26114(23-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 26114  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 78  

Bogotá, D.C., veintitrés (23) de mayo de dos  mil siete (2007)   

DECISIÓN  

Resolver   el   recurso  extraordinario  de  casación,  formulado contra  el  fallo  emitido  por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Pereira  (Risaralda),  de  16  de  marzo de 2006, que modificó parcialmente la sentencia  del  Juzgado  Cuarto  Penal  del Circuito de 19 de junio de 2002, dictada contra  DIEGO  HERNÁN LOAIZA PUERTA.   

HECHOS  

En  la  ciudad  de  Pereira, el 12 de mayo de  2004,  a  la  altura de la calle 14 con carrera 8ª, aproximadamente a la una de  la    madrugada,    fue    abordado   LUIS   FERNANDO  FRANCO  por  varios  sujetos con armas corto-punzantes  quienes  lo  agredieron  con  el  fin  de  despojarlo de sus objetos personales,  ocasionándole con tal proceder, su deceso.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.-   El   7  de  septiembre  de 2004, La Fiscalía Trece de la Unidad de Delitos contra la Vida y  la  Integridad  Personal,  dictó  Resolución de Acusación contra DIEGO   HERNÁN   LOAIZA  PUERTA,  por  el  punible       de       Homicidio       Agravado1. Providencia que fue recurrida  y  resuelta  por  la Fiscalía Delegada, el 11 de octubre de 2004, en el sentido  de   confirmar2 la decisión motivo de alzada.     

2.-   El 28 de  noviembre   de   2005,  El  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Pereira,  condenó   a  LOAIZA  PUERTA,  a  la  pena  principal de  treinta  (30)  años de prisión y demás penas accesorias por un período igual  al       de       la       pena       principal3,   en   calidad   de  coautor  material del delito de homicidio agravado.   

3.-   Decisión  jurisdiccional  que  fue  objeto de recurso ordinario de apelación desatado por  el  Tribunal  Superior de Distrito Judicial, Sala Penal, de Pereira (Risaralda),  al  confirmar parcialmente el  fallo;  toda  vez  que,  modificó  lo  concerniente  a  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas, limitándola a un período  de veinte (20) años.   

4.-  El  25  de  septiembre  de  2006, la Sala admitió la demanda de casación presentada por el  defensor    público    de   DIEGO   HERNÁN   LOAIZA  PUERTA.   

LA DEMANDA  

Bajo la protección de la ley sustancial por  vía  indirecta,  el censor atacó el fallo de segundo grado por falso juicio de  identidad,  entendiendo  que  se tergiversaron las declaraciones de JAIME    DE    JESÚS    TREJOS   TAPASCO  y      JONATHAN SOTO ARIAS.   

En  el  desarrollo  del  cargo,  trascribe  los   testimonios  objeto  de  disenso  y  algunos  apartes  del  fallo del  Tribunal,     para    concluir    que    el    Juez    Colegiado    “falsea   el   contenido   fáctico”  porque   los  dos  declarantes  no tenían visibilidad para darse cuenta de  los  hechos,  toda  vez  que  al voltear la esquina de la calle 14, los testigos  directos      no      pudieron     observar     nada     porque     “indefectiblemente    se    perdía    la   vista”.  (Fl. 97, c. o. Tribunal)    

Indica   que   el   fallador  “falsea  el  hecho de como (sic) ocurrió la puñalada y pretende  que  tal  acción  ocurrió desde atrás”, por que la  puñalada,  contrariamente  a  lo sostenido por los testigos, no fue por detrás  sino      de     frente,     como     lo     anuncia     el     protocolo     de  necropsia.     

Sostiene      que      JONATHAN  SOTO  ARIAS, en su condición de  travestí,     declaró     contra    su    prohijado,    porque    “los  ladrones  alejan a sus clientes”  y    el    celador    JAIME    DE    JESÚS   TREJOS  TAPASCO,          siente          “animadversión  y repugnancia… por los ladrones”;  quejándose  el  actor  que  los  medios  probatorios  no  fueron  valorados  en conjunto y, por tanto, la sentencia tenía que ser de absolución,  por     ello,     solicita     fallo     de     reemplazo,    al    “afectarse    la    garantía    fundamental    de    un   juicio  justo”. (Fl. 98, c. o. Tribunal)   

Termina  citando  como  normas  violadas los  artículos  233,  238 y 277 de la Ley 600 de 2000 y del Código Penal el 12, 37,  44,  54  a  61,  103  y 104; con fundamento en ellas, solicita, casar el fallo y  dictar sentencia sustitutiva.   

MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Segunda  Delegada  para la  Casación  Penal, conceptúa que el cargo presentado en  la     demanda     debe     desestimarse     y,     de     forma    oficiosa  casar  la  sentencia,  a  fin  de  fijar  como pena principal  aquella  que  oscile  entre  los  25  y  28 años 9 meses, toda vez que no se le  imputó causal de mayor punibilidad.   

1.- Luego de realizar  un  resumen  de  la demanda, la Procuradora afirma que el libelista no acreditó  la  tergiversación  de  la prueba alegada, destinando toda la sustentación del  escrito     a    la     apreciación    probatoria    brindada    por    el  Tribunal.   

Sostiene,  así mismo, que una vez descartado  el  falso  juicio  de  identidad,  y  en  aras  de  darle un sentido al reproche  verificará  si  a  la  luz  del  falso  raciocinio el sentenciador vulneró las  reglas de la sana crítica; por tal motivo indicó que:   

i) La calidad de los  testigos   de   cargo  es  innegable,  ii)  que  el declarante SOTO ARIAS  nunca  pedió  de  vista a los agresores cuando consumaron el acto  ilícito,  iii)  que  no  es  lógico  que  la víctima hubiese tomado un destino diferente al de la calle 14,  iv)  que  la  contradicción  presentada  entre  los  testigos  directos en relación con el acta de necropsia  respecto  a  la  parte anatómica donde se asestó el elemento corto-punzante en  el  cuerpo  de la victima (de frente vs. Espaldas), no alcanza la relevancia que  quiere   imprimirle   el   demandante,  v)  Que  SOTO  percibió  los  hechos  a pocos metros no a una cuadra,  vi)   que  entre  los  testigos  de  cargo  SOTO  y  TREJOS,  existe  coherencia  y  coincidencia en la  narración  de los acontecimientos y que las pequeñas contradicciones lo único  que  evidencian  es  una absoluta parcialidad y credibilidad en sus dichos, toda  vez  que “los testimonios excesivamente coincidentes  -son-   los   que   hacen  sospechar   una   deliberada   preparación”.  (Fl.  13)   

Finaliza el Ministerio Público indicando que  el reproche no debe prosperar.   

CONSIDERACIONES  

El error de hecho en sentido de falso juicio  de  identidad,  lo  viene  expresando  la  Sala,  se  presenta cuando al sopesar  determinado  medio  probatorio  con  entidad  legal,  el Tribunal lo tergiversa,  distorsiona,  cercena  o  adiciona en su contenido material. Detectado el error,  el  censor  tendrá la obligación de confrontar la prueba con lo que el ad-quim  dedujo  de  ella  a  fin  de  demostrar  el dislate, para terminar postulando la  trascendencia del yerro.    

La tergiversación enrostrada al Tribunal la  condensó    el    libelista    en    tres   puntos,   a   saber:   i)  que  JAIME DE  JESÚS  TREJOS  TAPASCO,  no  estaba  a tres metros de  distancia  de  los  hechos ii)  que  existen  marcadas  diferencias  entre  los  dichos de los testigos de cargo  porque  uno afirmó que la víctima cuando recibió la estocada mortal estaba de  pié  y  el  otro  declarante  dice  que  se  encontraba en el piso iii)  que  la  puñalada  fue  de adelante  hacia atrás y no al contrario como lo sostienen los testigos,   

Para  la  Sala  es  claro que al actor no le  asiste  razón  alguna  en su reproche, con fundamento en los relatos contenidos  en  las declaraciones de los testigos presenciales, pues ellos son enfáticos en  sostener   que   de   los   seis   atacantes,  vieron  como  alias  SAYGON   “le  clavó  un  cuchillo por la espalda” (TREJOS TAPASCO)  y  “le  metió  el  cuchillo  por la espalda” (JONATHAN SOTO); narrando así  mismo,  la forma como estaba vestido, lo identifican con su remoquete e informan  que  lo  conocían de tiempo atrás. Igual se refieren a otros agresores pero en  forma  esencial  destacan  la  participación  del  hoy sentenciado DIEGO  HERNÁN  LOAIZA PUERTA junto al otro  condenado MEJÍA MORALES.    

El ataque no tiene ninguna trascendencia para  declarar  la  infirmación  del  fallo  de segundo nivel, toda vez que el actor,  sólo  trató  de  desvanecer  algunas  circunstancias  aledañas  a los hechos,  dejando  incólume la imputación directa de los testigos contra su mandante. Se  fue  por la ramas tratando de derribar circunstancias irrelevantes del acontecer  criminal:  como  que  si  era por una calle o por otra, quizás que si estaba de  pié  o  en  el  suelo,   o  tal  vez si el puñal tuvo como trayectoria un  sentido  ántero-posterior o postero-anterior, para concluir que su representado  es   inocente,  porque  la  expresión       fáctica      de      la      prueba      fue      “falseada”    por    el   Tribunal.   

En   esas  condiciones,  si  se  ubica  el  demandante,  ya  sea en el falso juicio de identidad por tergiversación o en un  falso  raciocinio  por  el  poder  suasorio  brindado por los funcionarios a los  diversos  medios  probatorios,  se  tiene  que  no  le asiste ninguna razón, se  repite,  porque  dejó  intacta  la  sindicación  de  responsabilidad predicada  contra    su   defendido   DIEGO   HERNÁN;  y  menos  aún,  cuando  pretende  desacreditar  a  los testigos  directos  por el oficio o trabajo en el que se desempeñan, para inferir un odio  o maledicencia contra el procesado.   

Por   lo   expuesto,   el   cargo principal no prospera.   

CASACIÓN OFICIOSA  

El  Ministerio Público solicita se profiera  casación   oficiosa  para  restablecer  los  derechos  fundamentales conculcados al procesado al momento de  degradarle  la responsabilidad, en el entendido que la resolución de acusación  no   formuló  imputación  fáctica  ni  jurídica  respecto  a  las  causales  de  mayor  punibilidad  del  artículo 58 del código penal.   

La  Sala  no  atenderá  la  solicitud  de  casación  oficiosa  argumentada  por  la  Procuradora  Segunda Delegada para la  Casación  Penal,  toda  vez  que  en  la resolución de acusación sí   se   le   imputó   a  DIEGO    HERNÁN   LOAIZA   PUERTA,   una  circunstancia   de   mayor   punibilidad,  como  es  la  consagrada  en  el  numeral 10 del artículo 58, al  “obrar  en coparticipación criminal”,  tal  y  como  se  observa  en  la  resolución  de  acusación al  imputársele    los    cargos    como   “presuntos  coautores”,  agregando  en  la misma providencia que  “  los  hombres  actuaron  en  equipo,  con un plan  preconcebido  milimétricamente…”; luego, es de la  esencia  misma del acto antijurídico y de la resolución de acusación donde se  predica   la   coparticipación  criminal:  en  esas  condiciones,  la Sala no puede ignorar la calificación  jurídica.   

Ahora bien: la Fiscalía le imputó el delito  de  homicidio agravado (artículos 103 y 104 del C.P.); adicionándole la causal  de  mayor punibilidad, como ya lo advirtió la Sala, por tanto, el Juez tasó la  pena  así: primer cuarto: de  25  a  28  años  9  meses, cuartos medios:   de   28   años  9  meses  a  36  años  3  meses,  cuarto  máximo: de 36 años 3 meses a 40  años de prisión.   

Por  ser  agravado  el homicidio la sanción  oscila  entre  25  y  40  años,  en  este  caso  por  la circunstancia de mayor  punibilidad  prevista en el numeral 10 del artículo 58 del C.P., el juzgador se  ubicó  en los cuartos medios, es decir, de 28 años 9 meses y 1 día a 36 años  3  meses  de  prisión  y  le  impuso  una pena igual a 30 años de prisión, es  decir,  le aumentó al mínimo del segundo cuarto 1 año y 3 meses, sin explicar  de  forma  razonada  como  lo exige el artículo 61 ibídem las razones de orden  fáctico y jurídico, para hacer ese incremento.   

En   otras   palabras,   los   falladores  desatendieron  el  contenido  del  artículo 61 del Código Penal, respecto a la  ponderación  en  la  individualización  de la pena en aspectos como la mayor o  menor  gravedad  de la conducta, el daño real o potencial creado, la naturaleza  de  las  causales que agraven o atenúen la punibilidad, la intensidad del dolo,  la  necesidad  de pena y la función que ella ha de cumplir en el caso concreto.   

Son  estas  las razones que mueven a la Sala  para  casar  en  forma  oficiosa  y  parcialmente  el  fallo,   por   ausencia   de   motivación   en   la  individualización  de  la  pena;  entonces  el aumento realizado al mínimo del  segundo  cuarto,  se restará, para quedar en forma definitiva la pena principal  en 28 años, 9 meses y 1 día de prisión.   

Por  último,  afirmó  el  juzgador que los  procesados  a  pesar  de  registrar antecedentes penales ello no era impedimento  para  partir  del cuarto mínimo. Respecto a los antecedentes, viene sosteniendo  la  Sala  el criterio que ellos no pueden deducirse en el fallo cuando no fueron  motivo  de  concreción  en  la  resolución  de  acusación;  circunstancia que  omitió  el  ente  fiscal  realizar  y  por  tanto  no  serán acreditados en la  presente decisión.    

En  ese  orden  de  ideas,  se  casará  el  fallo oficiosamente, por falta  de  motivación  en  la  individualización  de  la  pena, labor jurídico-penal  obligada   para   todos   los  administradores  de  justicia  con  funciones  de  juzgamiento,  con  el fin de asegurar el cumplimiento de la ley; ello es posible  gracias  a  la  ponderación  que se realice en los aspectos puntualizados en el  artículo  61  del  Código  Penal. No es por tanto, un requisito para pasar por  alto,  todo  lo  contrario,  es  el  espíritu  mismo  de  la administración de  justicia.   

Con  fundamento  en lo expuesto, la    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero: No casar la  sentencia   de  fecha,  origen  y  contenido  referido  en  el  cuerpo  de  este  pronunciamiento, por el cargo formulado en la demanda.   

Segundo:   Casar  oficiosa  y  parcialmente  el  fallo  impugnado,  atendiendo  las  razones expuestas en la parte motiva de esta  providencia,  en  el sentido de imponer a DIEGO HERNÁN  LOAIZA  PUERTA  como  pena principal la de 28 años, 9  meses y 1 día de prisión.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                              ALVARO    O.    PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                    JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO       ENRIQUE       SOCHA     SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                  JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Folio  107, cuaderno primero original.   

2 Folio  125, cuaderno primero original.   

3 Folio  298, cuaderno segundo original.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *