26865(25-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 26865  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

APROBADO ACTA No.  58  

Bogotá,  D.C., veinticinco (25) de abril de  dos mil siete (2007)   

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda de revisión que  interpuso el apoderado del señor  JORGE  ENRIQUE PINZÓN SALCEDO, quien fue condenado mediante sentencia proferida  el  20  de  mayo  de  2003 por el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Ibagué,  como  autor  del  delito  de  asesoramiento  ilegal.   Esta  sentencia  fue  confirmada  en  septiembre  15  de  2005  por  el Tribunal Superior del Distrito  Judicial de la misma ciudad.   

HECHOS  

En  la  sentencia  de  primera instancia, se  relataron en los siguientes términos:   

“El   18   de   Noviembre  de  1997  la  Administración  de  Impuestos  Nacionales  de  Ibagué, tuvo conocimiento de la  actividad  ilícita  desarrollada  por  el  funcionario  de  esta  Entidad JORGE  ENRIQUE  PINZÓN,  quien se dedicaba a elaborar declaraciones de importación en  su  casa  de  habitación,  situada  en el Barrio Portal de Medina Casa No. 5 de  esta  ciudad.  Esta  situación  dio  lugar  a  que se practicara allanamiento y  registro  al  citado  inmueble,  donde fue sorprendido en flagrancia el servidor  público  ejecutando las labores propias que lo señalan como autor del ilícito  atribuido,  esto es, llenando formularios de declaración de importaciones de la  DIAN ”.   

ANTECEDENTES  

El  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito de  Ibagué  declaró  a  JORGE  ENRIQUE  PINZÓN SALCEDO penalmente responsable del  ilícito  de  asesoramiento ilegal y le impuso condena consistente en el pago de  multa  equivalente  a  dos  salarios  mínimos  legales mensuales y pérdida del  cargo  público,  que  ejercía  como  profesional  en  ingresos públicos de la  Administración Local de Impuestos Nacionales de Ibagué.   

Al   desatar   el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  defensor  del  señor  PINZÓN  SALCEDO,  el Tribunal  Superior   de   Ibagué   confirmó   íntegramente   la  sentencia  de  primera  instancia.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

El accionante invoca como causal de revisión  la  prevista  en  el  numeral  2  del  artículo  220  de  la  Ley  600 de 2000,  consistente  en  prescripción  de la acción penal, toda vez que la resolución  de  acusación se dictó en marzo 16 de 1999 y las sentencias de  primera y  segunda  instancia fueron proferidas en mayo 20 de 2003 y septiembre 15 de 2005,  respectivamente;  en  consecuencia,  la  sentencia  quedó ejecutoriada el 18 de  octubre de 2005, cuando había prescrito la acción.     

Al referirse a los fundamentos de hecho y de  derecho, el accionante señaló:   

“Cuando  se  produjeron  las  sentencias  aludidas  no  solo  la  de  primera  instancias  sino  la de segunda, está(sic)  última  ejecutoriada  el 18 de octubre de  2.005, en las fechas conocidas,  se  había  operado el fenómeno de la prescripción de la acción, NO SOLO PARA  EL    20    DE    MAYO   DE   2003   –primera   instancia-  Y  15  DE  SEPTIEMBRE  DE  2005  –segunda   ejecutoriada   el   18  de  octubre   de  2005  fecha  en  la que cobra legalidad la de la primera y no  antes-   RESPECTO  DE  LOS  HECHOS  18 DE NOVIEMBRE DE 1997,  que para  estos  eventos  MULTA,  era  CINCO AÑOS según las normas para la época de los  hechos,  que ratifica la Ley 906 de 2.004, que nos rige, en su art. 531 hasta de  tres años”.   

Como   pruebas   allegó   los  siguientes  documentos:   

    

* Sentencia  de  primera  instancia,  proferida por el Juzgado Tercero  Penal del Circuito de Ibagué, el 20 de mayo de 2003.   

* Sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior  de Ibagué el 15 de septiembre de 2005.   

* Constancias     de     notificación     y    ejecutoria    de    la  sentencia.     

                                              CONSIDERACIONES DE LA SALA   

1.    La  acción  de  revisión  fue  concebida  por  el  legislador como un mecanismo excepcional, a través del cual  se  busca  la invalidación de una decisión ejecutoriada, cuando ésta entraña  un  contenido  de  injusticia  material  porque  la  verdad  histórica  de  los  acontecimientos  resulta  diversa  de  la  obtenida  procesalmente  y  se  torna  necesario hacer prevalecer la verdad material.   

Esta  acción  sólo  procede  frente  a  la  demostración  de  alguna  de  las  causales taxativamente señaladas en la ley,  siempre  y  cuando  se  colmen  las  exigencias  específicas  previstas  en  el  artículo   222   de   la   Ley   600  de  2000  para  la  admisibilidad  de  la  demanda.   

2.   La causal planteada en el presente  caso,   es la prevista en el numeral segundo del artículo 220 del estatuto  procesal  penal  y  consiste en que para el momento de proferir el fallo de  condena,  el Estado había perdido la oportunidad de ejercitar la acción penal,  dado  que  operó  el fenómeno jurídico de la prescripción. La discusión que  se  propone  en  este  evento  es  objetiva  y,  por  ello,  es necesario que se  acrediten  dos  presupuestos  básicos:  i) que la acción se dirija contra  una  sentencia condenatoria ejecutoriada y, ii) que el fenómeno prescriptivo se  consolide   antes   de   la   ejecutoria   de  la  sentencia  que  pone  fin  al  proceso1.   

2.1.    La   sentencia   condenatoria  proferida  contra  JORGE  ENRIQUE  PINZÓN  SALCEDO alcanzó ejecutoria el 18 de  octubre  de  2005,  tal como se acreditó con la constancia expedida por el  secretario  del  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de Ibagué, la cual fue  allegada con la demanda de revisión.   

2.2.  Ahora debe establecerse si para el  momento  en  que alcanzó ejecutoria la sentencia que puso fin al proceso penal,  efectivamente  había  operado  el fenómeno de la prescripción y para ello, es  necesario   recordar  que  conforme  al  estatuto  penal,  el  término  de  prescripción  no  puede  ser  inferior  a cinco (5) años para los delitos  que,  como en este caso, no tengan prevista pena privativa de la libertad.   Este  término  debe incrementarse en una tercera parte cuando el comportamiento  delictivo   ha   sido   cometido   por   servidor  público  “en ejercicio de sus funciones o de su cargo o  con  ocasión de ellos” (artículo 82 del Código Penal de 1980 y artículo 83  del actual estatuto penal).    

En  la  etapa  de  la  causa  el término de  prescripción  de  la  acción  comienza  a  correr  nuevamente,  a partir de la  ejecutoria  de  la  resolución  de acusación,  por un término igual a la  mitad  del establecido para la fase de instrucción y, en ningún caso puede ser  inferior  a  cinco  (5)  años;   sin embargo, en el caso de los servidores  públicos,  la  Sala  ha sostenido reiteradamente que la prescripción no podrá  ser inferior a seis (6) años y ocho (8) meses.   

El  accionante  desconoció  las  anteriores  reglas  al  sostener  insistentemente  que  la prescripción de la acción penal  opera  a  los  cinco (5) años, pues tratándose de servidor público sancionado  por  conducta  relacionada  con el ejercicio del cargo, como en este caso,   el  término  de  prescripción  será de seis (6) años y ocho (8) meses.    

De  ahí  que  si  los  hechos ocurrieron en  noviembre  18  de  1997,  para  la  fecha  de  ejecutoria  de  la resolución de  acusación      (abril      7      de      1999)2  sólo  había transcurrido un  (1)  año  y  cinco (5) meses.  Además, entre la fecha de ejecutoria de la  resolución  de  acusación  (cuando comenzó a correr nuevamente el término de  prescripción)  y la de  ejecutoria del fallo (octubre 18 de 2005), habían  pasado  seis  (6)  años,  seis  (6) meses y once (11) días;  es decir que  tampoco  habían  pasado  seis  (6)  años  y  ocho (8) meses que es el término  aplicable en este evento.   

3.   Sobre el término de prescripción  de  la acción penal en procesos adelantados contra los servidores públicos, ha  sostenido la Sala:   

           “3.1  Los  artículos  83  y  86  del Código Penal3  reglamentan  de  manera  diferente  y  autónoma  la prescripción de la acción penal cuando  ocurre  en la etapa de instrucción (antes de la ejecutoria de la resolución de  acusación),  y  cuando  acaece en la etapa del juicio (después de ejecutoriada  la resolución de acusación).   

3.2  Con  fundamento  constitucional  y por  razones   de  política  criminal,  los  artículos  83  y  86  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (sic)  reglamentan  de  manera  diferente  y  autónoma la  prescripción  de  la  acción  penal  cuando  el  delito  es  cometido  por  un  particular,  y  cuando  el  delito  es  cometido  por  un  servidor  público en  ejercicio de sus funciones, de su cargo o con ocasión de ellos.   

3.3 En ningún caso la acción penal por el  delito  cometido por un particular prescribe en un término inferior a cinco (5)  años,  sea  que  el  fenómeno ocurra en la etapa de instrucción o en la etapa  del juzgamiento.   

La  tesis  anterior dimana sencillamente de  los  artículos  83  y  86  del Código Penal, pues su texto estipula que en las  conductas  punibles  que  tengan  señalada  pena no privativa de la libertad la  acción  penal  prescribirá en cinco (5) años; y que si la pena de prisión es  inferior  a  cinco  (5)  años, para efectos de la prescripción se extenderá a  ese término.   

3.4 En ningún caso la acción penal por el  delito  donde  sea  autor,  partícipe  o  interviniente un servidor público en  ejercicio  de sus funciones, de su cargo o con ocasión de ellos prescribe en un  término  inferior  a  seis (6) años y ocho (8) meses, sea que la prescripción  se   presente   antes   de   ejecutoriarse  la  resolución  acusatoria  (en  la  instrucción),  o  sea  que  la  prescripción se produzca después de quedar en  firme la acusación (en la etapa del juzgamiento).   

Lo  anterior, se aplica en todos los casos,  aunque  el  delito sea sancionado con pena no privativa de la libertad, y aunque  la    pena    máxima    de    prisión   del   delito   concreto   –si la tiene- sea inferior a cinco (5)  años (…).   

Ahora,  en  el  caso  de  los  servidores  públicos  se  habilita  la regla que opera por igual tanto en instrucción como  en  el  juzgamiento,  según  la cual el término de prescripción se aumenta en  una  tercera  parte;  por lo cual si efectuada la operación inicial (dividir la  pena  máxima  entre  dos)  el  resultado supera los cinco años, a esa cifra se  aumenta  la  tercera parte y se obtiene así el tiempo de prescripción; y si el  resultado  de la operación inicial es inferior a cinco años, se prolonga hasta  ese  lapso  y  a  continuación  se incrementa en la tercera parte, con lo cual,  para  el  servidor público que realiza un delito en ejercicio de sus funciones,  de  su  cargo  o  con  ocasión  de  ellos, la prescripción mínima después de  ejecutoriada  la  resolución  acusatoria  en ningún caso será inferior a seis  (6)     años     y     ocho     (8)     meses”4   

.  

4.   Conforme  a  lo  expuesto,  surge  evidente  que  el accionante parte de un error, al considerar que el término de  prescripción  de  la acción es de cinco (5) años y no de seis (6) años, ocho  (8)  meses,  como  lo  tienen  establecido  la ley y la jurisprudencia, para los  eventos   en   los   que  se  investiga  la  conducta  punible  de  un  servidor  público.    

También  incurre  en  error  al  invocar el  artículo  531  de la Ley 906 de 2004, pues esta disposición redujo el término  de  prescripción  de  la  acción penal a un mínimo de tres (3) años para las  actuaciones  que  se encontraran en investigación previa en ese momento (agosto  31  de  2004)  y  en  este  caso,  dicha fase  de investigación preliminar  había  sido  superada  varios  años atrás.  Además, tal norma  fue  declarada                 inexequible5.   

La causal de revisión invocada se fundamenta  entonces  en  un  criterio  personal  del  demandante,   ya  que  de manera  objetiva  se  constató  que  la  sentencia  condenatoria alcanzó ejecutoria en  octubre  18 de 2005, fecha para la cual no había operado el fenómeno jurídico  de  la  prescripción  de  la acción penal, porque aún no habían transcurrido  seis  (6)  años  y  ocho  (8)  meses  desde  la ejecutoria de la resolución de  acusación (abril 7 de 1999).      

En  consecuencia,  el accionante desatendió  los  parámetros  legales  para  contabilizar  el término de prescripción y en  estos  eventos, la Sala ha sostenido que el escrito mediante el cual se solicita  la   revisión   del   fallo,    carece   de  sustento  para  conseguir  su  admisión6.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

         RESUELVE   

1.  Inadmitir la  demanda  de  revisión presentada a nombre del sentenciado JORGE ENRIQUE PINZÓN  SALCEDO, por lo dicho en la parte motiva de esta providencia.   

                             

2.  Contra  esta  decisión procede el recurso de reposición.   

   

         Notifíquese y Cúmplase.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                  ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

                                                                                                           Salvamento de voto   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Sala  de Casación Penal.  Revisión 11519 de 29 de julio de 1997.   

2  Según  se  lee  en  la  página 2 de la sentencia de  segunda instancia   

3  Ley        599        de       2000.   

4  Corte  Suprema de Justicia, sentencia de agosto 25 de  2004,  rad.  20673.  Esta  tesis  fue  reiterada  en septiembre 20 de 2006, rad.  25767.    

5  Mediante  sentencia  C-1053 de diciembre 5 de 2006 se  declaró inexequible el artículo 531 de la     

   Ley 906 de 2004.  

6  Sala  de  Casación  Penal. Auto de marzo 23 de 2006,  radicado No. 25130     

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