26688(11-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26688  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado acta No.  49  

Magistrado Ponente:  

Dr.  MAURO SOLARTE  PORTILLA   

Bogotá,  D.  C.,  once  de abril de dos mil  siete.    

Conceptúa  la  Corte  sobre la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano WILLY NORMAN  SCHAFER  MEDRANO,  formalizada por el Gobierno de los  Estados  Unidos  de América mediante Nota Verbal No. 3116 del 7 de noviembre de  2006.   

1. – LA SOLICITUD  

1.1.-  El  Gobierno de los Estados Unidos de  América,  por  conducto  de  su  Embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No.  3012  fechada  el  9  de diciembre de 2004, dirigida al Ministerio de Relaciones  Exteriores,  solicitó  la  detención provisional con fines de extradición del  señor   WILLY  NORMAN  SCHAFER  MEDRANO,  contra  quien  el  día  21  de  octubre  de  2004  se dictó la  resolución       de       acusación        No.       04      –  465(RMC), en el Tribunal Federal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos  de  América  para  el Distrito de Columbia,  mediante  la  cual  se  le  acusa  de  un  cargo por el delito de concierto para  fabricar  y  distribuir  cinco kilogramos o más de cocaína con la intención y  el  conocimiento  de  que  la  cocaína  sería importada a los Estados Unidos y  ayuda  y  facilitamiento de dicho delito; y de otro cargo más por distribución  de  cinco  kilogramos  o más de cocaína con la intención y el conocimiento de  que  la  cocaína sería importada a los Estados Unidos y ayuda y facilitamiento  de dicho delito.   

Informó  igualmente,  que   por  estos  cargos  el  21  de  octubre  de  2004,  con  fundamento  en  la  resolución  de  acusación,  por  orden  de  la mencionada Corte se dictó auto de detención en  contra    del    ciudadano    requerido,    el    cual   permanece   válido   y  ejecutable.   

Indicó  que WILLY  NORMAN   SCHAFER   MEDRANO,  también  conocido  como  “Billy”  y  como  “Gigante”,  es  ciudadano de Colombia, nacido el 24 de  junio  de  1960  en  Mosquera (Cundinarmarca). Portador de la cédula colombiana  No. 19.390.697 (fls. 1 y ss. carpeta anexa).   

1.2.  – De esta solicitud, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de Colombia dio traslado al Ministerio del Interior y de  Justicia,   y  al  Fiscal  General  de  la  Nación.  Esta  autoridad,  mediante  Resolución   de  2  de  marzo  de  2005,  decretó  la  captura  con  fines  de  extradición   del   señor   WILLY  NORMAN  SCHAFER  MEDRANO   “quien  se  identifica  con  cédula  de  ciudadanía  No.  19.390.697”  (fls. 40-43 anexo), la cual se hizo efectiva el  día   11   de   octubre   de   2005   en  la  ciudad  de  Ipiales  (fls.  38-39  anexo).   

1.3.-  Con  Nota  Verbal  No.  3116 del 7 de  diciembre  de  2006,  la  Embajada  de los Estados Unidos de América formalizó  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  la solicitud de  extradición del referido ciudadano colombiano.   

Informa  que WILLY  NORMAN  SCHAFER MEDRANO es requerido para comparecer a  juicio  por  delitos  federales  de  tráfico  de narcóticos relacionados en la  resolución       de       acusación        No.       04      –  465(RMC),  proferida en el Tribunal  Federal  de  Distrito  de  los  Estados  Unidos  de América para el Distrito de  Columbia,  que constituyen violaciones del Título 21 Secciones 959 (a), 960 (a)  (3)  y  960  (b)  (1)  (B)  (ii), 963 y Título 18 Sección 2 del Código de los  Estados  Unidos, y que incluye la pena de decomiso de conformidad con el Título  21, Secciones 853 y 970 del mismo Código.   

Manifiesta  que  “los  hechos de este caso  indican  que  Hugo  Alberto  Rojas Yepes, Willy Norman  Schafer-Medrano, Gustavo Adolfo Pérez-Salazar, Juán  Camilo  Tangarife-Maya, Tito Molina-Bermúdez, Danilo Castayeda-Lancheros, Juán  Manuel    Rodríguez-Giraldo,    Fabio    Enrique    Gracia-Montes,    y   Farid  Feris-Domínguez  son  miembros  de  una organización delictiva que opera desde  Colombia,  la cual se especializa en el transporte de cocaína  con destino  a  los  Estados  Unidos,  llevándola  desde  Colombia  a través de Guatemala y  México.  Comenzando  en  enero  de  2003,  o  aproximadamente  en  ese  mes,  y  continuando  hasta  octubre  de  2004,  o  aproximadamente  hasta  ese  mes, los  fugitivos   nombrados  anteriormente  participaron  en  un  concierto  delictivo  progresivo  y  continuo  mediante  el cual  enviaron miles de kilogramos de  cocaína  desde Colombia a los Estados Unidos. La investigación y evidencia han  establecido  que  cada  uno  de  los  fugitivos  mencionados anteriormente es un  participante   en  las  actividades  de  esta  organización  de  transporte  de  droga.”   

Precisa  que “El 10 de febrero de 2003, la  organización  fue  responsable de transporte de 2.069 kilogramos de cocaína en  avión  desde Colombia hasta Chiapas, México. Esa cocaína fue incautada por la  policía  mexicana en Aguascalientes, México. También, el 13 de junio de 2003,  la  organización  fue  responsable  de intentar transportar 1.000 kilogramos de  cocaína  en avión desde Magangue, Colombia. La policía colombiana en Magangue  incautó  la cocaína antes de que saliera, mientras estaba siendo cargada en el  avión.  La  organización fue responsable de transportar 1.946 kilogramos   de  cocaína  en  avión  desde  Colombia  hasta Guatemala, y dicha cocaína fue  incautadas  el  14  de  septiembre  de  2003, por autoridades de las fuerzas del  orden guatemaltecas cuando el avión fue descubierto en tierra.”   

Agrega que “El 20 de septiembre de 2003, la  organización  fue responsable del transporte de 1.400 kilogramos de cocaína en  avión  desde  Colombia  hasta  Guatemala.  El  embarque  fue  incautado por las  autoridades  de  las  fuerzas  del  orden  guatemaltecas,  cuando  el avión fue  obligado  a  aterrizar.  La  investigación  indica  que estos embarques estaban  destinados para los Estados Unidos”.   

Y  además,  que  “Willy  Norman  Schafer  Medrano  es  coordinador  en  la  organización de transporte de droga”, y que  “todas  las acciones adelantadas por el acusado en este caso fueron realizadas  con   posterioridad   al   17   de   diciembre   de   1997”.   (fls.   135-139  anexo).   

   

Para  tales  efectos, adjunta los siguientes  documentos  debidamente  autenticados, traducidos y legalizados por el Consulado  de Colombia en Washington, D.C.:   

1.3.1.-  Declaración  jurada en apoyo de la  solicitud  de  extradición,  rendida  ante  el Tribunal Federal de Distrito del  Distrito  de  Columbia, por Patrick H. Hearn, Fiscal de Tribunales asignado a la  Sección  de  Estupefacientes  y  Drogas  Peligrosas  de  la División Penal del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados Unidos de Norteamérica, en la cual  refiere  que  con  ocasión de sus deberes oficiales ha llegado a familiarizarse  con  los  cargos  y  las  pruebas  en la causa contra  WILLY NORMAN SCHAFER  MEDRANO   y   otros,   la  cual  “surgió  de  una  investigación  sobre  una  conspiración  para  distribuir cocaína fuera de las fronteras territoriales de  los  Estados  Unidos,  con  el  conocimiento y la intención de que esa cocaína  sería ilegalmente importada a los Estados Unidos”.   

Precisa  que  “las  porciones  de  la  ley  relevantes  a  este  caso  se  anexan a esta declaración jurada, como prueba A.  Cada  una de estas leyes estaba debidamente aprobada y en vigencia al momento de  la  comisión  de  los  delitos  y  al  dictarse  el  auto  de  procesamiento, y  continúan  en  plena  vigencia  y  efecto.  La  violación de cualquiera de las  mismas constituye un delito grave según las leyes federales”.   

Indica  que  “La  fiscalía federal de los  Estados   Unidos   probará   el  caso  Willy  Norman  Schafer-Medrano,     alias    “Billy”,    alias  “Gigante”,  por  medio  de distintos tipos de prueba, incluyendo las pruebas  obtenidas  durante la incautación de múltiples toneladas de cocaína y aviones  en  Colombia,  Guatemala  y  México; grabaciones de conversaciones telefónicas  que  tuvieron  lugar  en  Colombia  y fueron legalmente interceptadas según las  leyes  colombianas;  y  el  testimonio  de  testigos  …  Todas  las  conductas  delictivas  que se alegan en el auto de procesamiento ocurrieron después del 17  de diciembre de 1997”.   

Anota  que  “como  en  más  detalle en la  declaración   jurada   del   agente   especial   Matt   Mahoney,   Willy   Norman   Schafer-Medrano,  alias  “Billy”,  alias  “Gigante”,  y otros, eran miembros de una organización  que  transportaba  miles  de kilogramos de cocaína a bordo de pequeños aviones  desde  Colombia a Guatemala y México, a fin de importar ilegalmente la cocaína  a  los  Estados Unidos. La declaración  jurada del agente especial Mahoney  también   contiene   información   adicional   sobre   la  identificación  de  Willy    Norman    Schafer-Medrano,    alias “Billy”, alias “Gigante””.   

Manifiesta,  entre  otras  cosas,   que  Willy    Norman    Schafer-Medrano,    alias  “Billy”, alias “Gigante”, es un ciudadano colombiano  nacido  el  24 de junio de 1960 en Mosquera, Colombia y tiene cédula colombiana  número 19.390.697 (fls. 113-132 anexo).   

1.3.2.-  Acusación de los Estados Unidos de  América     contra     WILLY    NORMAN    SCHAFER  MEDRANO  y otros, presentada el 21 de octubre de 2004  ante  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos de América para el Distrito de  Columbia,   dentro   del   caso   penal    No.  04-465  (RMC)  (fls.  62-68  anexo).   

1.3.3.-  “Orden de Arresto”, emitida por  el  Tribunal  Federal  de Distrito del Distrito de Columbia, contra WILLY  NORMAN  SCHAFER  MEDRANO, por los  cargos referidos en la acusación (fls. 60 anexo).   

1.3.4.- Disposiciones sustanciales aplicables  al   caso,   Secciones  812  (a)  (b)  (c)  (sustancias  controladas),  959  (a)  (posesión,  fabricación,  o  distribución de sustancias controladas), 960 (a)  (3)  (b)  (1)  (B)  (ii)  (actos  prohibidos);  963  (tentativa y concierto) del  Título  21  y  Sección  2  (autores) del Título 18 del Código de los Estados  Unidos,  incluida la pena de decomiso de conformidad con las Secciones 853 y 970  del Título 21 del mismo Código.   

1.3.5.-  Declaración  jurada en apoyo de la  solicitud  de  extradición,  rendida por Matthew Mahoney, Agente Especial de la  Administración  de Control de las Drogas (DEA) destinado a Chantilly, Virginia,  Estados  Unidos  de  América,  quien  refiere  pormenores  de la investigación  seguida     contra     WILLY     NORMAN    SCHAFER  MEDRANO  y  otros, así como los hechos y las pruebas  que obran respecto de este  acusado.   

Indica   que  las  pruebas  en  contra  de  SCHAFER  MEDRANO y demás  coacusados,  “incluyen,  pero  no  se  limitan  a, incautaciones de cocaína y  aviones   en  Guatemala,  México  y  Colombia;  grabaciones  de  conversaciones  telefónicas  legalmente  interceptadas  de  acuerdo  con las leyes colombianas;  pruebas  documentales;  y  testigos cuya identidad no puede ser revelada en este  momento  por razones de seguridad pero que han estado de acuerdo en cooperar con  las autoridades”.   

Agrega      que     “WILLY  NORMAN  SCHAFER-MEDRANO,  alias  “Billy”,  alias  “Gigante”,  es  ciudadano  de Colombia, nacido el 24 de  junio  de  1960,  en  Mosquera,  Colombia  y  tiene  cédula  colombiana número  19.390.697”.   

Precisa  asimismo  que  “  adjunta a esta  declaración,    como    prueba    E,    una    fotografía    de   Willy  Norman Shafer-Medrano”, según  identificación  que  hicieran  testigos  del  gobierno  y  agentes  de policía  colombiana  “como  la  persona  que  cometió  los  delitos  descriptos en las  declaraciones  juradas,  el  auto  de  procesamiento  y  la  orden de arresto en  relación con este caso” (fls. 49-58 anexo).   

1.4.-  De  acuerdo  con  lo previsto por el  Estatuto  Procesal  Penal  interno,  el  Ministerio de Relaciones Exteriores dio  traslado  de  la  documentación  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia y  conceptuó,  además,  que  “por  no  existir  Convenio  aplicable  al caso es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano” (fls. 145 anexo).   

1.5.-  El  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia,  por  su  parte,  mediante   oficio  06-30699  fechado  el  13 de  diciembre   de   2006,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal, dio curso ante la Corte de la solicitud de extradición, y  documentos  anexos, presentada por el Gobierno de los Estados Unidos de América  a través de su Embajada en Colombia (fl. 1 cno. Corte).   

2.-  Después  de  proveer lo relativo a la  defensa  técnica  de la persona solicitada en extradición, por auto de treinta  (30)  de  enero  de  2007,  de  conformidad  con  lo  previsto por el Código de  Procedimiento   Penal,   se   corrió   el  traslado  pertinente  para  que  los  intervinientes  en  el trámite expusieran sus pretensiones probatorias (fls. 11  c.  o. Corte), durante el cual el defensor adujo “No ejerceremos el derecho de  solicitar  pruebas”  (fl.  16  c. o. Corte). En proveído del dos (2) de marzo  pasado  se  dispuso  correr  el  traslado  pertinente para presentar alegatos de  conclusión (fl. 18 ídem).   

2.- ALEGATOS DE CONCLUSIÓN.  

Durante  el  término de traslado, hicieron  uso  de  este  derecho la Procuradora Segunda Delegada para la Casación Penal y  el defensor del requerido en extradición.   

2.1.-   Del  Ministerio Público.   

Manifiesta  que  la documentación allegada  por  la Embajada de los Estados Unidos de América en relación con la solicitud  de   extradición    de  WILLY  NORMAN  SCHAFER  MEDRANO,  cumple  con  el  requisito  de  la  validez  formal.   

Considera,   que  con  la  documentación  presentada    por    la    vía    diplomática,   el   requerido   SCHAFER  MEDRANO,  fue  acusado  por el  Gran  Jurado  del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de  Columbia,  con  el indictment No. 04 465 (RMC) dictado el 21 de octubre de 2004,  que  se  equipara  a  una  resolución  de acusación del ordenamiento jurídico  colombiano,  pues  se  menciona  la  época  y  lugar de comisión de los hechos  investigados,  los nombres e identificación de las personas que participaron en  ellos  y la calificación jurídica de las conductas, además de la normatividad  violada.   

En  relación  con el principio de la doble  incriminación  de  las dos  conductas imputadas al acusado, manifiesta que  también  se  cumple,  como  quiera  que  aquellas  se  encuentran reprimidas en  Colombia,  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad  superior  a  4 años  (artículos  340  del  C.  Penal, modificado por el artículo 8 de la Ley 733 de  2002  –  concierto para  delinquir   –   y  el  artículo  376  ibídem  –  Tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes  -).   

Considera, además,  que de acuerdo con  la  información  que  reposa  en  el  expediente,  se tiene que se satisface el  requisito    de    la    plena    identidad   de   la   persona   reclamada   en  extradición.   

Con fundamento en lo anterior considera que  la  Corte  debe  emitir  concepto  favorable  a  la extradición de WILLY   NORMAN   SCHAFER  MEDRANO,  por  tratarse  de  hechos  cometidos con posterioridad al Acto Legislativo No. 01 del  17 de diciembre de 1997 (fls. 24 y ss. c. o. Corte).   

2.2.-  De  la  defensa.   

El  defensor  de confianza del requerido en  extradición  reconoce  la validez formal de la documentación presentada por el  Estado  requirente  con  tal  objetivo  y  la  plena  identidad  del solicitado,  aduciendo  su  voluntad  de comparecer ante las autoridades norteamericanas para  demostrar su inocencia.   

Afirma, de otro lado, que la extradición de  colombianos  a  los  Estados Unidos se ha manejado con criterios de conveniencia  política  y  económica,  donde  la negociación ha dado paso a la imposición,  contraria  al  principio  de  soberanía y dignidad nacional preconizados por el  constituyente  de  1991,  coadyuvado  por  la escasa exigencia de las normas que  regulan  la  institución,  con  las  consecuencia  que  ello  apareja  para los  ciudadanos  que  deben  controvertir  una acusación en un país extraño, en un  idioma  que  no  conoce, generalmente sin recursos para acceder a una defensa de  confianza adecuada   

Invita a “contrastar” la institución de  la  extradición,  cuando  se  aplica  a  ciudadanos como el señor SCHAFER  MEDRANO,  a fin de amparar su  dignidad  humana,  por lo que resulta improcedente autorizar la misma “sin que  el  país  requirente  haya  demostrado  que  tiene evidencia contundente, en su  contra, quebrantando la presunción de inocencia”.   

Finalmente,  en  caso de emitirse concepto  favorable  a  su  extradición,  solicita  que  se  exija  al  gobierno nacional  condicionarla  a  que  se  garantice,  por  el  Estado requirente, su derecho de  defensa,  al  debido  proceso  y  a  no ser sometido a penas imprescriptibles y,  requerir  a  la Defensoría del Pueblo y demás entes públicos encargados de la  defensa  de  los  derechos  humanos  de  los colombianos, para que velen en todo  momento   por   el   respeto   de   sus   derechos   fundamentales  (fls. 37 y ss. c. o. Corte).    

    

SE CONSIDERA:  

1.-  Aclaración  previa.   

Acerca de la tesis expuesta por el defensor,  en  el  alegato previo al concepto, debe decirse por la Sala que, con apego a la  regulación  constitucional  y  legal  de  la extradición, la jurisprudencia de  esta   Corte1  ha  sido persistente en indicar que la misma no corresponde a la  noción  de  proceso  judicial en el que se juzgue la conducta de aquél a quien  se  reclama  en  el  exterior, sino que obedece a un instrumento de cooperación  internacional  previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio, Acuerdo,  Constitución,  o  Ley, según cada caso particular), con la finalidad de evitar  la  evasión  de  la  acción  de  la  justicia  por parte de quien ha realizado  comportamientos  delictivos refugiándose en territorio sobre el cual carecen de  competencia  las  autoridades  jurisdiccionales  que  solicitan  su presencia, y  pueda  responder  personalmente  por  los  cargos que le son imputados y por los  cuales, cuando menos, haya sido convocado a juicio criminal.   

Por razón de ello, en su trámite no tienen  cabida  cuestionamientos relativos a la validez o mérito de la prueba recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre  la  ocurrencia del hecho, la forma de  participación  o el grado de responsabilidad del encausado; la normatividad que  prohíbe   y   sanciona   la  conducta  delictiva;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente;  la  validez  del  trámite  en  el  cual se le acusa; o la pena que le correspondería purgar para  el   caso   de   ser  declarado  penalmente  responsable;  pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  debe  hacerse  al  interior del  respectivo  proceso con recurso a los instrumentos de controversia que prevea la  legislación del Estado que formula el pedido.   

Es   de   resaltarse,   además,  que  la  normatividad  procesal colombiana no establece la posibilidad de que el trámite  de  extradición  que  normativamente corresponde adelantar a esta Corporación,  culmine  con  un fallo con potencialidad de hacer tránsito a cosa juzgada, sino  en  un concepto jurídico de la Corte Suprema de Justicia que por lo mismo no es  susceptible  de  impugnación  alguna,  una  vez  verifica  el  cumplimiento  de  precisos  aspectos  relacionados  con  la  validez  formal  de la documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble  incriminación,  consistente en que el hecho que motiva el pedido  también  esté previsto en Colombia como delito y sancionado con pena privativa  de  la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años, la equivalencia de  la  providencia  proferida  en el extranjero -que de no ser una sentencia cuando  menos  corresponda a aquella que en la legislación colombiana es la resolución  acusatoria-,  y,  cuando  fuere  el  caso, el cumplimiento de lo previsto en los  tratados  públicos,  según  el  marco  normativo  al  efecto señalado de modo  oficial   por   el   Gobierno   Nacional   como   director   de  las  relaciones  internacionales.   

Debido  precisamente a la prevalencia de su  naturaleza  administrativa,  el  trámite de este tipo de extradición se cumple  con   la  intervención  activa  del  gobierno  nacional,  quien  dentro  de  su  autonomía   política   no  sólo  da  inicio  recibiendo  la  solicitud  y  la  documentación  correspondiente  con  la  cual  se  perfeccione el expediente, y  establece  el  marco  normativo  aplicable a cada caso particular antes de darle  curso  al  máximo  tribunal de la justicia ordinaria para lo de su competencia,  sino  que  mediante  una resolución administrativa le pone fin a la actuación,  sea  concediendo  la  extradición,  difiriendo  la  entrega  del  solicitado, o  negando  el  pedido  del  Gobierno  extranjero,  aunque  previamente requiere el  concepto  de  la  Corte  que  solo  le  vincula  si  fuere negativo, pues de ser  favorable,   quedará   “en   libertad   de  obrar  según  las  conveniencias  nacionales”,   y  de  esta  manera,  en  ejercicio  del  poder  legítimamente  conferido,            interactuar            en           el           concierto  internacional.        

Dada   entonces  la  sin  razón  en  los  planteamientos  del  libelista, y como en este caso el  Ministerio  de Relaciones Exteriores de Colombia conceptuó sobre la ausencia de  convenio  aplicable en materia de extradición con el país solicitante (Estados  Unidos  de  América),  y estableció la consecuente aplicación de lo previsto,  en  el  referido tema, por el Código de Procedimiento Penal, la Corte abordará  el  estudio  de los aspectos sobre los cuales debe emitir el concepto, previstos  por el artículo 508 de la Ley 600 de 2000.   

Es de precisar, además, que de la solicitud  y  documentos  anexos  se  establece  que  las  actividades delictivas que se le  imputan   al   señor    WILLY  NORMAN  SCHAFER  MEDRANO  tuvieron  ocurrencia  en  el  exterior y no  versan  sobre  delitos  políticos,  toda vez que las  conductas  definidas  como  concierto  para  cometer  el  delito  de tráfico de  estupefacientes  y  el  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes no  constituyen  delito  político.  Por otra parte, los  hechos  por  cuya  realización se solicita la extradición fueron cometidos con  posterioridad  a  la  entrada  en  vigencia del Acto Legislativo No. 01 de 1997,  modificatorio  del  artículo  35  de  la Carta Política, por lo que no resulta  pertinente hacer alguna salvedad al  respecto.   

Resalta    la    Corte,   además,    que     en     el    pliego   enjuiciatorio     en    que     se    apoya    la    solicitud    de   extradición  y   en   ésta, se  precisa  que  los actos determinantes de los  delitos  de conspiración para manufacturar y distribuir cinco kilogramos o más  de  cocaína,  con  la  intención  y  el conocimiento de que la cocaína sería  legalmente  importada  a  los  Estados  Unidos,  y  distribución  y  causar  la  distribución  de  cinco  kilogramos  o más de cocaína, con la intención y el  conocimiento  de  que  la  cocaína  sería  legalmente  importada a los Estados  Unidos,   fueron llevados a cabo entre los meses de enero de 2003 y octubre  de 2004, aproximadamente.   

De  manera que acorde con cualquiera de las  hipótesis   identificadas   dogmática  y  doctrinariamente  como  instrumentos  jurídicos  para  establecer el lugar de la ocurrencia del hecho (Art. 14 del C.  P.),  tales como el lugar de realización de la acción, según el cual el hecho  se  entiende cometido en el lugar donde se llevó a cabo total o parcialmente la  exteriorización  de  voluntad;  y  la  del  resultado que entiende realizado el  hecho  donde  se  produjo  el  efecto  de  la conducta;  y la teoría de la  ubicuidad  o  mixta  que entiende cometido el hecho donde se efectuó la acción  de  manera  total  o  parcial,  como  en  el  sitio  donde  se  produjo o debió  producirse  el  resultado,  se  tiene  que  las  conductas  atribuidas  por  las  autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos  de  América  a  WILLY    NORMAN    SCHAFER   MEDRANO,  traspasaron  las  fronteras  colombianas,  de  lo cual surge que se satisface la  condicionante   constitucional  de  que  el  hecho  haya  sido  cometido  en  el  exterior.   

2.-   VALIDEZ  FORMAL DE LOS DOCUMENTOS PRESENTADOS.   

De  la  actuación  se  establece  que los  documentos  allegados  por  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de América,  relacionados  con  la  copia  de  la  primera  resolución acusatoria No. 04 465  (RMC),  dictada  el  21  de  octubre de 2004 por el Tribunal Federal de Distrito  para  el  Distrito  de  Columbia no sólo fue autenticada mediante sello y firma  por  el  Secretario  de  ese  Tribunal  (fl.  112  anexo),  sino que a ella hace  alusión  el  Fiscal  cuando  indicó  que  “Es una  práctica  del  Tribunal Federal de Distrito del Distrito de Columbia retener el  original  del  auto  de  procesamiento,  y  archivarlo  con  el  Secretario  del  Tribunal.  Por  lo  tanto, obtuve una copia certificada, fidedigna y exacta, del  auto  de  procesamiento  en  la  Secretaría  del  Tribunal, y la adjunto a esta  declaración  jurada  como  Prueba B. Adjunto una copia certificada, fidedigna y  exacta  de  las  órdenes  de  arresto  como  Prueba C”  (fls. 83-84  anexo).   

Además, las declaraciones juradas rendidas  por  Patrick H. Hearn, Fiscal de Tribunales asignado a  la  Sección  de  Estupefacientes  y Drogas Peligrosas de la División Penal del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados Unidos de Norteamérica,  y de Matthew Mahoney, Agente Especial  de  la  Administración  de  Control  de las Drogas (DEA) destinado a Chantilly,  Virginia,   Estados   Unidos  de  América,  figuran  avaladas  con  la  firma de un Juez Magistrado de los Estados Unidos de América  del  Distrito de Columbia; legalizados por Jason E. Carter, Director Asociado de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales- División de lo Penal- del Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos de América, el Procurador General de los  Estados  Unidos  de América, la Secretaria de Estado, y el Funcionario Auxiliar  de Autenticaciones del Departamento de Estado de dicho país.   

Estos  instrumentos,  por su parte, fueron  autenticados  por el Consulado de Colombia en Washington, D.C.,  y a su vez  por  el  Jefe  de  Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de  Colombia.   

Por lo anterior, teniendo en cuenta que la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   WILLY  NORMAN  SCHAFER MEDRANO, se hizo  por  la  vía  diplomática,  que  ella  contiene  la  copia  auténtica  de  la  resolución  de  acusación, la cual, junto con las declaraciones juradas que se  allegan  en  apoyo  de  la  solicitud, es específica en indicar exactamente las  conductas  que motivaron la solicitud  y el lugar y las fechas o épocas en  que  fueron  realizadas, así como los datos necesarios para establecer la plena  identidad  de  la  persona  reclamada,  la copia auténtica de las disposiciones  sustanciales   aplicables   al  caso,  y  que  en  la  expedición,  trámite  y  traducción  de  los  citados  documentos  se  cumplieron  los ritos formales de  legalización  prescritos  por  las  normas pertinentes de los Estados Unidos de  América,  la  Corte los tendrá como aptos para servir de prueba de aquello que  ellos contienen.   

Esto,  si  se da en considerar que en este  caso  asimismo  se cumple lo establecido por el artículo  259 del C. de P.  C.,  modificado  por el artículo 1º Núm. 118 del D.E. 2282/89, según el cual  “Los  documentos  públicos  otorgados  en país extranjero por funcionario de  éste  o con su intervención, deberán presentarse debidamente autenticados por  el  cónsul  o  agente  diplomático de la República, o en su defecto por el de  una  nación amiga, lo cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley del  respectivo  país”, disposición aplicable al caso por virtud del principio de  integración  normativa  previsto  por el artículo 25 del C. de P. P. de 2004 y  el inciso último del artículo 495 ejusdem.   

Acorde  con  lo  analizado en precedencia,  para   la   Corte   es   manifiesto   el  cumplimiento  de   requisito  del  concepto.   

3.-          DEMOSTRACIÓN    PLENA    DE    LA   IDENTIDAD   DE   LA   PERSONA  REQUERIDA.   

De  lo actuado se establece que      WILLY      NORMAN     SCHAFER  MEDRANO,  quien  se encuentra privado de la libertad  con  ocasión  de   este  trámite,  es  la  misma persona a  la   que   se   refiere la acusación   No. 04 465 (RMC), dictada  el  21  de  octubre de 2004 por el Tribunal Federal de Distrito para el Distrito  de  Columbia  de  los  Estados  Unidos,  y la misma mencionada en las notas  verbales  mediante  las  cuales el gobierno de los Estados Unidos de América, a  través  de  su  Embajada  en  Colombia, solicitó la detención provisional con  fines   de   extradición,  y  posteriormente  formalizó  el  pedido  ante  las  autoridades colombianas.   

Esto   por   cuanto,   en   el  documento  enjuiciatorio  base de la solicitud formal de extradición se precisa que uno de  los  acusados   responde  al  nombre  de  WILLY  NORMAN  SCHAFER  MEDRANO, como asimismo se anuncia en  la  declaración  rendida  por  el  Fiscal  de  Tribunales y el Agente Especial,  quienes  precisan  que el acusado, también conocido con los alias “Billy” y  “Gigante”,  es  ciudadano  colombiano,  nacido  el  24  de junio de 1960, en  Mosquera,  Cundinamarca y se identifica con la cédula de ciudadanía colombiana  número 19.390.697, de quien allegan una fotografía.   

Debe anotarse, que a dichas características  se  refieren  las  notas  diplomáticas remitidas por la Embajada de los Estados  Unidos  en  Colombia, mediante las cuales solicitó la detención preventiva con  fines  de  extradición  y  posteriormente formalizó el pedido ante el gobierno  colombiano.   

Es  de  resaltarse,  además,  que  con  la  mencionada  cédula  de  ciudadanía  se  identificó en el poder conferido a un  profesional  del  derecho  para  que  lo  representara  en el curso del presente  trámite  (fl.  9  c.  o.  Corte),  sin  que  por parte de la defensa técnica o  material  se  hubiere  presentado  discusión  alguna  sobre  dicho  particular,  comprobándose,  por  tanto,  que  el capturado es la misma persona requerida en  extradición.   

Por  estas  razones,  la  Corte  encuentra  satisfecho el requisito en mención.   

4.- PRINCIPIO DE  LA DOBLE INCRIMINACIÓN.   

De  conformidad  con  lo establecido por el  artículo  511 de la Ley 600 de 2000, para conceder la extradición es requisito  indispensable  que  el  hecho  que la motiva también esté previsto en Colombia  como  delito  y  reprimido con sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea inferior a cuatro años.   

4.1.-  Según la resolución enjuiciatoria  proferida  el  21  de  octubre  de  2004 contra WILLY  NORMAN  SCHAFER MEDRANO por el Gran Jurado en sesión  ante  el  Tribunal  Federal  de  Distrito  para  el  Distrito de Columbia de los  Estados  Unidos  de  América,  se  tiene  que  el  requerido  es  acusado en el  CARGO     UNO    de  conspiración  para distribuir cinco kilogramos o más de una mezcla o sustancia  conteniendo  una  cantidad  detectable  de  cocaína,  con  la  intención  y el  conocimiento  de  que dicha sustancia sería ilegalmente importada a los Estados  Unidos,  por cuya conducta la legislación del Estado requirente establece pena,  como  autor principal o como cómplice e incitador, la cadena perpetua, libertad  supervisada  de  por vida, multa de $4.000.000 y un estimado especial de $100; y  en  el  CARGO  CUATRO, de  distribuir  y causar la distribución de cinco kilogramos o más de una mezcla o  sustancia  conteniendo  una cantidad detectable de cocaína, con la intención y  el  conocimiento  de  que  dicha  sustancia  sería  ilegalmente importada a los  Estados  Unidos,  conducta  sancionada  con  similar  pena  a la anterior.    

4.2.- En la legislación colombiana, por su  parte,  el  delito  de  “conspiración  para  manufacturar  y distribuir cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína, con la intención y el conocimiento de que la  cocaína  sería  legalmente  importada  a  los Estados Unidos”, complicidad e  incitación   al   delito,  y  distribución  de  cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína”  de  que  trata  el  CARGO  UNO  de  la  acusación,  corresponde al  “concierto  para delinquir” previsto por el artículo 340 del Código Penal,  modificado  por  el  artículo  8º de la Ley 733 de 2002,  que entre otras  hipótesis  prevé  pena  de prisión de seis (6) a doce (12) años cuando, como  se  establece  de  los términos de la acusación, el concierto sea para cometer  delitos de tráfico de estupefacientes.   

Como en este caso las autoridades judiciales  de  los  Estados  Unidos  de  América acusan a WILLY  NORMAN  SCHAFER MEDRANO de haber concertado, junto con  otras  personas,  la  manufactura  y  distribución de cocaína ilícita, con la  intención  ilegal  de  importarla  a  los  Estados Unidos de América sin haber  recibido  autorización  oficial  para  ello,   es  de  concluirse  que  en  relación   con  el   CARGO  UNO   de  la  acusación,  se  cumple  el  presupuesto  relativo  a  la  doble  incriminación  para extraditar, pues en la  legislación   penal   colombiana   tales  comportamientos  también  se  hallan  definidos  como  delito,  y  por  su realización prevé pena mínima superior a  cuatro años de prisión.   

4.3.-  Esta misma situación se presenta en  relación  con el cargo CUATRO, pues en la legislación colombiana, el delito de  distribuir  y  causar  la  distribución de cinco kilogramos o más de cocaína,  corresponde  al  denominado  jurídicamente “tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes”,  previsto  por  el  artículo 376 de la Ley 599 de 2000, que  entre  otras hipótesis, prevé pena de prisión de ocho (8) a veinte (20) años  para  quien  “sin  permiso  de  autoridad competente, salvo lo dispuesto sobre  dosis  para  uso personal, introduzca al país, así sea en tránsito o saque de  él,  transporte,  lleve  consigo,  almacene, conserve, elabore, venda, ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia”,  por  manera  que  sin  lugar  a dudas respecto de este cargo se  cumple  el  requisito  relativo a la doble incriminación y la pena mínima para  extraditar.   

Se  satisface,  por  tanto, el requisito en  mención.   

No  sobra  recordar,  como  ya  ha  tenido  ocasión  de  expresarlo  esta Corporación en situaciones similares2,  que  el  señalamiento  de  la  pena  de  decomiso que se hace en la acusación formal no  comporta  imputación  alguna,  sino  a  lo  sumo  el anuncio de la consecuencia  patrimonial  que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea respecto de los  bienes  involucrados  en  los  delitos por cuya comisión se acusa al requerido,  tema  ajeno  a  la  solicitud  de  extradición y que por tanto, no se encuentra  comprendido  dentro  de  la  temática  de la cual debe ocuparse el concepto que  corresponde emitir a la Sala.   

5.- EQUIVALENCIA  DE  LA  PROVIDENCIA PROFERIDA EN EL EXTRANJERO.    

El artículo 511.2 del C.P.P. de 2000   establece  como  presupuesto  de  procedencia  de  la extradición “que por lo  menos   se   haya  dictado  en  el  exterior  resolución  de  acusación  o  su  equivalente”.   

En  este caso no queda ninguna duda de  que  la acusación formal No. 04 465 (RMC), dictada el 21 de octubre de 2004 por  el  Gran  Jurado  ante  el  Tribunal  Federal  de  Distrito  para el Distrito de  Columbia   de   los  Estados  Unidos,   en  contra  del  señor      WILLY      NORMAN     SCHAFER  MEDRANO,  y con fundamento en la cual se solicita su  extradición,  corresponde  a  la  resolución  acusatoria  en  la  legislación  colombiana,   pues  además  de  que  con  dicho  acto  procesal  la  actuación  subsiguiente  no  es otra distinta al juicio oral que finaliza con el respectivo  fallo  de  mérito,  como  aquí  sucede,  desde  el  punto  de  vista formal es  específica  en señalar el lugar y la fecha o época en que los hechos tuvieron  lugar,  los  nombres  de  los  partícipes  y  la  calificación jurídica de la  conducta,  con  lo  cual  se  satisfacen en suficiencia los aspectos fácticos y  jurídicos de la imputación.   

Si  a  ello  se agrega que la legislación  procesal  de los Estados Unidos se estructura sobre el sistema acusatorio, y que  el  proyecto  de  acusación  lo  presenta el fiscal y lo aprueba el gran jurado  después  de  examinar  la  evidencia  allegada  por  aquél,  que  en  éste la  acusación  del  gran jurado es un pliego de cargos en contra del procesado para  que  se defienda de ellos en juicio, que contiene la descripción de la conducta  típica  imputada,  con  las  circunstancias  que  la especifican, el lugar y la  fecha  o  época  de  su  ocurrencia,  y  señala las disposiciones sustanciales  realizadas  y su ubicación genérica y específica en el Código de la materia,  es  evidente  que  la  persona  reclamada  en extradición en este caso, ha sido  acusada  y  llamada  a  responder  en  juicio por las autoridades de los Estados  Unidos  de América.             

En consecuencia, la Corte halla satisfecho  el requisito en mención.   

6.-    EL  CONCEPTO.   

La Corte es del criterio que se cumplen las  exigencias  legales  para  emitir  concepto  favorable  a  la  extradición  del  ciudadano    colombiano    WILLY   NORMAN   SCHAFER  MEDRANO    por    razón   de   los   CARGOS  UNO Y CUATRO de la acusación a  que se contrae la solicitud.   

Esto  es,  por   los  relativos a los  delitos           de          “conspiración  para  manufacturar  y distribuir cinco kilogramos o  más  de cocaína, con la intención y el conocimiento de que la cocaína sería  ilegalmente  importada  a  los  Estados  Unidos  y,  distribución  y  causar la  distribución  de  cinco  kilogramos  o más de cocaína, con la intención y el  conocimiento  de  que  la  cocaína  sería  ilegalmente importada a los Estados  Unidos”,  que  aparecen  contenidos  en  la  resolución acusatoria   No. 04 465 (RMC), dictada  el  21  de  octubre  de  2004  por  el  Gran  Jurado ante el Tribunal Federal de  Distrito  para  el Distrito de Columbia, conforme lo solicita el Gobierno de los  Estados  Unidos de América, pues se satisfacen los requisitos preestablecidos a  estos efectos, como viene de demostrarse.   

6.1.- Aclaración  final.-   

En  atención  a  lo  manifestado  por  el  Ministerio  Público  sobre el particular, es de advertir que atañe al Gobierno  Nacional,  si en ejercicio de su competencia lo estima, subordinar la concesión  de  la extradición a las condiciones que considere oportunas, exigiendo en todo  caso,  que  la  persona  solicitada  no vaya a ser juzgada por un hecho anterior  diverso  del  que motiva la extradición, ni sometida a desaparición forzada, a  torturas  ni  penas  o tratos crueles inhumanos o degradantes, ni a las penas de  destierro,  prisión  perpetua  o  confiscación, o a sanciones distintas de las  que  se  le  hubieren  impuesto  en  la condena, y si la legislación del Estado  requirente  pena con la muerte el injusto que motiva la extradición, la entrega  se  hará  bajo  la  condición  de  que  tal  pena sea conmutada, en orden a lo  contemplado en el artículo 512 del C.P.P. de 2000.   

Asimismo, el Gobierno Nacional debe advertir  a  su homólogo del Estado requirente, que la persona solicitada en extradición  ha  permanecido  privada  de  la  libertad  en  detención preventiva por razón  de  este trámite.   

Además, la Sala ha de indicar que en virtud  de  lo  dispuesto  por  el  numeral  2º  del  artículo 189 de la Constitución  Política,  le corresponde al Gobierno, encabezado por el señor Presidente como  supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales,  realizar  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan a la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE   a   la   extradición   del   ciudadano  colombiano      WILLY      NORMAN      SCHAFER      MEDRANO     solicitada  al  Gobierno  de  Colombia  por  su  homólogo  de los  Estados  Unidos de América, por razón de los CARGOS  UNO  y  CUATRO  a que se  contrae  la solicitud, contenidos en la resolución acusatoria No. 04 465 (RMC),  dictada  el 21 de octubre de 2004 por el Gran Jurado ante el Tribunal Federal de  Distrito para el Distrito de Columbia.   

Por la Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación al requerido señor WILLY NORMAN  SCHAFER  MEDRANO,  a  su  defensor  de confianza, al  Ministerio  Público  y  al  Fiscal General de la Nación para lo de su cargo en  relación    con    la   persona   detenida   preventivamente   con   fines   de  extradición.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para los trámites subsiguientes de ley.   

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                          ALVARO  ORLANDO  P. PINZON            

         Aclaración   de  voto                                                                                        Permiso   

MARINA        PULIDO        DE  BARON                             JORGE                                 L.                                QUINTERO  MILANES               

YESID           RAMIREZ  BASTIDAS                               JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA               

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                                  JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre   ellos   el  fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos y deberes consagrados en la  Carta;  defender  la  independencia  nacional  y  proteger  a todas las personas  residentes  en  Colombia  en  su  vida,  honra,  bienes,  creencias,  derechos y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes3   para   que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo  508  y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito  de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal  mínimo  en  el  exterior  –artículo  510 y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro, prisión  perpetua      y      confiscación’,  a  las  cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas,  no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica  que  igualmente  en  ese  sentido  habrá  de condicionarse la exequibilidad del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”4   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El  gobierno  podrá subordinar el ofrecimiento o  la   concesión   de   la   extradición   a   las   condiciones  que  considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce5,  y  con  los  derechos y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten   al   extraditado   –como  a  cualquier  otro nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  Cfr.  por  todos,  concepto  de  Extradición  de  diciembre  12  de  2000. Rad.  16720.   

2  Conceptos  del 8 de junio de 2005. Rad. 23293 y del 8 de noviembre de 2005. Rad.  24126, entre otros.   

3  Corte Constitucional, sentencia C-740/00.   

4  Sentencia C-1106/00.   

5  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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