26965(01-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26965   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 136  

          Bogotá   D.C.,  agosto  primero  (1º)  de  dos  mil  siete  (2007)   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  de  fondo  sobre la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de la procesada LIBIA   PATRICIA  BALLESTEROS  GONZÁLEZ,  contra  el  fallo  de  segundo grado proferido por el Tribunal Superior de Santa  Rosa  de  Viterbo  el  19 de diciembre de 2005, confirmatorio del dictado por el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Sogamoso el 23 de septiembre de 2004, que  la  condenó como autora del delito de peculado por apropiación y determinadora  del punible de falsedad en documento privado.   

El  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación  Penal  solicita  en  su  concepto  no  casar  el  fallo  atacado, por  considerar  que  el  demandante  no  consiguió  demostrar  que  los  falladores  aplicaron  indebidamente  los  artículos  133 y 139 del Decreto 100 de 1980 por  errada  interpretación  de  los  artículos  123  y  312 inciso 2º de la Carta  Política.   

HECHOS  

Los    hechos    que   motivaron   este  diligenciamiento   fueron   resumidos   por   el   a  quo  en  los  siguientes  términos:   

         

“La   Mesa  Directiva    del    Concejo    Municipal    de   esta   localidad   (Sogamoso,  se  aclara) nombrada para el  año  1999, presidida por la doctora LIBIA PATRICIA BALLESTEROS GONZÁLEZ, el 22  de  diciembre  del  mismo  año,  profirió la Resolución No. 0175, por la cual  autorizó    el   pago   de   un   avance   a   nombre   del   señor  pagador  de  la misma institución de  aquél  entonces, señor NIXON ALEXANDER CÁRDENAS, por la suma de UN MILLÓN DE  PESOS  ($1.000.000.oo),  para  que  celebrara  la  navidad  de  los hijos de los  funcionarios  de tal corporación edilicia; orden que se pagaría con cargo a la  Resolución  No. 003/99, art. 201010203002023, rubro de Bienestar Social. Dinero  que  se  dijo  fue  entregado  a  su  destinatario  quien  lo  repartió  a  los  beneficiarios  atendiendo  la  orden  que provenía de la Presidencia, no en los  términos    ordenados    dentro   de   la   partida  presupuestal,  sino  desbordando  su  propósito,  toda  vez  que se dijo que el  dinero  lo  compartió  con los hijos de algunos de los concejales de la bancada  mayoritaria  de  la  corporación  en  la  que  se  encontraba la ordenadora del  presupuesto,  lo  que  conllevó  a  falsificar algunos documentos con el fin de  legalizar  la  cuenta de cobro, inventariándose las actividades ficticias, para  dar    visos    de   transparencia   al   comportamiento   ejecutado”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con    fundamento    en    el escrito remitido a varias autoridades  municipales,  departamentales y nacionales, en el que se relacionaron los hechos  ya    descritos,    la    Fiscalía    Seccional    de   Sogamoso   declaró  abierta  la  instrucción,  en  cuyo  desarrollo vinculó  mediante    indagatoria,   entre   otros,   a  LIBIA  PATRICIA   BALLESTEROS  GONZÁLEZ,  definiéndole  su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva sin  derecho     a     libertad     provisional     como     posible     responsable  del  concurso de delitos de peculado por apropiación,  falsedad   ideológica   en   documento   público   y   falsedad  en  documento  privado.   

         Posteriormente,  mediante  resolución  del  1º  de  septiembre de  2000,  la  Fiscalía concedió a la incriminada la sustitución de la detención  intramural por domiciliaria.   

          Cerrada  la  fase instructiva, el mérito del sumario fue calificado  el  10  de  noviembre  de  2000  con  resolución  de acusación en contra de la  procesada  como  presunta  coautora  del  delito  de peculado por apropiación y  determinadora  de  los  punibles  de  falsedad ideológica en documento público  agravada y falsedad en documento privado.   

Impugnada  la  providencia acusatoria por la  defensa,  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de Santa  Rosa   de   Viterbo  la  confirmó  mediante  resolución  del  5  de  enero  de  2001.   

La  etapa  del  juicio fue adelantada por el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Sogamoso, despacho que una vez surtido el  rito  dispuesto por el legislador profirió fallo el 23 de septiembre de 2004, a  través   del   cual   condenó   a   LIBIA  PATRICIA  BALLESTEROS   GONZÁLEZ   a   la  pena  principal  de  veintiocho  (28)  meses  de  prisión  y  a  la  inhabilitación de que trata el  artículo  122 de la Carta Política y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término de la  sanción  privativa  de  libertad,  así  como  a la pérdida y destitución del  cargo  que  desempeñaba  para  cuando  ocurrieron los hechos que motivaron este  diligenciamiento,  como  autora  del  delito  de  peculado  por  apropiación  y  determinadora   del   punible   de  falsedad  en  documento  privado1.   

A  su  vez,  la  absolvió  por  el cargo de  determinadora  del  delito  de falsedad ideológica en documento público. En la  misma  providencia  le fue concedida la suspensión condicional de la ejecución  de la pena.   

Interpuesto  recurso de apelación contra el  fallo  de  primer  grado  por parte de la defensa, el Tribunal Superior de Santa  Rosa  de  Viterbo  lo  confirmó mediante sentencia del 19 de diciembre de 2005,  contra  la  cual ahora el mismo sujeto procesal interpuso recurso extraordinario  de  casación,  la demanda fue admitida y se ha recibido concepto del Ministerio  Público sobre la misma.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  primero,  el  defensor formula un cargo contra el fallo de segundo grado  por  violación  directa  de  los  artículos  123  312  inciso  2º de la Carta  Política,  que  condujo  a  la aplicación indebida de los artículos 133 y 139  inciso 2º del Decreto 100 de 1980.   

En la fundamentación del reproche aduce que  LIBIA  PATRICIA  BALLESTEROS  fue  condenada  por  apropiarse  en provecho suyo y de terceros, de recursos del  Municipio  de  Sogamoso,  “al  haber  incluido como  beneficiarios  de  dicha  partida a los hijos de los Concejales del Municipio de  Sogamoso,  quienes  no  tenían  derecho a participar de dicho incentivo, por no  tener  el  carácter  de  FUNCIONARIOS  PÚBLICOS” de  conformidad  con  lo  establecido  en  los artículos 123 y 312 inciso 2º de la  Carta Política.   

Luego  de  transcribir  extensos apartes del  fallo  impugnado,  el  recurrente  manifiesta que los concejales municipales sí  tienen  la  condición de funcionarios públicos, pues según lo ha señalado la  Corte  Constitucional, la función pública es la reglamentación que se hace de  la  manera  como  debe desenvolverse la relación laboral entre el empleado y el  Estado,  de  manera  que  las  personas  naturales  que  ejercen dicha función,  incluidos los concejales, son funcionarios públicos.   

Añade  que  si  bien  de  acuerdo  con  el  artículo  123  de la Constitución, “son servidores  públicos    los    miembros    de   las   corporaciones   públicas”,  pero  carecen  de  la  condición  de  empleados públicos por  expresa  disposición del inciso 2º del artículo 312 de la Carta Política, lo  cierto  es  que,  contrario  a  lo  expuesto  por  el Tribunal, si todo servidor  público  ejerce una función pública, necesariamente todo servidor público es  funcionario   público,   “es  decir  que  servidor  público  y  funcionario  público  son  sinónimos”,  como  lo  ha  indicado  la Corte Constitucional en sentencias del 14 de abril de  1999 y del 6 de agosto de 2003.   

          Con  base  en lo expuesto, el actor concluye que el Tribunal partió  “de  una  hipótesis  falsa,  es  decir,  que  los  concejales   no   eran   funcionarios  públicos,  para  determinar  que  dichos  funcionarios  no  podían  estar  incluidos  en  el incentivo navideño para los  hijos  de  los  funcionarios  del  Concejo Municipal de Sogamoso y de esta forma  estructurar   la   apropiación   indebida   de  QUINIENTOS  SESENTA  MIL  PESOS  ($560.000.oo),  dinero  que  se  entregó  para  los  hijos  de  los concejales,  aplicando  en forma indebida los artículos 133 y 139 inciso 2º del Decreto 100  de  1989  (…).  Si  no  hubo  apropiación  indebida  en  provecho propio o de  terceros,  toda  vez  que,  como  se  demostró, los hijos de los concejales sí  estaban  incluidos  en  la  autorización  del pago del avance a nombre de NIXON  ALEXANDER   CÁRDENAS   CÁRDENAS,   por   la   suma   e  UN  MILLÓN  DE  PESOS  ($1.000.000,oo)   (…)   existió  una  falsa  adecuación  típica”.   

          A  partir  de  lo  anterior,  afirma  que la conducta por la cual se  condenó  a  su  representada  es “atípica en forma  absoluta”,  motivo  por  el  cual solicita a la Sala  casar  parcialmente  el fallo atacado, en el sentido de absolverla por el delito  de peculado por apropiación.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

Afirma  el  Delegado  que  si  bien, como lo  asevera  el  casacionista,  todas  las  personas que ejercen funciones públicas  tienen  el carácter de funcionarios públicos, lo cierto es que los miembros de  las  corporaciones  públicas, de acuerdo con lo establecido en el artículo 123  de   la   Constitución  Política  son  servidores  públicos,  “a  quienes  distingue  de los empleados y trabajadores del Estado y  de   sus   entidades   descentralizadas   territorialmente   y   por  servicios,  clasificación  con  la  que  deja  en  claro  que  pertenecen a una de las tres  especies  que  conforman  el  género servidor público, de donde necesariamente  debe  concluirse  que  los  congresistas,  los  diputados  y los concejales, por  expreso  mandato  de  la  Carta Política, no tienen la condición de servidores  públicos”,  con  mayor  razón si el inciso 2º del  artículo    312    de    la   Constitución   establece   que   “los    concejales    no    tendrán   la   calidad   de   empleados  públicos”.   

          Agrega  que en el presupuesto aprobado por el Concejo de Sogamoso se  dispuso    en   su   numeral   1.2.18.   que   el   rubro   de   “Bienestar    Social”   corresponde   a  “una  erogación  destinada  a  eventos  sociales,  culturales  y recreativos del orden municipal, de conformidad con lo establecido  en  las  normas vigentes” y que por tanto, de acuerdo  con  esa  destinación  debía  interpretarse  la  Resolución  175  del  22  de  diciembre  de  1999,  mediante la cual “se autorizó  el  pago  de  un  avance  para la celebración de la navidad de los hijos de los  ‘funcionarios    del  Concejo’  con  reunión,  refrigerios  y  regalos”, sin que se incluyeran allí  los  hijos de los concejales y sin otorgar facultad a la Presidenta del Concejo,  LIBIA   PATRICIA  BALLESTEROS  GONZÁLEZ,  para  decidir  cuáles  miembros  de  tal  corporación municipal  debían beneficiarse con dicha partida presupuestal.   

          En   consecuencia,   afirma   el   Delegado   que   ni  el  término  “empleados    del   orden   municipal”   inserto  en  la  Resolución  033  del  5  de  enero  de  1999  aprobatoria  del  presupuesto del Concejo de Sogamoso para la vigencia fiscal de  dicha  anualidad, ni la expresión “funcionarios del  Concejo  Municipal  de  Sogamoso”  que aparece en la  Resolución  175  del  22  de  diciembre  del  mismo  año,  mediante la cual se  autoriza  el  pago  de  la  celebración  navideña, se encuentran incluidos los  concejales     como     beneficiarios     del     rubro    de    “Bienestar Social”.   

          Con  fundamento  en lo anotado, el Procurador Delegado considera que  el  censor no consigue acreditar la aplicación indebida de los artículos 133 y  139  del  estatuto  penal  de  1980  y, por tanto, sugiere a la Sala no casar el  fallo objeto de impugnación.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Con  el  propósito de adoptar la decisión que corresponda, la Sala  estima  pertinente  extraer  algunos  apartes  del  fallo  impugnado  (primera y  segunda  instancia) en torno a la destinación de la suma de un millón de pesos  ($1.000.000.oo)  dispuesta por el Concejo Municipal de Sogamoso para celebrar la  navidad de 1999, como sigue.   

          En  la  sentencia  del  a quo se expresa lo siguiente:   

“(…)  únicamente  se repartieron del millón ($1.000.000.oo) de pesos m/cte ordenados  mediante  el  avance,  TRESCIENTOS  SESENTA  MIL  ($360.000.oo)  PESOS M/CTE, en  razón  a  que  a  nueve  niños  se les entregó de a cuarenta mil ($40.000.oo)  pesos  m/cte,  desconociéndose  el  destino  de  los  seiscientos  cuarenta mil  ($640.000.oo)  pesos  m/cte  restantes,  los que al parecer se habían repartido  entre  los  hijos de los concejales que formaban la mayoría de la corporación,  siendo   la   razón   del   porque  (sic),  para justificar tal entuerto se aportaron facturas con el fin de  legalizar  el  gasto,  que  no  correspondía  con  la  realidad, además que se  extendieron   actos  oficiales  que  igualmente  riñen  con  lo  verdaderamente  ocurrido”.   

          Más  adelante  en  la  misma decisión puntualiza el funcionario de  primer grado:   

“(…)  a  los  hijos  de  los  funcionarios  del  Concejo, del millón de pesos ($1.000.000.oo)  sólo  se  les  entregó CUATROCIENTOS MIL PESOS ($400.000.oo), denotándose que  el  saldo,  o  sea,  SEISICIENTOS MIL PESOS ($600.000.oo) se repartió entre los  hijos  de  los  Concejales  que respaldaban la bancada de la señora presidente,  como  los  hijos de ésta, proceder que se dijo, generó APROPIACIÓN INDEBIDA y  por  ende imputación de la conducta (…) quienes (los  concejales,  se  aclara) no por ostentar tal calidad,  tenían   derecho  a  que  se  les  participara  del  avance  sacado  del  rubro  presupuestal  de Bienestar Social, toda vez que este, quedó especificado dentro  de  la Resolución 003 (enero 5 de 1999), era una erogación destinada a eventos  sociales,      culturales      y     recreativos     de     los     ‘empleados       del       orden  municipal’, dentro de los  cuales  es  patente  no  se  encuentran  los  señores Concejales, a quienes por  demás  por  voces  del  Art.  312 inciso 2º de la C.P. no se les cataloga como  empleados públicos”.   

LIBIA   PATRICIA  BALLESTEROS  “permitió  no  solo que se diera una  inversión  diferente  al rubro señalado en el plan de presupuesto del Concejo,  sino   que   terminó   ella   misma   apropiándose  ilegalmente  de  parte  del  mismo  DOSCIENTOS  MIL  PESOS  ($200.000.OO),  suma  insignificante  frente  al  presupuesto manejado, pero que en sentir del Juzgado  admite  reproche  jurídico  penal,  toda  vez que la  ciudadanía  espera de sus representantes y gobernantes probidad y transparencia  en  sus  actos  (…)  con  su  conducta  no  solo se  apropió  indebidamente  del  dinero  en  la  cantidad aludida de DOSCIENTOS MIL  PESOS  ($200.000.oo),  sino que permitió con sus actos condescendientes, que se  le  diera  una indebida inversión al rubro presupuestal de Bienestar Social, en  la  cuantía  de  CUATROCIENTOS CUARENTA MIL PESOS ($440.000.oo), que fue lo que  se  repartió  a  los  hijos  de los demás Concejales  (…)  quienes  si  bien  es cierto son servidores públicos, no por ello se les  puede    considerar    como    Empleados    Públicos    Municipales” (subrayas fuera de texto).   

          Por  su parte, en el fallo del Tribunal, sobre la misma temática se  afirma:   

“La verdad es que  a   los  hijos  de  los  funcionarios  a  quienes  correspondía,  se  confiaron  CUATROCIENTOS  CUARENTA  MIL  PESOS  ($440.000.OO)  (…) pues hubo personas que  accedieron  en  mayor  cuantía que otras de acuerdo al número de hijos menores  (Nelson   González,   Liliam   Landínez,  Eduardo  Durán  y  Nizon  Cárdenas  recibieron  $40.000  c/u:  Mexi Camargo y Edgar Rodríguez $80.000 c/u, mientras  que   Blanca   Chaparro   obtuvo   $120.000);   por  consiguiente,  el  saldo del millón de pesos, o sea, QUINIENTOS SESENTA MIL PESOS  (…)  se  repartieron  entre  los  Concejales  escogidos  y la misma Presidente  (Genaro  Angarita,  Rafael Acevedo, Cristóbal Rodríguez y Hugo Jairo López de  a  $40.000  c/u;  Juan  Carlos  Ostos  $120.000, Ramiro Carrillo $80.000 y Libia  Patricia Ballesteros $200.000)”.   

“Fue la doctora  PATRICIA  BALLESTEROS,  en  condición  de  Presidente  del Concejo Municipal de  Sogamoso  para  diciembre  de  1999,  quien  sobrepuso su autonomía decisoria y  definió  la  manera  como se agotaría el saldo restante del rubro ‘Bienestar      Social’  una  vez mínimamente se fraccionó  conforme  estatuía  la ley (…). No se discute que finalmente conviniera en la  entrega  de  bonos  en  efectivo  si  tal  mecanismo consultaba integralmente la  motivación  que  determinó la inclusión del rubro en el programa de gastos de  Sogamoso,  sino  que  se extendiera a personas que no  tenían   derecho   a   participar   de  ese  específico  incentivo”.   

También   puntualizó   el   ad    quem   que   en   “el   contexto  de  la  Resolución  003  de  enero  5/99  el  rubro  ‘Bienestar  Social’  correspondía a  erogación,  destinada  a  eventos  sociales,  culturales,  recreativos  de  los  ‘empleados  del  orden  municipal’, dentro de los  cuales  no  se  puede  tener  a  los  Concejales porque según el inciso 2º del  artículo  312  de  la  C.N.  no tienen la calidad de empleados públicos, ni de  funcionarios públicos”.   

          De  lo  expuesto  se puede establecer que la imputación por la cual  se   acusó   y   condenó   en   las   instancias  a  la  doctora  PATRICIA  BALLESTEROS  se  circunscribe a  que,  luego de haber ordenado ejecutar la Resolución 175 del 22 de diciembre de  1999  entregando  a  empleados  del Concejo Municipal cuatrocientos cuarenta mil  pesos    ($440.000.oo)    pertenecientes    al    rubro    de    “Bienestar  Social”  con  ocasión de la  celebración  navideña  del  mismo  año,  dispuso  que  la  suma  restante  de  quinientos  sesenta  mil  pesos  ($560.000.oo)  fuera  distribuida  entre ella y  varios  concejales  que seleccionó discrecionalmente, proceder este último que  se  afirma  en  el  fallo atacado, comportó apropiación indebida de dinero del  Estado,  pues  los  concejales  no  podían  ser  beneficiarios de dicho auxilio  económico.   

          Sobre  el  particular  se  encuentra,  que  tanto en la sentencia de  primera  como de segunda instancia, así como en la demanda de casación y en el  concepto  del  Procurador Delegado, el análisis se ha orientado a establecer si  los  concejales  municipales tienen o no la condición de servidores públicos o  funcionarios  públicos y, a partir de ello, verificar si en este asunto podían  o  no  ostentar  la  condición  de  beneficiarios del dinero que recibieron por  orden  de  la Presidente del Concejo Municipal de Sogamoso, doctora LIBIA  PATRICIA BALLESTEROS, en desarrollo  de la Resolución 175 del 22 de diciembre de 1999.   

No  obstante  lo  anterior,  como  la  Sala  advierte  que  el objeto de debate que se presenta en el caso estudiado no está  referido  a  la  condición  de  servidores  o  funcionarios  públicos  de  los  concejales  municipales, sino a la cabal o indebida ejecución de lo establecido  en  el  presupuesto  municipal  y en la Resolución 175 de 1999 acerca del gasto  del   rubro   de   “Bienestar   Social”,  es  pertinente  recabar  sobre los preceptos normativos que se  ocupan de regular tales situaciones.   

En efecto, de acuerdo con el numeral 5º del  artículo  313  de  la  Carta  Política  corresponde  a los concejos dictar las  normas  orgánicas  de presupuesto y expedir anualmente el presupuesto de rentas  y  gastos,  competencia  en virtud de la cual el Concejo de Sogamoso expidió la  Resolución   003   del   5   de   enero  de  1999  que  trata  del  presupuesto  correspondiente a la vigencia fiscal de la misma anualidad.   

          En  el  artículo  1º de dicha Resolución se asignó la suma de un  millón  quinientos  mil  pesos  ($1.500.000.oo)  al  rubro  de  “Bienestar   Social”  y  en  el  numeral  1.12.18  de las “Disposiciones generales”  se  precisa que tal concepto se ocupa de erogaciones destinadas  a  “eventos  sociales,  culturales y recreativos de  empleados    del    orden    municipal,    de    conformidad   con   lo   establecido   en   las   normas  vigentes” (subrayas fuera de texto).   

          Siendo  ello  así,  considera  la Sala que el punto que corresponde  dilucidar  aquí  no  radica  en  establecer  si  los  concejales tienen o no la  condición  de servidores públicos o funcionarios públicos, sino precisamente,  de   verificar   si   cuentan   o   no   con  el  carácter  de  “empleados  del orden municipal”, calidad  exigida  para  acceder  a  los beneficios derivados del rubro de “Bienestar social”.   

Para  el  cometido  anunciado  resulta útil  traer  a colación lo dispuesto en el artículo 66 de la Ley 136 de 1994, por la  cual  se dictan normas tendientes a modernizar la organización y funcionamiento  de los municipios, cuyo texto es el siguiente:   

“Artículo  66.  Causación  de  honorarios:  El  pago de honorarios a  concejales  se  causará  durante  los  períodos  de  sesiones  ordinarias  y  extraordinarias  que  celebren  estas  corporaciones, y  no  tendrán  efecto  legal  alguno  con carácter de  remuneración   laboral   ni   derecho   al   reconocimiento   de   prestaciones  sociales” (subrayas fuera de texto).   

          De  la norma trascrita se concluye sin dificultad que los concejales  no  tienen  la  condición  de  “empleados del orden  municipal”,  pues  su  vinculación  es  ajena a una  relación  laboral derivada de contrato de trabajo o de la denominada situación  legal                  reglamentaria2   previo  su  nombramiento  y  posesión,  al  punto  que por concepto de remuneración perciben honorarios por  la  asistencia comprobada a las sesiones ordinarias o extraordinarias (artículo  312         de        la        Constitución3  y 66 de la Ley 136 de 1994) y  no  un  salario,  como tampoco prestaciones sociales4.   

          En  consecuencia,  si  el  Consejo  de  Sogamoso  decidió  mediante  Resolución  003  del  5  de  enero  de  1999  que  el  rubro de “Bienestar  Social”  correspondía a una  “erogación   destinada   a   eventos   sociales,  culturales  y  recreativos  de  los  empleados  del  orden municipal”,  es  claro  que si los concejales carecen de tal condición, no  podían  ser  beneficiarios  del  dinero  que  para sí y para otros miembros de  dicha  corporación  ordenó  la  Presidente  del  Concejo, doctora LIBIA PATRICIA BALLESTEROS.   

Por  tanto,  así  los  concejales tengan la  condición  de  servidores  públicos por expresa disposición del artículo 123  de  la  Constitución, amén de que desarrollan una función de índole pública  o  sean  servidores  públicos  por desempeñar un servicio público5,  pese  a  no  tener  el  carácter  de  empleados públicos de acuerdo con el texto del inciso  2º  del  artículo 312 de la Carta Política, lo cierto es que no son empleados  del  orden  municipal  y  por  ello,  se  reitera,  no  podían beneficiarse del  mencionado auxilio navideño.   

De acuerdo con lo expuesto, considera la Sala  que  la  argumentación  ofrecida por el demandante no resulta pertinente acerca  de  demostrar  que  la  acusada actuó conforme a la ley al disponer en provecho  suyo  y  en  el  de  otros  concejales  de  dinero  correspondiente  al rubro de  “Bienestar  Social”, de  donde  se  desprende  que se apropió indebidamente del peculio del Estado, cuya  ordenación  del  gasto  le  fue  confiada  con  ocasión  del  ejercicio de sus  funciones  como  Presidente del Concejo Municipal de Sogamoso, esto es, cometió  el  delito  de  peculado por apropiación por el cual fue acusada y condenada en  las instancias.   

Lo  dicho  en  precedencia constituye razón  suficiente   para  concluir  que  el  cargo  postulado  y  desarrollado  por  el  recurrente  no  está  llamado a prosperar, lo que conlleva a anunciar que no se  dispondrá la casación del fallo atacado.   

          Por  lo  expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de  la ley,   

RESUELVE  

NO   CASAR   la  sentencia impugnada.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA               MAURO  SOLARTE PORTILLA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Como  la  resolución  de  acusación  cobró  ejecutoria  el  5  de enero de 2001, el  término  prescriptivo  de  cinco  (5)  años  debe incrementarse en una tercera  parte  (inc  5º art. 83 Ley 599 de 2000) dado que tal conducta fue cometida por  una  servidora  pública  en ejercicio de sus funciones, lapso que se cumpliría  el 5 de septiembre de 2007.   

2  En  este sentido sentencia C-043 de 2003.   

3 Texto  similar   al   contenido  en  el  Acto  Legislativo  001  del  27  de  junio  de  2007.   

4 Ver  sentencia de tutela T-001 de 2002.   

5 Ver  sentencia C-222 de 1999.     

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