27247(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27247  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

  Magistrado  ponente   

JAVIER ZAPATA ORTIZ    

Aprobado acta No. 83   

Bogotá  D.  C., treinta (30) de mayo de dos  mil siete (2007)   

Decide la Corte la colisión de competencia  suscitada    entre    el   Juzgado   1°   Penal  del  Circuito  Especializado  con  sede  en  Ibagué   y   el  Juzgado  Penal    de   Circuito   del  Líbano,  dentro  del  proceso que se  adelanta   contra  ARCESIO  LEMUS,  ELVIA  VALENTINA  QUESADA,  HERMENEGILDO  GRACIA  SERNA y JAIRO ANTONIO  FUENTES  DÍAZ  por el  concurso  de  delitos  de  rebelión,                extorsión,   extorsión  en  grado  de  tentativa,  hurto  calificado  y agravado.   

HECHOS  

En   la  resolución  de  acusación,  la  Fiscalía    7ª    Delegada    ante    los   Juzgados   Penales   de   Circuito  Especializados   de   Ibagué,   hizo  la  siguiente  síntesis:   

“Se  inicia la  presente  investigación con base en la denuncia interpuesta por el señor JAIME  AUGUSTO  MURCIA  LAVERDE  quien da cuenta que desde el  año   2000   integrantes  del  grupo  subversivo  denominado  Bolcheviques  del  Líbano,  entre  ellos, alias JERÓNIMO, JUAN CARLOS,  FERNANDO,  CAMILA,  JEISON,  y  SILVIO  les  vienen  exigiendo diversas sumas de  dinero  bajo amenazas, algunas de las cuales han sido  entregadas por ello al grupo subversivo.   

Cuenta  que el 19 de octubre del año 2000,  cuando   sus  padres  OLGA  LAVERDE  DE  MURCIA  y  JAIME MURCIA, se encontraban en la finca El Tocayo de la  vereda     Los     Novillos    del    Municipio    de    Murillo    –  Tolima, llegaron miembros del grupo  ilegal,  quienes entablaron conversación con aquellos, exigiéndoles    la    suma    de    ochenta  millones  de  pesos,  exigencia  que  luego  de  una larga  conversación  y  ante  la  amenaza de secuestrar a la señora OLGA LAVERDE, fue  disminuida  a  cinco  millones  de  pesos, entregando  inmediatamente  un  millón  y los cuatro restantes al día siguiente en la  vereda  TARAPACÁ  del  Municipio  del  Líbano.   

Posteriormente,  en  los  meses  de agosto,  septiembre  y  octubre  del  año  2001,  fueron nuevamente objeto de exigencias  económicas  por  el  grupo  ilegal  Bolcheviques del  Líbano,  quienes  pedían  la suma de treinta y cinco  millones   de   pesos   a   título  de  la  mal  denominada  vacuna,  sin  embargo  pese a que no fue atendida dicha exigencia por sus  padres,   el   día  1  de  noviembre  se  presentaron  a  la  finca  de  nombre  SABANALARGA  (sic)  vereda  del  Municipio de Murillo  de   donde  sacaron  once  (11)  cabezas  de  ganado  normando,   situación   que   impuso  la  necesidad  de  negociar  con  quienes  se  habían  apoderado  del  ganado, negociación que  personalmente  realizaron su hermano de nombre JESÚS MARÍA y él, entregando a  título  de  exigencia económica a cambio de devolver  las  cabezas  de  ganado  la  suma  de  ocho  millones quinientos mil pesos, sin  embargo sólo devolvieron diez semovientes.   

Continua (sic) exponiendo el denunciante que  en   el   mes  de  Marzo  del  año  2002,  empezaron  nuevamente  a  exigirles  dinero  pero  por el lado de la finca de Villahermosa,  llegando  a la finca en mención, se apoderaron de un  novillo,  poniéndoles  una  cita  que cumplieron, en donde se encontraron  con  el Comandante YEISON, quien les exigió cinco millones  de  pesos, suma que fue entregada a los delincuentes, además del novillo que se  llevaron.   

Finalmente   los   miembros   de   dicha  organización   ya  no  están  haciendo  exigencias  dinerarias,     sino     en     especie,     pues     le     pidieron    insumos  agrícolas.”   

ANTECEDENTES  

1.- Con base en las diligencias practicadas       dentro  del  término  de  la investigación preliminar, la Fiscalía 1ª  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales  de Circuito Especializados, el     12     de     noviembre     de  2004   profirió  resolución  de  apertura  de  instrucción  (fl.  134 c #  1),   ordenando,   la   recepción   de   las   indagatorias   de   JAIRO    ANTONIO    FUENTES    DÍAZ,   ARCESIO   LEMUS    (fl.   207   c   #   1),      ALBINO      LUCIANO      SOTO  RODRÍGUEZ  (252  c  #  1),  LIBARDO  VERGARA  FELIPE  (fl. 181 c # 1),    ELVIA  VALENTINA               QUESADA   (fl.  248  c  #  1),       HERMENEGILDO       GRACIA  SERNA, a quienes mediante  resolución  del  8  de  abril de 2005, se les resolvió la situación jurídica  con   detención  preventiva,  por  el  concurso  de  delitos  de  rebelión,  extorsión  consumada,  tentativa de extorsión y hurto  calificado  y agravado (fl. 263 c # 1), la que al ser  impugnada,  el 17 de junio de 2005 fue confirmada por  la  Unidad  de  Fiscalías  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  del Distrito  Judicial de Ibagué (fl. 33 c # 2)   

Perfeccionada   en   lo   posible   la  instrucción,   se  declaró  cerrada  la  investigación  procediéndose  a  la  calificación   del   mérito   de  la  actuación  sumarial,  el  25   de   noviembre   de   2005,   con  resolución  de  acusación como probables autores de  los  delitos por los cuales les fue resuelta la situación jurídica,  excepto  a  LIBARDO  VERGARA  FELIPE a quien se le precluyó la  investigación  (fl. 123 c  # 2).   

2.- El Juzgado  1°  Penal  de  Circuito  Especializado     de     Ibagué,    al  que le correspondió el conocimiento del proceso, cuando  avanzaba  la  fase  de  la  causa y antes de celebrarse la  diligencia     de    audiencia    pública    de    juzgamiento,    mediante  auto del pasado 6  de  febrero  declinó  la  competencia  para  continuar  con  la  actuación  de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  23  de la Ley  1121 de 2006 que  modificó  los  numerales 6 y 7 del artículo 5° transitorio  de  la  Ley 600 de 2000 que otorga la competencia, en  primera  instancia  del delito de extorsión, cuando  la  cuantía  excediere  los  150  salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes, situación que no se presenta en este asunto, pues  la  exigencia  ilícita es  inferior   a  la  establecida  en  la  Ley  1121  de  2006.   

Por  lo anterior, ordenó la remisión del  proceso al Juzgado Penal de Circuito del Líbano.   

3.-  Por  su  parte,  el  Juzgado Penal de  Circuito  del Líbano, al  que  le  correspondió  el  proceso, no aceptó la competencia que le derivó el  Juzgado colisionante.   

En orden a sustentar su renuencia a conocer  del  proceso, sostuvo que  la     competencia  la   conserva   el  despacho  colisionante,  habida  consideración  que  de  acuerdo  con  los  lineamientos  de  la  competencia  a  prevención,   la   denuncia  se  formuló  ante  la  Fiscalía  1ª  Delegada  ante  los Juzgados Penales de Circuito Especializados,  adscrita al Gaula con sede en Ibagué.   

Por  lo  anterior, aceptó la colisión de  competencia  negativa  y  dispuso remitir el expediente a esta Corporación para  que     dirima    el  conflicto.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.-  Suscitado  el  conflicto  negativo de  competencia    entre   el   Juzgado   1°    Penal    de    Circuito    Especializado   de   Ibagué   y  el  Juzgado  Penal   de  Circuito  del  Líbano,  corresponde a esta Sala de  la  Corte dirimirlo con arreglo a lo dispuesto en el inciso 2° del artículo 18  transitorio del Código de Procedimiento Penal.   

2.-  Debe  señalarse,  inicialmente, que la  colisión  de  competencias  fue  trabada  debidamente,  por cuanto los juzgados  colisionantes  observaron  a  cabalidad los requisitos previstos en el artículo  93  del  Código  de  Procedimiento Penal, exponiendo los motivos por los cuales  cada  uno  de  ellos  se  niega  a  conocer de la actuación que se sigue contra  ARCESIO  LEMUS  y otros por  el  concurso  de  delitos  de  extorsión,  extorsión  en  grado  de tentativa,  rebelión y hurto calificado y agravado.   

Es  claro,  entonces,  que  el  motivo  de  divergencia  en  este  caso  se  concreta en la común negativa de los jueces en  adelantar   la   causa   por  el  delito  de  extorsión,  pues,  a  juicio  del  colisionante,  de  la  interpretación de la Ley 1121 de 2006, se infiere que el  competente  para  seguir  conociendo  de  la  actuación es el Juzgado Penal del  Circuito,  dado  que,  el  conocimiento  de  la  extorsión  está  sujeta  a la  cuantía;  en  tanto  que  para  la  autoridad  colisionada, en un planteamiento  diverso,  ubica  la  discusión en torno al delito de rebelión el que considera  de  mayor jerarquía, estimando que la competencia debe dirimirse por las reglas  de  la competencia a prevención, concluyendo que, como quiera que en Ibagué se  formuló  la  denuncia,  allí  recae  la competencia para el conocimiento de la  fase de la causa.   

Con el objeto de resolver el conflicto, debe  señalar  la  Sala  que  a partir de la Ley 1121 de 2006, se ha suscitado en los  diversos   despachos   judiciales   del   país   diferentes   interpretaciones,  planteándose  conflictos de competencia, los cuales han sido resueltos por esta  Corporación1,  entre  otros,  en  relación con el delito de extorsión, así se  expresó la Sala:   

“3.  La  prórroga  de competencia es un  sano   remedio   procesal  frente  a  los  constantes  e  intempestivos  cambios  legislativos,  con  el  que se permite, además, que el juez de mayor jerarquía  en  la  escala judicial mantenga la competencia para continuar el trámite hasta  la  terminación del proceso. La regulación de esta institución en la fase del  juicio,  indica  que  únicamente  en  dicha  etapa procesal puede ser aplicada,  según  lo  revela  la  legislación procesal penal de 2000 al respetar la regla  según  la  cual  en la ritualidad de los juicios (i) los términos que hubieren  empezado  a  correr,  y  (ii)  las  actuaciones  y diligencias que ya estuvieren  iniciadas,  se  regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su iniciación,  manteniendo así la coherencia del sistema jurídico.   

4.  Tales directrices prolongan su validez  en  la  normatividad  que desarrolla el sistema acusatorio colombiano, en el que  es  preciso advertir la regulación de unas excepciones consagradas expresamente  por  el  legislador (art. 55 de la Ley 906 de 2004), como lo son (i) los asuntos  que  se refieren a aforados, (ii) aquellos supuestos en los cuales la actuación  corresponde  a  juez de mayor jerarquía, y, (iii) los procesos en los que luego  de  celebradas  las  audiencias de imputación o acusación sobreviene causal de  incompetencia  al  establecerse  que  el  hecho se adecúa a otro tipo penal que  compete  a  diferente servidor judicial, supuestos en los cuales inexorablemente  quien    viene    conociendo    del    proceso    debe    remitirlo    al   juez  competente.   

5.   Además,   la   solución   de   la  discusión                planteada         impone  establecer la aplicabilidad de la Ley 1121 de 2006 al caso  examinado,  pues  mientras  el  Juzgado proponente de la colisión la supone, el  provocado la niega.   

6. Con tal fin resulta de gran utilidad la  revisión  de  la legislación que a partir de la época delictual -noviembre de  2005-  ha  establecido  cuáles  son  las autoridades judiciales competentes, en  primera  instancia,  para  adelantar  el  juzgamiento  de la conducta punible de  extorsión:   

6.1. La ley 733 del 29  de  enero   2002,  por  medio  de  la cual se dictaron medidas tendientes a  erradicar  los  delitos  de  secuestro, terrorismo y extorsión, y se expidieron  otras  disposiciones,  en  los artículos 5° y 6°, incrementó las penas y las  circunstancias  específicas  de agravación para el injusto penal mencionado en  último lugar,  y en el artículo 14° dispuso:   

“El   conocimiento   de   los  delitos  señalados  en  esta  ley  le  corresponde  a  los  Jueces  Penales del Circuito  Especializados”.   

Con  fundamento  en dicha preceptiva, esta  causa  ha  venido  siendo  conocida  por  el  Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  de Ibagué, pues la cuantía de la extorsión dejó de ser factor  determinante  para  establecer la competencia, como lo había sido en la ley 600  de  2000,  que  en  el artículo 5° transitorio, numeral 7°, había asignado a  los  jueces  penales  del  circuito  especializados,  la competencia, en primera  instancia,  de  la  extorsión  en  cuantía  superior  a ciento cincuenta (150)  salarios mínimos legales mensuales.   

6.2.  La  Ley  1121 del 29 de diciembre de  2006,  publicada  en el Diario Oficial N° 46497 del día siguiente, por la cual  se  dictaron  normas  para la prevención, detección, investigación y sanción  de   la   financiación   del   terrorismo   y  otras  disposiciones,  modificó  expresamente  el  numeral  7°  del  artículo  5° transitorio de la Ley 600 de  2000,  y  en  su  artículo  23  asignó  a  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados el conocimiento, en primera instancia:   

“Del  concierto  para cometer delitos de  terrorismo  y  de  financiación  del  terrorismo  y administración de recursos  relacionados  con  actividades  terroristas, narcotráfico, secuestro extorsivo,  extorsión  o para conformar escuadrones de la muerte, grupo de justicia privada  o  bandas  de  sicarios,  lavado de activos u omisión de control (artículo 340  del   Código   Penal),   testaferrato   (artículo   326  del  Código  Penal);  extorsión  en  cuantía superior a ciento cincuenta  (150)   salarios   mínimos   mensuales  vigentes”  (Énfasis agregado).   

7.   Es   decir:  si  bien  el  precepto  transitorio   del   Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000  fue  modificado  tácitamente  por el legislador ordinario mediante el artículo 14 de la Ley 733  de  2002  -según  el  cual  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados  conocerían  de  la  extorsión  sin sujeción a límite alguno por razón de la  cuantía  –  y  por  el extraordinario a través del artículo 1°, numeral 13°  del  Decreto  Legislativo 2001 del mismo año -que les contrajo la competencia a  dichos  funcionarios  al asignarles el conocimiento de la extorsión en cuantía  superior  a 500 salarios mínimos legales mensuales vigentes-, de manera expresa  volvió  a  ser  modificado  por  el  artículo  23  de  la Ley 1121 de 2006, al  reasignar  a  los  Jueces Penales del Circuito Especializados el conocimiento de  la  extorsión  en  cuantía  superior a 150 salarios mínimos legales mensuales  vigentes durante el acontecer delictual.   

8.   Estando   las  cifras  exigidas  en  desarrollo  del  concurso doble de extorsión investigado dentro de este juicio,  en   $5’000.000.00  y  $500.000.00,  en  cada  caso,  equivalentes  a  13,10  y  1,31 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  en el año 2005, respectivamente, época delictual  en  la cual mediante decreto estaba fijado el salario mínimo en $381.500.00, es  decir,  en  cuantía  inferior  a  150  salarios  mínimos legales mensuales, la  competencia  para  conocer  de  tal  suceso  no  le correspondería a los jueces  penales del circuito especializados.   

9.  Sin  embargo, aún si se dijera que la  competencia  debe  radicar  en  un  Juzgado  Penal del Circuito ordinario, es lo  cierto  que ello no implica necesariamente el envío de la actuación al Juzgado  Penal  del  Circuito de Purificación, dado que el trámite del juicio, incluida  la  audiencia  preparatoria, ha venido siendo realizado por un juzgado penal del  circuito  especializado,  razones  para  remitir por prórroga de competencia el  proceso  al  Primero  de dicha categoría de Ibagué para que prosiga la causa y  profiera el fallo respectivo.   

10.   Tal   determinación   apareja  la  aplicación  de los principios de inmediación, eficiencia y economía procesal,  sin  que,  desde  luego,  se sacrifiquen axiomas jurídicos del rango del debido  proceso  o  del  derecho de defensa, porque ha sido la justicia especializada la  encargada   de   tramitar  con  plenas  facultades  el  juicio  y  a  pesar  del  advenimiento  de  una  nueva norma que defiere la competencia a otro funcionario  de  igual  categoría, lo cierto es que la prórroga de competencia es figura de  añeja  aplicación  en  el  sistema  procesal  colombiano  para  casos  como el  sometido  a  estudio,  vigente  a  través de los artículos 55 de la Ley 906 de  2004,  405  de  la  Ley  600  de  2000  y  40 de la Ley 153 de 1887, amén de la  previsión  constitucional  derivada  de  los  cambios  que  se  dieron  con  la  promulgación   de   la   nueva   Carta   Política   de   1991   (artículo  24  transitorio).   

11.   En   conclusión:  en  aplicación  sistemática  de  las  normas  invocadas  en  precedencia,  corresponde  al juez  especializado  continuar  con el presente asunto hasta su terminación por tener  prorrogada  su  competencia,  la  cual  no  aparece afectada por las excepciones  señaladas.   

En  tales  condiciones,  la competencia para  conocer  de  la  actuación  que  se  adelanta contra  ARCESIO  LEMUS  y  otros por el concurso de delitos de  extorsión,  extorsión  en  grado  de tentativa, rebelión y hurto calificado y  agravado,  corresponde  al  Juzgado  Primero Penal de Circuito Especializado con  sede en Ibagué, a donde se remitirán las dirigencia.   

   

Esta  decisión  es  proferida de plano y no  admite recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

PRIMERO:  DECLARAR  que  la competencia para conocer de la causa que se adelanta contra ARCESIO   LEMUS  y  otros,  corresponde al Juzgado Primero Penal de  Circuito  Especializado de Ibagué, al que se le remitirá el expediente para lo  de su cargo.   

SEGUNDO:  Copia de  esta  decisión  envíese  al  Juzgado  Penal  de  Circuito del Líbano, para su  conocimiento.   

Cópiese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                        ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA PULIDO  DE  BARÓN                                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ    

        Salvamento de voto   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

        SALVAMENTO    DE  VOTO   

Con el debido respeto y acatamiento por la  decisión  de  mayoría,  me  permito  expresar  las  razones  por las cuales no  comparto   la   determinación  adoptada  en  el  sentido  de  declarar  que  la  competencia  para  conocer  del  proceso  seguido  en  contra de ARCESIO LEMUS y  otros,  radica en el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Ibagué  y  no  en el Juzgado Penal del Circuito de Líbano, ambos en el Departamento del  Tolima.   

Tal  como  fue expuesto de mi parte en el  curso  de  los debates orales, debo reiterar mi criterio en el sentido de que si  bien  comparto  la determinación de aplicar las previsiones del artículo 40 de  la  Ley  153  de  1887  para  efectos  de  prorrogar la competencia como “sano  remedio   procesal   frente   a   los   constantes   e   intempestivos   cambios  legislativos”,   no  acontece  igual  respecto  a  extender  tales  efectos  a  actuaciones    procesales   distintas   y   anteriores   a   la   audiencia   de  juzgamiento.   

Obedece  ello  a  que desde mi particular  punto  de  vista,  cuando se ha dado inicio a la audiencia pública, o culminado  ésta,  es  porque todos los asuntos relativos a la competencia del juzgador han  sido  resueltos  definitivamente,  constituyendo, por tanto, ley del proceso, de  obligatorio cumplimiento para las partes y el juez.   

Esto  no  sucede,  en  cambio,  cuando se  decide  prorrogar  la  competencia,  incluso  a  actuaciones en las que no se ha  llevado  a  cabo la audiencia preparatoria, pues se pasa por alto que una de las  finalidades  de  esta es precisamente permitirle al juez y a los intervinientes,  discutir,  entre otros aspectos, la validez del trámite, y  la competencia  del órgano jurisdicente.   

Con  la  tesis  que  mayoritariamente  se  adopta,  a  mi  modo de ver, se priva a las partes de la posibilidad de discutir  la  competencia  del  juzgador,  para imponer la competencia a determinado juez,  ampliando  la  interpretación  de la norma a casos no cobijados por ésta, y en  el  presente  caso  a  asuntos  que  no  guardan  relación  con  actuaciones en  trámite.   

Por  razón de lo expuesto, insisto en mi  criterio,  sentado y reiterado, además, por la jurisprudencia, en el sentido de  que  la  prórroga  opera si el asunto se encuentra para fallo, o al menos en la  fase de la audiencia de juzgamiento.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

MAGISTRADO  

Fecha ut supra.  

    

1  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Auto,  27130,       mayo      16 de 2007.     

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