26596(24-01-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso   No   26596     

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.06  

          Bogotá   D.C.,   veinticuatro  (24)  de  enero  de  dos  mil  siete  (2007).   

VISTOS  

Resuelve la Sala la solicitud elevada por el  enjuiciado,  ALFREDO  SALOMÓN CALVANO encaminada a que se disponga el cambio de  radicación  del proceso que por el concurso de delitos de acto sexual con menor  de  catorce  años  e incesto, se  adelanta en el Juzgado Primero Penal del  Circuito de Santa Marta.   

DE      LA  SOLICITUD   

El  incriminado  insta el cambio de sede del  expediente  al considerar que no existe imparcialidad por la vulneración de sus  garantías  procesales,  dado  que  su  ex  cónyuge,  Idalys  María Fontanilla  García-Mayorca,   madre   de   la  presunta  víctima,  Samia  Milena  Salomón  Fontanilla,  médica prestante de la sociedad de Santa Marta, se desempeña como  auditora  de varias clínicas que le brindan asistencia al poder judicial en esa  ciudad,  con  clara influencia sobre los funcionarios judiciales, además de ser  sobrina  de  la Juez Segunda de Familia, Gloria Fontanilla, otrora presidente de  Asonal  Judicial  de  Santa  Marta, funcionario que en un trámite disciplinario  sostuvo  que  conocía de éste proceso penal y lo acusó de haberle pagado tres  o cuatro millones al Juez Primero Penal del Circuito.   

Tras  detallar  que  desde  1991  ha  tenido  conflictos  familiares  con  su  ex  cónyuge, ventilados en Santa Marta ante la  Comisaría  de  Familia,  el  Instituto  Colombiano  de  Bienestar  Familiar, el  Juzgado   Segundo   de  Familia,  Fiscalías  Local  y  Seccional,  señala  las  siguientes   irregularidades   en  el  proceso  penal  que  se  adelanta  en  su  contra:   

1.            La declaración de su hija Sharon Nuared  Salomón,  que  solicitó  y  fue  ordenada,  no ha sido practicada porque no le  conviene  a la parte civil ya que la menor ha manifestado en repetidas ocasiones  que  no  ha  sido  objeto  de  algún  comportamiento  anormal  por  parte de su  padre.   

Aduce que el Juez Primero Penal del Circuito,  con  el  fin  de  determinar  si  la  citada menor estaba en capacidad de rendir  testimonio  en  la  audiencia  pública,  ordenó  el  13  de  marzo  de 2006 la  respectiva  valoración  psiquiátrica  con la remisión de la historia clínica  elaborada  por  la  Doctora  Olga Lucía Rodríguez el 25 de septiembre de 2005,  sin  embargo,  el  apoderado  de  la  parte civil allegó otra historia clínica  adiada  el  21  de abril de 2002, y pese a ello, el juez la remitió al director  del  Instituto  de Medicina Legal, pero como allí no se cuenta con psiquiatras,  fue       enviada       al      Hospital      Universitario      “Fernando            Tronconis”  y  el mismo día, sin contar  con  el expediente, ni la historia clínica de la psiquiatra tratante, el perito  Carlos   Dávila   Sánchez  rindió  el  dictamen  y  lo  allegó  al  juzgado.   

2.            Su hija Sharon Nuared ni en los estrados  judiciales  o  consultorios sicológicos lo ha acusado de haberla tocado, por lo  tanto  su  ex esposa, Idalys  María Fontanilla  miente cuando asevera  que la menor está afectada sicológicamente.   

Considera igualmente que de la manifestación  de  su  ex  cónyuge  acerca  de  que  el juez le indicó que si la terapista le  recomendaba   que  la  niña  no  debía  declarar,  le  aportara  los  soportes  respectivos,  se  establece  el asesoramiento ilegal del funcionario judicial ya  que actuó como si fuera el representante de la parte civil.   

3.            El juez negó la revocatoria de la medida  de  aseguramiento  que  con  base  en  la aplicación favorable de la Ley 906 de  2004,  solicitó  su  defensor,  y  si  bien  el  Tribunal  accedió  a ello, el  a  quo tardó mucho en enviar  los oficios correspondientes y devolver la caución.   

4.            Tanto  el Juez, como el Tribunal, en una  clara  vía  de  hecho,  sin  practicar  alguna  prueba,  no  accedieron  a  las  recusaciones  interpuestas,  pese  a los documentos aportados que demostraban el  “contubernio”  entre  el  funcionario judicial y la parte civil.   

5.             Tampoco   advirtió   el  ad  quem  que el juez no podía aceptar la  historia  clínica  aportada  para  la  elaboración del dictamen psiquiátrico,  pues  ya  había  precluido el término probatorio en el juicio, evento que para  el  peticionario  denota  el   dolo  de  asesoramiento ilegal del juzgador.   

6.            En  contra  del derecho de petición, el  debido  proceso y el derecho de acceder a la administración de justicia, no fue  atendida  su  solicitud  de variación de la calificación jurídica provisional  ya  que  estima  que  el  delito de incesto endilgado se subsume en la causal de  agravación  para el ilícito de acto sexual abusivo cuando el responsable tiene  cualquier  carácter,  posición  o cargo que le de autoridad sobre la víctima,  además,  porque  el  delito  de  incesto  se  produce  cuando la víctima o los  infractores son mayores de catorce años.   

7.            La  fiscal en pretermisión del deber de  investigación  integral,  no  denunció o judicializó a Idalys Fontanilla como  cómplice  de  los  actos  sexuales,  ya  que  según  el  relato  de  ésta los  presenció  y  no  los  puso  en  conocimiento  de  la  autoridad anteriormente.   

8.            El  Juez no ha declarado la inexistencia  de  los  dictámenes  periciales  practicados  a su hija Sharon Salomón por los  doctores  Carlos  Dávila  y  Beatriz Caamaño ante la objeción por error grave  que  se  formuló,  máxime  que  no  se  practicaron en legal forma; el primero  porque  la  menor  no estuvo presente ante el examinador y éste no tenía en su  poder  el  expediente, ni explicó en su dictamen los procedimientos empleados y  el  otro  porque  fue ampliado por un nuevo perito que tampoco tuvo en cuenta la  historia  clínica,  pues sólo valoró un resumen de la misma, además, el Juez  no    le    advirtió    la    obligación    de    no    hacer    juicios    de  responsabilidad.   

Explica   que   el   juez  desconoció  el  procedimiento  ante  la objeción presentada al primer experticio al no tramitar  el  incidente,   y pese a que su secretario corrió el traslado respectivo,  ordenó  la  designación de un nuevo perito para otro dictamen a fin de aclarar  o ampliar el inicialmente realizado.   

9.             La   denuncia   frente  al  delito  de  prevaricato  por  omisión  al dejar vencer los términos que se formuló contra  el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito,  no sirvió para que éste se declarara  impedido.   

10.           El cambio de radicación que presentó el  4  de  octubre  de 2006 ante el Tribunal Superior de Santa Marta por amenazas de  muerte recibidas, le fue negado.   

En  sustento  de  sus afirmaciones, solicita  realizar  una  inspección  judicial  al  proceso  penal  que  se adelanta en su  contra,  así  mismo,  anexa copias de la declaración de la menor Sharon Nuared  Salomón  ante  la  Fiscalías  Local  y  Seccional de Santa Marta, el Instituto  Colombiano  de  Bienestar  Familiar, así como de los dictámenes psiquiátricos  practicados a ella y las objeciones a tales pericias.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De  acuerdo con lo normado en el numeral 8°  del  artículo 75 de la Ley 600 de 2000, la Corte es competente para resolver la  petición   de   cambio  de  radicación  en  atención  a  que  implicaría  la  asignación  de  un  distrito judicial diferente del que actualmente adelanta el  juicio contra el procesado ALFREDO SALOMÓN CALVANO.   

La  Sala  ha  insistido  en  que  el   cambio  de  radicación  es  un   

mecanismo  residual y extremo por cuyo medio  se  alteran  las  reglas  de  competencia  por  razón del territorio, que sólo  procede  cuando  se  demuestra  fehacientemente que en la sede donde se surte la  actuación  procesal  existen  circunstancias  que  afectan  de  manera  real  y  efectiva   el  orden  público,  la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad del  juzgamiento,  la  seguridad o integridad personal de los sujetos procesales o de  los  servidores  judiciales,  tal como lo dispone el artículo 86 del Código de  Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

El carácter teleológico de asegurar que el  fallo  sea  proferido  por un juez que esté en un medio propicio para dispensar  una  recta,  cumplida  y  eficiente  administración de justicia, implica que el  motivo   aducido  por  el  solicitante  tenga  soporte  probatorio  con  aptitud  suficiente  para  variar  el  factor  de competencia precisamente por vulnerar o  poner  en  grave  peligro  la  función judicial en el lugar donde se tramita el  proceso  o amenazar la objetividad e imparcialidad que deben imperar en el curso  del  juicio  con  real  trascendencia  en  el trámite cuya radicación se desea  trasladar.   

Al  corresponder  a  factores  externos  que  afectan  la  imparcialidad  en  la  sede  judicial, no puede confundirse con las  circunstancias  legalmente  previstas  como  causales de impedimento predicables  directamente  del juzgador ante el interés particular  directo  o  indirecto, ora  con  alguno  de  los  sujetos  procesales  o  con  el  tema debatido,  que  puede  alterar      la      ponderación      y     la     ecuanimidad     necesarias  al  punto  de  comprometer su criterio.   

          Hechas  las  anteriores  precisiones  conceptuales, la Sala advierte  que  los  motivos aducidos por el peticionario en manera alguna están referidos  a  factores  de  riesgo  actuales  con aptitud para perturbar el orden público,  comprometer  la  independencia  de los administradores de justicia o menguar las  garantías  procesales al estar algunos de ellos relacionados con circunstancias  predicables  netamente  del  juzgador  y  otros  ser subsanables al interior del  proceso   a   través   del  ejercicio  de  los  derechos  de  contradicción  e  impugnación.   

          En  efecto,  la circunstancia de que Idalys Fontanilla, su ex esposa  y  madre  de  la menor víctima tenga influencia sobre los operadores judiciales  de  Santa  Marta  ya  que  labora  en las clínicas que le brindan asistencia al  poder  judicial en esa ciudad y es sobrina de la Juez Segunda de Familia, Gloria  Fontanilla,  anterior  presidente  de  Asonal  Judicial y contra quien existe un  proceso  disciplinario,  además  de  no tener algún sustento  probatorio,  son  factores  que  no  se  derivan del territorio como tal, sino que en caso de  existir,  la  corrección  de la eventual  perturbación a la independencia  judicial  podría  intentarse  a  través  de  las  causales  de  impedimento  o  recusación,  siempre  que  tal  parentesco  o  posición  de una familiar de la  denunciante afecte la ecuanimidad del juez.   

          Tampoco  se  advierte  la  dificultad  para  la acción judicial las  irregularidades  que  denuncia  el  peticionario  relacionadas  con que  se  recibió  extemporáneamente una probanza, que el mismo día en que se solicitó  un  dictamen  psiquiátrico  lo  rindió el perito y se allegó al juzgado o que  las  objeciones  contra  las  pericias del mismo orden no han sido tramitadas en  debida  forma,  porque tales aspectos concernientes al debido proceso probatorio  son   subsanables   dentro   del   respectivo   trámite  con  los  instrumentos  impugnaticios,  o bien mediante la contradicción probatoria ante las eventuales  falencias  en  su  práctica  o  aducción procesal, aspectos que corresponderá  evaluar al juez en su momento.   

          Asimismo,  la  manifestación  acerca  de  que  su ex esposa, Idalys  Fontanilla  miente porque su hija Sharon Nuared no ha referido algún tocamiento  de  su  padre,  no sirve de base para demostrar la afectación de la objetividad  judicial,      porque      también      pertenece      al     ejercicio     del  contradictorio.   

          El       posible      “asesoramiento  ilegal”   del   juez  por  exigirle  pruebas  a  la  denunciante  para  acreditar la dificultad para que la menor rinda su testimonio  en  la  audiencia  pública  también corresponde a causales de impedimento o de  recusación,  incluso  de  posibles  acciones disciplinarias o penales a las que  puede acudir el enjuiciado.   

    

          La  misma  ajenidad a las condiciones del medio en que se desarrolla  el  juicio  se advierte en la denuncia acerca de la demora del juez en el envío  de  los  oficios  y  devolución  de  la  caución  una vez el Tribunal Superior  revocó  la  medida de aseguramiento o por no prosperar la recusación que basó  en  el “contubernio” entre  el  funcionario judicial y la parte civil, así como en la negativa para remover  la  sede  judicial  que  fundó  en  las  amenazas  contra su vida o la negativa  también  para  variar la calificación jurídica provisional ya que consideraba  que  el  delito de incesto se subsume en una causal de agravación prevista para  el  ilícito  de  acto  sexual abusivo relacionada con la posición de autoridad  sobre  la  víctima,  las  cuales  denotan  claramente  que  la  pretensión del  incriminado  es  fundar  la afectación de la independencia judicial en el hecho  de  que  varias  peticiones defensivas han sido resueltas de manera desfavorable  para sus intereses.   

          Por  último, el hecho de que la fiscal no denunció a Idalys Idalys  Fontanila  como  cómplice  de  los  actos  sexuales, ya que según el relato de  ésta  los  presenció  y  no  los  puso  antes en conocimiento de la autoridad,  además  de  ser  una  situación   pasada, puede ser enmendada mediante la  denuncia de su parte.   

En  este  orden,  al no versar alguno de los  motivos  expuestos  por el enjuiciado con factores de alteración de la función  judicial   en   la   sede   actual   del   proceso,   se  negará  la  petición  elevada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA  DE  CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

RESUELVE   

NEGAR el cambio de  radicación    solicitado    por   el   procesado  ALFREDO       SALOMÓN       CALVANO.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Devuélvase a su lugar de  origen.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                     JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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