25610(11-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25610  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado      Acta     No.     117   

Bogotá, D.C., once (11) de julio de dos mil  siete (2007)   

DECISIÓN  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por el defensor de ALBERTO COLL  AMADOR,  contra el fallo del 15 de diciembre de 2005,  mediante  el  cual  el  Tribunal Superior de Distrito  Judicial     de     Barranquilla,    confirmó  la  sentencia  adoptada por el  Juez   Cuarto   Penal   del  Circuito  de  la  misma  ciudad, el 13 de junio de 2005.   

HECHOS Y ACTUCIÓN PROCESAL  

1. El 30 de enero de  1999,  en  el  barrio  San Pachito de Barranquilla, en el inmueble ubicado en la  calle   74  No.  66-54,  arribaron  dos  personas,  una  de  ellas  ALBERTO  COLL AMADOR, le causó la muerte  a    CARLOS    MARIO    SERNA    ORTEGA,  quien  se encontraba reunido con algunos amigos en la terraza de  su apartamento.   

2.  La  Fiscalía  Treinta   y   Cinco   Delegada   ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de  Barranquilla, el 9 de abril  de      2001,     profirió     resolución     de  acusación  contra  ALBERTO  COLL   AMADOR   por   el   delito   de  homicidio,    quedando    debidamente  ejecutoriada el 31 de agosto de 2001.   

El  Juzgado  Cuarto  Penal  del Circuito de  Barranquilla,      el      13     de     julio     de     2005,     condenó       a       ALBERTO   COLL   AMADOR,   como   autor  responsable  del  punible  de  homicidio,  a la pena principal de ciento ochenta  (180)  meses de prisión e inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones  públicas por un lapso igual al de la pena principal.    

Contra  el  fallo  de  primera  instancia  interpuso  recurso de apelación la defensa técnica del sentenciado; alzada que  fue  resuelta mediante sentencia expedida por el Tribunal de Barranquilla, el 15  de      diciembre      de      2005,      en      donde      se     confirmó   la   decisión   del  Juez.   

El  defensor  de  ALBERTO  COLL AMADOR, interpuso y sustentó el recurso  de casación.   

RESUMEN DE LA DEMANDA  

El  actor  propone un cargo contra el fallo  del Tribunal, sustentado por violación al derecho de defensa.   

Sostiene el libelista que las Fiscalías que  adelantaron  la investigación “tomaron declaración  a   un   testigo   quien   dice   haber  presenciado  los  hechos”  y  a  otros  declarantes que no son testigos directas. Por tanto,  “la  iniciativa  de los fiscales investigadores fue  nula,  brilla  por su ausencia. Nunca se les ocurrió que podían aportar algo a  la  investigación  y  al  esclarecimiento de los hechos. Jamás se les ocurrió  averiguar  sobre  el  móvil  del  homicidio, quien (sic) era el abitado, si era  sicario  como lo afirma una declarante vecina señora CECILIA AMADOR RODRÍGUEZ.  Tampoco  les  paso  por  la  mente  llamar  a  declarar  a  (…)”;   afirmó   que  con  lo  expuesto  se  violó  el  principio  de  investigación integral.   

Ya  en  la  fundamentación  de  la nulidad  propuesta  indicó  que  la  inactividad  del  defensor de oficio no ofrece duda  alguna,  por  que  nada  hizo  en  defensa de su prohijado. El nuevo defensor de  confianza  tampoco,  en  su  criterio, realizó algo a favor del sentenciado. No  presentó  alegatos  precalificatorios,  no  interpuso  recurso alguno contra la  acusación.  En  la  causa  el  letrado  tampoco  ejercicio ninguna defensa y si  “hubiese solicitado los testimonios de los también  testigos   presenciales   JOSÉ   CARRILLO,  EDUARDO  FIGUEROA,  DILCIA  y MARLENE TAMARA… el resultado de  este  proceso bien pudo ser distinto, porque existe la  inmensa   posibilidad   de  que  estos  testigos  no  señalaran al procesado”.     

Un  nuevo profesional del derecho designado  por  el  imputado no pudo hacer nada en el juicio, exactamente en las audiencias  tanto  preparatoria  como de juzgamiento, porque “ya  era  tarde,  el “daño al  procesado  estaba  hecho”.  Por tanto, alega que fue  lesiva  la  actuación  teniendo  en  cuenta que “se  tramitó   el   proceso   totalmente   en   contra   del   sindicado.  De pronto se hubieran podido recoger pruebas de que el no fue el  autor      del      homicidio”.     Subrayado fuera de texto.   

Informa que la trascendencia se verifica por  incumplimiento  del  mandato  de  investigación  integral y la falta de defensa  técnica;  violándose  los  artículos  306,  numeral 3; 234, 8 del C.P.P. y 29  constitucional.  Finalmente,  solicita  la declaratoria de nulidad desde el auto  que ordenó el cierre del ciclo instructivo..   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La censura presentada a favor de  ALBERTO  COLL  AMADOR,  no  reúne los  presupuestos   de   coherencia  y  lógica-argumentativa  puntualizados  por  la  jurisprudencia  para  admitir  la  demanda.  Pues si bien, propone como punto de  partida  para  lograr  la  infirmación  del fallo de segundo nivel, nulidad por  violación  al derecho de defensa del artículo 306, 3 de la Ley 600 de 2000, en  su  desarrollo  y  demostración  incurre en graves fallas que atentan contra la  filosofía que inspira el recurso extraordinario.   

No es un escrito de libre confección con el  que  se  pretenda  derrumbarse  la  doble presunción de acierto y legalidad que  viene  atada  a  los fallos, tampoco es una adición de ideas en busca de un fin  jurídico  subjetivo  o hipotético del censor para asegurar la demostración de  la   violación   del   derecho   de  defensa  o  de  investigación integral..   

El   libelista  propone  una  nulidad  por  violación  al derecho de defensa y la sustenta por vulneración al principio de  investigación  integral,  inmiscuyéndose en dos ámbitos de ataques autónomos  e  inescindiblemente vinculados al debido proceso. Por una parte el postulado de  investigación  integral,  comporta  al  administrador de justicia la carga procesal de investigar tanto lo  favorable  como  lo  desfavorable  a  las  pretensiones del indagado, imputado o  procesado,  en conexión a la facultad de ordenar pruebas de oficio, a fin de ir  progresivamente  aclarando  todos los puntos oscuros no revelados por los hechos  o  pruebas;  en  tanto que se pasa de la ignorancia procesal (ausencia o escasez  de  pruebas)  a  la  certeza  probatoria  que   permite  demostrar tanto la  conducta punible como la responsabilidad del procesado.    

Ahora  bien:  el  concepto  de investigación  integral  no  se traduce  sólo   en   mostrar  un  listado  hipotético  y  subjetivo  de   pruebas:  i)   que  se  dejaron  de  practicar   (solicitadas  y  negadas),  ii)  o  las  que el demandante piense que  han  debido ser practicadas (inactividad probatoria de  los  sujetos procesales, iii)  o  las  pedidas  por  la  defensa  (decretadas  y  no  practicadas:  evento  que debe ser atacado como violación al derecho de defensa  y  no  al principio de investigación integral ) o las  que  de  verdad  demostraban  los hechos materia de investigación o juzgamiento  (no    requeridas    ni    ordenadas    por    los  funcionarios).   Se   debe,   en   ilación  con  lo  precedente,  proponer  en  casación,  aquellos medios probatorios ignorados por  las  instancias,  con  el objeto de indicarle a la Sala: su fuente, conducencia,  pertinencia y utilidad de los mismos.    

Tiene  un alto significado lo expresado, en  el  entendido  que  todas  aquellas omisiones probatorias que sean demandadas en  sede    extraordinaria    al    amparo    del    principio    de    investigación  integral  deben  excluir  pruebas  inconducentes,  inútiles,  insuficientes,  dilatorias,  superficiales,  vanas  e  ineficaces,  toda  vez que un ataque sustentado en cualquiera de tales  hipótesis    probatorias,    no    evidencia    el    menoscabo   al   referido  postulado.     

El  ejercicio  intelectual del libelista no  cesa  ahí:  es  menester además argumentar la incidencia favorable, decisiva e  incontrovertible  de  tales  pruebas  contra las valoraciones y conclusiones del  fallo que se está atacando.   

Además  de  lo  anterior,  es  deber  del  demandante   demostrarle a la Sala que los medios probatorios ignorados por  los  falladores  al  ser  sopesados  con  los  que  sirvieron de fundamento para  edificar  la  sentencia  condenatoria; derribaron el grado de certeza aceptado y  construido  por  los  funcionarios  a  fin  de  ordenar  y  valorar –al  retrotraer  la  actuación-  las  pruebas  omitidas, con el objetivo fundamental que impere la verdad, la justicia  y la equidad en la administración de justicia.   

Finalmente,  el  memorialista  une  las dos  violaciones  al  debido  proceso, realiza una lista de posibles testigos los que  en  su  criterio  podrían  decir   esto   o  aquello,  sin  ninguna  temática  legal  ni  jurisprudencial,  apartándose  en  forma  ostensible  de los principios de autonomía, claridad y  trascendencia, que rigen las nulidades.   

2.  La Sala viene  afirmando    desde   tiempo   atrás   que   la   violación   al   derecho  de  defensa, no se conculca por  la  omisión se solicitar pruebas, tampoco cuando se prescinde de estar presente  en  su  practica  y  menos  cuando se hace caso omiso de recurrir las decisiones  desfavorables  a  los  intereses  de  las personas sentenciadas; toda vez que el  ejercicio  de  defensa  técnico  es  integral, abarca todo el contexto procesal  desde  su  nacimiento  (resolución  de  apertura  de  instrucción)  hasta  su  terminación  (fallo   Tribunal);   en  consecuencia,  pueden   coexistir   estrategias   parciales  y  finales,  con  las  cuales,  la  postulación  o  inactividad  de  tales  actuaciones  por  parte  de  la defensa  técnica, no representa una carga contra la legalidad del proceso.   

Se  verifica,  entonces,  que  el libelista  presenta  una   alegación  producto  de su propia percepción del derecho,  los  hechos  y  las  pruebas  contra lo afirmado por el Juez Colegiado, sin  ninguna   prevalencia  en  la  lógica-jurídica  requerida  para  sustentar  la  demanda,  con  lo  cual sus pretensiones se alejan de la filosofía que sustenta  el instituto casacional.   

Los  defectos sustanciales enunciados atrás  no  le  dejan  otro  camino a la Sala que inadmitir la  demanda    de    casación,   presentada   a   favor  de  ALBERTO COLL AMADOR, de  conformidad  con  lo  preceptuado en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000; sin  olvidar  que, estudiado el proceso, no se percibe en su contexto, que se hubiese  violentado  alguna garantía fundamental que amerite el facultativo ejercicio de  la  oficiosidad, en virtud de los dispuesto en el artículo 216 de la misma obra  instrumental citada.   

3. Finalmente, como  se   advierte  una  eventual  trasgresión  a  los  derechos  fundamentales  del  sentenciado    ALBERTO    COLL   AMADOR  en  lo  atiente  a  la  pena accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  los  derechos  y  funciones  públicas, la Sala tras inadmitir la  demanda,  correrá traslado al Ministerio Público para que en el término de 20  días  establecido en el artículo 213 del Código de Procedimiento penal, emita  concepto sobre ese aspecto.   

Con   fundamento   en   lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de  Justicia,   

RESUELVE   

Primero:  INADMITIR  la  demanda  de  casación   presentada   a  nombre  de  ALBERTO  COLL  AMADOR.   

Segundo:  Correr  traslado  al Ministerio Público por el término de 20  días,     a     fin     de    que    conceptúe    sobre   las   garantías  constitucionales al debido proceso.   

Tercero:  Contra  la  presente  providencia  no procede recurso  alguno.   

         Cópiese,                 comuníquese,                cúmplase.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aclaración de voto  

ALVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN                            JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

Salvamento parcial de voto  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

                                                                                     

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                   JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

        Secretaria   

    

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