26593(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 26593  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Aprobado acta No. 245  

Bogotá  D.C., cinco (5) de diciembre de dos  mil siete (2007).   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la demanda con que se sustenta el recurso de casación interpuesto contra la  sentencia  dictada  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín  el  27  de  julio de 2006 que confirmó la de primera instancia proferida por el  Juzgado  2°  Penal  de  Circuito  de  esa  capital, mediante la cual condenó a  JOSÉ  PABLO  ARRUBLA  CANO  a  la  pena  principal de 128 meses de prisión y a la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo  lapso,  sin  derecho  al  sustituto  penal  de  la suspensión condicional de la  ejecución  de la pena, como autor responsable del delito acceso carnal violento  con menor de 14 años.   

HECHOS  

En la sentencia impugnada, la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  hizo  la  siguiente  síntesis:   

“…Los  hechos que motivaron la presente  investigación  se  dieron  a  conocer  por  denuncia  formulada  por la señora  Amantita  Agudelo  Mesa,  ante  la  inspección  Segundo  de  Policía  de  este  Municipio,  el  día  13  de  marzo  de  2000, donde relata que su hija menor de  nombre  A. A. A.1,  fue víctima de acceso carnal violento, por parte de José Pablo  Arrubla Cano, familiar del padre de la menor.”   

Por  los hechos narrados precedentemente, la  Unidad  de  Fiscalías  Delegada  ante  el  Juzgado  Penal de Circuito de Caldas  (Antioquia),  el  7  de  marzo  de  2005  profirió resolución de acusación en  contra   de   JOSÉ  PABLO  ARRUBLA  CANO  como  probable  autor del delito de acceso carnal violento, la que  al  ser  apelada,  el  22  de  agosto  de  2005  fue confirmada por la Unidad de  Fiscalías  Delegadas  ante  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Antioquia (fl. 198 c # 1).   

LA  DEMANDA   

Tras realizar una presentación de los hechos  y  de  la actuación procesal, el defensor del procesado formula un cargo contra  la  sentencia  impugnada  con  fundamento  en  la causal primera, acusándola de  violar   de   manera  directa  una  norma  de  derecho  sustancial  “por  un  falso juicio de selección que le sirvió de fundamento  para  condenar  a JOSÉ PABLO ARRUBLA CANO como responsable del delito de ACCESO  CARNAL  VIOLENTO  CON  MENOR DE CATORCE AÑOS, cuando en realidad debió referir  su  resolución a la existencia de un acceso carnal abusivo con menor de catorce  años…”.   

Refiere  que el Tribunal, en la sentencia de  segunda  instancia,  da  por  establecida  un  cúmulo  de  hechos  indicadores,  asumiendo  que  la conducta atribuida es producto de la violencia, sin serlo, lo  que     permitió    condenar    a    JOSÉ    PABLO  ARRUBLA,  violando  la ley sustancial que de aplicarse  debidamente  daría  lugar  a  un  acceso  carnal abusivo con menor de 14 años.   

Puntualiza que es claro que los juzgadores de  instancia  debieron  seleccionar  el  artículo  208  del  Código Penal, que se  adecua  al  acto realizado por ARRUBLA CANO  de quien se pudo predicar que accedió carnalmente a persona menor  de  14  años,  por  lo  que  incurre  en  prisión  de 4 a 8 años “sin   penas   accesorias   como   se   aprecia   de   la   norma  citada.”    

Insiste  en  que los funcionarios judiciales  incurrieron  “en  un  falso  juicio de selección o aplicación indebida de la  ley   sustancial”.  Este  error,  en  criterio  del  censor,  sólo  se  puede  establecer  haciendo referencia a todas y cada una de las actuaciones procesales  de  las cuales se infiere la existencia del mismo, es decir, el delito de acceso  carnal abusivo.   

Finalmente,  insta  a  la  Corte para que al  tenor  del  artículo  184  del  Código  de Procedimiento Penal, atendiendo los  fines  de  la casación supere los defectos de la demanda para decidir de fondo,  señalando fecha para la audiencia de sustentación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Siendo  la casación, como así lo reconocen  la  jurisprudencia  y la doctrina, una sede única que parte del supuesto de que  el  debate  jurídico  y  probatorio  ha  culminado  con  el proferimiento de la  sentencia   de   segundo  grado,  es  deber  del  impugnante  que  su  ejercicio  argumentativo  se  oriente  a  demostrar que la declaración judicial se apartó  ostensiblemente  de  la  norma.  Por  lo  tanto,  la  demanda  ha  de satisfacer  plenamente  las  exigencias  legales  tanto  de forma como de contenido, pues su  procedencia  está determinada por la demostración de haberse configurado una o  algunas de las causales establecidas.   

Tal  requisito se afianza en la necesidad de  determinar  objetivamente  el  sentido y alcance de la impugnación, demostrando  la  presencia de los yerros judiciales y su incidencia en la decisión objetada,  pues  de  omitirse  la Corte atendiendo el principio de limitación que gobierna  el  recurso  de  casación,  no puede entrar a colmar los vacíos que la demanda  ofrezca ni a subsanar los yerros que presente.   

En   verdad,   la  demanda  desatiende  la  naturaleza  y  fines  del  recurso extraordinario intentado, puesto que se halla  confeccionada   sin  la  observancia  de  elementales  pautas  inherentes  a  la  metodología que debe exhibir el libelo en sede de casación.   

Así,  pues,  en  la  violación  directa es  presupuesto   indeclinable   que   el   demandante   acepte  tanto  las  pruebas  consideradas  por  el  sentenciador  como las inferencias que de ellas aparezcan  plasmadas  en  la  sentencia  y sean determinantes; así mismo, no tienen cabida  bajo  este  concepto,  objeciones de carácter probatorio, habida consideración  de  que  la  violación directa se presenta de manera inmediata por razón de la  falta   de   aplicación   o  de  la  aplicación  indebida  ora  de  la  errada  interpretación  de los preceptos sustanciales que gobiernan el caso, en los que  incurre el juez.   

Si  bien  es  cierto,  no  es  absolutamente  indispensable  que  de  manera expresa se consigne el sentido de la violación a  condición  de  que  de  su  contenido  la Corte pueda comprender que se reclama  falta  de  aplicación  de  una  norma,  su  aplicación indebida o una errónea  interpretación  de  la  que  se  aplicó,  también  es  verdad  que, no pueden  entremezclarse  indistintamente  dentro del mismo cargo y con relación al mismo  precepto  razonamientos  inherentes  a una y otra eventualidad, pues de hacerlo,  como  en  efecto  lo hizo el censor, se afectaría el principio de autonomía de  las causales y, por ende, la prosperidad de la demanda.   

En  el  libelo  que ocupa la atención de la  Corte,   el  recurrente  confunde  los  conceptos  de  falta  de  aplicación  e  interpretación  errónea  de  la  ley  sustancial, habida consideración de que  acusa  la  sentencia  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín,  dentro  del  desarrollo  del único cargo de haber desconocido que se trataba de  un   “acceso   carnal  abusivo  con  menor  de  14  años”,  olvidando  que  el  primero,  se estructura  cuando  el juez yerra acerca de la existencia de la norma y por eso no la aplica  al  caso  específico,  en  tanto  que  en  el  segundo,  el juzgador selecciona  correctamente   la   norma   que  corresponde  al  caso,  pero  se  equivoca  al  interpretarla  atribuyéndole  un  sentido  jurídico  que  no tiene o le otorga  efectos distintos a su real contenido.   

Surge  notorio el yerro en el que incurre el  censor,  al  desarrollar  el  ejercicio  argumentativo con miras a establecer la  presunta  violación  directa  de la ley sustancial a cargo de los juzgadores de  instancia,  pues  en  el  fondo  lo  que  se  advierte de su planteamiento es un  análisis  probatorio  contrario  al  efectuado por los funcionarios judiciales,  respecto  de  la  violencia  de  que  fue  víctima  la  menor  al  ser accedida  carnalmente.   

De  esta  manera,  resulta evidente tanto la  precariedad  argumentativa  como  el  desatino  del  censor en la formulación y  desarrollo  del  cargo,  el  cual conduce inevitablemente a la inadmisión de la  demanda,  de  lo  contrario  le  correspondería a la Corte de oficio, corregir,  complementar  o  elaborar  nueva  demanda contraviniendo el carácter rogado del  recurso    que    así    la    convertiría    en    una    insólita   tercera  instancia.   

Adicionalmente,  debe  señalarse  que  la  presente  actuación  se  rigió por el rito previsto en la Ley 600 de 2000, sin  que  sea pertinente la aplicación del artículo 184 de la Ley 906 de 2004, como  lo  sugiere  el  libelista  para  superar  los  defectos que exhibe la demanda y  conocer de fondo el asunto.   

Finalmente,  la Sala con base en la facultad  oficiosa  que la reviste el artículo 216 del Código de Procedimiento Penal, en  orden  a  preservar las garantías fundamentales, especialmente, al principio de  favorabilidad,  ajustará  a  la legalidad la pena accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  impuesta  en  el fallo impugnado al procesado  JOSÉ  PABLO ARRUBLA CANO, la  cual  se  tasó  en  un lapso igual al de la pena principal, es decir, 128 meses  desbordando  el  máximo  de 10 años previsto en el artículo 3° de la Ley 365  de  1997,  que subrogó el artículo 44 del Decreto 100 de 1980, para dejarlo en  el tope máximo señalado.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado JOSÉ PABLO  ARRUBLA    CANO,    por    las    razones   anotadas  precedentemente.   

2.-   CASAR  OFICIOSA  y  PARCIALMENTE  la  sentencia  impugnada  en  el sentido de imponer a JOSÉ  PABLO   ARRUBLA   CANO   como   pena   accesoria   de  interdicción  de  derechos y funciones públicas un lapso igual a 10 años, por  las razones señaladas en la parte motiva de este proveído.   

3.-  DEVOLVER  el  expediente al Tribunal de  origen.   

CÓPIESE,   COMUNÍQUESE   y   CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                             JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                

                                                                                       No hay firma   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                    JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA           

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                                                     JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1  CÓDIGO  DE  LA  INFANCIA  Y  LA  ADOLESCENCIA,  ARTÍCULO  47  NUMERAL  8°: SE  PRESCINDE  DEL  NOMBRE  DE LOS MENORES PRESUNTAMENTE AFECTADOS DEBIDO A QUE ESTA  PROVIDENCIA PUEDE SER PUBLICADA.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *