27095(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27095  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 083  

Bogotá. D.C., treinta (30) de mayo de dos mil  siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Corte  examina  las  bases  jurídicas  y  lógicas  de  la  demanda de casación presentada por el apoderado del procesado  Mario  Flores Cárdenas y del  tercero  civilmente  responsable  -la  ciudadana  Flor  Elvia  Salcedo  de Fontecha y la Empresa de Transportes  “Trasan  S.  A”- contra la  sentencia  condenatoria  del  31  de  octubre del 2006, proferida por el Juzgado  Primero Penal del Circuito de Cúcuta.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  28 de marzo del 2000, hacia las 8 y 30 de  la  noche,  colisionaron   el  microbús  de  servicio  público  de placas  URG-770,  de  la empresa “Trasan S. A”, conducido por el señor Mario  Flores  Cárdenas,  y la motocicleta  de   placa   X00-34,  manejada  por  el  señor  José  Alejandro  Sepúlveda  Vega,  quien  transportaba a la  menor    Torcoroma    Medina   Díaz.   Los      ocupantes      del     segundo     automotor     resultaron  lesionados.  El accidente de  tránsito  ocurrió en la autopista La Atalaya, puente de la Avenida Kennedy, de  la ciudad de Cúcuta.   

Iniciada la investigación, y avanzada, el 11  de  abril  del  2002  se calificó la instrucción con resolución de acusación  contra   Mario  Cárdenas  y  preclusión  para  José  Alejandro  Sepúlveda.  Se  decretó  el  embargo  del  vehículo  microbús de propiedad de la señora Salcedo  de  Fontecha.  El  defensor  del  procesado  y  de los  terceros civilmente responsables apeló la  decisión.   

La Fiscalía Tercera Delegada ante el Tribunal  de  Distrito  de Cúcuta confirmó en todas sus partes la resolución objeto del  recurso.   

El  29 de junio del 2005, el Juzgado Séptimo  Penal    Municipal    de    Cúcuta    profirió   sentencia   condenatoria   al  procesado    como   autor  responsable  del  delito  de  lesiones  personales culposas causadas a Torcoroma  Medina  Díaz  y  José  Alejandro  Sepúlveda  Vega.  Lo sometió a 18 meses de  prisión  y  de inhabilitación, a $ 5000 de multa, a la suspensión por 6 meses  de  la  licencia  de  conducción,  al  pago  de  perjuicios, y le reconoció el  derecho a la condena de ejecución condicional.   

La   sentencia   fue   impugnada   por   el  representante  de  la  parte  civil  y  por  el  defensor del procesado y de los  terceros civilmente responsables.   

El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de  Cúcuta,  el  31  de  octubre  del  2.006,  confirmó  la decisión pero  la  adicionó  y  reformó  en  el  sentido  de  condenar  al pago solidario de lo perjuicios al procesado y  a  Flor   Elvia   Salcedo   de   Fontecha   y la empresa “Trasan S. A”.   

El  defensor  del procesado y de los terceros  civilmente       responsables      interpuso      recurso      de      casación  “excepcional”.   

LA DEMANDA Y SUS CONSIDERACIONES  

La  Sala  inadmitirá  la  demanda  porque no  satisface  los requisitos de procedibilidad y se aparta de las bases jurídicas,  lógicas y argumentativas en la confección de la censura.   

En efecto, el censor:  

1.  Afirma  que  acude al recurso por la vía  “excepcional”  que  prevé  el inciso 3º del artículo 205 de la ley 600 de  2000.  Sin  embargo, no lo formula, no lo justifica, ni lo desarrolla como dicen  la ley y la jurisprudencia.   

Sencillamente  realiza  un estudio totalmente  libre,  es  decir,  fuera  de  los  cánones que guían la casación y limita su  pretensión  a  pedir a la Corte, al final de su escrito, que examine el tema de  la responsabilidad civil del tercero civilmente responsable.   

Como  se sabe desde hace muchos años, cuando  se  acude  a  la  casación  discrecional  es  menester  que,  ante  todo,  como  presupuesto  elemental, quien confecciona la demanda demuestre exacta, precisa y  claramente  a  la  Corte  que  se requiere de su pronunciamiento para proteger o  recuperar  los  derechos  y garantías procesales y/o para hacer jurisprudencia,  porque  ésta  no  existe,  porque  está  desueta  o  porque  la  existente  es  contradictoria.   

Nada de esto hizo. Se recaba: no explicó a la  Sala   por  qué  debía  intervenir;  cuáles,  de  manera  concreta,  son  las  dificultades,  las  ambivalencias  jurisprudenciales o los tópicos no abordados  aún  por la Corte acerca de la institución del tercero civilmente responsable;  ni  cuál  o  cuáles  fueron  las  garantías  fundamentales  vulneradas  en la  actuación.   

Y esto, como es obvio, es más que suficiente  para no aceptar la demanda.   

No obstante.  

2. En ciertas ocasiones la Corte da vía libre  al  recurso a pesar de que nítidamente no han sido plasmados los presupuestos a  los  que se acaba de hacer alusión. Lo hace cuando de los reparos se infiere la  necesidad   de   resguardar   derechos  esenciales  y  de  dar  dinámica  a  la  jurisprudencia.   

Sin embargo, tampoco concurre esta posibilidad  en  el  caso de autos, ni siquiera teniendo en cuenta lo reseñado en la demanda  pues,  nótese  cómo  el  reproche  por la confusión en cuanto al nombre de la  propietaria   del   vehículo   fue   debidamente  aclarado,  como  también  lo  concerniente  a  la  vinculación del tercero civilmente responsable1   

.  

Y  si con extrema laxitud específicamente se  quisiera  mirar  lo  técnico-formal y argumentativo de la demanda, la respuesta  sería   similar   pues   indiscriminadamente   se   alude  a  falso  juicio  de  legalidad2,   a   falso   juicio  de  convicción3  y  a violación del artículo  29     de     la     Constitución     Política4,     sin    consideraciones  atendibles y sin referencia alguna a pruebas en concreto.   

Finalmente,  dígase que como del estudio del  expediente  no  resultan  causales  de  nulidad  ni  violaciones  flagrantes  de  derechos fundamentales, la Corte no procede de oficio.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de casación examinada.   

Contra   este   auto   no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese y Cúmplase  

                                                ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                    ÁLVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN               

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                                    JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA            

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                                                     JAVIER    ZAPATA   ORTÍZ                                                              

                                                 TERESA RUÍZ NÚÑEZ   

                                                            Secretaria   

    

1 Así  se  establece  con la revisión del expediente, concretamente en torno a los dos  temas.  La  actuación  judicial  fue  correcta  frente  a las dos situaciones y  siempre  con  la  presencia  activa de la defensa, que acudió permanentemente a  los instrumentos legales.   

2 Sin  decir  cuáles fueron las pruebas ilegales, y sin consideración alguna sobre la  producción,   aprehensión   y   valoración  de  la  misma  por  fuera  de  la  normativa.   

3  Sin  explicación alguna sobre la invención o desconocimiento de  una “tarifa legal”.   

4 Sin decir concreta y prístinamente por qué.     

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