,  no  desconoce  que  los  hechos punibles puedan ser realizados en  distintos  lugares  (así  sea  en  el  exterior)  total o parcialmente, como lo  prevé  el  artículo  14  del Código Penal tal cual ha sido establecido por la  Corte    (Cfr.    Concepto    de   Extradición   octubre   3/2000.    Rad.  15862).   

“De  manera  que  acorde   con   cualquiera   de   las   hipótesis   identificadas  dogmática  y  doctrinariamente  como  instrumentos  jurídicos  para establecer el lugar de la  ocurrencia  del  hecho  (art. 14 del C. P.), tales como el lugar de realización  de  la  acción,  según el cual el hecho se entiende cometido en el lugar donde  se  llevó a cabo total o parcialmente la exteriorización de voluntad; y la del  resultado  que  entiende  realizado  el  hecho  donde se produjo el efecto de la  conducta;   y  la  teoría de la ubicuidad o mixta que entiende cometido el  hecho  donde  se efectuó la acción de manera total o parcial, como en el sitio  donde  se  produjo  o debió producirse el resultado, se tiene que las conductas  atribuidas  por  las  autoridades judiciales de los Estados Unidos de América a  (…),  traspasaron  las  fronteras colombianas, de lo cual surge que, contrario  al  planteamiento  que   sobre  dicho  particular  realiza  la  defensa del  requerido  en  extradición, se satisface la condicionante constitucional de que  el     hecho     haya     sido     cometido     en    el    exterior”.3   

En  esas  condiciones,  el  medio  de prueba  solicitado por la defensa no  se decretará.   

En  consecuencia,  se  ordenará  que  por  Secretaría  de la Sala se devuelvan al memorialista los documentos que anexó a  su escrito, visibles entre los folios 22 y 55.   

Finalmente,   como  la Corte   no   observa   la  necesidad  de  ordenar pruebas   de     oficio,     dispondrá     que    se    de   traslado   a  los  intervinientes por el término de cinco días,  para  que  presenten  alegatos, de conformidad con el inciso final del artículo  500 del Código de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR    la    práctica   de   la   prueba   pedida por el defensor del  solicitado en  extradición,      ciudadano     DIEGO     ALBERTO  GONZÁLEZ.   

2.    Por  Secretaría  de  la  Sala,  devuélvansele  al  memorialista  los  documentos  que  incorporó  a su escrito  petitorio,   visibles   entre   los   folios   22   y  55  del  cuaderno  de  la  Corte.   

3.     Ejecutoriada   la   presente  providencia,  conforme  lo dispone el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  córrase traslado por el término de 5 días, para que las partes, si lo  estiman a bien, presenten las alegaciones respectivas.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                             MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ    DE    LEMOS                                                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA                          

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria     

1 Ver,  entre  otros,  auto  del  24  de  noviembre  de  2004, rad. 22846; auto del 7 de  septiembre de 2005, rad. 23708.   

2 Ver,  entre  otros,  rad.  19963, auto del 21 de enero de 2003; rad. 21989, auto del 9  de  junio  de  2004;  rad. 22072, auto del 1° de septiembre de 2004.   

3  Extradición  24071  del  21  de  febrero  de 2006, extradición 24879 del 14 de  marzo de 2006, entre otras.     

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