27082(21-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27082   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 042.  

          Bogotá    D.C.,   marzo   veintiuno   (21)   de   dos   mil   siete  (2007)   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la colisión negativa de competencia  suscitada  entre  los  Juzgados  Penal  del  Circuito  Especializado  de Yopal y  Promiscuo  del  Circuito  de Monterrey, en virtud de la cual rehusan conocer del  juicio  adelantado  en  contra  del  procesado  WILSON  ACEVEDO SERRANO.   

HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

          Aproximadamente  a  las  doce  horas del 2 de octubre de 2004, en el  sitio   denominado  El  Tropezón  perteneciente  al  municipio  de  Villanueva,  miembros  del  Departamento de Policía del Casanare aprehendieron a  WILSON  ACEVEDO SERRANO, cuando conducía  un  camión, en el cual transportaba un tractor que había sido hurtado el 10 de  junio  anterior por individuos que se identificaron como miembros de un grupo de  autodefensa.   

El   aprehendido   fue   reconocido   por  Miguel  Angel  Romero  Villa  como integrante activo de las Autodefensas Campesinas del Casanare.   

La Fiscalía Especializada de Yopal declaró  abierta  la  instrucción,  en  cuyo  desarrollo vinculó mediante indagatoria a  ACEVEDO      SERRANO,  resolviéndole   su   situación   jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva sin derecho a libertad provisional como posible autor del  delito  de  concierto  para delinquir, agravado por pertenecer y promover grupos  al margen de la ley.   

Clausurada  la etapa instructiva, el mérito  del  sumario  fue calificado el 7 de julio de 2005 con resolución de acusación  contra  el  incriminado,  como presunto autor, tanto del delito que sustentó la  medida de aseguramiento, como del punible de hurto calificado.   

Remitidas  las  diligencias al Juzgado Penal  del   Circuito  Especializado  de  Yopal  para  que  se  surtiera  la  etapa  de  juzgamiento,  éste decidió mediante auto del 31 de agosto de 2005 declarar que  carecía  de  competencia  para  conocer  del  asunto  y  por  tanto, envió las  diligencias  al  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Monterrey, despacho que a su  vez  aceptó la colisión propuesta y, en consecuencia, remitió la actuación a  esta    Sala   para   que   fuera   dirimido   el   conflicto   de   competencia  trabado.   

Mediante auto del 22 de noviembre de 2005 la  Sala  dirimió  la  referida colisión, asignando el conocimiento de este asunto  al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Monterrey, a donde envió el expediente  para que continuara con la fase del juicio.   

El  mencionado despacho, entonces, dio curso  al  rito  dispuesto  por  el legislador para dicha etapa procesal, pero luego de  fijar  fecha  y  hora  para  realizar la correspondiente audiencia preparatoria,  decidió  mediante  proveído  del 29 de agosto de 2006 declarar que carecía de  competencia  para  continuar  conociendo de este trámite y, por ello, envió el  expediente  al  Juzgado Penal del Circuito Especializado de Yopal proponiéndole  colisión  negativa  de competencia, despacho que la aceptó, motivo por el cual  remitió  las  diligencias a esta Sala para que se dirima el citado conflicto de  competencia.   

RAZONES DEL CONFLICTO  

          El Juez Promiscuo del Circuito de Monterrey afirma que:   

La conducta por la cual se acusa al procesado  es  la de concierto para delinquir, cuya competencia de acuerdo al artículo 5º  de   la   Ley   504   de   1999  radica  en  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializado.   

En  virtud  de la sentencia C-370 de 2006 la  Corte  Constitucional declaró la inexequibilidad del artículo 71 de la Ley 795  de  2005,  por  cuyo  medio  se adicionó al artículo 468 del estatuto penal un  parágrafo,  según  el  cual, las personas organizadas como grupo guerrillero o  paramilitar  que  cometieran  la conducta de concierto para delinquir incurrían  en  el  punible  de  sedición,  cuya  competencia  radica  en  la jurisdicción  ordinaria.   

          De   acuerdo   con  dicho  fallo  de  inexequibilidad,  la  justicia  ordinaria  no  puede  continuar  conociendo  de  los  delitos  de concierto para  delinquir.   

          Por  tanto,  concluye  que ha perdido competencia para seguir con la  fase  del  juicio  en  este  asunto,  razón  por  la cual, remite el proceso al  Juzgado   Penal  del  Circuito  Especializado  de  Yopal  proponiendo  colisión  recompetencia    negativa    en    caso    de    no    ser    compartidos    sus  argumentos.   

Por su parte, el mencionado despacho judicial  acepta  la  colisión  propuesta,  para  lo  cual  aduce  que  en  la mencionada  sentencia  de  constitucionalidad  se  precisó  que dicha decisión carecía de  efectos  retroactivos, amén de que esta Sala ha puntualizado que a partir de la  ya  referida  declaratoria  de  inexequibilidad, “las  definiciones  de  competencia adoptadas cuando aquella estaba en vigor conservan  plena  validez”.  Por tanto, afirma, no hay duda que  el  despacho  al  cual fue asignado por competencia el asunto debe seguir con el  trámite  correspondiente,  a menos que circunstancias sobrevivientes diversas a  las examinadas impongan variar la competencia.   

A partir de lo anterior, dispone el envió de  las  diligencias  a  esta  Corporación  para  que  se  dirima  la  colisión de  competencias legalmente trabada.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto,  habida  cuenta que el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000 le  asigna  el  conocimiento  de los conflictos de competencia que se susciten entre  jueces   penales  de  circuito  especializado  y  un  juez  penal  de  circuito,  circunstancia   que  impone  acometer  el  estudio  de  fondo  de  la  colisión  trabada.   

En  punto  de  la temática abordada por los  despachos  colisionantes  se  tiene, que como mediante sentencia C-370 del 18 de  mayo  de 2006 la Corte Constitucional declaró inexequible el artículo 71 de la  Ley   975   de  2005,  la  Sala  ha  dicho  frente  a  situaciones  similares  a  esta1,  que  resulta  equivocado  entender  que  con  la  exclusión  del  ordenamiento   del   citado  precepto,  desaparecen  también  los  motivos  que  determinaron   la   asignación  de  competencia  a  los  Juzgados  de  Circuito  Ordinario,    pues    la    sentencia    de    inexequibilidad   “dejó  en claro que esta decisión, y las demás que se adoptaron en  el  referido  fallo,  regían  hacia  el  futuro  (…),  y  por tanto, que eran  aplicables  las  reglas generales sobre efecto inmediato de las decisiones de la  Corte   Constitucional,   de   conformidad   con  su  jurisprudencia”.   

“Esto  significa  que  la  declaratoria  de  inexequibilidad  del  citado  precepto  no permea las  situaciones  consolidadas  bajo  su  vigencia,  y  por  ende,  que el motivo que  determinó  el  cambio de competencia en el presente caso (que la conducta dejó  de  ser  concierto  para  erigirse  en  sedición),  se mantiene inalterable. De  suerte  que  las decisiones que se tomaron en materia procesal, relacionados con  la  definición  de  la competencia por el factor funcional, no pueden menos que  conservar  su  validez  jurídica,  siendo  los  juzgados  a  los  cuales se les  atribuyó  en su oportunidad la competencia por el referido motivo, los llamados  a  seguir  conociendo  de  los  procesos  adjudicados, a menos, desde luego, que  sobrevengan  situaciones  nuevas, diferentes de las estudiadas, que determinaron  su variación”.   

Por  tanto,  es  claro  que  lo  decidido al  dirimir  en  ocasión  precedente la colisión de competencias trabada dentro de  este  asunto  por  los  despachos que ahora nuevamente ostentan la condición de  colisionantes,  se  mantiene  incólume,  habida  cuenta  que se adoptó bajo la  legislación  entonces  vigente,  motivo  por  el  cual, se impone estarse   a   lo  resuelto  en  la providencia del 22 de noviembre de 2005,  por  cuyo  medio  se  decidió  que  el  conocimiento  de  este diligenciamiento  corresponde al Juzgado Promiscuo del Circuito de Monterrey.   

Una  vez  definido  lo  anterior,  la  Sala  considera  oportuno señalar que con la entrada en vigencia de la Ley 1121 de 29  de   diciembre   de   2006,   se  ha  suscitado,  entre  otras,  una  importante  modificación  típica  de  algunas  conductas  sancionadas  en  el Título XII,  Capítulo  I  del  Código  Penal,  bajo  la  denominación general “Del    concierto,    el    terrorismo,    las   amenazas   y   la  instigación”,   motivo  por  el  cual,  ha  tenido  oportunidad de efectuar las siguientes precisiones:   

“El legislador al  expedir  la  Ley 1121 de 29 de diciembre de 2006, publicada al día siguiente en  el  Diario  Oficial  N°  46497,  lo  que  quiso  fue regular de una manera más  técnica  los  comportamientos  que  tienen  que  ver  con  la financiación del  terrorismo,  con  el fin de adaptarlos a las nuevas necesidades y requerimientos  surgidos  con  ocasión  de los compromisos internacionales adquiridos a través  de  la  aprobación  de  tratados  internacionales  como  el  Convenio  para  la  Represión  de  la  Financiación  del  Terrorismo, aprobado mediante Ley 808 de  2003,  operándose  así  un  tránsito  legislativo  hacia nuevas disposiciones  modificativas  de  las  ya  existentes, pero nunca una  despenalización  de  alguna  de las conductas consagradas en el citado apartado  de la Ley 599 de 2000”.   

“Al cumplimiento  de  ese  cometido,  y  partiendo  de  la premisa de que en la Ley 599 de 2000 no  existe  un  delito  que penalice de manera autónoma la conducta de ‘organizar, promover, armar o financiar  grupos  armados  al  margen  de  la ley’,  el  legislador  de  2006  quiso tipificar ese comportamiento como  tal,  conducta  que  entonces fue recogida en el artículo 16, modificatorio del  artículo   345   del  estatuto  represor  del  año  2000,  en  los  siguientes  términos:   

“Financiación  del  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades  terroristas.  El  que directa o indirectamente provea  recolecte,  entregue, reciba administre aporte, custodie o guarde fondos, bienes  o   recursos,  o  realice  cualquier  otro  acto  que  promueva,  organice,  apoye,  mantenga,  financie  o  sostenga económicamente a  grupos  armados  al margen de la ley o a sus integrantes, o a grupos terroristas  nacionales    o    extranjeros,    o   a   actividades   terroristas,  incurrirá  en  prisión de trece (13) a veintidós (22) años y  multa  de mil trescientos (1300) a quince mil (15.000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes”.   

“Del mismo modo,  con  el  fin  de  que  el  hecho  de  concertar la comisión de esta específica  conducta  quedara  incluido  como  agravante  del  tipo  penal  descrito  en  el  artículo  340  de la Ley 599 de 2000 -concierto para delinquir-, se reformó el  inciso  2º  del  referido  precepto,  reemplazando las alocuciones ‘o  para  organizar,  promover, armar o  financiar     grupos     armados     al    margen    de    la    ley’, por la modalidad conductual relativa  al   ‘financiamiento  del  terrorismo   y   administración   de   recursos  relacionados  con  actividades  terroristas”.    

“Resumiendo,  lo  que    antes    se    denominaba    ‘Administración    de    recursos   relacionadas   con   actividades  terroristas’, en la nueva  normatividad   pasó  a  denominarse  ‘Financiación   del   terrorismo   y   administración  de  recursos  relacionados           con          actividades          terroristas’,  para  incluir  en  el  tipo  de una  manera  que  resulte omnicomprensiva, otras conductas compatibles o relacionadas  con  la  actividad  del financiamiento de actos terroristas que anteriormente no  estaban   descritas   como   delito   autónomo,  sino  como  circunstancias  de  agravación   del   concierto  para  delinquir,  tal  como  se  reconoce  en  la  exposición  de  motivos  al  proyecto  de  Ley No. 208 de 2005 del Senado de la  República,  antecedente de la Ley que se examina, cuando al referirse al punto,  expresó:   

“Resulta  necesario  introducir  un cambio en las agravantes del artículo 340 del Código  Penal,  que tipifica la conducta del concierto para delinquir, para ajustarlo al  nuevo  tipo  de  financiamiento  del  terrorismo  y  administración de recursos  relacionados  con  actividades  terroristas,  toda  vez  que en la actualidad no  existe     el     delito     de     ‘…organizar,  promover, armar o financiar grupos armados al margen  de  la  ley…’ Por ello  esta  expresión  se debe modificar por la del tipo penal que se contempla en el  artículo 345 del Código Penal en los siguientes términos:   

“Artículo  XXXX           

“Modifícase el  inciso  segundo  del  artículo  340  de  la  Ley 599 de 2000, modificado por el  artículo 8º de la Ley 733 de 2002, el cual quedará así:   

“Artículo 340.  Concierto para delinquir (…)   

“‘Cuando   el  concierto  sea  para  cometer  delitos  de  genocidio,  desaparición  forzada  de personas, tortura, desplazamiento forzado, homicidio,  terrorismo,   tráfico   de   drogas   tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,  secuestro  extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  o  conexos,  financiamiento del  terrorismo   y   administración   de   recursos  relacionados  con  actividades  terroristas,  la  pena  será  de  prisión de ocho (8) a dieciocho (18) años y  multa  de  dos  mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil (30.000) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes’.”    

“En  el marco de  estas   consideraciones   resulta   evidente  que  el  concierto  para  organizar, promover, o financiar grupos armados al margen de la  ley,  no fue suprimido del catálogo de delitos que contempla la nueva ley; todo  lo  contrario, esa conducta fue readecuada como comportamiento punible autónomo  en  el  citado  artículo  345, como con antelación se  dijo,   y   su   concierto,   técnicamente  calificado  como  circunstancia  de  agravación  del  concierto para delinquir en el artículo 19 de la Ley 1121 del  29  de  diciembre  2006, con una pena mayor a la que señalaba el inciso 2º del  artículo   340   de  la  Ley  599  de  2000,  modificado  por  la  Ley  733  de  2002”.   

“Como  se  puede  observar,  la  nueva  disposición,  conservando  la  esencia  de  lo prohibido,  resulta   inclusive   más   rígida,   pues   la   conducta   de   ‘organizar,   promover,   o  financiar  grupos  armados  al  margen  de  la ley’  no sólo se tipifica como delito autónomo, sino que su concierto,  bajo  la  denominación  del  financiamiento del terrorismo y administración de  recursos   relacionados   con   actividades   terroristas,   se   mantiene  como  circunstancia  agravante  del  tipo  señalado  en  el artículo 340 del Código  Penal con una pena más severa”.   

“Este  fue  el  resultado   que  dentro  del  sistema  produjo  la  reforma  introducida  a  los  artículos  340 y 345 del Código Penal, con la salvedad -aclara la Sala- que si  bien     el     verbo     rector    ‘armar’  incluido   en  la  disposición  modificada  del  Art.  340,  no  se  contempló  expresamente  en  la  descripción  comportamental  del  Art. 16 de la nueva Ley  1121/06,  modificatorio  del  Art.  345  de  la  Ley  599/00, esa conducta queda  subsumida   en  las  acciones  de  proveer,  entregar  o  aportar  bienes  a  la  organización      armada     ilegal”2 (subrayas fuera  de texto).   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        ESTAR  a lo resuelto en proveído del 22 de  noviembre  de  2005,  a  través  del  cual  se decidió que la competencia para  conocer  de  este  asunto  radica  en  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey,  despacho  a  donde  se  remitirá  el expediente para lo de su cargo  conforme a las razones expuestas en la anterior motivación.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al  Juzgado  Único   Penal  del Circuito Especializado de  Yopal, remitiéndole copia de la presente decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Excusa justificada  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Auto del 8 de agosto de 2006. Rad. 25796.   

2 Auto  del 7 de marzo de 2007. Rad. 26922.     

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