27246(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27246   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                    

                            Magistrado Ponente:   

                               Dr.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 83   

          Bogotá, D.C., treinta de mayo de dos mil siete.   

VISTOS  

          Se  pronuncia la Sala sobre la nueva demanda de revisión instaurada  por      el      condenado     HERNANDO     PULECIO  GUTIÉRREZ,   en  su condición de abogado titulado, contra la sentencia proferida  por  el  Juzgado  Dieciocho Penal del Circuito de Cali el 17 de julio de 2003, y  confirmada  por  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de la misma  ciudad  el 17 de agosto de 2005, y por cuyo medio se condenó al demandante a la  pena  principal de dos (2) años prisión, y a las accesorias de inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas y para el ejercicio de la abogacía por el  mismo  lapso  de  la  pena principal,  al hallarlo penalmente responsable a  título de autor del delito de fraude procesal.   

  ANTECEDENTES   DEL  CASO   

         

         1.        Con        similares  argumentos  a los aducidos en  una           anterior          demanda,  radicada     bajo     el     No.     24.719,     el     abogado     HERNANDO  PULECIO GUTIERREZ insiste  ahora  en que la conducta por la  que  resultó  condenado  a  través  de  las sentencias  demandadas,  se  encontraba  prescrita  al momento de  proferirse   el  fallo,  razón  por  la  cual  invoca  la  causal  de    revisión   descrita   en   el   numeral   2º   del     artículo     220     del    Código    de    Procedimiento  Penal.        

En  orden  a  fundamentar  su  pretensión,  reseña  en  primer lugar que la conducta juzgada se concretó al hecho material  y  jurídico  de  haber  presentado  una  demanda  ejecutiva  al  reparto de los  juzgados  civiles  municipales  de  Cali  el  7  de  noviembre  de 1995, la cual  pretendía  el  cobro  de  seis  (6)  letras de cambio,  “las   cuales   constituían  esencialmente  una  ilegalidad”,  es  decir  un  medio  fraudulento que configuró el delito de fraude  procesal.   

Dicho fundamento de hecho, agrega, constituye  la  circunstancia  temporal  “que evidentemente puede  apreciarse  o  medirse  entre  la  EJECUCIÓN  DEL  FRAUDE PROCESAL, que se dice  ocurrió  a  partir del momento en que presenté ante el Juzgado civil municipal  de  Cali, la demanda ejecutiva que figura en el respectivo proceso, es decir, en  la  fecha  del  07  de  noviembre de 1995, y la aparición de una RESOLUCIÓN DE  ACUSACIÓN,  que  alcanzó el requisito de ejecutoria en la fecha del 8 de marzo  de  2001,  pues,  entre las mencionadas fechas transcurrió UN TIEMPO SUPERIOR A  CINCO (5) AÑOS”.   

Por lo tanto, en el proceso que se adelantó  en  su  contra  la  acción  penal  por el delito de fraude procesal prescribió  antes  de  proferirse  la resolución de acusación, a lo cual no puede oponerse  ningún  reparo  “que consista en la PROLONGACIÓN de  la  ejecución  de  la  acción  definida  por  el  verbo  rector del mencionado  delito”    

Cita  un aparte de la sentencia del Tribunal  para  deducir  de  allí  que  la acción penal cursada en su contra se refirió  exclusivamente  a  la  conducta  que realizó cuando presentó las primeras seis  (6)  letras  de  cambio para su cobro ejecutivo, por lo que para contabilizar el  término  de  prescripción  no  podía  considerarse  el  segundo acto ocurrido  cuando  presentó las otras seis (6) letras de cambio para su cobro, pues fue en  la primera oportunidad que indujo en error al funcionario.   

Según  el  demandante,  queda  descartada  cualquiera   otra   interpretación   que  quiera  hacerse  respecto  del  verbo  “inducir”,  del  que  no  hubo  prolongación,  pues  quedó establecido que  “fueron  dos (2) ocasiones distintas en que realicé  la    conducta    que    fue    calificada    como    delito   de   ‘fraude       procesal’”, pero en las sentencias sólo hubo  lugar para el juzgamiento y condena de la primera de ellas.   

2.   Como   se  advirtió,  con  similares  fundamentos, el abogado PULECIO GUTIÉRREZ presentó  una  anterior  demanda que fue radicada en esta Corporación bajo el No. 24.719,  la  cual  se  inadmitió  en  auto  del  25  de  mayo  de  2006, con base en los  siguientes argumentos:   

a) La invocación  de   la   causal   segunda  de  revisión  debe  apoyarse  en  una  posibilidad      real     de     remover    los   efectos    de   la   cosa   juzgada,  es  decir,  que  surja  evidente  que  el  Estado había perdido la facultad para iniciar o proseguir el  proceso  en  el  que  se  produjo la condena, o que ésta nunca pudo alcanzar su  ejecutoria  material  por  razón de la prescripción u otro fenómeno extintivo  de la acción penal.   

b)  En  el caso aludido, no es cierto que la  conducta  por  la  que  se  condenó  a PULECIO GUTIÉRREZ fue ejecutada el 7 de  noviembre  de  1995,  como lo alegó en su libelo, pues precisamente merced a la  discusión  del  tema al momento de impugnarse el fallo de primera instancia, el  Tribunal  dejó  en  claro  que  el  comportamiento  que  suficientemente quedó  delimitado  en  la resolución acusatoria de segunda instancia y que, por tanto,  era   el   que   fijaba   el   marco  del  debate  en  el  juicio,  “no  fue  el  relacionado con la presentación inicial de las seis  (6)  letras  de  cambio,  sino la de las siguientes (6) para que se acumularon a  las  primeras,  porque  como ya en este momento el demandado en el proceso civil  había  realizado abonos que no fueron informados por el demandante al juez, con  tal  conducta se logró inducirlo en error tanto sobre la acumulación misma del  ejecutivo,  como  sobre  la vigencia de las medidas cautelares que ya se habían  ordenado”1.   

c)  Tales títulos valores (los últimos 6),  agregó  la  Sala,   fueron  presentados  el  5 de  febrero  de  1998,  fecha  en  la cual se solicitó la  acumulación  al  proceso  iniciado  con  fundamento en las primeras 6 letras de  cambio  y la decisión del juez civil inducida por el ocultamiento de los abonos  realizados  por  el  demandante,  se  profirió el 2 de  marzo  del  citado  año  (1998),  fecha en la cual se  concretó  la  conducta  punible  que  ameritó la condigna sanción, según los  precisos términos de la acusación y los fallos de instancia.   

d) Por lo tanto, si la resolución acusatoria  quedó  ejecutoriada  el  8  de marzo de 2001, atendiendo, por favorabilidad, la  normatividad  vigente  para  el momento de la comisión del hecho -artículo 182  del  Decreto  100  de  1980-,  no  resulta  siquiera  probable la ocurrencia del  alegado  fenómeno  jurídico  de  la prescripción de la acción aducido por el  demandante,  como  para  aceptar  a  trámite  la  demanda  de  revisión que se  edificó  en  un  supuesto  de  hecho  bastante  diverso  y  distanciado del que  sustentó la condena.   

          e)  Así  las cosas, concluyó la Sala, la demanda presentada por el  condenado     PULECIO    GUTIÉRREZ,    incumplió  los requisitos previstos en el numeral 3º del artículo  222  del estatuto procesal penal, básicamente porque se estructuró a partir de  supuestos  de  hecho  diversos de los considerados en las instancias y con total  olvido  y  desconocimiento  de que la acción de revisión según la concepción  legislativa  no  constituye  una  prolongación  del  juicio  ni  una  instancia  adicional  para  el  debate  probatorio,  que es lo que en esencia pretendió al  presentar   como   sustento  de  la  demanda,  reiteró,  fundamentos  fácticos  distanciados  de  los  que  ameritaron  el  pronunciamiento  de  condena  de las  instancias.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En vista de que la nueva demanda de revisión  presentada  por  el  condenado HERNANDO PULECIO GUTIÉRREZ contra las sentencias  de  fechas  julio 17 de 2003 y agosto 17 de 2005 proferidas, en su orden, por el  Juzgado  18  Penal  del  Circuito de Cali y una Sala Penal del Tribunal Superior  con  sede  en  la  misma  ciudad,  es  idéntica  en sus fundamentos fácticos y  jurídicos  a aquella analizada por la Sala en auto del 25 de mayo de 2006, cuyo  trámite  se  surtió  bajo  la  radicación No. 24.719, se impone como obligada  decisión  estarse  a  lo  allí  decidido,  porque  nada  nuevo se aporta a los  argumentos    que    ya    fueron   estudiados   someramente   en   el   aludido  antecedente.   

En tales condiciones, no se requiere repetir  el  análisis  que  llevaría  a  la  misma  conclusión,  puesto  que  en  esta  oportunidad  el  demandante  vuelve  a  incurrir  en  el  mismo  error que se le  enrostró  en  aquella  oportunidad, a saber, el haber estructurado su demanda a  partir  de  supuestos  de  hecho diversos de los considerados en las instancias,  con  total olvido de que la acción de revisión no constituye una prolongación  del  juicio  ni una instancia adicional para el debate probatorio, que es lo que  en  esencia  pretende  nuevamente  al  presentar  como  sustento  de  la demanda  fundamentos  fácticos  distanciados de los que ameritaron el pronunciamiento de  condena  de  las  instancias,  según el análisis que en su oportunidad hizo la  Sala y que, por tanto, se considera innecesario repetir.   

Así las cosas, en virtud de que se trata de  la  misma  demanda  de  revisión,  la  cual ya fue estudiada ampliamente por la  Sala,  disponiéndose su inadmisión, en auto dictado en el radicado No. 24.719,  se  abstendrá  la  Corte  de  hacer  cualquier  pronunciamiento  sobre el nuevo  libelo.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Abstenerse  de pronunciarse en relación con  la  segunda  demanda  de  revisión  presentada a nombre propio por el condenado  HERNANDO  PULECIO  GUTIÉRREZ,  en  su  condición  de  abogado,  conforme a las  motivaciones expuestas en el cuerpo de esta providencia.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                  ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                 

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA       

                                                                                      

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Auto   del   25   de  mayo  de  2006,  radicado  No.  24.719     

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