26833(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26833  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado acta N° 83  

Bogotá, D. C., mayo treinta (30) de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

Se   pronuncia   la   Sala  acerca  de  la  admisibilidad  de  las  demandas  presentadas  por  el  defensor de HÉCTOR  POLANCO  ALMARIO  y  NÉSTOR  MUJICA PABÓN, mediante las cuales  sustenta  el  recurso  de  casación  interpuesto  contra la sentencia del 14 de  junio  de  2006,  por  cuyo  medio  el Tribunal Superior de Bogotá confirmó la  proferida  por  el  Juzgado  Quinto Penal del Circuito Especializado de la misma  sede,  a  través  de  la  cual condenó a los indicados procesados, así como a  HUMBERTO  RODRÍGUEZ  VARGAS y JAIME ALFONSO QUIÑONEZ  RAMÍREZ  a  las  penas  principales  de  80  meses de  prisión  y 6.000 salarios mínimos legales mensuales de multa, y a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la principal de prisión, como autores responsables del delito  de tráfico de sustancias para el procesamiento de narcóticos.   

HECHOS  

Los  resumió con buen juicio el Tribunal de  la siguiente manera:   

“En virtud de una  llamada  anónima  efectuada en horas de la mañana del 28 de enero de 2004 a la  Subdirección  de la INTERPOL, Grupo de Investigaciones Internacionales del DAS,  se  supo  que  iban  a  ser  trasladados varios insumos para el procesamiento de  alcaloides  con destino a la ciudad de Villavicencio para lo cual se emplearían  dos (2) tractomulas, una roja y una blanca.   

“En   razón  de  tal  información  las  autoridades  respectivas  montaron  operativos el 29 de enero de 2004 en la vía  que  conduce  a  Villavo  y  detectaron movimientos sospechosos, en razón de su  circulación  constante, de los vehículos particulares Mazda 323, de placas CHY  846,  Daewoo  Matiz,  de  placas  CIB  359,  y un Chévrolet Swift de placas BBH  865.   

“Además,  observaron los miembros del DAS  que  a  la  Avenida  5  Este  Nro. 66 A 40 sur, en donde funciona el parqueadero  “Alfonso  López”,  llegó  una  tractomula  de placas SRD 059 y su remolque  R-29213,  los  que  se  estacionaron  frente  al citado establecimiento. Tras de  tales  vehículos  llegó el carro Swift de placas BBH 865 atrás referido, cuyo  conductor,  luego  de  hablar  con  el dueño del parqueadero, le hizo señal al  conductor de la tractomula para que entrara.   

“Después  llegaron  los  carros  Mazda  y  Daewoo  arriba  relacionados, al primero de los cuales se subió el conductor de  la  tractomula  y  otro  hombre  que vestía camisa amarilla, y partieron por la  vía que conduce a Bogotá.   

“A  su turno, otros policiales entraron al  citado  establecimiento y requisaron la tractomula incautando en su interior 193  canecas  de  sustancias  empleadas para el procesamiento de cocaína, camufladas  en  bultos de aserrín. En este instante aparecen tanto el Mazda como el Daewoo,  vehículos   ocupados  por  Néstor  Mujica  Pabón,  Héctor  Polanco  Almario,  Humberto  Rodríguez  Vargas  y  Jaime  Alfonso Quiñónez Ramírez, todos ellos  subintendentes    de    la   Policía   Nacional,   a   quienes   se   les   dio  captura.   

“Se constató que los referidos vehículos  en  los  que  se  movilizaban  los mentados sujetos, no hacían parte del parque  automotor  de  la  policía; además, no portaban armamento de dotación oficial  ni  prendas  de  uso  privativo  de  las Fuerzas Armadas. Además, Rodríguez se  encontraba de vacaciones”.   

ACTUACION PROCESAL  

1.- Con fundamento en el informe de captura,  el  30  de  enero  de 2004 la Fiscalía 304 Seccional de Bogotá dio inicio a la  correspondiente  investigación penal, ordenando vincular mediante indagatoria a  los implicados.   

2.-  Surtidas  las  diligencias de inquirir,  mediante  providencia  del  9 de febrero del citado año un Fiscal Especializado  resolvió  la  situación jurídica a los indagados, a quienes les impuso medida  de  aseguramiento de detención preventiva, sin excarcelación, por el delito de  tráfico  de  sustancias  para  el  procesamiento  de narcóticos, decisión que  obtuvo  confirmación  por vía de apelación por parte de la Fiscalía Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá, mediante la suya de fecha 19 de marzo  postrero.   

3.-   Tras  negar  el  instructor  en  dos  oportunidades  las  solicitudes de revocatoria de la medida de aseguramiento, el  31  de mayo del mismo año 2004 decretó el cierre de la investigación, y el 22  de  julio  siguiente  calificó  el  mérito  del  sumario  con  resolución  de  acusación  que  profirió en contra de HÉCTOR POLANCO  ALMARIO,  NÉSTOR  MUJICA PABÓN, JAIME ALFONSO QUIÑÓNEZ RAMÍREZ y  HUMBERTO  RODRÍGUEZ VARGAS,  como  presuntos coautores del punible atribuido al resolverles la  situación jurídica.   

4.- Sin que el pliego acusatorio fuese objeto  de  recurso  alguno,  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito Especializado de  Bogotá  asumió  el  trámite  del  juicio,  en  cuyo  desarrollo  celebró las  audiencias  preparatoria  y  de  juzgamiento,  y  puso fin a la instancia con la  sentencia  que luego revisó por vía de apelación el Tribunal Superior, contra  la  cual  la defensa interpuso el recurso extraordinario de casación, mismo que  concita la atención de la Sala.   

LAS  DEMANDAS   

Por separado, pero con idénticos fundamentos  fácticos   y   jurídicos,   el   defensor   de   los  procesados  HÉCTOR  POLANCO  ALMARIO  y  NÉSTOR  MUJICA  PABÓN  acude a la causal  primera  de casación para formular un único cargo, por violación indirecta de  la  ley  sustancial.  En  ese  orden,  reprocha  a la sentencia de segundo grado  incurrir   en   error   de   derecho   por   falso   juicio  de  “regularidad”,  en cuanto desconoció los  artículos   244,   245,  288  y  289  del  estatuto  procesal  penal  de  2000,  disposiciones  que  regulan lo atinente al decreto y práctica de la inspección  judicial   y  a  la  preservación  o  cadena  de  custodia  de  los  medios  de  prueba.    

          Para  sustentar  el  reparo, el actor reseña varias irregularidades  que,  en su concepto, ocurrieron durante el proceso de entrega a la Fiscalía de  los  elementos  incautados en el operativo de captura, así como de la posterior  identificación  de  los insumos. Es así como refiere, entre otras situaciones,  que  en  el  informe  que  dio  origen a la investigación, donde se habla de la  “existencia”  de 193  canecas  metálicas,  no se dio aplicación al artículo 288 precitado. Tampoco,  añadió,   se   extendieron   las    respectivas  actas  de  incautación.   

          El   impugnante   destaca,   además,   cómo   la   diligencia   de  identificación  preliminar  y toma de muestras se realizó sin la presencia del  funcionario  que supuestamente tenía a su cargo la custodia del vehículo donde  se  encontraba  la  sustancia incautada, amén de que no se indicó cuáles eran  las   características   de   seguridad,   embalaje,   cuidado,   guarda,  etc.,  limitándose a señalar que se trataba de 197 canecas.   

En  sentido  similar, puso de presente cómo  los  rótulos  que  se  colocaron a la tractomula “no  contienen  la  identificación que asumió la responsabilidad de la custodia del  material,   ni  la  calidad  en  que  actúa,  ni  el  lapso,  circunstancias  y  características  de  la  forma  en los cuales fue manejado (Art. 289-2 C.P.P.),  así  como  nunca  se  llego  a  determinar  quien fue la persona que retiro los  sellos,  que  cargo  tenía, quien le ordeno adelantar el procedimiento, esto es  se  encuentra  huérfano  de  claridad  respecto de dicha actuación (sic, para todo el texto transcrito)”.    

De  la  misma manera, sobre la práctica del  examen  físico-químico,  señaló  que en el respectivo informe se indicó que  se  recibieron  197  muestras  líquidas,  “pero hace  alusión  a  la  protección por cadena de custodia de dichas muestras (sic), ni  quien  (sic)  las entrega, no se puede determinar que hallan sido las mismas que  presumiblemente  tomaron  el  día  3  de  febrero  de  2004  o  de  algún otro  procedimiento,  pero  lo  más diciente es que en los folios  150 a 151 del  c.o.2.,  solo  aparece  el  análisis  de 196 muestras, no de 197 ni de 193 como  aparecen    en    los    folios   anteriores,   entonces   dónde   estará   la  diferencia”.   

Esa  diferencia  respecto  de la cantidad de  muestras,  sumado a la carencia de las actas de incautación y a la inexistencia  de  la  cadena  de  custodia,  para  el  demandante,  es  demostrativo de que se  incurrió   en  “un  error  por  alteración  de  la  prueba”,  lo  cual  no  da  garantía  de  que  los  elementos  incautados  correspondan  a los mismos posteriormente sometidos a las  pruebas judiciales.   

El   libelista   refirió   luego   otras  irregularidades  recaídas  en  el  proceso  de  producción  de la prueba, y al  efecto  adujo  que  al ordenarse la práctica de los experticios técnicos no se  cumplió   “ni   con   lo  mínimo”  de  lo  dispuesto  en  el artículo 245 del estatuto procesal penal.   

Adicionalmente, mencionó que, de acuerdo con  la  hora  y  la fecha en que se practicó la diligencia de toma de muestras y se  recepcionó   la  indagatoria  del  procesado  NÉSTOR  MUJICA  PABÓN,  surge  evidente  que en el primero de  esos  actos  procesales,  contrario  a  lo que aparece en la respectiva acta, no  participaron  ni  el  fiscal  instructor  ni  el  representante  del  Ministerio  Público,  ausencia  con  la  cual  no sólo violaron el debido proceso sino que  incurrieron en el delito de falsedad en documento público.   

Pidió de esa forma casar la sentencia y, en  su lugar, proferir absolución a favor de los procesados.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

Aun  pasando  por alto la inconsistencia que  presentan  las  demandas  en  punto  a  la  modalidad  del  error de derecho que  denuncia  el  actor,  en cuanto en vez de falso juicio  de     legalidad,    habla    inapropiadamente    de    falso    juicio    de  “regularidad”,            inconsistencia   que  se  encuentra  en  varias  ocasiones  en  los  libelos  objeto de estudio,  debe  señalarse que, de todas maneras, el cargo que en ellos se formula adolece  de  la  debida precisión y  coherencia  que, acorde con  lo  previsto en el numeral 3º del artículo 211 de la  Ley  600  de  2000,  debe  reunir  en  frente  de  su  fundamentación  para que  las           demandas          sean  admitidas    por    la  Corte.   

En      efecto,      constituye  jurisprudencia  inveterada  de  la  Sala  que cuando se  aduce  la  existencia  de  un  falso  juicio  de  legalidad  es necesario que el  casacionista  identifique  la prueba o pruebas que el  sentenciador  apreció  no  obstante  estar  viciadas  de  legalidad, o dejó de valorar con el argumento de  contener  vicios  de  esa  naturaleza,  a  pesar  de  que  en  su producción se  respetaron      los      requisitos      de     orden     legal     establecidos   para   el  efecto.    

Pero además, ha dicho también la Corte, es  indispensable  que  el  libelista  exprese  la  trascendencia que el error tiene  frente  a  las  conclusiones  a  las  cuales arribó el sentenciador, explicando  cómo  de  no  incurrirse  en  el  yerro la   decisión  de  éste  hubiese  sido  radicalmente   opuesta   a   la  que  finalmente  se  adoptó.   

En  el  caso  que  ocupa la atención de la  Sala,  el impugnante reseña  una  serie  de  irregularidades  que,  en  su  criterio,  ocurrieron  durante el  trámite  de  entrega a la Fiscalía de los elementos incautados en el operativo  de  captura,  así  como en desarrollo de la  identificación y toma de muestra de los precursores químicos.   

Y  si  bien tales  irregularidades  las  vincula  a algunos medios de convicción, lo cierto es que  no   explicó   en  qué  forma  esos  elementos  de  persuasión   influyeron   en   la  formación  del  criterio  sentenciador  del  juzgador  y,  lo que es más importante, tampoco  expresó,  mediante  el  análisis  integral  del restante  acervo  probatorio,  la  manera como el sentido de la  decisión  sería  diferente de excluirse las pruebas  que,  en  su criterio, se recaudaron de manera ilegal.   

En  su  lugar,  el  demandante procura,  con las irregularidades a que alude, poner de presente la  incursión  en  “un  error  por  alteración  de la  prueba”,  con  lo cual pareciera que dejara de lado  la  pretensión  inicial de denunciar la existencia de  un  falso  juicio  de  legalidad,  para  aducir  la presencia de un falso juicio  de    identidad    por  alteración   de   la  prueba,  trasladándose  así  de manera sorpresiva de los  terrenos   del  error  de  derecho  a  los  del  error  de  hecho,  que  tampoco  desarrolla,  incurriendo de  esa    manera    en   una   evidente   falta      de      claridad      que      conspira     definitivamente   contra   el  adecuado  entendimiento    del   único   cargo   que         formula        en        los        libelos.    

Siendo     entonces     indudable      que      las  demandas   no   cumplen  los  requisitos  previstos  en  el  artículo  212  del  código de procedimiento  penal,        la       Sala       las      inadmitirá      de plano.   

          Al  margen  de  lo  analizado,  es  preciso  anotar que la revisión  integral  de  la actuación procesal no evidenció la vulneración de garantías  fundamentales  que  impongan  la intervención oficiosa de la Sala en orden a su  restablecimiento.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR         las          demandas  de casación presentadas             por     el    defensor    de    los  procesados    HÉCTOR  POLANCO  ALMARIO y NÉSTOR  MUJICA  PABÓN, conforme a  las razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en el  artículo     187     del     estatuto    procesal  penal,  contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                       ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA PULIDO DE  BARÓN                     JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                         JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                                                 JAVIER           ZAPATA          ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

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