26592(07-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 26592  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE C ASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta  No. 14                                                                              Magistrado Ponente:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá,  D.  C., siete de febrero de dos mil  siete.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Wilmer    Salomón    Mogollón   Esteban     contra  la  sentencia dictada por el Tribunal Superior de Cúcuta el  15  de  junio de 2006, mediante la cual confirmó la proferida el 30 de julio de  2004  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de la misma  ciudad,  que lo condenó a la pena principal privativa de la libertad de 6 años  y  6  meses  de  prisión,  como  autor  responsable  del  delito  de extorsión  agravado,   en   el   grado   de  tentativa.         

Hechos.  

El 14 de mayo de 2002, la señora Omaira  Barajas  Solano  denunció ante la  Unidad  Investigativa del GAULA de Cúcuta, que desde los últimos días del mes  de  abril  inmediatamente  anterior  empezó  a recibir llamadas telefónicas de  supuestos  miembros  de  la  Guerrilla,  para exigirle que consignara la suma de  cinco  millones  de  pesos  o  de lo contrario atentarían contra la vida de sus  hijos.  En  los  días siguientes se recibieron nuevas llamadas amenazantes y se  rebajó  la  exigencia  dineraria a ochocientos mil pesos. El 14 de mayo, en las  primeras  horas  de  la  noche, después de algunos contactos, se presentó a la  residencia  de  la  denunciante  el señor Luis Ernesto  Flórez  Maldonado,  a  reclamar  el  paquete  con  el  dinero.  La  familia  le  hizo  entrega  de  un sobre que simulaba contenerlo, y  cuando  se  retiraba  del  lugar  fue  capturado  por  las  autoridades.  Al ser  interrogado,  manifestó  haber  acudido  a  la cita por encargo de Wilmer  Salomón  Mogollón  Esteban, quien  lo  estaba esperando “en la Redoma cercad el sitio El Palustre”, lugar hacia  donde se dirigió la Policía, siendo capturado.    

Actuación  procesal  relevante.   

1.  El  9 de septiembre de 2002, la Fiscalía  calificó  el  mérito probatorio del sumario con acusación contra Wilmer  Salomón Mogollón Esteban, por los  delitos  de  extorsión agravada, en el grado de tentativa, y rebelión. Apelado  este  pronunciamiento  por  la  defensa, la Unidad de Fiscalía Delegada ante el  Tribunal,  en  decisión  de 23 de octubre del mismo año, mantuvo la acusación  por  el  delito  de  extorsión,  y  precluyó  investigación  por el delito de  rebelión1.  Es  de advertir que Luis Ernesto Flórez  Maldonado   se   acogió   a   sentencia  anticipada.   

2. Rituado el juicio, el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cúcuta,  mediante sentencia de 30 de julio de  2004,  condenó  al  procesado a la pena principal privativa de la libertad de 6  años  y  6  meses de prisión, como autor responsable del delito imputado en la  resolución   de  acusación.  La  defensa  recurrió  en  apelación,  pero  el  Tribunal,  en  decisión  de  15  de  junio  de  2006, que ahora el mismo sujeto  procesal  recurre  en  casación,  la  confirmó en todas sus partes2.   

La         demanda.   

Cuatro  cargos,  uno  en  el  carácter  de  principal  y  los restantes en el de subsidiarios, presenta el demandante contra  la sentencia impugnada.   

Cargo   primero:  Nulidad  del  proceso por haberse comisionado a Policía Judicial para practicar  pruebas  dentro de la misma sede de la Fiscal instructora. Sostiene, después de  transcribir  doctrina  sobre  el tema, que los testimonios y reconocimientos que  practicó  Policía Judicial por comisión son ilegales, porque dejan de lado la  producción  de  la  prueba  por  parte  del  Fiscal.  Y que la irregularidad es  además  trascendente,  porque  el  recaudo  de estas pruebas en las condiciones  anotadas  merma la oportunidad para el ejercicio de la controversia, y porque el  dicho  de  los  policías fue luego tenido en cuenta para fundamentar la condena  del procesado, no obstante su ilegal producción.   

Como normas violadas relaciona los artículos  29  de  la  Constitución  Nacional, 6°, 13, 16, 84 y siguientes del Código de  Procedimiento Penal.   

Cargo   segundo:  Nulidad  por  haberse  desconocido  sin justificación  alguna,  la  petición  de  sentencia  anticipada que presentó en condición de  defensor  del  procesado  antes  de  que  quedara ejecutoriada la resolución de  cierre   de   la   investigación.   Sostiene  que  la  Fiscal,  al  recibir  la  solicitud,   consideró  que  era  necesario  que  el  procesado hiciera la  petición  personalmente,  o  la  avalara,  y como esto no fue posible debido al  apremio  de  los  términos  de  ejecutoria,  el  proceso siguió su marcha, con  afectación de los derechos de su defendido.    

Argumenta que la apreciación de la Fiscal es  equivocada,   porque   aunque   la   norma   dispone   que   “el  procesado  podrá solicitar, por una sola  vez,  que  se  dicte sentencia anticipada”, ello no significa que deba hacerlo  de  su  puño  y letra, o que el defensor, quien es su intercesor, su vocero, su  mediador,  no  pueda  actuar  a  su nombre. Desconocer al abogado la facultad de  presentar  solicitudes  a  favor  de  su  prohijado,  es  desconocer la función  constitucional    y   legal   de   quienes   ejercen   la   litis   en   materia  penal.   

Como normas violadas relaciona los artículos  29   de  la  Constitución  Nacional,  1°,  8°,  16°  y  40  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

Cargo   tercero.  Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  del  artículo  30  del  Código  Penal, debido a un falso juicio de identidad, “en  cuanto  al  grado  de  complicidad”  del procesado. Afirma que la sentencia lo  condenó   como   coautor  en  la  especialidad  de  determinador,  y  que  esta  adecuación  riñe  con  el  caudal  probatorio,  porque  éste  no demuestra el  dominio  del  hecho,  ni  un  acuerdo  criminal que indique con certeza que hubo  coautoría.   

Entre  los  medios  de prueba que señalan la  calidad  de  cómplice  está  la  propia  confesión  del  autor material de la  conducta   punible,   señor   Luis  Ernesto  Flórez  Maldonado,  quien recalca que aprovechó los datos que  ingenuamente  le  dio Wilmer Salomón Mogollón Esteban  para  que  pidiera empleo donde la víctima y que así  intentó  la  extorsión.  Su  testimonio  rendido  en la vista pública permite  concluir  que el procesado no participó en la ejecución material o efectiva de  la  conducta.  Otro  medio  de  prueba que debe destacarse, es la versión de la  víctima, quien no lo incrimina como autor material del reato.   

La   sentencia  recurrida  admite  que  hay  diferencias  entre autor y determinador, empero, en la parte resolutiva, condena  al  procesado  como  autor.  Pero  lo  que  la defensa plantea como cargo, es la  ausencia   de   prueba  para  calificar  al  acusado  como  determinador,  y  la  existencia,  en  cambio,  de  elementos  de  juicio que pregonan la figura de la  complicidad,  pues  la única acotación que se tiene es que éste conocía a la  víctima,  lo  cual  no  es  suficiente  para decir que “determinó o ejecutó  inducción    en   Flórez   Maldonado”.    

Lo   que  sucedió  aparentemente,  fue  la  utilización    del    abonado    telefónico   de   la   señora   Omaira  Barajas  Solano por parte del autor  material,  y  quien  poseía  este  número era el procesado por haber trabajado  allí.  Sobre  estos  aspectos  fácticos declaró Luis  Ernesto  Flórez  Maldonado,  aclarando la situación y  señalando  que  el  joven  Wilmer  Salomón Mogollón  Esteban,  no  tenía  nada  que  ver  con  el  delito.   

Esta   realidad   fáctica,   solo  permite  enrostrarle  el  carácter de cómplice, no el de determinador. El Tribunal, sin  embargo,  señaló  la inducción como especie de la determinación, sin indicar  los   medios   probatorios   que  así  lo  demuestren  con  certeza.  Dice  que  Wilmer    Salomón   Mogollón   Esteban    indujo   a   Luis   Ernesto   Flórez  Maldonado,  pero ningún medio de prueba lo demuestra.   

Como normas violadas relaciona los artículos  30  del  Código Penal y 6° del Código de Procedimiento Penal, y solicita a la  Corte  dictar sentencia de reemplazo, donde se reconozca el grado de complicidad  al     procesado     Wilmer    Salomón    Mogollón  Esteban.   

Cargo cuarto: Nulidad  por  motivación  deficiente  del  fallo,  “en  lo  que  atañe  al fundamento  probatorio  que  tuvo  en  cuenta  para  sustentar o fundamentar la condena a mi  representado”.  Argumenta  que  las  sentencias hacen alusión a tres aspectos  para   soportar   la  decisión  de  condena:  la  captura  en  flagrancia,  las  manifestaciones  hechas  por  el capturado Luis Ernesto  Flórez  Maldonado,  y  el hecho de haber trabajado el  procesado  con  la  víctima.  Pero  no  se  detiene en la ponderación de estos  elementos para obtener la certeza de la responsabilidad.   

En  principio, debe decirse que la flagrancia  no  es  ninguna  prueba  y  que las manifestaciones hechas por el procesado a la  Policía   Nacional  no  tienen  ninguna  validez  por  no  habérsele  impuesto  previamente  sus  derechos.  De  esta  ilegalidad, no puede desprenderse ningún  indicio,  ni considerarse sus manifestaciones como testimonio. Y la vinculación  laboral  del  procesado  con  la víctima, no es tampoco medio de prueba, por no  estar demostrada plenamente dicha circunstancia.   

Además, los falladores nada argumentan sobre  cómo  incide  este  antecedente laboral en la responsabilidad del procesado, ni  dicen  qué  valor  probatorio  en concreto se le da a estas tres circunstancias  fácticas,  tornando  la fundamentación deficiente, lo cual conlleva la nulidad  parcial de los fallos.   

Como normas violadas relaciona los artículos  6°,13°,170 y 238 del Código de Procedimiento Penal.   

SE        CONSIDERA:   

El  artículo 212 del estatuto procesal penal  (ley   600  de  2000),  al  señalar  los  requisitos  de  fundamentación  mínimos  que  debe  contener la  demanda  de  casación,  relaciona,  en  su  numeral 3°, la necesidad de que el  actor   enuncie  la  causal  de  casación  que  sirve  de  fundamento a la  pretensión  casacional,  indique  en  concreto  el cargo que presenta contra la  sentencia  impugnada,  y  consigne  en  forma  clara  y  precisa los fundamentos  fácticos,  probatorios o jurídicos que soportan la censura. Y el artículo 213  ejusdem,  ordena  inadmitir  la  demanda, cuando estas exigencias mínimas no se  cumplen.   

Los requerimientos de claridad, concreción y  debida  fundamentación,  a  las  cuales alude la primera de las normas, varían  según  la  causal  y  el  error  propuestos.  Si  lo  planteado  es un error in  procedendo  o de actividad, la censura deberá presentarse dentro del ámbito de  la  causal  tercera,  y  su  demostración deberá comprender, cuando menos, los  siguientes  desarrollos: (i) señalamiento de la irregularidad, (ii) indicación  del  derecho o principio violado (juez natural, debido  proceso    o   derecho   de   defensa),    (iii)  demostración  de  que  la informalidad denunciada afectó las garantías de los  sujetos  procesales  o las bases fundamentales de la instrucción o juzgamiento,  y (iv) cobertura del vicio.   

Y  si lo propuesto es un error in iudicando o  de  juicio,  por  errores  en  la  apreciación de la prueba, la censura deberá  proponerse   dentro  del  marco  de  la  causal  primera,  cuerpo  segundo,  por  violación  indirecta  de  la  ley,  y  su demostración implicará precisar los  siguientes  aspectos: (i) el error en el cual incurrió el juzgador (si  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia, falso juicio de  identidad  o  falso  raciocinio,  o  de  derecho por falso juicio de legalidad o  falso  juicio  de convicción), (ii) la prueba sobre la  cual  recayó  el  error, y (iii) la trascendencia del error en las conclusiones  probatorias de los fallos.   

En  el caso que se estudia, el actor presenta  cuatro  cargos.  En  el primero de ellos (propuesto en  el   carácter  de  principal),  plantea  nulidad  del  proceso  por  errores  de  apreciación  probatoria,  enunciado que, de entrada,  presenta  falencias  de  coherencia  interna, porque los errores de apreciación  probatoria  son  propios  de  la  actividad  in iudicando, no de la actividad in  procedendo,  que  es  la  que  vicia  de  nulidad la actuación. Los desaciertos  cometidos  en ejercicio de la actividad in iudicando, solo afectan la sentencia,  y  su ataque en casación debe hacerse dentro del marco de la causal primera, no  de la tercera.      

Además  de  esta  falencia,  el censor omite  relacionar  las  pruebas  que  califica de ilegales y acreditar la trascendencia  del  yerro,  labor  que  implicaba  realizar una valoración de los elementos de  prueba  que  sirvieron  de  fundamento  a la sentencia, con prescindencia de los  errores  denunciados,  para  demostrar  que si  la equivocación no hubiese  existido,  las conclusiones probatorias y jurídicas de los fallos habrían sido  distintas.   

En  el  segundo  cargo, el demandante propone  nulidad  del  proceso  por  no  haber  la  Fiscalía  tramitado  la solicitud de  sentencia  anticipada  que  presentó  en  nombre del procesado, antes de que la  resolución  de  clausura de la investigación causara ejecutoria, planteamiento  que  a  nivel  de  simple  enunciado  no  amerita  reparo  alguno, por cuanto la  informalidad  que se denuncia sería constitutiva de un error in procedendo o de  actividad, alegable dentro del ámbito de la causal tercera.   

Pero  el  actor  oculta realidades procesales  relevantes,  que  hacen  de  la  censura  en  un escrito incompleto y carente de  seriedad.  De la revisión del proceso se establece que el Juez, en la etapa del  juicio,  ordenó  corregir  la  irregularidad, y requirió al procesado para que  manifestara  si  era  su  voluntad  acogerse  a sentencia anticipada, obteniendo  respuesta   negativa,   razón   por   la  cual  ordenó  la  continuación  del  procedimiento.   Esta   realidad   procesal   debió   ser   enfrentada  por  el  casacionista,  no  solo  por  lealtad, sino para demostrar, a partir de ella, la  trascendencia   de   la   informalidad  denunciada,  labor  que  deliberadamente  omite.   

En  el  tercer  cargo, el demandante denuncia  violación  indirecta  de la ley, “debido a un falso juicio de identidad” en  la  apreciación  de la prueba, que  llevó a los juzgadores a declarar que  el   procesado  actuó  en  calidad  de  determinador,  siendo  cómplice.  Este  planteamiento,  es en principio correcto, pero el actor, en su desarrollo,   no  solo  no  se demuestra el error de identidad que plantea, sino que toda  la  argumentación  la  hace  girar  alrededor  de  la  afirmación  de  que  la  investigación  no  ofrece prueba de la calidad de determinador del implicado, y  en  cambio  sí  de  su  condición de cómplice, sin indicar, en concreto, qué  errores  de  apreciación  probatoria  determinaron la conclusión equivocada de  los juzgadores.     

El  error  de identidad se presenta cuando el  juzgador,   al  apreciar  una  determinada  prueba,  distorsiona  su  expresión  fáctica,  bien  porque  le  atribuye  contenidos  que  no le pertenecen, porque  cercena  los  que le corresponden, o porque los altera, haciéndole decir lo que  ella  no  dice.  Por  tanto,  cuando se plantea esta especie de error, el censor  debe,  (i)  individualizar  la  prueba  que  fue objeto de tergiversación, (ii)  demostrar  el  error, labor que implica confrontar el contenido de la prueba con  la  aprehensión  que  del  mismo  hacen los juzgadores, para mostrar que no son  coincidentes,  y  (iii)  acreditar  la  trascendencia del yerro. Pero en el caso  analizado  el  impugnante ningún esfuerzo realiza con el fin de acreditar estos  presupuestos.      

En  el  último cargo, se plantea nulidad por  motivación  deficiente.  Sin  embargo,  en  su desarrollo, el actor se dedica a  discutir  la  validez  jurídica  y  la  aptitud  probatoria de los elementos de  juicio  que  sirvieron  de  fundamento a la decisión de condena, por considerar  que  las  conclusiones  que  los  juzgadores derivaron de ellos son equivocadas.  Este  desarrollo,  resulta  extraño  al  motivo  de  nulidad invocado, pues muy  distinto  a  que  no  exista  motivación,  que  fue  el cargo propuesto, es que  exista,  pero que sea errada. En el primer caso el ataque debe orientarse por la  causal  tercera,  mientras  que  en  el  segundo  la  causal  a invocar será la  primera, siendo sus fundamentos fácticos totalmente distintos.   

Visto, entonces, que la demanda no cumple los  presupuestos  mínimos de precisión, claridad y fundamentación requeridos para  ser  estudiada de fondo, se la inadmitirá y se ordenará devolver el proceso al  Tribunal   de   origen,   no   advirtiéndose   violaciones   a  las  garantías  fundamentales    que    la    Corte    esté    en    el   deber   de   proteger  oficiosamente.     

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de Wilmer  Salomón   Mogollón  Esteban.       

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                 ALVARO  ORLANDO  P. PINZON            

MARINA        PULIDO        DE  BARON                JORGE                                 L.                                QUINTERO  MILANES               

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                 JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA               

MAURO            SOLARTE  PORTILLA              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1  Folios 179-192 y 220-224 del cuaderno No.1.   

2  Folios  64-80  del  cuaderno  2  y   112-120  del  cuaderno  del  Tribunal.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *