27096(09-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 27096  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

                                    Aprobado Acta N° 69.   

Bogotá,  D.  C.,  mayo nueve (9) de dos mil  siete (2007).   

VISTOS:  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado  LUIS  FELIPE  DUARTE  GÓMEZ,  quien  fuera condenado por la conducta  punible  de homicidio agravado en sentencias proferidas por el Juzgado Promiscuo  del Circuito de Los Patios y el Tribunal Superior de Cúcuta.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Los primeros tuvieron ocurrencia pasadas  las  doce  de  la  noche  del  29  de  noviembre de 2003, en el Corregimiento La  Garita,  Municipio  de Los Patios, Norte de Santander, cuando LUIS FELIPE DUARTE  GÓMEZ  en  compañía  de  José  Melías  Delgado  Durán, Rafael Flórez y un  desconocido  siguieron  a  Salomón  Villamizar  y Vicente Remolina al salir del  Restaurante  y  Tienda  Capri-Pollo donde todos consumían bebidas embriagantes,  en   cuyo  interior  el  primero  había  amenazado  a  los  últimos  para  que  abandonaran  el  lugar.  Ya  en  las afueras DUARTE GÓMEZ secundado por Delgado  agredió  físicamente  a  las  víctimas,  logrando  huir  Remolina en  su  bicicleta,  mientras  que  Villamizar  fue golpeado hasta causársele la muerte.   

2. Vinculados legalmente mediante indagatoria  Rafael  Flórez  y  LUIS FELIPE DUARTE GÓMEZ, la Fiscalía Segunda Seccional de  Los  Patios  el  17  y  31  de  mayo  de  2004  se abstuvo de proferir medida de  aseguramiento  en  relación  con  el  primero,  mientras afectó al segundo con  detención  preventiva  sin  derecho  a  excarcelación  como presunto autor del  delito de homicidio agravado (arts. 103 y 104-7 del cp).   

3.  Cerrada  la  instrucción  parcialmente  frente  a  los  dos sindicados, mientras se dispuso continuar la instrucción en  relación  con  José  Melías  Delgado  Durán,  la  misma  Fiscalía  el 17 de  septiembre  de  2004  profirió  resolución  de  acusación contra el procesado  DUARTE  GÓMEZ por la conducta punible por la cual había resuelto la situación  jurídica   y   precluyó   la   investigación   a  favor  de  Rafael  Flórez,  pronunciamiento  que  alcanzó ejecutoria el 29 de noviembre siguiente cuando la  Fiscalía  Cuarta  Delegada ante el Tribunal Superior de Cúcuta lo confirmó al  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el defensor del acusado.   

4.  Correspondió  al  Juzgado Promiscuo del  Circuito  de  Los  Patios adelantar el juicio y celebrada la audiencia pública,  el  14 de junio de 2005 dictó sentencia condenando a DUARTE GÓMEZ a la pena de  treinta  y  ocho  (38)  años  y  un  (1)  mes  de prisión, interdicción en el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por un lapso de veinte (20) años y  al  pago  de  indemnización  de  perjuicios  morales,  como  coautor penalmente  responsable  del  delito  de homicidio agravado por el numeral 4° del artículo  104  del  cp  por  haber obrado por motivo abyecto o fútil y las circunstancias  genéricas  de agravación de los numerales 5, 8 y 10 del artículo 58, mientras  que  descartó  la  agravante  específica  del  numeral  7°  del artículo 104  imputada en la acusación.   

5.  El  fallo  anterior fue recurrido por el  defensor  del procesado y el Tribunal Superior de Cúcuta el 24 de julio de 2006  lo  confirmó,  modificando la duración de la pena privativa de la libertad que  fijó  en veintiséis (26) años y diez (10) meses al excluir las circunstancias  genéricas  de  agravación tenidas en cuenta por el a  quo  las  que  no  habían  sido  determinadas  en  la  resolución  de  acusación,  decisión  contra  la  cual  el  mismo  impugnante  interpuso y sustentó el recurso extraordinario de casación.   

  LA  DEMANDA:   

El impugnante acusa la sentencia a través de  dos cargos, a saber:   

En        el        primero  se  violó  el  artículo  12 del  Código  Penal  porque  el  procesado  fue condenado cuando nadie lo vio matar a  Salomón   Villamizar   Vera,   y   además,   no  se  acopio  prueba  sobre  la  “materialidad del hecho”.   

En   el  segundo  reparo  afirma  que  existió  error  de  apreciación  probatoria  ya  que se supuso la “materialidad del hecho” sin estar probado,  y  se  construyeron  indicios  a  partir  de  suposiciones cuando ni siquiera se  estableció  las  heridas mortales y la causa de la muerte de la víctima. Al no  existir  prueba sobre la responsabilidad del acusado en los sucesos investigados  se le debió absolver.   

Por lo anterior, solicita sea “REVOCADA LA  SENTENCIA    EN    SU    TOTALIDAD”    al   demostrarse   las   dos   causales  alegadas.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

          1.  El  recurso  extraordinario  de  casación  no  constituye  sede  adicional  para  continuar  el debate probatorio sobre los hechos investigados y  la  responsabilidad  del  procesado  el  cual  se  cumplió  en las instancias y  concluyó  con  el  fallo  de  segundo  grado,  por  el contrario, exige para la  admisión  de  la  demanda  que el sujeto procesal recurrente tenga presente las  exigencias  formales previstas en la ley en el propósito de demostrar a través  de   un   juicio  técnico-jurídico  que  la  declaración  de  justicia  allí  contenida,  la cual llega a esta sede amparada de la dual presunción de acierto  y  legalidad,  se  sustentó  en  errores  de  hecho  o de derecho ostensibles y  relevantes  o  se  profirió  en  un  juicio viciado, ocurrencias una y otra que  reclaman para sí el necesario correctivo.   

Por  tanto, cuando en el libelo impugnatorio  se  desatienden  los  requisitos señalados en la normatividad llamada a regular  el  caso  concreto  (artículo  212  de  la Ley 600 de 2000), y fundamentalmente  cuando  se  soslaya  aquélla exigencia relacionada con la adecuada formulación  del  cargo  y  se  omite  señalar  con  la  claridad  y  precisión debidas sus  fundamentos,  la  consecuencia  procesal  inmediata  no  puede  ser  otra que su  inadmisión según así lo establece la referida norma.   

2.  Las  siguientes  son las falencias de la  demanda  que  impiden  tener por cumplida la exigencia referida a la indicación  clara   y   precisa   de  los  fundamentos  de  los  dos  cargos  formulados,  a  saber:   

2.1.    A   través   del   cargo  primero el impugnante manifiesta que  se  ha  violado  el artículo 12 del cp de 2000 precepto normativo que establece  que  sólo  se  podrán imponer penas por conductas realizadas con culpabilidad.  Queda erradicada toda forma de responsabilidad objetiva.   

2.2.  Cuando   se demanda una sentencia  por     violación     directa     de    la    ley    sustancial    –que   es  lo  que  parece  evocar  el  libelista  en  el  primer cargo- en cualquiera de sus tres modalidades (falta de  aplicación,  aplicación  indebida o interpretación errónea), el casacionista  debe  demostrar, sin desconocer los hechos plasmados en el fallo y sin discrepar  de  la forma como el juzgador los declaró probados, que entre las partes motiva  y resolutiva de la providencia no existe armonía.   

2.3.  Al  recurrente  le resultaba imperioso  acreditar,   mediante   la   confrontación   objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia  que  entre ambos, en lugar de un nexo lógico,  existía  falta  de correspondencia. Sin embargo, el demandante no establece que  el  Tribunal  en  la  motivación  del  fallo,  hubiera  reconocido  sin lugar a  equívocos  que  el  procesado  obró sin culpabilidad en el delito de homicidio  imputado  y,  no  obstante,  en  la  parte  resolutiva  lo  condenó  como autor  penalmente  responsable  de  esa  conducta  punible  acudiendo  a atribuirle una  responsabilidad meramente objetiva.   

2.4.  Además  de  la  falencia  anterior el  libelista  faltando  a  los  requisitos  de  claridad  y precisión se limitó a  exteriorizar  que  al sindicado nadie lo vio cuando causó la muerte de Salomón  Villamizar  Vera  y  que no existe prueba sobre la “materialidad del hecho”,  entremezclando  argumentos  propios  de  la causal primera, cuerpo segundo, esto  es,  de  la  violación indirecta de la ley sustancial. De otra parte, deja a la  Sala  sin  saber  cuál  o  cuáles fueron los errores de juicio en que pudieron  haber  incurrido los juzgadores de instancia al condenar al acusado como coautor  de  la  conducta punible materia de imputación, queriendo con ello anteponer su  particular  punto  de  vista  frente  a  una  sentencia  que  en  virtud  de  la  culminación  del proceso llega a esta sede revestida de la doble presunción de  acierto y legalidad que el recurrente no logra desestimar.   

2.5.  En el segundo  cargo  el  libelista acusa el fallo de haber incurrido  en  errores  de  apreciación  probatoria  sobre  la  prueba  indiciaria y “la  materialidad del hecho”.   

2.5.1.  Lo  primero que encuentra la Sala es  que  el  demandante  omitió indicar las normas sustanciales infringidas y si lo  fueron  por  aplicación  indebida  o falta de aplicación, y cuáles fueron las  normas medio que llevaron a esa presunta transgresión.   

2.5.2.  Cuando  se invoca la causal primera,  cuerpo   segundo,  esto  es,  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  –que   parece   fue  la  anunciada  en  este  reparo-, el recurrente debe concretar cada uno de ellos, si  de  derecho  o  de hecho, la prueba o pruebas sobre las que recae y demostrar su  trascendencia o incidencia en la transgresión de la ley.   

Si   se   trata   de   un   error  de  derecho,  el  cual  entraña la  apreciación  material de la prueba por el juzgador, quien la acepta no obstante  haber  sido  aportada al proceso con violación de las formalidades legales para  su  aducción,  o  la  rechaza porque a pesar de estar reunidas considera que no  las  cumple  (falso  juicio  de  legalidad);   también,   aunque   de   restringida   aplicación  por  haber  desaparecido  de  la  sistemática procesal nacional la tarifa legal, se incurre  en  esta  especie  de  error  cuando  el  juez desconoce el valor prefijado a la  prueba   en   la   ley,   o   la  eficacia  que  esta  le  asigna  (falso juicio de convicción).   

Si   el   yerro   es   de   hecho, le corresponde indicar la modalidad  y  especie del mismo, es decir, esta clase de errores se pueden presentar cuando  el  juzgador  se  equivoca  al  contemplar o valorar el medio, bien porque omite  apreciar  una  prueba que obra en el proceso, ora porque la supone existente sin  estarlo   o   se   la   inventa   (falso   juicio  de  existencia);   o   cuando  no  obstante  considerarla  oportuna  y  legalmente recaudada, al fijar su contenido la distorsiona, cercena  o   adiciona  en  su  expresión  fáctica,  haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente  no  se  establecen de ella (falso juicio  de   identidad);  o,  porque  al  apreciar  la  prueba  transgrede  los  postulados  de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas  de  la  experiencia, esto es, los principios de la sana crítica como método de  valoración       probatoria      –existente   en   el   trámite   de   este   asunto-   (falso raciocinio).   

Cuando  el reparo se dirige por error   de   hecho  derivado  de  falso  juicio  de  existencia  por  suposición  de  prueba,  es  deber  del  casacionista  demostrar  el  yerro  mediante  la  indicación  correspondiente de la sentencia  donde  se  alude  a dicho medio que materialmente no obra en el proceso; y si lo  es  por  omisión de prueba, le compete concretar en qué parte de la actuación  se  ubica  ésta,  qué objetivamente se establece de ella, cuál el mérito que  le  corresponde  siguiendo  los  postulados  de  la  sana  crítica,  y cómo su  estimación  conjunta  con  el  arsenal probatorio que integra la actuación, da  lugar a variar el sentido del fallo.   

Si   lo   pretendido   es   denunciar   la  configuración  de  errores de hecho por falsos juicios  de   identidad  en  la  apreciación  probatoria,  el  recurrente  debe  señalar  qué  en  concreto  dice  el  medio probatorio, qué  exactamente  dijo de él el juzgador, cómo se tergiversó, cercenó o adicionó  haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente no se establecen de él, y lo  más  importante, la trascendencia del desacierto en la declaración de justicia  contenida en la parte resolutiva de la sentencia.   

Y    si    se    denuncia   falso  raciocinio  por  desconocimiento de  los  postulados  de  la  sana  crítica,  se  debe  precisar qué dice de manera  objetiva  el  medio,  qué infirió de él el juzgador, cuál mérito persuasivo  le  fue  otorgado,  señalar  cuál postulado de la lógica, ley de la ciencia o  máxima  de  la  experiencia  fue  desconocida,  y  cuál  el aporte científico  correcto,  la  regla  de  la lógica apropiada, la máxima de la experiencia que  debió  tomarse  en consideración y de qué manera; y, finalmente, demostrar la  consecuencia  del  desacierto  indicando cuál debe ser la apreciación correcta  de  la  prueba  o  pruebas que cuestiona, y que habría dado lugar a proferir un  fallo sustancialmente distinto al impugnado.   

2.5.3.  La jurisprudencia de la Sala ha sido  reiterada que cuando de la prueba indiciaria se trata,   

“…el   censor   debe  informar  si  la  equivocación  se  cometió  respecto  de  los  medios  demostrativos   de   los   hechos   indicadores,   la  inferencia   lógica  ,  o  en  el  proceso   de   valoración  conjunta   al    apreciar    su    articulación,    convergencia   y    concordancia    de   los   varios   indicios   entre    sí,   y   entre   éstos   y   las   restantes    pruebas,    para    llegar   a   una   conclusión  fáctica desacertada.   

De  manera  que  si  el  error  radica en la  apreciación   del   hecho  indicador,  dado  que  necesariamente  éste  ha  de  acreditarse  con  otro medio de prueba de los legalmente establecidos, necesario  resulta  postular  si  el  yerro  fue  de  hecho o de derecho, a qué expresión  corresponde, y cómo alcanza demostración para el caso.   

Y  si  el  error  se  ubica en el proceso de  inferencia  lógica,  ello  supone partir de aceptar la validez del medio con el  que  se acredita el hecho indicador, y demostrar al tiempo que el juzgador en la  labor  de  asignación  del  mérito  suasorio  se  apartó  de  las leyes de la  ciencia,  los  principios  de  la  lógica o las reglas de experiencia, haciendo  evidente  en qué consiste y cual es la operancia correcta de cada uno de ellos,  y cómo en concreto esto es desconocido.   

Si   lo  pretendido  es   denunciar    error    de    hecho    por    falso   juicio    de   existencia   de   un   indicio   o   un   conjunto   de  ellos,  lo  primero  que   debe  acreditar  el  censor es la existencia material en el proceso de medio con  el  cual  se  evidencia  el hecho indicador, la validez de su aducción, qué se  establece  de  él, cuál mérito le corresponde, y luego de realizar el proceso  de  inferencia  lógica  a  partir de tener acreditado el hecho base, exponer el  indicio  que  se  estructura  sobre  él, el valor correspondiente siguiendo las  reglas  de experiencia, y su articulación y convergencia con los otros indicios  o medios de prueba directos.   

Además, dada la naturaleza de este medio de  prueba,  si  el  yerro se presenta en la labor de análisis de la convergencia y  congruencia  entre  los  distintos indicios y de éstos con los demás medios, o  al  asignar la fuerza demostrativa en su valoración conjunta, es aspecto que no  puede  dejarse de precisar en la demanda, concretando el tipo de error cometido,  demostrando   que  la  inferencia  realizada  por  el  juzgador  transgrede  los  postulados  de  la  sana  crítica, y acreditando que la apreciación probatoria  que  se propone en su reemplazo, permite llegar a conclusión diversa de aquella  a  la  que  arribara  el sentenciador, pues no trata la casación de dar lugar a  anteponer  el  particular  punto  de  vista del actor al del fallador, ya que en  dicha  eventualidad  primará  siempre  éste,  en  cuanto la sentencia se halla  amparada  por  la  doble  presunción  de  acierto y legalidad, siendo carga del  demandante  desvirtuar  con  la  demostración  concreta de haberse incurrido en  errores determinantes de violación en la declaración del derecho.   

Es  en  este  sentido que el demandante debe  indicar  en  qué momento de la  construcción indiciaria se produce, si en  el  hecho  indicador  o  en la inferencia  por violar las reglas de la sana  crítica,  para  lo  cual  ha  de  señalar  qué  en   concreto  el  medio  demostrativo   del   hecho   indicador,   cómo   hizo  la  inferencia  el   juzgador,    en   qué   consistió   el   yerro,   y   qué  grado   de   trascendencia  tuvo  éste   por   su   repercusión  en  la  parte resolutiva   del                   fallo”.1   

2.5.4 Faltando a los requisitos de precisión  y  claridad el demandante simplemente anunció que el Tribunal habría incurrido  en   equivocada   apreciación   probatoria,  sin  ninguna  mención  a  si  los  errores   fueron  de  hecho o de derecho, sobre cuáles medios recayó y la  incidencia  del  yerro en el sentido de la declaración de justicia contenida en  la sentencia.   

2.5.5. Tampoco indica el libelista en cuál o  cuáles  desaciertos incurrió el ad quem en  la  valoración  probatoria  de  la  prueba  indiciaria,  si  el  desatino  lo  fue  sobre  los  medios  de  convicción  del  hecho indicador, la  inferencia  lógica  o en la labor de análisis de la convergencia y congruencia  entre  los distintos indicios y de éstos con las demás pruebas, limitándose a  indicar  que  la  actuación  adolece  de pruebas sobre la causa de la muerte de  Salomón  Villamizar  Vera  cuando  lo  cierto  es  que  los jueces de instancia  encontraron  que  el  motivo  del  fallecimiento  de  la  víctima  halló cabal  demostración con las pruebas acopiadas.   

2.5.6.  Refiriéndose  a algunas pruebas, el  demandante  simplemente afirma que en el proceso no se recaudaron las evidencias  necesarias  para  condenar por lo cual a favor de su defendido se debe reconocer  el    principio   in   dubio   pro   reo   frente  a  las  valoraciones probatorias que en la sentencia  llevaron  a  certeza sobre la coautoría y responsabilidad de LUIS FELIPE DUARTE  GÓMEZ en el delito de homicidio.   

El impugnante olvidó que la casación no fue  instituida  para anteponer el criterio del recurrente al expuesto por los jueces  de  instancia que llega a esta sede precedido de la doble presunción de acierto  y  legalidad,  sino  para  corregir verdaderos yerros trascendentales, que deben  ser  enunciados  y  establecidos clara y concretamente, cuya demostración cabal  ha  de  tener,  además, la potencialidad de hacer cambiar el sentido del fallo,  tarea que no acomete el censor.   

3.  Como  la  Corte  no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  inadmisión,  de  conformidad  con lo dispuesto por los artículos 221 y 213 del  Código  de  Procedimiento  Penal.  Sin  embargo,  en  desarrollo de la facultad  oficiosa  consignada en el artículo 216 del Código de Procedimiento Penal y en  consideración  a  que  pudo  haberse  transgredido  al  procesado  la garantía  fundamental  del debido proceso a través de la congruencia entre la resolución  de  acusación  y  la sentencia porque se le condenó por el delito de homicidio  agravado  previsto  en  el  numeral  4° del artículo 104 del cp de 2000 cuando  esta  circunstancia  de agravación específica no le fue atribuida en el pliego  de  cargos, se ordenará correr traslado de la actuación a la Procuraduría por  el  término  legal  de  20  días  para que conceptúe exclusivamente sobre ese  particular.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado LUIS FELIPE DUARTE  GÓMEZ.   

2.   Para  que  conceptúe  sobre  la  posible  vulneración  de la garantía constitucional del  debido  proceso  de la congruencia entre la resolución de acusación y el fallo  al  procesado,  CORRER  traslado  de  la  actuación  a  la Procuraduría por el  término de 20 días.   

Contra  la  presente  decisión no proceden  recursos.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                        ÁLVARO            ORLANDO           PÉREZ  PINZÓN            

        Aclaración  de voto                                             Aclaración de voto   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                            JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA         

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ         

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

           Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA    DE    JUSTICIA,   Sala   de   Casación   Penal,   ver   providencias       rad.  12062  del  2 de agosto de 2001; 14535  del  30  de  noviembre de 1999; 11135 del 26 de noviembre de 2003 y 21044 del 19  de enero de 2005, entre otras.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *