26689(05-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26689  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  112   

Bogotá, D. C., cinco (5) de julio de dos mil  siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  la solicitud de pruebas  elevada  en  el  trámite  de extradición del ciudadano colombiano MARTÍN PEÑARANDA OSORIO   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.   El   Gobierno  de los Estados  Unidos  de  América, mediante Nota Verbal  número 3164 del 7 de diciembre  de  2006,  a  través de su Embajada en  Colombia, solicitó formalmente la  extradición    del   ciudadano   colombiano   MARTIN  PEÑARANDA OSORIO.   

2.   Mediante  oficio  número  OFI06-  30695-DIJ-0100  del  13  de  diciembre  de 2006, el Ministerio del Interior y de  Justicia,   luego   de  considerar  perfeccionado  el  expediente,  remitió  la  documentación   relacionada   con  la  solicitud  de  extradición  presentada,  demandando de la Sala el respectivo concepto.   

3.  La normatividad que rige el presente  trámite  es  la contemplada en el  Capítulo III, Libro V de la Ley 600 de  2000,  por  tratarse de la normatividad vigente para la época en que ocurrieron  los  hechos  motivo de la solicitud, como lo indican las notas verbales mediante  las   cuales  se  requirió  la   detención  y  formalizó  el  pedido  de  extradición;  y  por  cuanto  no  existe  en  el momento convenio aplicable que  regule  el   asunto, como lo conceptuó el Jefe de la Oficina Jurídica del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, según oficio número OAJ.E. 2357 del 11  de   diciembre   de  2006,  quien  además  certificó  que  la documentación del expediente procedente de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América, fue presentada “traducida y legalizada”.   

SOLICITUD  DEL   DEFENSOR   

Corrido el traslado de que trata el artículo  518  de  la  Ley  600  de  2000,  el  defensor del requerido en extradición, en  escrito  presentado  dentro del término legal, solicita en primer término, que  el  expediente  se devuelva al Gobierno requirente  y que se practiquen las  pruebas solicitadas.   

Después  de  hacer un relato de los hechos,  para   indicar   que   su  representado  es  un  desmovilizado  del  Bloque  “Resistencia  Tayrona”  de  las Autodefensas Unidas de Colombia y que dentro  de  ese proceso se planteó la suspensión de la ejecución de la pena que se le  imponga  en  la  sentencia proferida dentro del proceso adelantado en su contra,  señala  que  los  hechos  por  los  que  Peñaranda  Osorio  es  solicitado  en  extradición,  son los mismos que desarrolló como militante del grupo al margen  de  la  ley,  y,  por  lo  mismo, aboga por la aplicación del principio de cosa  juzgada.   

En   cuanto  al  perfeccionamiento  de  la  documentación  remitida por el Estado solicitante, dice a renglón seguido, que  si  bien al Ministerio de Relaciones Exteriores le compete emitir concepto sobre  la   aplicación   de  convenciones  o  usos  internacionales,  al  de  Justicia  corresponde  examinar  la  documentación,  al  tenor  de  lo  dispuesto  por el  artículo   497  del  Código  de Procedimiento Penal, quien adelantará la  gestiones  a  fin  de  completarla,  pues  en este caso falta la declaración de  reciprocidad  por parte del país requirente, cuya omisión vulnera el principio  de  derecho  internacional  de  igualdad en el trato o reciprocidad, previsto en  los artículos 9 y 226  de la Constitución de 1991.   

Al    respecto    de   la   validez   formal   de   la  documentación  presentada,   solicita   la  práctica  de  las  pruebas  que  se  relacionan  a  continuación:   

1.Que  se oficie al Ministerio de Relaciones  Exteriores  para  que  allegue  al  expediente,  lo siguiente: Certificación de  reciprocidad  en  materia  de  extradición  de  nacionales,  en  subsidio de la  petición  de devolver el expediente al gobierno requirente; copia autenticada y  traducida  de  la  Ley de Extradición de 1982; copia autenticada y traducida de  la  Ley  de  Interpretación  de  los  Tratados de Extradición de 1998;  y  copia  autenticada  y  traducida  del  capítulo  209  secciones 3181 a 3196 del  Código   de   Procedimiento  Penal  de  los  Estados  Unidos,  relativas  a  la  extradición.   

2.   Requerir  a  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  de  la  Fiscalía General de la Nación, para que obtenga copia  de  la  solicitud  de  asistencia  judicial formulada por las autoridades de los  Estados  Unidos  y  lo  relativo al caso de Martín Peñaranda Osorio dentro del  marco  de la declaración de intención entre Colombia y Estados Unidos, firmada  el 25 de febrero de 1991.   

3.  Solicitar  a  la  Oficina  Jurídica del  Ministerio  de Relaciones Exteriores que expida certificación sobre la vigencia  de   la   declaración  de  intención  citada,  en  la  cual  consten,  la  ley  aprobatoria   expedida  por  el  congreso,  el instrumento mediante el cual  Colombia  manifestó su consentimiento para obligarse, fecha de entrada en vigor  y  el  decreto  de promulgación, con el propósito de demostrar que los Estados  Unidos  no  puede  comprometerse,  en  ausencia de tratado bilateral, a conceder  reciprocidad  en materia de extradición de sus nacionales; e igualmente aclarar  si  en  la  práctica  de  pruebas  dentro  de  este  trámite hubo ofrecimiento  tácito.   

En     cuanto     al     cumplimiento      de     lo     previsto     en     los     tratados  internacionales, solicita que:   

4.   Se   admitan   como   pruebas   las  certificaciones  expedidas por la Oficina Jurídica del Ministerio de Relaciones  Exteriores,   sobre   la  vigencia  de  la  Convención  Única  de  1961  sobre  estupefacientes,  la  Convención  sobre  Sustancias  Psicotrópicas de 1971, el  protocolo   de   modificación   de   la   Convención   Única  de  1961  sobre  estupefacientes  y  la  Convención  de  las  Naciones  Unidas sobre el tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas de 1988.   

5.  Se  oficie  al  Ministerio de Relaciones  Exteriores  para  que  por  intermedio  de  la misión diplomática ante la OEA,  solicite  a  la  Secretaría  General  de  la  organización  la  expedición de  certificación  sobre  la  vigencia de la Convención de Extradición firmada en  Montevideo  el  26 de diciembre de 1933, en la que conste fecha de depósito del  instrumento  de  ratificación  de  Colombia  y  de los Estados Unidos, fecha de  entrada  en vigor para Colombia y en general y texto de las reservas presentadas  por los Estados Unidos y actualmente vigentes.   

6.  Se  requiera al Ministerio de Relaciones  Exteriores  para  que a través de la misión diplomática ante la ONU, solicite  a  la  Secretaría  General  de  la  organización,  la expedición de una lista  actualizada  de  los estados partes, con las respectivas fechas de ratificación  o  adhesión  y  reservas o declaraciones de la Convención Única de 1961 sobre  estupefacientes,  Convención sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971, Protocolo  de  Modificación de la Convención Única de 1961 y Convención de las Naciones  Unidas   sobre  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes   y  Sustancias  Psicotrópicas de 1988.   

Con ello, pretende demostrar  que no se  ajusta  a  la  realidad  jurídica  vigente  la afirmación en el sentido que no  existen normas internacionales aplicables al caso concreto.   

Respecto     de     la    situación    jurídica   del   implicado  requiere:   

7.  Se  oficie  a  la  Presidencia  de  la  República   para   que   se   certifique   el  reconocimiento  de  Martín  Peñaranda Osorio, como miembro de  la  organización  Autodefensas  Campesinas  de  Colombia  “Bloque Resistencia  Tayrona”,  y  haga  constar  que  el  citado  se  vinculó  a dicho proceso de  desmovilización  acogiéndose a la Ley 975 de 2005.   

8.  Se solicite a la Registraduría Nacional  del  Estado  Civil para que remita copia auténtica de la cédula de ciudadanía  de  Peñaranda  Osorio y los  documentos del registro civil utilizados para expedirla.   

Con el escrito, el mandatario anexa  los  documentos     que     se     relacionan     a    continuación:    1.Certificación expedida por la Fiscalía  Novena    de    la    Unidad    para    la    Justicia   y   Paz.   2.  Copia  de  declaración  rendida  por  Martín  Peñaranda  ante  la Fiscalía 16 Especializada ante los Jueces Penales  del  Circuito  de  Medellín  y  Antioquia y el comisorio de la Fiscalía Quinta  Especializada   de  Santa  Marta,  bajo  el  radicado  N°  56032.  3. Lista de los desmovilizados enviada por  la  Presidencia  y  a  su vez del Ministerio de Justicia a la Fiscalía General,  como   a   la   Unidad   de   Justicia   y   Paz  en  que  aparece  Martín  Peñaranda  Osorio  en el número  188.  4.  Acta de entrega de  bienes  encontrados  en  poder  de  los  mencionados  miembros  de  las  AUC,  y  5. Oficio de notificación de  la  resolución  inhibitoria a favor del solicitado, por el delito de sedición,  proferida por la Unidad Nacional de Justicia y Paz.   

Manifiesta  el defensor, que con las pruebas  solicitadas  y  los  documentos allegados, pretende acreditar: a. Que los medios  de  convicción  usados  por  el  estado  requirente  fueron  practicadas por la  Fiscalía  de  Colombia, incurriendo así  en la prohibición de ofrecer la  extradición  de  nacionales.   b.  Que  los  hechos  a  que  se refiere la  solicitud  de  extradición  fueron  realizados  íntegramente  en el territorio  colombiano  y  c. Que Martín Peñaranda Osorio por ser miembro de las AUC tiene  derecho  a  recibir  los  beneficios  que  ella  regula  y de conformidad con el  artículo  18  del  Código Penal, la extradición de colombianos por nacimiento  se   concederá   por  delitos  cometidos  en  el  exterior  y  no  por  delitos  políticos.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

Como quiera que el concepto de la Sala acerca  de  la  viabilidad  o  no  de la extradición, se fundamenta en la demostración  plena  de la identidad del solicitado, en la validez formal de la documentación  presentada,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento  de los tratados públicos, según así lo dispone el artículo 520  de  la Ley 600 de 2000, necesario es entonces que las pruebas solicitadas tengan  estricta   relación   con   dichos   aspectos   y   que  así  lo  sustente  el  peticionario.   

Por  consiguiente,   la  aducción  y  práctica  de  pruebas  se  rige  por  las  reglas  generales  que establecen la  admisibilidad  por  razón  de su conducencia, como se ha venido resolviendo por  la  Corte, lo que significa que serán inadmitidos los medios de convicción que  no  conduzcan  a  evidenciar  o a enervar los fundamentos del concepto o los que  versen   sobre   hechos   notoriamente   impertinentes   y  los  manifiestamente  superfluos.   

Consecuente con lo anterior, la Sala negará  las  pruebas  solicitadas por el defensor del ciudadano  Martín   Peñaranda   Osorio,   por  las  siguientes  razones:   

La  petición  principal  para  que  se haga  devolución  del expediente de extradición al Gobierno requirente o en subsidio  al   Ministerio  del  Interior y de Justicia con el propósito de que   perfeccione  la  documentación  y  se  allegue  el  compromiso  de reciprocidad  internacional,  resulta  un  elemento  que  no  aporta  información  sustancial  indispensable   al  trámite en concreto de la extradición de Peñaranda  Osorio, sino que hace parte de  acuerdos  entre  los  Gobiernos,  y  es  a  ellos  que corresponde establecer su  vigencia  y  exigibilidad  de  su  aplicación,  pues  la misión de la Corte se  circunscribe  a  la verificación del cumplimiento de precisos requisitos en que  se fundamenta el concepto que le demanda el Gobierno.   

Por demás, como dispone el artículo 515 de  la  Ley  600  de 2000, al Ministerio de Justicia es a quien corresponde examinar  la  documentación  y  devolverla  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, si  encuentra  que  faltan  piezas sustanciales previo al envío a la Corte, lo cual  no  ocurrió  porque la encontró perfeccionada, de manera que así observado el  trámite, la Corporación carece de competencia para cuestionarlo.   

Ahora  bien,  las  pruebas  que  entiende el  defensor  se  refieren  a la validez de la documentación, relacionadas  en  los  numerales  1, 2 y 3 , con  el   propósito   de  demostrar  que  los  Estados  Unidos  de  América  no  se  comprometerá  a actuar con reciprocidad en materia de extradición, esto es, la  certificación  de  reciprocidad en materia de extradición, copias de la ley de  extradición,  de  la  ley  de interpretación de tratados de extradición y las  normas  del  Código  de  Procedimiento  Penal de los Estados Unidos de América  sobre  extradición, la solicitud de asistencia judicial por el país extranjero  dentro  de  este  trámite  en  concreto  y  la Declaración de intención entre  Colombia  y  los  Estados  Unidos  de  América,  con  especificación de la Ley  aprobatoria,  vigencia  y  promulgación, son documentos que nada tienen que ver  con  el  tema  de  la  validez  formal,  fundamento  del  concepto  que emite la  Corte.   

Es  pertinente  indicar  que  la  Sala tiene  señalado  que  la validez formal de la documentación presentada en un trámite  de  extradición, se refiere a los procedimientos de autenticación que asume el  Cónsul  o agente diplomático  de la República o el de una nación amiga,  al  abono  de la firma del funcionario que certifica por parte del Ministerio de  Relaciones   Exteriores   y   en   cuanto   a   la   traducción  de  todos  los  instrumentos1.   

A  la anterior inconsistencia conceptual, se  suma  que las pruebas solicitadas carecen de  pertinencia, pues no solo los  medios  de  convicción  aludidos  no  apuntan a la validez de la documentación  sino  que,  como  se  ha  dicho,  escapan al objeto del concepto que corresponde  emitir a la Corporación.   

Por   estos   motivos,   la  solicitud  se  negará.   

En  cuanto  a  las pruebas para demostrar el  cumplimiento  de lo previsto en los tratados internacionales, es decir, la   vigencia  del  tratado  de  extradición  entre Colombia y Los Estados Unidos de  América,  requiere  la  defensa  el  aporte  de  las   enunciadas  en  los  numerales  4,  5 y  6, esto es, certificaciones de vigencia  al   respecto   de   la   Convención  Única  de  1961,  con  su  protocolo  de  modificación,  Convención sobre sustancias psicotrópicas de 1971, Convención  de  Naciones  Unidas  sobre el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias  psicotrópicas  de  1988  y  la Convención de Montevideo suscrita en 1933, así  como  lista  actual  de  los  estados  parte  de  éstas  y  sus instrumentos de  ratificación,  vigencia  y reservas, la Sala no las decretará, en la medida en  que   resulta   improcedente   el  que  se  certifique  la  vigencia  de  dichos  tratados,   toda  vez  que  en  cumplimiento  de  lo   previsto por el  artículo  514  de  la  Ley 600 de 2000, el Ministerio de Relaciones Exteriores,  mediante  oficio  OAJ.E. 2357 del 11 de diciembre de 2006, ya conceptuó que por  no  existir  convenio  aplicable  al  caso,  el  trámite  debe  sujetarse a las  disposiciones del ordenamiento procesal penal colombiano.   

Sobre este aspecto tiene dicho la Sala Penal  de la Corte Suprema de Justicia:   

“Por otra parte,  la  rama  ejecutiva  del  poder  público  es  la  directora  de  las relaciones  internacionales,  la  encargada  de  indicar  cuales son las normas que rigen un  trámite  de  cooperación  internacional  y,  por  lo  tanto,  de velar por los  principios  que  rigen la aplicación de los Tratados. De manera que, no compete  a  la Corte inmiscuirse en asuntos propios de la órbita de competencia de otros  funcionarios,  pues  son  ajenos  a la función que cumple dentro de la presente  actuación.” 2   

Por   lo   anterior,   se  negarán  estas  pruebas.   

Con  el  propósito  de  que  sea  objeto de  estudio  la  “situación  jurídica del solicitado”, requiere a la Corte que  solicite  a  la  Presidencia  de la República certificación del reconocimiento  hecho   a   PEÑARANDA   como   miembro   de   las   Autodefensas  (Prueba  7), y que se tengan como pruebas al  respecto,  la  documentación anexa al escrito de esta solicitud, consistente en  certificación  expedida  por la Fiscalía, copia de la declaración rendida por  Martín  Peñaranda dentro del proceso que se adelanta en su contra, la lista de  desmovilizados,  el  acta  de  entrega de bienes en poder de los miembros de las  AUC  y  la  notificación  de  la  resolución  inhibitoria.  En  cuanto a tales  aspectos,  como  no se refieren a los elementos propios del concepto que ha  de  emitir  la  Corte  Suprema  de  Justicia  en  este  trámite,  se negará la  práctica de dicha prueba.   

A  su  turno,  los  documentos aludidos y la  información  en  ellos contenida no se ocupa de cuestionar la validez formal de  la  documentación  aportada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos como país  requirente,  ni  se  refieren  a  la  plena identidad de la persona reclamada en  extradición,  pues  no  aportan  elementos  de  juicio  para  establecer si las  conductas  delictivas por las cuales se acusa a Peñaranda Osorio en los Estados  Unidos,  constituyen  hecho  punible  en  la  legislación  nacional  y  tampoco  refieren  aspectos  que  controviertan  la  condición  de equivalencia entre la  acusación  proferida  por  la Corte Distrital de Estados Unidos y la acusación  en el sistema procesal colombiano.   

         

Por  lo  anterior,  se  impone  rechazar  la  pretendida  aducción de los  documentos  a los cuales se ha hecho referencia, además porque es el ejecutivo,  dentro  de este trámite mixto, el facultado para revisar dicha documentación y  decidir  la  concesión  o  no  de  la  extradición  de  Peñaranda  Osorio. En  consecuencia,   por   Secretaría   de   la   Sala   se  devolverán  a  la  defensa.   

Las pruebas con las que se propone acreditar  que  los  medios  de  convicción fundamento de la extradición se recaudaron en  Colombia,  no  constituyen   un  tema  sobre  el  cual  se  debe  emitir el  concepto.  Ha  dicho  la Corte, que lo relacionado con la validez de las pruebas  sobre   las   cuales   se  funda  la  solicitud   de  extradición,  es  un  aspecto   a  discutir  en  el  marco  del  proceso  que  se adelanta por el  Tribunal extranjero.    

En  cuanto  a  las  pruebas  que sirven para  demostrar  que  los  hechos ocurrieron en territorio colombiano, debe recordarse  que,  como  lo  ha  indicado  la  jurisprudencia  de  la  Sala,  “los   reparos   en  torno  a  aquello  que  ha  de  entenderse  como  ‘lugar de la comisión del  hecho’  por  el  cual  se  solicita  la  extradición  del  señor  (…)  o la autoridad judicial que  cuenta  con  jurisdicción  y competencia para investigarlo y juzgarlo, resultan  incapaces  de  condicionar  el  sentido  del  concepto que compete emitir a esta  Corporación,  pues  es  obvio  que el texto constitucional contenido en el acto  legislativo  No.  01  de  1997,  no desconoce que los hechos punibles puedan ser  realizados  en distintos lugares (así sea en el exterior) total o parcialmente,  como  lo  prevé  el artículo 14 del Código Penal tal cual ha sido establecido  por   la  Corte  (Cfr.  Concepto  de  Extradición  octubre  3/2000.   Rad.  15862).   

“De  manera  que  acorde   con   cualquiera   de   las   hipótesis   identificadas  dogmática  y  doctrinariamente  como  instrumentos  jurídicos  para establecer el lugar de la  ocurrencia  del  hecho  (art. 14 del C. P.), tales como el lugar de realización  de  la  acción,  según el cual el hecho se entiende cometido en el lugar donde  se  llevó a cabo total o parcialmente la exteriorización de voluntad; y la del  resultado  que  entiende  realizado  el  hecho  donde se produjo el efecto de la  conducta;   y  la  teoría de la ubicuidad o mixta que entiende cometido el  hecho  donde  se efectuó la acción de manera total o parcial, como en el sitio  donde  se  produjo  o debió producirse el resultado, se tiene que las conductas  atribuidas  por  las  autoridades judiciales de los Estados Unidos de América a  (…),  traspasaron  las  fronteras colombianas, de lo cual surge que, contrario  al  planteamiento  que   sobre  dicho  particular  realiza  la  defensa del  requerido  en  extradición, se satisface la condicionante constitucional de que  el     hecho     haya     sido     cometido     en    el    exterior”.3   

Ahora bien en cuanto a que el requerido   se  le está investigando o juzgando en Colombia por los mismos hechos sobre los  cuales  se  apoya  la  solicitud  de  extradición,  las probanzas encaminadas a  demostrar  esta  circunstancia  no  son  procedentes,  toda  vez que la eventual  trasgresión  del  principio  non  bis  in  idem  no  es tema que le corresponda  examinar  a  la  Corte en el concepto que habrá de emitir, en la medida en que,  como  lo  tiene  dicho  la  Jurisprudencia  de  esta  Corporación,  su  estudio  concierne  al Gobierno Nacional para decidir si concede o no la extradición, en  el evento de que dicho concepto sea favorable.    

Sobre este puntual tema la jurisprudencia de  la Corte ha indicado:   

“…  Si  bien  es  cierto  que el principio del non bis in  idem  es  regulado  por  el  artículo  565  del Código de Procedimiento Penal,  derogado,   pero   aplicable   a   este  asunto  en  razón  del  efecto  de  la  inexequibilidad  del artículo 527 del actual Código de Procedimiento Penal, al  prever  que  no  habrá  lugar  a  la extradición cuando por el mismo delito la  persona  cuya  entrega  se  solicita,  esté  investigada o haya sido juzgada en  Colombia;  también  lo  es  que  la Sala tiene establecido de tiempo atrás que  este  principio debe ser en su aplicación estudiado por el Gobierno Nacional al  decidir   si   concede   o  no  la  extradición”4.   

En  lo  atinente a la copia auténtica de la  cédula  del  requerido  y  los  documentos  de  registro  civil para expedirla,  (Prueba  8), al parecer para  que  se establezca claramente que el solicitado se trata de la misma persona que  hace  parte  de  un  proceso  adelantado  por  el  Gobierno  Nacional  para  los  desmovilizados  miembros  de los grupos de autodefensa, resulta una prueba   impertinente  e inconducente para la materia que corresponde analizar a la Corte  dentro  de  este trámite, como se ha señalado, porque es el Gobierno Nacional,  conforme  con  lo  previsto  por  el  artículo 512 del Código de Procedimiento  Penal,   el  facultado  para,  en  últimas,  subordinar  la  concesión  de  la  extradición a las condiciones que considere oportunas.   

   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE   

CASACIÓN       PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR  la práctica de las pruebas pedidas  por  el  defensor  del  ciudadano  colombiano,  MARTÍN  PEÑARANDA       OSORIO       solicitado       en  extradición.   

2.  Por Secretaría de la Sala, devuélvanse  al    memorialista    los    documentos    que    incorporó    a   su   escrito  petitorio.   

3.  Ejecutoriada  la  presente  providencia,  conforme  lo  dispone  el  inciso  final del artículo 518 de la ley 600 de  2000,  córrase  traslado  de  5  días,  para  que  las  partes,  si lo estiman  conveniente, presenten alegaciones.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                JAVIER     ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del 4 de marzo de 2003, Radicado 20331   

2 Ver  auto del 4 de marzo de 2003. Radicado 20331.   

3  Extradición  24071  del  21  de  febrero  de 2006, extradición 24879 del 14 de  marzo de 2006, entre otras.   

4  Ver,  entre otros, rad 19963, auto del 21 de enero de  2003;  rad.21989,  auto  del 9 de junio de 2004; rad.22072; rad. 22072, auto del  1° de septiembre de 2004     

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