26573(06-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26573  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                     Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                     Aprobado Acta # 13.   

Bogotá  D.C.,  febrero  seis (6) de dos mil  seis (2006).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  excepcional  presentada  por  el  defensor  de  la  procesada  AMPARO  ARISTIZÁBAL ALZATE.   

ANTECEDENTES:  

1. Entre los años  1999  y 2001 varios empleados de la Oficina de Recaudo de la División de Rentas  del  Departamento  de  Caldas,  quienes  se sometieron en el curso del proceso a  sentencia anticipada, se apoderaron de $470.196.357.oo.   

La  señora  ARISTIZÁBAL  ALZATE  era  por  entonces  la  Jefe  de  esa  dependencia  y  en consideración a que omitió sus  funciones  de  supervisión  y  control  en  relación  con  las acciones de sus  subalternos,  se  le  vinculó  al  proceso  a través de indagatoria y mediante  resolución  del  8  de octubre de 2001 –ejecutoriada           el          19          siguiente—  fue  acusada por el cargo de peculado  culposo.   

2.  Tramitado  el  juicio,  mediante  sentencia  del  8  de agosto de 2002 el Juzgado 4º Penal del  Circuito  de  Manizales la condenó, con apoyo en el Código Penal de 1980, a 12  meses  de  arresto, interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo  término,  multa de 20 salarios mínimos legales mensuales y a pagar el valor de  la  apropiación de los recursos públicos solidariamente con quienes resultaron  autores responsables de ella. Y,   

3. La defensa apeló  ese  pronunciamiento  y  el  Tribunal Superior de Manizales, a través del fallo  recurrido  en casación, expedido el 31 de julio de 2006, fijó la pena de multa  en  el  equivalente  a  10 salarios mínimos legales mensuales y en lo demás le  impartió confirmación.   

CASACIÓN EXCEPCIONAL:  

1.  Dentro  del  término  de  ejecutoria  de  la  sentencia  de  segunda instancia el impugnante  interpuso  el  recurso de casación excepcional y sustentó su procedencia en la  necesidad     de     protección     de     la    garantía    fundamental    de  favorabilidad.   

El planteamiento es que a su defendida se le  impuso  una  pena  privativa de la libertad prevista en el Código Penal de 1980  pero  suprimida  en el Código Penal de 2000. En este Estatuto, en efecto, no se  consagró  el  arresto  como  pena  y  eso  traduce que por razón del tránsito  legislativo  que se generó a partir de su vigencia “en los casos de peculados  culposos  cometidos  antes  del  24  de  julio de 2001, no pueden aplicarse, por  razón  del  principio  constitucional  de  favorabilidad, ni la antigua pena de  arresto,  ni  la  nueva  pena  de  prisión”. Simplemente porque no es posible  imponer  una  sanción que ya no existe en el ordenamiento penal y tampoco la de  prisión  con  la cual actualmente se castiga la conducta imputada, no sólo por  ser  más grave que el arresto sino porque únicamente puede aplicarse a delitos  cometidos durante su vigencia.   

En  apoyo  de  su  tesis trae a colación el  criterio  jurisprudencial  de  la  Sala  que  se  expresó  en  la  sentencia de  casación  del 13 de agosto de 2003 (radicación 20.946) y que luego se reiteró  en  otros  pronunciamientos,  como  el  del  21  de  enero  de 2004 (radicación  17.012).   

2. Tras cumplir con  la  carga de justificar la viabilidad de la casación excepcional en el presente  caso  y  valiéndose  de  idéntica  argumentación,  presentó el impugnante un  cargo  de  violación  directa  de  la ley sustancial por desconocimiento de los  principios  de favorabilidad y legalidad de las penas, siendo su pretensión que  se  case  parcialmente  el fallo, se excluya la sanción de arresto y se declare  que   la   procesada  queda  condenada  únicamente  a  las  penas  de  multa  e  interdicción de derechos y funciones públicas.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.   Los  hechos  sucedieron  en  vigencia  del  Código  Penal  de  1980,  que  establecía en el  artículo  137  –modificado  por  la  ley  190  de  1995—  arresto  de  6  meses a 2 años para el delito de peculado culposo. Y como ni el  Código  de  Procedimiento  Penal  por  entonces  en  vigor,  ni  ninguna  norma  posterior  que  haya  regido  en  el  trámite  procesal, preveían la casación  ordinaria  para  una  conducta  punible  con ese máximo de pena privativa de la  libertad,  es  claro  que en el presente caso sólo procedía el recurso en  su  versión  excepcional,  como acertadamente lo entendió el demandante.    

2.    Esa  opción,     sólo     disponible    –en  la  ley  600  de  2000  que  gobierna  éste  asunto—  cuando  se  busca  a  través  de  la  impugnación  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de derechos  fundamentales,  le  imponía al abogado sustentar la necesidad del caso para uno  de  dichos  objetivos,  como  carga adicional a la demanda en forma. Y aunque la  Corte  no  desconoce  que  la cumplió con lujo de detalles en el extenso y bien  fundamentado  memorial  que  presentó,  en  el que igualmente incluyó el cargo  correspondiente  debidamente  ajustado  a  la  lógica  que  rige  la  causal de  casación  seleccionada,  no  procede la admisión de la demanda. Y la razón es  sencilla:   

Si  la finalidad de la casación excepcional  en  este  caso  sería  la  protección  de  la  garantía  constitucional de la  favorabilidad  penal  y  el objetivo en concreto consistiría en suprimirle a la  procesada  ARISTIZÁBAL  ALZATE la pena de arresto, la certidumbre de que eso no  puede  ser  con  fundamento en las razones que expresó la Sala mayoritariamente  en  el cambio jurisprudencial que adoptó en la sentencia de casación del 19 de  julio  de 2006 (radicación 22.263) y que no considera del caso reexaminar, hace  que carezca de objeto darle trámite al libelo.   

Sobre  el punto planteado, en efecto, en esa  oportunidad  se  respondió  como  sigue  a  una solicitud de casación oficiosa  hecha  por  la  Procuraduría, orientada a la eliminación de la pena de arresto  en un caso similar al actual:   

“La  tercera  propuesta  de  intervención  oficiosa  se refiere a la pena de arresto que se le impuso al señor …, que si  bien  estaba  prevista  en  el Decreto 100 de 1980, fue suprimida por la Ley 599  del 2000.   

“Sobre el tema, dijo la Corte en sentencia  del 1º de junio del 2005, radicado 23.132:   

“Resulta  necesario  precisar  que ante la  eliminación  de  la  pena  de  arresto  para los delitos contenidos en la parte  especial  del actual estatuto punitivo, no hay lugar a imponer pena privativa de  la  libertad  porque,  en  virtud  del principio de favorabilidad, no es posible  aplicar  una  pena que no está contenida en la norma que describe y sanciona la  conducta  respectiva,  ni  tampoco  la  contenida  en el actual Código Penal no  sólo  porque  resultaría  evidentemente  más  gravosa  que la dispuesta en la  legislación  derogada, sino porque sólo puede ser aplicada a delitos cometidos  dentro de su vigencia.   

“Un  nuevo  examen del punto, sin embargo,  lleva  a  la Sala a reconsiderar esa tesis, para sostener ahora que como en todo  caso,  tanto en el anterior Código Penal como en el actual, la ley previó pena  privativa  de  libertad  para el peculado culposo, debe mantenerse la de arresto  (…).   

“En  efecto, si en aquella legislación el  hecho   estaba   sancionado  con  arresto  y  en la de hoy con prisión,  se  debe partir de que el legislador quiso hacer más severas las  consecuencias  punitivas  incrementando  cualitativamente  la  medida  corporal.   

“En  este  evento,  sin embargo, entran en  pugna  la  normatividad  pretérita  y la actual, conflicto de leyes que impulsa  hacia  la  pasada  para  utilizarla  ultractivamente  pues es más benéfica que  aquella que ahora rige el tema.   

“Como  es claro, en los dos articulados se  ha  previsto  pena  privativa  de  la libertad, que, por tanto, se debe sostener  pues  en  estricto  sentido no hubo despenalización radical. Y como la anterior  es menos gravosa que la vigente, a ella se debe acudir”.   

Así  las  cosas,  ante  la  circunstancia  evidente  de  que  en  consonancia  con  esa  jurisprudencia  no  existió en el  presente  caso  lesión  del  principio constitucional de favorabilidad, resulta  improcedente la admisión de la demanda.   

         

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  a  nombre de la procesada AMPARO ARISTIZÁBAL ALZATE.   

          Contra la presente decisión no proceden recursos.   

NOTIFÍQUESE   Y   CÚMPLASE.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                     ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                         

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                           JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                     JULIO             ENRIQUE            SOCHA  SALAMANCA                             

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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